Una pequeña presentación

Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves es una casa, un hogar, construido con amor, esfuerzo, dedicación y hasta con aburrimiento. Tiene muchas puertas donde todos pueden entrar. Tiene muchas habitaciones, donde de seguro en algunas podrás sentirte cómodo, y en otras, tal vez contrariado y hasta… por qué no… molesto. Sin embargo su propósito no es agradar ni molestar, no es ganar amigos ni enemigos… de todas maneras ambos son bienvenidos; su fin es mostrar y demostrar lo variopinto de una mirada, la pluralidad de una cosmogonía a través de mi “micromundo”, de lo exterior visto y sentido desde mi interioridad… es un grito contra la discriminación, es un arrullo de amor a la diversidad, es mi tarjeta de presentación como ser humano, como hombre, como gay y miembro de la comunidad LGBT... tal vez es algo más… no lo sé… aún lo estoy averiguando.

Félix Esteves

Amigos de Los Mínimos y Máximos

jueves, 4 de agosto de 2011

HABITAS EN LA DENSA NIEBLA DE MI HABITACIÓN

Habitas en la densa niebla de mi habitación
En los espejismos monocromáticos de mi memoria
Y te asumo como un ángel con su alma de ceniza
Con tu aliento de flores marchitas que aroman mis enredos
Me resigno a tu divino infierno y a tu miserable gloria
A tus abrazos helados y a tus caricias  de vieja nodriza
Estuviste siempre, marcando mi camino con tus miedos
Alimentando mis dudas
Acrecentando mi credo a la resignación
Y acortando lo que más quise, mis sueños
Fui tierra fértil pero tú me convertiste en pantano y lodo
Fui un girasol radiante y tapaste el brillo que alimento mis ojos
Fui mar profundo y te bebiste los ríos que me nutrieron
Fui árbol tupido… tú el viento que me arranco los brazos
Fui fruto codiciado… tú el hambriento gusano

Habitas en la densa niebla de mi habitación
En la pesadilla que se repite en mi letargo y en mi desvelo
Cuando respiro y cuando lo contengo
Cuando deseo vivir y cuando también muero
Pero no terminas lo empezado
Como esperando un descuido de mi cruel tormento
Para besarme… y no lo haces, me dejas con los labios secos
Aunque yo te ofrezca mis cansados besos...

Por Félix Esteves

miércoles, 3 de agosto de 2011

LA SOLEDAD EN EL AMBIENTE GAY

La soledad un mal que nos acecha a todos...

No es nada  extraño que la soledad en el mundo gay nos motive a una búsqueda frenética y poco lógica de compañía y de pareja. Por lo general utilizamos diversos medios para sobrellevar la soledad  como los que la tecnología y las distintas sociedades nos ofrecen: usamos Internet,  vamos a saunas , bares, discotecas, gimnasios  y diferentes lugares públicos, cada uno de ellos con sus propias peculiaridades y peligros.

Muchas veces buscamos sobrellevar nuestra soledad
en saunas, bares y discotecas...
La soledad es común también al mundo heterosexual, sin embargo, en los individuos gays es más intenso debido a las condiciones homofóbicas imperantes y que muchas veces interiorizamos y que nos hace más difícil conseguir una estabilidad sea tanto en compañía o en la misma soledad. No obstante sea el género que practiquemos o mejor dicho, seamos gays o no, todos buscamos una compañía o un estado de armonía con nosotros mismos donde prevalezca  el respeto, la consideración y el amor, pero sobre todo el amor propio y la autoestima.

La soledad tiene uno de sus origen en la misma manera que nosotros nos miramos, es decir en la auto discriminación. Entre las auto discriminaciones podemos mencionar la edad, el status social, la belleza y el dinero entre otras. Todas estas características que absurdamente nos limitan el acceso al amor y a la compañía, pues postergamos las posibilidades  de conocer personas  reales y  nos  fijamos  en la parte frívola,   vinculándonos de manera superficial, cuando en realidad lo que buscamos es una autentica compañía incondicional.

Es muy común que los prejuicios internos nos lleve a desechar gente por el sólo hecho de ser gorda, o por ser fea, o porque no posee un carro último modelo, sin ni siquiera llegar a conocerlas bien y desaprovechamos una oportunidad valiosa de conocer personas verdaderamente y que a lo mejor tiene mucho amor que ofrecer. Estas trabas o discriminaciones han hecho que mucha gente invente o mienta sobre su propia personalidad creando además otro punto menos a su favor en la búsqueda de pareja. Creamos así un mundo lleno de frivolidades y de mentira que tanto odiamos y que es tan común en el ambiente.

En las diferencias que a veces tanto rechazamos
podemos conseguir lo que tanto deseamos
La soledad en el mundo gay no sólo se origina en los contratiempos sociales homofóbicos, sino mas intensamente en nuestras propias conductas auto excluyentes, que lo único que logra es hundirnos cada vez mas en la promiscuidad que después de experimentarla y terminarla, sufrimos y sentimos  aún con mas intensidad y pavor, la soledad y el abandono.

La soledad, sin embargo a veces no es tan mala como parece, y en ciertos casos es necesaria para desarrollarnos como personas, la cuestión esta en no sentirnos abandonados y a la deriva, muchas veces es “mejor estar solo que mal acompañados”. La soledad es una situación que hemos de aspirar a convertir en transitoria y que conviene percibir como no forzosamente traumática. Podemos mutarla en momento de reflexión, de conocernos a fondo y de encontrarnos sinceramente con nuestra propia identidad.

La soledad es buena para revisar nuestros errores, es buena para conocer nuestras vanidades y defectos, en mejorar nuestras virtudes, en derrumbar los prejuicios que nos habitan. La soledad es un problema que nos afecta a todos, pero en la medida que sepamos vivir con ella (no es que sea ese nuestro objetivo) nos llegamos a conocer a nosotros mismos y podemos así establecer las causas internas y externas de nuestra supuesta soledad y poder más adelante conseguir esa compañía que tanto deseamos y que debe estar fundamentada principalmente en el amor.

La soledad es solo sustituible cuando llega el verdadero amor,
sí no es así, es mejor estar solo y saber vivir con ella
Por Félix Esteves

lunes, 1 de agosto de 2011

BAJO LA OSCURIDAD DE TU SOMBRA

Bajo la oscuridad de tu sombra
Poséeme hasta borrarme
Gástame los labios
Que no pueda ni gemir ni gritar
Absórbeme y sécame la piel…
Soy la copa con veneno
Tú el tóxico que siempre he de beber
Seré cristal en tus brazos
Aprieta que pronto estallaré
Que se rompa tus carnes
Que yo mil astillas en ti entrare
Sangre y semen brotara
Y juntos lo beberemos
Como dulce miel
Sin miedo a morir
Sin temor a volver a repetir
Este amor que nos asesina
Y que nos obliga a vivir para caer.

Por Félix Esteves

LUIS CERNUDA : Dos poemas del Amor no Correspondido...

DONDE HABITE EL OLVIDO
Serafín Fernández Ferro.
El amor no correspondido del Poeta
Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo solo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allá donde termine ese afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.



SI EL HOMBRE PUDIERA DECIR LO QUE AMA
Luis Cernuda
Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.


LUIS CERNUDA

Luis Cernuda fue un poeta español, uno de los más destacados de la generación del 27. Nació en Sevilla, hijo de un padre militar, y se educó en un ambiente de rígidos, intransigentes y fanáticos principios.

Luis empezó a estudiar Derecho en la Universidad de Sevilla y allí conoció a Pedro Salinas, que fue su profesor. En los años veinte se traslada a Madrid, donde entra en contacto con los ambientes literarios de vanguardia de lo que luego se llamará Generación del 27. Pasa un año como lector de español en la Universidad de Toulouse. Al proclamarse la República, la recibe con ilusión, y siempre se mostrará dispuesto a colaborar con todo lo que fuera buscar una España más tolerante, liberal y culta.

Durante la Guerra Civil Española participó en el II Congreso de Intelectuales Antifascistas de Valencia, y en 1938 fue a dar unas conferencias a Inglaterra, de donde ya no regresó a España, iniciando un triste exilio: Inglaterra, Escocia y, desde 1952, México.

Su primera obra, Perfil del aire (1927), estaba en la línea de la poesía pura. De su estancia en Francia surgió Un río, un amor (1929), influido por el surrealismo. Donde habite el olvido (1934) es un libro desgarrador por la sinceridad con la que aborda el fracaso amoroso con Serafín Fernández Ferro, experiencia que lo marco por siempre. Desde 1936 agrupa toda la poesía que va produciendo bajo el título La realidad y el deseo, al que va añadiendo poemas.

Luis Cernuda con Serafín Fernández Ferro
En el exilio publicó Las nubes (1940), Con las horas contadas (1950-1956) y Desolación de la quimera (1962). También escribió interesantes ensayos literarios y colaboró en revistas y periódicos mexicanos como Excélsior o Novedades. Murió en la ciudad de México.

Nunca negó su condición homosexual, factor que le hizo ser considerado en su país un «raro» y rebelde, dada la mentalidad cerrada de la España de entonces, «un país donde todo nace muerto, vive muerto y muere muerto», como dirá en Desolación de la Quimera. La consciencia de su aislamiento se expresa en una de sus imágenes más conocidas: Cernuda se ve a sí mismo «como naipe cuya baraja se ha perdido».

Por Félix Esteves

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