Una pequeña presentación

Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves es una casa, un hogar, construido con amor, esfuerzo, dedicación y hasta con aburrimiento. Tiene muchas puertas donde todos pueden entrar. Tiene muchas habitaciones, donde de seguro en algunas podrás sentirte cómodo, y en otras, tal vez contrariado y hasta… por qué no… molesto. Sin embargo su propósito no es agradar ni molestar, no es ganar amigos ni enemigos… de todas maneras ambos son bienvenidos; su fin es mostrar y demostrar lo variopinto de una mirada, la pluralidad de una cosmogonía a través de mi “micromundo”, de lo exterior visto y sentido desde mi interioridad… es un grito contra la discriminación, es un arrullo de amor a la diversidad, es mi tarjeta de presentación como ser humano, como hombre, como gay y miembro de la comunidad LGBT... tal vez es algo más… no lo sé… aún lo estoy averiguando.

Félix Esteves

Amigos de Los Mínimos y Máximos

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sábado, 1 de octubre de 2011

GARETH PUGH... entre la “théâtralité parisienne” y el divino “british underground”.


En el fashion o la moda existen personajes que queriendo eclipsar o hacer boom en su complicado universo tratan de cautivar a la crítica y al público creando colecciones que queriendo ser muy de vanguardia o mejor dicho de última transpostmodernidad, logran es ropa basura  que terminan sin pena ni gloria desde el primer momento que se pasean por el runway… estos diseñadores ultramodernos o que dicen llamarse o catalogarse así, por lo general fracasan y rápidamente se les echa al olvido. Son pocos aquellos que con su talento único y su increíble imaginación llegan a triunfar y sostenerse en la delgada línea del éxito del mundo de la moda, en este último rubro podemos nombrar al talentosísimo Gareth Pugh.

Gareth Pugh es un joven inglés que aproximadamente desde mediados del 2000 comenzó a inundar la pasarela inglesa con sus modelos y su estilo novísimo e innovador. Los diseños del juvenil Pugh son algo difícil, pero en su compleja dificultad existe la belleza casi mágica y abrumadora de un estilo que se pasea entre lo galáctico y lo gótico, entre la “théâtralité parisienne” y el descollado pero divino “british underground”.



La estética de Gareth Pugh se pasea en sus propias palabras entre la luz y la sombra, y juega mucho con los volúmenes y las formas, sus diseños son escultóricos, y varían muchos los materiales que van desde las finísimas sedas hasta tubos de PVC, desde visón hasta cabello sintético, desde espuma de relleno de balones hasta Poli (metacrilato de metilo) o plexiglás.



La crítica especializada  lo “acusan” de haber revitalizado la moda británica y, con ella, la europea y de ser el próximo Alexander McQueen. Gareth Pugh nació en Suderland, y desde los veinte años comenzó a sorprender a todos  en la London Fashion Week. Hoy Pugh con sus treinta y dos años sigue renovando y enloqueciendo las pasarelas del mundo, siendo uno de los shows más esperados y queridos por el público, fashionistas  y los especialistas.



A pesar de la complejidad de su ropa, Gareth ha cosechado  admiradores y compradores, entre ellos innumerables celebridades como Kylie Minogue,  Róisín Murphy, la sensual Beyonce  y la excéntrica Lady Gaga, entre otras personalidades del espectáculo. Eso sí a medida que ha pasado el tiempo el joven diseñador a tenido que mediar y ha realizado colecciones más factibles a ser utilizadas por el público aunque muchas veces su toque de terrible pero amada locura no deja de bañar sus espectaculares diseños.



Por Félix Esteves

sábado, 30 de julio de 2011

GIAMBATTISTA VALLI: el regreso del Glamour de la "Dolce Vita"

Según el diseñador italiano Giambattista Valli “Lo más hermoso de la alta costura es la devoción". Y estas palabras en la boca de este artista de la moda no se van al aire ni se esconde en las paredes de su taller, la devoción se encuentra en cada tela tocada por sus magistrales manos, en el diseño dibujado en el blanco papel y en el vestido bien logrado que se modela en la runway como cuando lo pasea y lo disfruta alguna de sus distinguidas clientas.

El trabajo de Valli es indiscutiblemente reconocido por su esmerada línea que aunque muy moderna se mantiene fiel a las formas de los clásicos de la alta costura sin obviar el confort ni la elegancia.


Giambattista Valli no es un improvisado de esos que abundan en el mundo de la moda, desde muy pequeño copiaba los dibujos de Yves Saint-Laurent, donde descubrió que la silueta identifica al diseñador. Estudio Arte en Roma y su educación se fortaleció porque trabajo primeramente con grandes nombres y casas de modas como Fendi, Ungaro, Krizia, Roberto Capucci, Cecilia Fanfani, entre otros muchos.

En 2003, el diseñador italiano Valli presentó su primera colección en Paris, aunque esta diseñando desde 1995. Sus minivestidos de chiffon causaron sensación en la prensa especializada y en las damas que vieron su desfile. El estilo de Giambattista Valli es femenino y simple. Sus prendas están realizadas con telas lujosas, una sastrería impecable y finísimos detalles. Valli utiliza una paleta amplia de colores, sin embargo, en la mayoría de sus colecciones el negro es uno de los más destacados.


Un motivo recurrente que el diseñador pretende simbolizar siempre en sus desfiles y colecciones es que la alta costura es un "trabajo en progreso" a pesar que sus creaciones  están basadas e inspiradas en décadas pasadas. La arquitectura de sus vestidos nos recuerda a la elegancia de Capucci y a la “Belle et Haute Couture”  de la Dolce Vita de principios de la década de los sesenta.

Igualmente el diseñador italiano, ya bastante tiempo residenciado en la Ciudad Luz es   asiduo a la utilización de telas glamorosas como el chiffon, delicadas gasas finamente plisadas, como también del “Animalier Prints” donde crea bellísimos diseños sin llegar a aburrir o vulgarizar la silueta femenina.


Ponerse un Giambattista Valli no es simplemente estar a la moda o vestir con estilo, es realmente llevar como segunda piel una espectacular obra de arte.

Por Félix Esteves

miércoles, 4 de mayo de 2011

ALEXANDER MCQUEEN: La fantástica y luminosa oscuridad de la Moda... al servicio del Arte.

El Metropolitan Museum of Art organiza cada año una gala con motivo de una exposición monográfica, este año la elección ha sido el diseñador de modas fallecido en marzo del año pasado Alexander McQueen. La exposición del MET, que abrió sus puertas este lunes 2 de mayo fue bautizada con el nombre de ALEXANDER MCQUEEN: SAVAGE BEAUTY, e incluye alrededor de cien creaciones del diseñador. Pero no voy hablar de la muestra ni de lo que paso en su fastuosa inauguración, simplemente porque no fui (¡que más quisiera yo!), voy hablar en sí de la obra artística de este Dios que cambio la forma de ver y llevar la Moda, y el diseñador que mejor supo definir la transposmodernidad, el ahogo de las vanguardias y el aburrimiento de la sociedad atrapada en las directrices agotadas de la posmodernidad.




Alexander McQueen fue un diseñador extremadamente dramático, onírico, exageradamente barroco y oscuramente hermoso. Su mágica locura lo llevo a diseñar propuestas tan dramáticas que parecían salir del gótico, no obstante su poesía era excepcional, sublime e insuperable. Alexander fue siempre fiel a su ideal y nunca transo su arte con el compromiso comercial.




Si algo define “La Moda McQueen” es la innovación, la locura, la teatralidad, la transgresión y la Fantasía; sus creaciones a veces imposibles de usar, eran perfectamente confeccionadas, y parecían más hechas para el mundo del teatro y el cine de ciencia ficción o fantástico. Toda esa cosmogonía era producto de su brillante y atormentada mente ligada a sus estudios en Central St Martin School of London, su experiencia como costurero y sastre en Sabile Row Street y su experiencia en Givenchy.




McQueen supo crear sin restricciones un mundo transgresor y divino donde el tiempo no existía, mezcló, aleó, conjugó, fusionó estilos hasta ahora disímiles y que parecían nunca convivir; tomó el pasado y el futuro e hizo el “Hoy y el Ahora” para “Siempre”. En sus colecciones yace lo sacro, lo omnipotente de las formas medievales y renacentistas con la poética del siglo XXI y todo su mundo tecnológico.




Su obra artística nos trasmite la desesperada búsqueda del hombre que se inquieta por la incertidumbre del futuro, de lo incierto del cosmos y que busca su refugio en las definiciones más oscuras – en el buen decir y sentir de la palabra - del pasado sin olvidar su camino o sus pasos en la transposmodernidad. Sus creaciones además de definir toda su frenética y delirante cosmogonía era técnicamente prolija y exacta, a diferencia de muchos diseñadores que se ciñen exclusivamente al diseño, Alexander McQueen poseía la “magistralità”  del manejo a la perfección de patrones estructurados arquitectónicamente, reinventando la silueta, haciendo realidad sus modelos  y llevando su onirismo a la palpable de la artesanía.




Alexander McQueen nos dejo el año pasado en uno de los gestos más humanamente desesperados del hombre como es el suicidio, sin embargo nos legó un mundo de luces en sus “sombríos y neogóticos” diseños. Su obra fantástica fusión de la novedad estudiada (no improvisada) y la belleza de tiempos pasados pero más heroicos nos embruja y nos dice a gritos que la moda no sólo es producto de una putrefacta industria o del decadente “Fashion Sistem”, la moda hecha por Alexander McQueen es ARTE y nada más.




Por Félix Esteves

viernes, 29 de abril de 2011

EL VESTIDO DE NOVIA: una breve historia.

Traje de Novia de 1910

El sueño de toda mujer, digan lo que digan las feministas y las más acérrimas ultraliberales, es casarse de velo y corona, y por supuesto de blanco, y si no lo hicieron, sueñan que sus hijas lo hagan. Pero la realidad de la historia nos dice que no siempre fue así, el vestido de novia en sus orígenes era de lo más sencillos y casi pasaba desapercibido. El blanco es el color más común porque simboliza la pureza y la virginidad de la novia, aunque hoy día eso no es muy común, lo que si es muy cierto es que el vestido que usa la mujer en su ceremonia de la boda,  habla de su personalidad y buen gusto.


Boda en la Edad Media.
Una novia típica del Renacimiento.
Lista para el altar esta novia de 1640.
Por ejemplo en la antigua Roma las novias se casaban con sus túnicas, por lo general blanca como eran en el día a día, con la excepción que se colocaban un manto o velo púrpura y una corona de flores. Las griegas en cambio preferían las túnicas amarillas aunque no era una regla, lo único en común eran las flores en la cabeza. Las novias lombardas se vestían vestidas de negro y encima un manto rojo.

Vestido de Novia de 1684
Durante la Edad Media era común que las mujeres preferían vestirse de rojo para su matrimonio y además añadían grandes bordados y decorados en dorado que simbolizaban la realeza y por supuesto la riqueza de la familia. En el Renacimiento los colores elegidos fueron muchísimos, pero se añadieron la pedrería en que resaltaban las gemas preciosas, las perlas y diamantes, la ostentación era la regla en las novias renacentistas que de esta manera daban significado a las alianzas más por el poder económico que por amor.

Enigmática Novia de 1886

Una novia de 1892 al más puro estilo impresionista.
Trajes típicos de Novias Rusas según pintura de 1882

Clásico traje de novia de 1859
Para 1700 los vestidos se tornaron pasteles, pero los adornos subieron en importancia y así el barroco toco a las novias al igual que todas las artes. En 1840 todo cambio cuando la joven Reina Victoria de Inglaterra eligió el blanco para su vestido de casamiento con el Príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha.  A partir de entonces el blanco ha sido el color por excelencia preferido de las novias.

Novia de 1862


Una bella novia de 1864

Novia de finales del siglo XIX y comienzo del XX 
El estilo victoriano se impuso por mucho tiempo, la pompa de la falda, el velo hasta el pecho por delante y hasta el talón por detrás  y la cola larga que aún se mantiene, aunque otras chicas más modernas y sencillas optan por colores como el blanco roto, el champagne y colas menos significativas hoy día.

Novia portuguesa de 1886

Una acuarela donde se representa a una novia de 1900
Novios de 1900
En 1920 fue el año en donde las novias  mostraron sus piernas con vestidos de novia cortos de línea recta; en esta época la tela preferida era el terciopelo y los tocados se hicieron más informales; para 1930 las mujeres volvieron  a vestidos de novias cuyas características eran las líneas lánguidas que ajustaban el cuerpo y las mangas abullonadas, más al estilo victoriano y en los 40 el vestido de novia se volvió austero y el modelo sastre fue el más elegido por las mujeres, quizás por la época durante la guerra que obligó a reducir el presupuesto.

Boda de principios del siglo XX

Novios de principios del siglo XX

Novios de los dorados años 20 del siglo pasado.
Durante los primeros años de la segunda mitad del siglo XX la exquisitez, la  elegancia y la ostentación volvió a las novias influenciadas por Christian Dior quien creo faldas mucho más largas apostando a una mujer mucho más femenina y distinguida. Dior le devolvió el glamour, la fantasía y el lujo a las bodas.

Matrimonio de 1934
Un modelito de 1932
Durante los años 40 las novias estuvieron signadas por la sencillez quizás
obligadas por los años austeros de la 2da. Guerra Mundial.
Muy distinto fueron los sesenta cuando los vestidos de novia se unieron al revolución sexual y volvieron las flores naturales a las cabelleras y en algunos casos greñas de las chicas en vez del velo, faldas largas y muy sueltas al estilo pijama. Ya en 1970 los matrimonios  recuperan importancia, los vestidos jugaban con los volados y ruedos, el velo volvió a cubrir las cabezas y las flores secas fueron las preferidas.

La hija del Dictador Francisco Franco en 1950
La bella Grace Kelly en 1956
Audrey Hepburn en un Givenchy de 1957
En los '80 el vestido de novia se hizo opulento,  debido a que muchas mujeres tomaron como símbolo de vestido de otra inglesa: Lady Diana y su vestido estilo bombache, con una de las colas más largas e impresionantes vistas.

Modelito muy hippie y folk propio de los años 60 y 70

El modelito muy hippie de Yoko Ono en 1969
Bianca Jagger en un vestido de novia de Yves Saint Laurent con un sexy
escote pocas veces visto en aquellos tiempos en una novia. 1971

Un elegante traje de novia realizado por Balenciaga en los 70
Audrey Hepburn en su boda con Andrea Dotti en 1969
Los noventa marcaron una época de diversidad, quizás por la falta de compromiso que inválido las relaciones afectivas y que por ello los vestidos de novia perdieron protagonismo, y se empezaron a tomar diferentes ideas de cómo diseñarlos, sin respetar tradiciones o normas. Aparecieron miles de diseñadores dedicados exclusivamente al traje nupcial y vemos en el mercado una variedad extraordinaria como extraña. Así vemos novias ultraclásicas, otras al más puro estilo hippie y otras más osadas y divertidas se casan con mínimos trajes de baños blancos a la orilla de una paradisíaca playa.

Un traje de boda que marco época y pauta en las novias de todo el mundo. 1981

Doña Elena el día de su boda en 1995
Un Carolina Herrera 2011 inspirado en Frida Kahlo 

Vera Wang, clásica y moderna a la vez

Rosa Clara, es una obligación para las novias revisar las colecciones de esta diseñadora española
Lo único cierto de todo esto es que toda mujer sueña… o soñó algún día estar en el altar vestida glamorosamente de novia.

Del diseñador venezolano Ángel Sanchez para Eva Longoria
Kate Middleton, ahora Catalina Duquesa de Cambridge en su traje de novia de la casa de modas inglesa
Alexander McQueen y diseñado por Sarah Burton 
Por Félix Esteves

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