Nunca me imagine que pasaría una temporada en
el infierno, porque eso es lo que es el Centro Penitenciario El Reo, un
infierno. Siempre fui buen ciudadano, cómo no ser eso en un país donde todos
estamos siendo vigilados. Aquí no se cumple aquello de que somos inocentes
hasta que se demuestre lo contrario. No, aquí todos somos culpables o, por lo
menos, sospechosos. Sí, sospechosos. Si no fuera así, no hubieran puesto
cámaras y micrófonos hasta en los lugares públicos. ¡Habráse visto!
Pero, así funcionan las cosas de este sistema.
Un sistema con una seguridad que no sirve para nada, ya que los verdaderos
delincuentes andan libres por las calles, mientras que alguien integro como yo
va preso por un único delito: ser un pobre sin doctorado. Desde que la Asamblea
Nacional aprobó la ley que estipula que en el país nadie puede ser un pobre sin
doctorado, las cárceles se saturaron mucho más de lo que ya estaban. Pero,
¿Quienes poblaban estos lugares antes de que semejante ley fuera aprobada?
Nada más ni nada menos que, cientos de pobres
sin doctorados, lo que quiere decir que el delito siempre ha sido el mismo,
aunque, muy posiblemente, tipificado con otros términos, robo o secuestro, por
ejemplo. Como dicen por ahí: el que no conoce su pasado está condenado a repetirlo.
Sin embargo, yo lo conozco un poco gracias a los libros que he leído, los
cuales, para ser sincero, no han sido de mi entera confianza, tal como me ha
ocurrido con algunos amigos que he tenido. Por eso, tal vez, he sido un hombre
solitario, claro está que nunca como un monje enclaustrado.
El encierro no se hizo para mí, ni para ningún
ser humano; de ahí que, considere conveniente que las cárceles dejen de
existir. Pero como aún eso no va a pasar, me conformo por lo pronto con fugarme
de acá. De hecho, existen y han existido siempre muchas válvulas de escape.
Unos compañeros, por ejemplo, comenzaron a construir un túnel sin saber qué
hacer con tanta tierra después. Otros, quién sabe cómo, adquirieron armas para
matar a los guardias, pero no sabían qué hacer luego con tantos muertos.
Cuando me enteré de esto, sugerí a los dos
bandos que trabajaran en equipo, de ese modo podían usar la tierra que le
sobraba a los unos para tapar a los muertos que le sobraban a los otros. No
obstante, yo no podía colaborar en sus planes, ya que no apoyo la violencia,
aunque les haya dado esa sugerencia. Así que, opté por lo que una tercera
persona llamaría “disparate” o lo que yo llamo en primera persona “dispararme”.
Con eso, esta noche, emprenderé una sola huida en toda mi vida.
Pero, oscurece y, todavía, no soy capaz de
atentar contra mismo, lo mejor será dejarlo todo para otro día, por ahora
evadiré la realidad leyendo algo,
siempre me ha gustado la lectura, aunque no impuesta, por eso no hice ningún
maldito doctorado. Un promotor de lectura que nos visitó esta mañana me regaló
un texto, creo que es el momento de leerlo, se titula “Relato de un recluso” y
empieza de la siguiente manera: Nunca me imagine que pasaría una temporada en
el infierno, porque eso es lo que es el Centro Penitenciario El Reo, un
infierno...
Por Luis Rafael Gutiérrez
SOBRE LUIS RAFAEL GUTIÉRREZ
Luis Rafael Gutiérrez, conocido también como
Leo Libreros es un joven escritor, promotor de lectura y periodista literario.
Nace en Ciénaga, Magdalena, Colombia, el 15 de Mayo de1986, y su formación
literaria principalmente ha sido autodidacta y por ser un consumado
"Devorador" de libros.
Nuestro estimado escritor laboró como
bibliotecario ad honorem en la Biblioteca Pública Pedro Bonet Camargo de Ciénaga.
Ha dictado talleres de literatura en el programa Huellas Literarias que
implementó en los colegios oficiales de Santa Marta la Fundación Huellas
Caribeñas en concertación con el Ministerio de Cultura. También ha participado
como promotor de lectura y escritura en el proyecto Retomo la Palabra del
Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe,
CERLALC.
En el 2004 obtiene el Premio de Poesía
Gregorio Castañeda Aragón, que promueve el Sindicato de Educadores del
Magdalena. En el 2007 la alcaldía de Santa Marta lo nombra Artista del año. Y,
en el 2009 recibe una beca para estudiar Cine y audiovisuales de parte de la
Universidad del Magdalena por ser Artista de alto rendimiento.
Ha publicado los poemarios "Adivina
enamorador, Adivinanzas y pomas de amor" y "Libro abierto, poesía al
descubierto", y el cuento titulado "Los juegos del cielo".


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