Una pequeña presentación

Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves es una casa, un hogar, construido con amor, esfuerzo, dedicación y hasta con aburrimiento. Tiene muchas puertas donde todos pueden entrar. Tiene muchas habitaciones, donde de seguro en algunas podrás sentirte cómodo, y en otras, tal vez contrariado y hasta… por qué no… molesto. Sin embargo su propósito no es agradar ni molestar, no es ganar amigos ni enemigos… de todas maneras ambos son bienvenidos; su fin es mostrar y demostrar lo variopinto de una mirada, la pluralidad de una cosmogonía a través de mi “micromundo”, de lo exterior visto y sentido desde mi interioridad… es un grito contra la discriminación, es un arrullo de amor a la diversidad, es mi tarjeta de presentación como ser humano, como hombre, como gay y miembro de la comunidad LGBT... tal vez es algo más… no lo sé… aún lo estoy averiguando.

Félix Esteves

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jueves, 29 de noviembre de 2012

INFANCIA GAY: ¿Una realidad o simple ficción?


En muchas ocasiones los padres o representantes no saben cómo actuar cuando en la escuela el educador o maestra le dice que su hijo o representado muestra conductas homosexuales, por ejemplo, que su niño tiende a jugar más con las niñas y que a veces se comporta como una de ellas; o que la niña o representada es algo brusca y masculina y prefiere jugar con sus compañeritos varones a la pelota. Si bien, quizás esto no es nuevo para esos padres, viene a reforzar o a corroborar las sospechas que ya tenían en casa, pues de seguro ellos ya habían notado comportamientos o conductas no aceptadas por la heteronormativa en la que ellos fueron criados y educados, y que esperan transferir o traspasar a su prole o progenie y así seguir con el monopolio social-sexual del binarismo mujer y hombre como la regla única.

Desde ese momento se empieza una lucha por parte de los  padres hacia esos hijos o hijas que ven “desviado su camino” e imponen tareas o actividades que ayuden al niño “maricón” a ser un verdadero varón  y a la niña “marimacho” a ser toda una mujercita. El niño será sometido de seguro a jugar obligatoriamente al futbol, a tomar clase de karate o kung fu, y a la niña se le escribirá en clase de ballet, danza árabe, cocina para niñas y se le vestirá aún más como a una Shirley Temple tratando ce borrar cualquier rasgo o apariencia de varón. Otros padres más severos de seguro tomaran acciones más violentas contra el infante llegando en muchos casos o en la mayoría de las veces a destruir la autoestima y el espíritu del niño o la niña.
 

¿Pero existe realmente el niño gay? ¿Podemos hablar de homosexualidad infantil? ¿Será que estos niños y niñas que presentan conductas homosexuales y lésbicas desde tan temprana edad serán los futuros gays y lesbianas de la sociedad? Distintamente y a mi parecer creo que no. Si bien gran parte de estos niños o infantes ya desde pequeños o a una muy temprana edad tienen un comportamiento que indican su decisión sexual, los roles o papeles durante toda la infancia cambian continuamente y es difícil promulgar que todos esos niños terminaran siendo gays y que las niñas serán lesbianas. Lo que sí puedo asegurar es que los niños son más inteligentes de lo que piensan los adultos y en su proceso de socialización e interacción con sus iguales estos niños van aprendiendo las diferencias y eligiendo a su vez sus preferencias; si bien estos niños están condicionados por la presión de la heteronormativa y la educastración que les dice “Los niños no lloran” y “Las damitas no corren”, muy en el fondo ellos ya saben o han elegido su papel sexual, no quiero decir que ya estas criaturas piensan en el sexo como una forma de placer erótico, sino como una forma de “ser y estar”.

Es normal que estos niños o niñas empiecen a tener dudas, es algo normal en el crecimiento, pero estas dudas no son como las vemos los adultos, los niños son más prácticos y no se ahogan en un vaso de agua como ocurre con los problemas existenciales de los mayores, los niños focalizan sus problemas de otra manera y su solución quizás sea resuelta de manera pragmática, sin embargo también dependerá de la presión que ellos sientan por parte de su entorno y allí está el juego o papel que deben tomar los padres y maestros.

Los padres sufren o mejor dicho experimentan el mismo proceso, y si bien los niños necesitan apoyo, son los padres los que necesitan primeramente encontrar ayuda  y comprensión cuando no saben asimilar dicha situación, pues sabemos que por muy modernos que sean los padres nunca dicen “Yo quiero tener un hijo gay” o “Yo quiero que nazca lesbiana”, ya que principalmente nacemos biológicamente con sexos que nos diferencian los unos de los otros, por otra parte porque el binarismo sexual es parte de nuestra cultura y para finalizar sería injusto crear “una personalidad” a un neonato que por sí solo debe aprender, saber y querer elegir lo que él quiere ser. Así como es criticable (por lo menos yo lo pienso de esa manera) que desde que nacen los niños se les etiquete con que si va a ser futbolista y médico si es niño, o maestra y bailarina si es hembra, también es criticable si se piensa o se pensara que porque el deseo de los padres de que su hijo fuera gay o lesbiana se le empezara a etiquetar y a estimular ciertas formar de ser. Me explico, como yo quiero que mi hijo sea gay desde pequeño lo vestiré de rosa, le comprare muñecas y lo estimulare a carreras (que la heteronormativa ve prejuiciosamente) como diseño de interiores, peluquería y estética… “Verdad que suena chocante y horrible”, desde la otra perspectiva es igual aunque no parezca, porque la ilusión que nos hace ver y creer la heteronormativa y las sociedades falocentristas está muy arraigada a nosotros, pero lo que si les aseguro  es que el niño o niña debe ser libre y tener en sus manos su elección.

Si bien las variadas investigaciones científicas sobre el origen de la homosexualidad, hasta hoy día aseguran que no existen elementos suficientes para hablar de niños o niñas homosexuales, ni para determinar que lo podrían ser de adultos, las encuestas en la materia demuestran que un amplio porcentaje de mujeres y hombres recuerdan que entre los 5 y 6 años de edad, ya podían diferenciar qué género les atraía, no obstante, en esa época no lo entendían así. Es decir, un niño o niña no sabe si es gay, no lo procesa, solo le gusta o no le gusta lo que ve y siente, la conciencia de la sexualidad es lenta pero definitiva, luego con la educastración es que vienen las grandes dudas, los miedos, las ganas de experimentar y por supuesto la elección, que por lo general se consolida en la temprana pubertad.

Los niños aunque los adultos no lo quieran ver, tienen prácticas sexuales, no como las imaginamos o los hacemos los mayores, y más cuando está de por medio la genitalidad; pero la inmensa parte de la gente recuerda haber tenido juegos sexuales de niños, y eso es algo común, pues de chicos somos seres curiosos y queremos descubrir quiénes somos y el mundo que nos rodea, experimentamos en nuestra infancia en el corral con nuestros primos y primas, en el jardín de infancia con nuestros compañeritos y compañeritas, y todo eso pasa por lo general desapercibido para los adultos, no obstante es normal y en realidad son de gran importancia para el desarrollo cognoscitivo de los niños.

Por otra parte, existe el dogma generalizado que los niños homosexuales son amanerados, sin embargo si bien hay niños amanerados, no necesariamente son homosexuales o que necesariamente lo serán de adultos. Según la sexóloga Rinna Riesenfeld la orientación sexual está del ombligo para arriba, la autora del libro “Papá Mamá, soy Gay”, señala que la inmensa mayoría de la gente descubre su orientación sexual a edades muy tempranas; incluso, señala, ya tienen prácticas sexuales, pero no con la genitalidad con la que la concebimos los adultos, sino a manera de juego con otros infantes. Riesenfeld también nos asegura que esa curiosidad sexual infantil, tanto heterosexual como homosexual, está latente en todos los niños y niñas y agrega:  


“El sentimiento está ahí. Nuestro problema es que tratamos de reprimir la experiencia humana. Si en lugar de reprimir, tratáramos de entender, saber de qué se trata, podríamos aprender más y vivir mejor”. (1)

Muchas estudiosos, como genetistas, sociólogos, neurólogos, psiquiatras, entre otros muchos creen que la orientación sexual está determinada por uno o más factores, como los genéticos, hormonales, psicológicos o sociales. Allan T. Bell, psicoterapista y Director del Departamento de Asesoramiento y Psicología de la Universidad de Indiana en Bloomington, Indiana y que es a coautor del libro "Preferencia Sexual: Su Desarrollo en Hombres y Mujeres", nos dice:

“Creo que la orientación sexual de un individuo está determinada por todos los factores mencionados en conjunto, pero que la importancia relativa de cada factor varía de individuo a individuo.
Eventos biológicos prenatales influyen en gran medida en el potencial para la conformidad de género del infante, y dicha conformidad influye profundamente a su vez en como percibe a los hombres y a las mujeres y en el potencial de ver a éstos como objetos afectivos.” (2)

En palabras del Doctor Lee Ellis, sociólogo, graduado de la Universidad Estatal de Florida,  Director del Departamento de Sociología en la Universidad Estatal de Minot en Minot, North Dakota, y estudioso de la orientación sexual afirma:

“Según la evidencia científica más reciente, los factores más importantes en el desarrollo de la orientación sexual parecen ocurrir antes del nacimiento. Entre dichos factores prenatales, tenemos la influencia de varias hormonas sexuales en el funcionamiento del cerebro en y alrededor de un centro de control de instintos primarios, llamado el hipotálamo. Esta sección del cerebro no sólo parece controlar la orientación sexual, sino que también se ha demostrado que está organizada diferentemente en los hombres y en las mujeres -- si bien con distintos grados de diferencia, dependiendo de la cantidad y del momento de exposición a la testosterona y a otras hormonas sexuales. Distintos factores parecen capaces de alterar la cantidad de hormonas sexuales a las cuales están expuestos el hipotálamo y otros centros cerebrales cercanos. Algunos de estos factores son genéticos y controlan la síntesis de hormonas sexuales.” (3)

La Dra. June Machover Reinisch, Directora del Instituto Kinsey de Investigación del Sexo, el Género, y la Reproducción en la Universidad de Indiana en Bloomington, Indiana y además profesora en el Departamento de Psicología y Psiquiatría de dicha universidad nos comenta:

“Nadie sabe cuáles son las "causas" de le homosexualidad. De la misma forma, nadie sabe cuáles son las causas de la heterosexualidad. Varias teorías han sido propuestas, pero hasta el día de hoy, ninguna ha sobrevivido un escrutinio cuidadoso. De hecho, los científicos tienen probablemente una idea más clara de cuáles no son las causas de que una persona prefiera una pareja del mismo sexo. Por ejemplo, los niños criados por padres o parejas gays o lesbianas no son más propensos a ser homosexuales que los niños criados por padres heterosexuales. Tampoco existe ninguna evidencia que indique que la homosexualidad masculina sea causada por una madre dominante o un padre débil, o que la homosexualidad femenina sea causada porque las niñas se identifiquen con modelos masculinos. De hecho, tenemos evidencia que bajo condiciones normales de crianza, los padres tienen muy poca influencia sobre la orientación sexual de sus hijos. Tampoco es cierto que un joven se vuelve homosexual al ser seducido por una persona mayor del mismo sexo. Las experiencias sexuales infantiles y adolescentes son relativamente similares en homosexuales y heterosexuales, excepto que los homosexuales obtienen menos satisfacción que los heterosexuales en sus experiencias sexuales con miembros del sexo opuesto. Tanto los homosexuales como los heterosexuales varían en su comportamiento desde muy masculino a muy femenino, lo cual sugiere que existe una combinación de factores relacionados a la expresión de la orientación sexual y la identidad del sexo.” (4)

Pudiéramos seguir exponiendo ideas y conceptos sobre la homosexualidad, su origen y su desarrollo en los niños, no obstante de cierta forma sabemos que es una realidad y cada vez son más visibles en los hogares, jardines de infancia, y en la sociedad en general niños y niñas con características o comportamientos netamente gays u homosexuales, aunque nadie sabrá si en el futuro lo serán. El problema más grave es que muchos de estos niños y niñas son estigmatizados o apartados de otros niños y muchas veces tratados con violencia por la sociedad que no acepta la diferencia y que está regida por la heteronormativa.

Se han visto casos de niños que son maltratados por sus padres, hermanos, familiares diversos y compañeros de clases simplemente por ser gays o porque los “otros” intuyen en sus cerradas mentes que una criatura por presentar conductas amaneradas pueda ser gay y por lo tanto hay que corregirlo y una golpiza para ellos parece ser lo más adecuado. Por ejemplo, en México un niño perdió un ojo por la paliza propinada por un tío que intuyo que su sobrino era gay sólo por el hecho de que el niño exclamo que le gustaba más las telenovelas que el futbol. (5)

Es importante en esta sociedad diversa y que cada día se abre más a la pluralidad de géneros crear políticas educativas, culturales y sociales que ayuden a combatir la homofobia y crear ambientes sociales dignos para todos. La sexualidad infantil y, específicamente la homosexualidad en la infancia, requiere de más investigaciones no solo en las áreas de la biología genética y la psicología, también es necesario que los sociólogos, antropólogos y otros investigadores de las áreas sociales y educativas se avoquen a este tema; de igual manera es necesario sensibilizar a los maestros, padres y madres de familia, ya que su incomprensión es motivo de rechazo y violencia contra los menores, lo que repercute en el sano desarrollo y la autoestima de estos niñas y niños y por lo tanto también implicará su desarrollo como adultos.

Sé que muchos padres les puede resultar muy difícil  descubrir que su hijo es homosexual. Algunos de estos papás y mamás tienen reacciones comunes en el aprendizaje que su hijo es homosexual, que incluyen shock, incredulidad, decepción, rabia e ira, tristeza, sentimientos de culpa y confusión. Lo más recomendable es que pida ayuda, pero no para su hijo o hija, sino para ustedes, vaya a un especialista que lo ayude asimilar su realidad, en la medida que usted sane sus miedos y temores, podrá ayudar a su niño o niña a decidir sobre su sexualidad, a ser lo que él o ella quiere y no lo que usted desea.

 

Fuentes y Referencias.



(2), (3) y (4) http://www.familiaresdegays.org/porquemihijoesgay.html


(1) http://www.modernblmag.net/barrilete/barrilete.pdf


http://www.mygenes.co.nz/Bell_WeinbergJHS.pdf


http://www.nytimes.com/2012/10/07/fashion/helping-a-gay-child-to-come-out.html?pagewanted=all&_r=0



Por Félix Esteves

lunes, 22 de octubre de 2012

HOMOSEXUALIDAD, MASCULINIDAD Y MASCULINIDADES.


El ideal de la transpostmodernidad acepta y reconoce la adaptación, conciliación y consistencia de las construcciones sociales del género y de las subjetividades de la sexualidad.  El “mundo inteligente” de hoy, la sociedad de avanzada inserta la existencia de sujetos centrados y coherentes dentro de los contextos y las relaciones sociales.  El hombre ya no es solo visto como macho, y la mujer como hembra, existe una diversidad en cada uno de nosotros que sobrepasa esa línea de la ortodoxia heterosexual o de la heteronormativa; en el proyecto social moderno como en la práctica social los individuos son mucho más complejos  y sus prácticas menos lineales y dicótomas que lo que generalmente esperamos o se esperaba.  El hombre o mejor dicho la masculinidad no resiste el examen tradicional de las dicotomías tradicionales, pues son muchas las miradas que colocan lo “masculino” frente a la diversidad y heterogeneidad de las subjetividades,  tanto así que hablamos de identidades, sexualidades y múltiples construcciones del género.

 El Gran Misterio de las Masculinidad y las Masculinidades.

Según Wikipedia la masculinidad es… “un conjunto de características asociadas al rol tradicional del hombre. Algunos ejemplos de esas características son la fuerza, la valentía, la virilidad, el triunfo, la competición, la seguridad, el no mostrar afectividad etc.” (Wikipedia)

Al mismo tiempo existen otras “masculinidades” distintas a las tradicionales y que son  un acumulado de construcciones culturales nacidas a través de la historia, por las cuales se les asignan a los hombres ciertos roles sociales propios de su género. En la heteronormativa o la ortodoxa visión de la sociedad la masculinidad es sólo una y es aquella que se describe o mejor dicho están coligadas claramente y únicamente con el patriarcado como lógica de relación y de comprensión del universo, donde el varón u hombre es el género predominante en la condición humana.

Esta masculinidad es conocida también como masculinidad hegemónica o machismo y es tan antigua como la misma escritura o anterior a ella. Esta postura antropológica del hegemonismo masculino se fundamenta o tiene sus orígenes en la superioridad del hombre principalmente en el hecho religioso o dogmático de Dios-Hombre, así desde un principio el macho o varón es dueño y señor, ley y justicia, fuerza y poder, y por lo tanto los roles característicos que se les asigna a la masculinidad hegemónica están la virilidad, caballerosidad, superioridad, fortaleza, templanza, competición, inteligencia,  entre otros, conllevando a una división social del trabajo desigual donde el hombre tiene un lugar en el mundo asociada a la fuerza de trabajo y la mujer al de la reproducción.

La controversia sobre la masculinidad hegemónica o machismo nos conduce ante el dilema de definir si en las relaciones sociales existen diferentes masculinidades o si no son todas revelaciones de lo mismo.  Pero el machismo es siempre el mismo, la masculinidad hegemónica es la misma del hombre dominante a la del hombre dominado, lo que encontramos no es otra cosa que  las mismas manifestaciones de la hegemonía del género masculino,  esas mismas manifestaciones que se sobre imponen a la mujer por su género y por su posición social atravesando todas las categorías sociales.   El macho rico domina a la mujer rica como el macho pobre domina a la mujer pobre, el macho blanco domina a la mujer blanca como el macho negro domina a la mujer negra… y así sucesivamente… el macho domina y maltrata al más débil.

No obstante las ideologías masculinas son sólo construcciones epistemológicas, cognoscitivas  y discursivas dominantes en las sociedades que se estructuran sobre la base de relaciones irregulares entre los géneros. Según la filósofa y feminista Moira Gates las categorías son socialmente construidas y no existen independientes del sujeto; poseen un contexto primordialmente cultural e histórico; la cultura etiqueta el cuerpo y crea condiciones en que ese cuerpo vive y se recrea.

Así desde que nacemos se nos enseña cómo deben comportarse los niños, pues la sociedad espera que tanto los niños como los hombres seamos valientes, atrevidos, osados, fuertes y no debemos manifestar debilidad física ni emocional, desde la más temprana edad por ejemplo se nos dice que “los hombres no deben llorar”. Igualmente debemos demostrar superioridad física en los deportes aunque no sean de nuestro agrado, por ejemplo el padre que obliga al niño al practicar el futbol o beisbol, karate o lucha libre, porque la práctica de un deporte es de macho, de hombres, y por lo tanto la masculinidad debe ser demostrada, ser “ganadores”, y en esa necesidad “inventada” de probar que somos hombres “machos” va creando en muchos para no decir todos una ansiedad  que dura toda nuestra existencia, y es peor aún este desafío para nosotros los homosexuales que vivimos insertados dentro de la heteronormativa o de sociedades altamente homofóbicas.

Muchos hombres para tapar su ansiedad desarrollan conductas masculinas exageradas pero realmente esconden miedos e inseguridades a no ser vistos como hombres reales y otros porque realmente son homosexuales y temen ser descubiertos. En la sociedad de la heteronormativa  se nos ve (a los homosexuales) como que no somos verdaderos hombres, creando  sentimientos de inferioridad o de que hay algo malo en nosotros. En la cultura occidental el  ser hombre es una ventaja pero no lo eres hasta que no lo pruebas: debes ser deportista, tener varias mujeres, por lo menos pelearte y caerte a puños una o dos veces y por supuesto haber salido triunfador.

En las culturas altamente homofóbicas y machistas ser homosexual es no ser hombre y por lo tanto los gays aunque se sientan hombres son tratados como seres inferiores como muchas veces son tratadas las mujeres, por lo tanto a estos hombres gays se le hace tan difícil salir del closet y prefieren construir una personalidad falsa para no verse rechazados por sus familiares y disminuidos por la sociedad imperante, muchos de estos hombres terminan cansándose y teniendo hijos, llevando una doble vida que por lo general termina en el quiebre familiar, el alcohol o la droga, o simplemente en manchar más la imagen de la homosexualidad dentro de la sociedad, pues de seguro la culpa es absorbida y achacada al gay  y no a la misma sociedad que lo lleva a mentir y llevar esa doble personalidad.

De igual manera las sociedades machistas, falocentristas y de la heteronormativa que restringe  las manifestaciones no heterosexuales, al mismo tiempo se alimenta de la fuerza del dominio de las masculinidades subordinadas, entendiéndose estas últimas a “aquellas que no cumplen con el paradigma tradicional del dominio y la opresión”… (Ramírez, R. L. & García Toro, V. I.; 2002).  

Las masculinidades subordinadas o mejor dicho aquellas masculinidades no tradicionales – a pesar que han existido desde mucho tiempo – es hoy día que son más tangibles y son el producto  de los cambios sociales que eclosionaron en el siglo pasado. Estos procesos de cambio y transformación pueden percibirse en la diversidad de formas en que los hombres nos hacemos hombres en la actualidad. Asimismo  podemos observar los cambios en el resultado de esas construcciones que dan principio a todos las gamas de lo que se significa como masculino o lo que significa ser “hombre”: el homosexual, el metrosexual, el hombre aborigen, el hombre pobre, etc.

Como dijimos antes, existen masculinidades hegemónicas, como los blancos, heterosexuales, ricos y masculinidades marginadas, como los GLBT, pobres, afro, indígenas y otros. La resolución dominante establecía la identificación del hombre como la expresión de un solo modelo y de una sola concepción. En la actualidad, observamos que la masculinidad no es una sola sino que existen muchas, determinadas por el momento histórico, por la cultura, por la forma de la sociedad. Desde la pauta sociológica y la Antropológica, cada sociedad dispone de un modelo predominante de masculinidad, al cual tratan de ajustarse los distintos tipos de masculinidades existentes en una sociedad y en el momento histórico definido.

La homosexualidad como un tipo de masculinidad marginada y subordinada, trata de establecer sus reivindicaciones sociales, el respeto a sus derechos como seres humanos y ciudadanos, no obstante grupos de la hegemonía machista y de la heteronormativa mantienen su discurso racista, homofóbico y de altos niveles de violencia como una forma de probar su identidad, defendiendo su masculinidad excluyendo a los otros y reforzando el fundamentalismo heterosexual, religioso y de las estructuras inequitativas de la sociedad patriarcal.

Homosexualidad… ¿otra forma de ser hombre?

La mayoría de los hombres construyeron su identidad sexual basándose en la masculinidad hegemónica y heterosexual ya que durante mucho tiempo fue tomada como el único referente social. A esta masa de hombres, y por qué no también de mujeres que defienden la masculinidad hegemónica, le enseñaron que el amor no era posible entre dos seres del mismo sexo y durante muchos siglos, el hombre que deseaba a otros hombres era visto como la negación del masculino, era asociado a la mujer, que era considerada como el lado débil de la especie humana.

La homosexualidad, en la ideología de la masculinidad hegemónica, patriarcal y de la heteronormativa, está considerada como una enfermedad, una desviación  sexual que amenaza la estabilización de la división sexual y de la vida. La masculinidad hegemónica, no sólo ha sido ejercida durante siglos por los hombres es también construida por las mujeres, ya que tiene que ver con el ejercicio de las formas aprendidas socialmente de ser hombre y de ser mujer. En los años setenta del siglo pasado con los diferentes movimientos de liberación sexual y el feminismo han contribuido a disminuir la fuerza de la masculinidad hegemónica y a fortalecer a su vez con las nuevas formas de masculinidades.

Pero es a partir de los ochenta que los estudios sobre homosexualidad y en los noventa con las investigaciones sobre las diferentes masculinidades que empiezan a verse desde otra perspectiva más positiva las nuevas formas de ser hombre y comienza a romperse la masculinidad hegemónica como un ideal de masculinidad.

Simone de Beauvoir nos decía ya en 1949 con su obra “El Segundo Sexo” que “la mujer no nace, se hace”… (De Beauvoir, Simone; 1981), esta afirmación en la actualidad se hace extensible a la construcción de la masculinidad, a la idea de que también el hombre se convierte en hombre mediante toda una serie de convenciones sociales que convergen en una ideología de la masculinidad contrapuesta a su Otro, la mujer, al mismo tiempo con las variaciones que han ocurrido en los últimos siglos es patente que las diferentes masculinidades hayan aparecido, mutado, cambiado, progresado, disminuido, pero principalmente variado en una gama de formas de ser hombre y ser mujer para terminar con el binarismo absurdo del macho-hembra o mejor dicho el binarismo o bipolarismo de la heterosexualidad y la heteronormativa.

En el mundo de la transpostmodernidad, cada vez más democrática, más libre, los hombres están reivindicando la valoración de modelos masculinos no hegemónicos. Y aunque todavía existen el machismo y la supremacía socio-cultural del Hombre sobre la mujer y los homosexuales, algunos hombres (muy pocos) junto con las feministas y homosexuales están reclamando y exigiendo una masculinidad igualitaria y no hegemónica. Es decir que todos por igual tengamos los mismos derechos.

El Hombre, lo Masculino y el Cuerpo del Deseo Homoerótico.

No se puede borrar, eliminar,tapar u olvidar que el cuerpo es el símbolo personal y social de la identidad.  Es a través del cuerpo como alegoría o símbolo que la masculinidad representa su heterogeneidad y variedad de manifestaciones corpóreas.  El cuerpo masculino no es solo una conformación de lo biológico sino objeto y lugar del ejercicio del poder. 

De esto da cuenta el hecho de que algunos cuerpos son más visibles que otros, más aceptados, más llamativos, más celebrados y por lo tanto más deseados.  El cuerpo heterosexual saludable ocupa el espacio del deseo hegemónico en contraposición de los cuerpos excluidos representados socialmente como los cuerpos enfermos, envejecidos o que realizan conductas que son socialmente rechazadas. Así los cuerpos atléticos y fuertes, son los más buscados y deseados tanto por las mujeres como por los hombres gays; y en esa inmutable línea entre la hegemonía heterosexual y la resistencia del deseo homoerótico, los hombres gay en el deporte a pesar de que cumplen con todas las normas de la masculinidad (menos la sexualidad), son suprimidos porque amenazan la habilidad o la capacidad del deporte de reproducir la hegemonía masculina.

El cuerpo masculino es el medio por la cual se construye el deseo, y ese deseo responde no únicamente a los aparatos biológicos sino al contexto social y a los significados culturales que se atribuyen al cuerpo y sus manifestaciones.  Ese cuerpo y sus deseos se definen en realidad por el contexto y no por su esencia.  Es sabido claramente la influencia del contexto social cuando se describe que hombres homosexuales versátiles en su comportamiento sexual asumen un rol pasivo cuando perciben a su pareja sexual como más masculina basándose en su apariencia de más agresivo, más alto, con el pene más grande, más atractivo o de tez más obscura.  Es la relación con el otro lo que conforma el deseo y construye la masculinidad y sus expresiones eróticas.

Con lo anteriormente dicho tampoco quiero afirmar o asegurar que todos los homosexuales que tienen cuerpos atléticos y altamente masculinos (musculosos, peludos, u otras características del macho heterosexual) sean exclusivamente activos o que los hombres gays que tengan cuerpos más afeminados o “redondos” o curvos sean exclusivamente pasivos, existe una alta pluralidad de gustos y formas de ser y hacer el amor y el sexo, pero el cuerpo del deseo homoerótico corresponde en su mayoría a los ideales del ideal clásico masculino y de la heteronormativa.

Más allá del estereotipo que plantea las relaciones entre los hombres dentro del contexto del binomio de género, el homoerotismo o las relaciones homosexuales son mucho más complejas; para muchos heterosexuales los hombres machos son los que penetran a los hombres afeminados y por lo tanto los homosexuales son aquellos que se dejan penetrar mientras que los activos siguen siendo hombres. Pero claramente eso no es así, la diversidad dentro de la homosexualidad es mucha y dentro de una habitación pueden pasar muchas cosas. Existen homosexuales muy “machos” que les gusta ser penetrados por homosexuales afeminados, travestidos, o por hombres tan “machos” como ellos, igualmente existen hombres afeminados que quieren son activos y pasivos con sus iguales e igualmente con los hombres muy “machos” que buscan a sus iguales para mantener relaciones eróticas donde se intercambian los roles.

Muchos estudios etnográficos arrojan que en ciertas culturas los hombres que mantienen relaciones eróticas con otros hombres que asumen el rol de mujer siguen siendo hombres mientras ellos tengan el rol de activo como es el caso de los hombres que mantienen relaciones sexuales con “Muxes” en México. En algunas tribus de Centroamérica, más específicamente en Costa Rica,   la masculinidad se privilegia con su manifestación imaginaria de que los hombres “penetran” y que los homosexuales son “penetrados”. Y por lo general, en los pueblos, zonas rurales y marginales de toda América Latina los estudios, los encuestados u hombres sometidos en las investigaciones  insisten en su masculinidad (al ser penetradores)y en su personal construcción de lo femenino en el “otro” (al ser poseídos o penetrados).

En las grandes urbes la diversidad de las relaciones homoeróticas son mayores  y los encuentros sexuales no se limitan a los estereotipos imaginarios de la heteronormativa, o la la ideología castrante de la bipolaridad hombre-mujer o macho-maricón; los homosexuales u hombres gays de las grandes ciudades al aceptar más fácil su sexualidad no tienen los tabúes, miedos y prejuicios de las sociedades rurales y marginales, y sus relaciones o actividades sexuales no son tan limitadas, claro existen sus excepciones, por ejemplo el gay que no quiere ser reconocido como pasivo por miedo a la estigmatización de ese rol dentro y fuera de la comunidad LGBT que aún es mal visto.

Un hombre puede ser en su exterior, o tener las características de la masculinidad desde el punto de vista de la heteronormativa o la masculinidad hegemónica, sin embargo puede ser el hombre más gay de todos. Igualmente un hombre con rasgos femeninos en su interior puede ser el más macho o heterosexual de todos. En el mundo existe una variedad de formas de entender la sexualidad humana y de entenderse a uno mismo; las masculinidades, así como las femineidades van surgiendo, creciendo, aumentando y dividiéndose en la medida que la bipolaridad o binarismo sexual hombre-mujer deja de ser una norma única.  

 
Bibliografía

 
Butler, Judith.
    Cuerpos que importan: Sobre los límites materiales y discursivos del“sexo” / Judith Butler. -- Buenos Aires : Paidós; 2002.
 
De Beauvoir, Simone.
     El Segundo sexo. – Madrid :  Aguilar, 1981. – p. 247.

Ramírez, R. L. & García Toro, V. I.

     Masculinidad hegemónica, sexualidad y transgresión / R. L. Ramírez y V. I. García Toro. – S.J. de Puerto Rico: Centro Journal; 2002. -- 14, 5-25.

Toro-Alfonso, José.

   Masculinidades y Homosexualidades: La Emancipación de la Norma y la Resistencia del Deseo / José Toro-Alfonso y Nelson Varas Díaz. – San Juan de Puerto Rico : Universidad de Puerto Rico; (2005?).
 
Fuentes de internet.
 
http://www.movilh.cl/ponencias/masculinidad.PDF


Por Félix Esteves

jueves, 6 de septiembre de 2012

TAXONOMÍA DEL HOMOEROTISMO O DEL DESEO HOMOERÓTICO.

La taxonomía del Homoerotismo (Taxonomía: del griego ταξις, taxis, “ordenamiento”, y νομος, nomos, “norma” o “regla”) es, en su sentido más estricto y al mismo tiempo más fácil de entender, la clasificación de los diferentes individuos que siendo todos homosexuales divergen en ciertas características físicas, de comportamiento, socialización y en el entorno donde se mueven. El fin último de esta taxonomía es presentar un sistema de clasificación que agrupe a toda la diversidad en unidades discretas dentro de un sistema estable, sobre las que les sea posible trabajar a los investigadores, y por qué no conocernos mejor dentro de nuestra comunidad gay. 

Esta taxonomía del Homoerotismo no es de toda cierta o la última palabra sobre nuestra comunidad de hombres gays, como humano estoy lleno de prejuicios, tampoco soy sociólogo ni antropólogo y mucho menos biólogo que son los principales científicos que se encargan de esta hermosa materia. No obstante, en este pequeño estudio (en forma más de joda social) trato de nombrar y describir todas las “especies” (grupos) del “sistema” (Comunidad de Hombres gays), y éste es por lo tanto otro objetivo principal de la taxonomía del homoerotismo. 

La construcción del “árbol común” que relacione los elementos entre sí en base a sus descripciones es otro objetivo de esta “Gaya Scienza” y sistemática, que engloba a la taxonomía del Homoerotismo. Esta taxonomía se fundamenta principalmente en mi conocimiento como hombre homosexual, como observador de mi entorno sociocultural, de investigaciones por la red, por los diferentes grupos que conforman el colectivo gay y de los estereotipos sociales de la homosexualidad. Espero no ofender a nadie con este artículo y si es así, deseo llegar mis disculpas por herir la susceptibilidad de mis congéneres. 


Otras clasificaciones o taxonomías del homoerotismo, unas más ligeras otras más científicas. 

Los Uranistas. 

Tal vez una de las taxonomías del deseo homoerótico más interesantes que me conseguí fue la de los Uranistas. Esta voz nace en el siglo XIX, y se le atribuyó a las personas o individuos del tercer sexo originalmente que se creía ser una persona “con una psique femenina en un cuerpo de varón” que se siente sexualmente atraído por los varones y que más tarde se extendió para abarcar lo que actualmente se conoce como mujeres transgénero y otros tipos de sexualidad. 

La palabra proviene de una adaptación al inglés del vocablo alemán Urninge, “uranista”, que fue publicado por primera vez por el activista Karl Heinrich Ulrichs en 1864 y 1865 en una serie de folletos que fueron recopilados bajo el título Forschungen über das Räthsel der mannmännlichen Liebe, en español como “Investigaciones sobre el misterio del amor entre varones”. Ulrichs desarrolló su terminología antes del primer uso público del término “homosexual”, que apareció cuatro años después, es decir en 1869 en un panfleto publicado de forma anónima por Karl-Maria Kertbeny. 

El término “uranista” fue rápidamente adoptado por los partidarios de la emancipación homosexual en Inglaterra durante la era victoriana, como Edward Carpenter y John Addington Symonds, que lo usaron para describir un amor de camaradería que daría como resultado la verdadera democracia, uniendo los “estratos excluidos de la sociedad” y acabando con las barreras de clase y género. El término también hizo acervo entre un grupo de reconocidos estudiosos de Oxford y Cambridge en saberes clásicos desde 1870 a 1930. Los escritos de este grupo se conocen ahora como “Poesía uranista”. También se ha incluido en el uranismo a la obra pictórica y fotográfica de Henry Scott Tuke y Wilhelm von Gloeden, por presentar el deseo homoerótico. 

La taxonomía uranista o del uranismo clasifica a los humanos según su deseo sexual y su sexo a los humanos: 

Urningin: una persona con cuerpo de mujer con una psique masculina, que se siente principalmente atraída por las mujeres. 

Urning: una persona de cuerpo masculino con psique femenina, que se siente principalmente atraído por varones. 

Dioningin: una mujer "común" (heterosexual y femenina). 

Dioning: un varón "común" (heterosexual y masculino). 

Uranodioningin: una mujer bisexual. 

Uranodioning: un varón bisexual. 

Zwitter: intersexual. 


Los Uranistas llamaban al amor homosexual o deseo homoerótico como Urnische Liebe y como se vio antes, a los hombres gays como Urning, estos a su vez eran divididos de la siguiente forma: 

Mannlinge: hombre masculino, excepto por su mente femenina y su inclinación sexual hacia los varones afeminados. Conocidos también como “Butch”. 

Weiblinge: hombre de apariencia, conducta y psique femenina, con inclinación sexual hacia los varones masculinos. Conocidos como los “Queen”. 

Manuring: de apariencia y conducta femenina, con una psique masculina e inclinación sexual por las mujeres. Heterosexuales afeminados y amanerados. 

Zwischen-Urning: adulto masculino que prefiere adolescentes. Los pederastas. 

Conjuntivo: hombre con sentimientos de ternura y apasionados por los varones. 

Disjuntivo: hombre con sentimientos de ternura por los varones pero apasionados por las mujeres. 

Virilisierte Mannlinge: uranistas masculinos que han aprendido a actuar como dionistas, a través de fuerza de la costumbre. Los gays no asumidos. 

Uraniaster o uranisierter Mann: el hombre comprometido en una homosexualidad circunstancial. Los que practicaban la homosexualidad porque estaban presos o en el ejército. 



Taxonomía de Kinsey o Escala de Kinsey. 

La escala de Kinsey es una escala creada por el biólogo Alfred Kinsey en el Informe Kinsey, que establece siete diferentes grados de comportamientos sexuales, cuando tradicionalmente se consideraban sólo tres. Evaluando el historial sexual de una persona o los episodios de su actividad sexual en un tiempo dado, se usa una escala desde 0, es decir, exclusivamente heterosexual, hasta 6, es decir exclusivamente homosexual. Proporcionando una gradación en la orientación sexual, estableciendo grados de bisexualidad, siendo muy novedoso para su época por ser el primer estudio que creaba tal diversidad y se alejaba de la monosexualidad entonces comúnmente aceptada. Su primera publicación se hizo en el libro “Conducta sexual en el varón” de 1948 por Alfred Kinsey, Wardell Pomeroy entre otros. 

Los siete primeros grados se enumeran en el primer volumen dedicado a los hombres, y en el segundo tomo, “Conducta Sexual de las Mujeres de 1953, se añade un grado adicional, denominado X usado para la asexualidad. 





Taxonomía Humana de Linneo. 

La taxonomía de Linneo clasifica a los seres vivos en diferentes niveles jerárquicos, comenzando originalmente por el de Reino. Hoy, se considera el Dominio como una jerarquía suprarreinal, dada la reciente fisidad de incluir también a Bacterias y a Arqueas. Los reinos se dividen en Filos o Phyla (en singular, Phylum) para los animales, y en Divisiones para plantas y otros organismos. Éstos se dividen en Clases, luego en Órdenes, Familias, Géneros y Especies. Aunque el sistema de Carlos Linneo era firme, la expansión de conocimiento ha dado lugar a una expansión del número de niveles jerárquicos, incrementando los requerimientos administrativos del sistema, aunque permanece, es el único sistema de clasificación básica que actualmente cuenta con la aprobación científica universal. 

Entre las subdivisiones posteriores, han surgido entidades como superclases, super, sub e infraórdenes, super y subfamilias, tribus y subtribus. Muchas de estas jerarquías adicionales suelen surgir en el estudio de disciplinas como la entomología, que requiere clasificar nuevas especies. Cualquier campo biológico que estudie las especies está sujeto a la clasificación taxonómica linneana, y en extensión, a sus rangos jerárquicos, particularmente si se lleva a cabo la integración de organismos vivientes con especies fósiles. Será conveniente entonces aplicar herramientas más novedosas de clasificación, como la cladista. Tras el rango de especie, se pueden dar también subrangos, tales como subespecie y raza en animales, y variedad y forma en botánica, aunque en ésta última disciplina, el término subespecie también es utilizado. 

Los hombres como mujeres pertenecemos a una misma taxonomía y se desarrolla de la siguiente forma: 

Reino: Animalia (Organismos heterótrofos eucariotas sin pared celular y pluricelulares). 

Phylum: Cordados (Organismos, primitivamente, con notocorda). 

Clase: Mammalia (Organismos con glándulas mamarias. Homeotermos y con pelo). 

Orden: Primates (Ojos frontales, pulgar oponible). 

Familia: Hominidae (Cerebro desarrollado y con neocórtex, visión estereoscópica). 

Género: Homo (Espina dorsal curvada, posición bípeda permanente). 

Especie: Homo sapiens (huesos craneales delgados, capacidad vocalizadora). 



Taxonomía del Homoerotismo según el rol sexual o al deseo sexo-genital. 

Sexo: 
MASCULINO 

Género: 
HOMOSEXUAL 

Subgénero: 

Activo: Homosexual que penetra anal u oralmente, y quien habitualmente prefiere esa postura sexual, o bien a quien desea desempeñar un papel más dominante durante el coito. 

Pasivo: Homosexual que es penetrado anal u oralmente, y quien habitualmente prefiere esa postura sexual, o bien a quien desea desempeñar un papel más sumiso durante el coito. 

Versátil: Homosexual que elige indistintamente una u otra postura sexual (Activo o Pasivo) y que desea tanto ser penetrado o penetrar a su compañero sexual. 


Muchos homosexuales adoptan un rol activo frente a la sociedad porque en muchas culturas existe la estigmatización hacía los homosexuales pasivos, pues aún es mal vista, y todavía se piensa que el rol activo tiene, por ser esta persona la que penetra, un rol heterosexual aunque esto no sea cierto; incluso el machismo de nuestra cultura asume que por el hecho de ser un homosexual pasivo “incontinenti” se adopta un rol femenino y por lo tanto tiene un valor inferior a lo masculino, pues como sabemos en las sociedades falocentristas y fundamentalmente de prepotencia masculina la mujer y lo femenino tiene una significante negativo. 

Igualmente, muchas personas prefieren adoptar el rol activo ya que en términos de contagio de VIH (SIDA), es menos probable siendo activo que pasivo. Si bien hay algo de cierto en esto, de todas maneras hay que protegerse conscientemente y usar condón aunque no nos guste. 

Muchos homosexuales se incomodan cuando un heterosexual les pregunta si son activos o pasivos y prefieren mentir, pero lo que es peor aún es que frente al grupo o colectivo gay el homosexual miente sobre su verdadero deseo homoerótico y muchas veces frente a un compañero sexual ocasional y prefieren llevarse una sorpresa en la cama. De una forma u otra el diálogo es positivo y permite desarrollar un nivel de confianza mucho mayor. La relación sexo-genital es muy flexible y no la podemos encasillar, es necesario empezar a romper con todos los moldes culturales que heredamos y empezar a sentirnos cómodos con nuestra sexualidad que puede ser negra, blanca o gris y por qué no con otros o muchos matices, es necesario aceptarnos y aceptar a los demás, sin despreciar a la diferencia. 



Taxonomía Homoerótica según la tipología cultural o las subculturas de la homosexualidad. 

El mundo gay es a menudo representado como un mundo monolítico que tiene la misma cultura. Eso es una mentira, en realidad, el universo gay está dividido en un puñado de sustratos a la que pertenece cada gay o donde nos podemos mover y pertenecer según nuestra preferencia y estilo de vida. Por lo general la heteronormativa o la sociedad heterosexual nos ve simplemente como los hombres amanerados, con la muñeca doblada, metrosexual y de buen gusto que somos esenciales a la hora de la decoración, para maquillar y peinar a la novia, o en el momento de realizar una obra teatral o musical. 

Pero esto no es cierto, aunque tampoco es falso, somos una cosmogonía demasiado grande y así como existen homosexuales u hombres gays bastante amanerados, existen también gays altamente masculinos, existen muchos homosexuales peluqueros, bailarines y decoradores, como también gays mecánicos, electricistas, abogados, médicos entre otras muchas profesiones y oficios. 

Dicho esto, cuando un gay o los gays estamos dentro de nuestra comunidad, tenemos o nos conectamos a un compañero homosexual o un grupo gay con ciertas características comunes, estas características o topologías comunes o genéricas hacen la taxonomía social por sí misma, que obedece a los propios estereotipos creados por el colectivo gay, y que son mucho más específicos de lo que se pueda imaginar la heteronormativa que por lo general nos ven desde un solo ángulo o que nos encasillan en un solo molde. 

Esta taxonomía es una construcción social y cultural propia del mundo gay y puede que no sean muy familiar para el mundo en general, pero son sin duda muy familiar a los hermanos gays. Decir que cada hombre gay pertenece a uno de estos tipos es un poco engañoso, es como decir que cada mujer es o bien una cuaima, o una santa. Hay muchos gays que encajan en un solo molde o tipo, pero la mayoría es o son realmente una combinación de varios tipos. 

También es bueno aclarar que los tipos o estos estereotipos no son únicos pero son los más visibles, la taxonomía social y cultural es más flexible que la taxonomía biológica y por lo tanto menos reduccionista de lo que se piensa. Por lo general los grupos tienden a andar sólo con los miembros de los mismos grupos, y todos ellos tienen sus propios bares, fiestas, música, costumbres, formas de vestir, y los rituales de apareamiento intrincados. No obstante y como dije antes, existe una flexibilidad que quizás la heteronormativa no posee y entiende, pues el mundo gay es mucho más abierto al cambio y a la diferencia porque por mucho tiempo hemos sufrido la discriminación y la estigmatización. 

Aquí le presentamos los grupos que conforman esta taxonomía social y cultural del mundo gay masculino: 


TWINK. 

Es el un gay joven, apuesto, lleno de frescura y de la belleza que viene o proviene de la juventud. A menudo es rubio (aunque por lo general es pintado), cabellos con flequillos o rizos, lampiño por naturaleza o se afeita, de piel perfecta y suave; es el tipo que se moldea al ideal juvenil grecolatino de Narciso, Patroclo y Antínoo. 

Este tipo de jóvenes gays nunca es superior a 25 años, estos a su vez pueden ser algo femeninos pero existen algunos que a pesar de su delicada belleza son extremadamente masculinos y tiende a ser algo “salvajes” o ariscos porque todavía están atravesando los problemas de auto-aceptación sexual, estar en el lado queeny y se ciñe estrechamente a los estereotipos convencionales de hombre gay. Son muy buscados por los hombres gays adultos o mayores que tratan de chupar su energía juvenil. Esta categoría es común verlos en las universidades, parques, playas de surfistas y teatros, son amantes de Lady Gaga y Britney Spears. Metrosexuales por naturaleza. 

Los twink suelen dividirse en: 

Twunk: el hombre gay por lo general de 30 a 40 años que quiere ser twink, se viste y se comporta como un chico de 16 años, por lo tanto también mente sobre su edad. Utiliza todos los recursos para verse juvenil y desea codearse con los twinks. 

Gay-asian: hombres gay de raza asiática, por lo general físicamente ambiguos y muy femeninos. 

Wild: El jovencito gay por lo general surfista, ama el aire libre, jugar el frisbee, e independiente, por lo común está saliendo del closet. 



BEAR U OSO. 

La comunidad Bear u Osos es una subcultura dentro de la comunidad gay muy bien definida. Se considera osos o bear a los hombres gays de cuerpo fornido y con vello facial y corporal. Los osos exhiben una actitud masculina, rehuyendo generalmente del estereotipo de homosexual afeminado. Hay mucho debate en la definición de lo que es un oso. Algunos piensan que simplemente con identificarse con los osos se es uno de ellos, otros argumentan que se debe tener alguna de las características físicas como un cuerpo grande, vello facial o corporal. 

Los bears cuentan con sus propios lugares de ocio y se organizan numerosos eventos orientados a esta comunidad gay, en los que pueden entablar relaciones sociales con cachorros y chasers u otro tipo de osos de los cuales describimos a continuación. 

Oso o bear: un hombre con barba y generalmente con vello en el cuerpo y de complexión fuerte o gruesa; generalmente de apariencia madura. 

Cachorro o Cub: un hombre joven con apariencia y de complexión de oso. 

Cazador o Chaser: alguien que siente atracción por los osos y que no corresponde a los estereotipos físicos de oso ni de cachorro. 

Chubby, Chub: hombre obeso, generalmente sin vello corporal. Muscle bear: oso musculado. 

Leather Bear: oso que además gusta de vestir cuero negro, como marcan los cánones del fetichismo del cuero. 

Lobo: un hombre de complexión normal y velludo. 

Nutria: un hombre pequeño o delgado y velludo 

Oso polar: un hombre maduro con apariencia de oso pero muy canoso, con barba y cabellos prácticamente blancos. 

Daddy bear: es un oso grande y mayor que siente atracción por los jóvenes. 



BUFF BOD O MUSCULOCA. 

Son los hombres gays aficionados a los gimnasios, de gran masa muscular, su único objetivo es ver su cuerpo crecer frente el espejo del gym, puede pasar de cuatro a ocho horas entrenando, pero al mismo tiempo viendo al compañero de gimnasio, tal vez objeto de su deseo sexual. Por lo general es un gay de closet y piensa que todo el mundo lo ve como el hombre alfa, y se enorgullece del hecho de que nadie piensa que él es gay hasta que alguien se lo dice. Siempre viste con ropa deportiva, preferiblemente camisetas muy abiertas para lucir sus fornidos brazos y prominentes pectorales. 

Muchas veces la grandeza de su cuerpo se debe al exceso de esteroides y productos químicos propios de los fisioculturistas. Sufren por lo general de vigorexia. Tienden a disfrazar su homosexualidad hablando de deportes y de mujeres. No obstante existen muchos Buff Bod o Musculocas que aceptan felizmente su sexualidad y suelen ser muy atractivos o buscados en el ambiente gay. 

Entre los Buff Bod podemos encontrar:  

Alfa Buff: se cree el dueño del conocimiento del cuerpo perfecto, tiende ser el centro de atención en el gym por los exagerados esfuerzos por levantar pesos descomunales, quiere ser el entrenador de todos y trata de tener siempre admiradores y pupilos que lo siguen a todos lados, se pasea desnudo por los baños, saunas del gym sin ningún pudor, por supuesto el “no es gay” (eso es lo que el trata de hacer creer) los demás si, especialmente si alguien se atreve a ver su gran musculatura por mucho tiempo. Por lo general también es un busca pleito. 

Diva Musculoca: gay fisioculturista que no oculta su sexualidad, o simplemente no le importa que los demás se enteren, le fascinan los conjuntos deportivos de lycra, amable y siempre pronto a prestar ayuda o un consejo a aquel que se lo pide, pero a veces llega también a ser insoportable, porque se cree la última gaseosa del desierto, también llega a ser exhibicionista como Alfa Buff. Participa de todos las actividades en el gimnasio, no solo de levantar pesas o utilizar las máquinas, también hace aerobics, bailoterapia y spinning. 

Seudo-musculoca: por mucho esfuerzo que hace por hacer crecer su cuerpo nunca lo logra, por lo común es muy flaco o muy gordito, pero ama ir al gym, sueña con tener el mismo cuerpo del Buff Bod, sino también es el objeto de su afecto y de su deseo sexual. Después de salir del gym pareciera que acabara su vida social. 



CIRCUIT BOYS. 

Hombres gays por lo general atléticos, muy bien vestidos y arreglados, aunque de una forma muy casual, se pavonean con facilidad, es el tipo de gays nacidos en los noventa, les fascinan las discotecas y centros nocturnos donde pueden pasar toda la noche bailando sin descansar. Muchos llevan tatuajes, en uno de los pectorales y antebrazos o pantorrillas, disfrutan del alcohol, la marihuana y las drogas como el Éxtasis y el Popper. A muchos de ellos la juventud se les pasa muy rápido por el tipo de vida que llevan tan acelerado, pues suelen alimentarse mal y pasar varios días de juerga o marcha, así como del sexo extremo como el barebacking. 

Este grupo social se puede subdividir en: 

Tweekers o Extrem gay: suelen ser afectos a las anfetaminas u otras drogas, circulan toda la noche de bar en bar, en busca de emociones fuertes. Buenos bailarines y alegran la noche con su fuerza dancística. Practican el barebacking a conciencia o porque están demasiado drogados para saber lo que hacen. Terminan por lo general muy mal, perdiendo sus trabajos o robando a los familiares y amigos. Suelen ser muy atormentados y paranoicos, y desconocen a veces el potencial físico e intelectual que poseen. 

Party Boy: Alegre, el alma de la fiesta, siempre dispuesto a ir de marcha, aunque después de formar la colosal fiesta es el primero en irse, gusta del alcohol pero moderadamente, de lunes a jueves es recatado, pero desde el viernes hasta el domingo es fácil conseguirlo en los sitios de moda gay como discotecas y saunas, vivaracho, siempre con una sonrisa en la boca y dispuesto a la flirteo. Asume su sexualidad y no teme gritarlo a los cuatro vientos. Es común que pertenezca a un club u organismo que defiende los derechos de la comunidad LGBT. 

Mary Muscles u Old Queens: hombres gays adultos por lo general mayores de 40 años, muy bronceados, con grandes pectorales y piernas delgadas y largas, terminan siempre borrachos en las discos, muy casanovas, suele cazar a jóvenes, pues los hombres gays de su edad suelen ser “demasiado viejos” para ellos. Suelen ser en muchos casos sobreprotectores y muy celosos, pero muy buenas personas, tan buenas que por lo general son utilizados por chulos y oportunistas. 

Gaylight Boy: joven gay atlético, que aunque no bebe, ni fuma, a veces si utiliza drogas, pero de bajo impacto, frecuenta las discos y bares de ambiente en busca de hombres extrem gay, u otro, le gusta caminar por los circuitos gays o cruising. Suelen ser muy dinámicos sexualmente. 

Discosátiros: su único objetivo es la discoteca y con ellos el sexo, incansables en la pista de baile y en el sexo. Son capaces de hacerte un fellatio en plena danza y no te das cuenta, son comunes en los baños de la discos y bares, y siempre terminan yéndose a un hotel o a su casa u otra parte con un compañero sexual ocasional. 



GAY-LISTERS O GAY PROGRESISTA. 

Hombres gays con cuerpos tonificados, aunque puede fácilmente variar, metrosexuales, bien vestidos, viven la buena vida, profesionales por lo general de la publicidad, relaciones públicas, mercadeo e industria del entretenimiento, si son médicos de seguro son cirujanos plásticos, si son doctorados en leyes por lo general son los apoderados o abogados de una estrella de cine o celebridad, también son arquitectos u corredores del mercado bursátil. Son personas progresistas, muchas veces hasta conservadores, viven en parejas y los que permanecen solteros son muy solicitados en el ambiente, pero comúnmente buscan a su igual. 

Los solteritos de este grupo son autosuficientes y difíciles de atrapar. Poseen apartamentos y casas de verano, de seguro un buen carro para la ciudad y una camioneta todo terreno para la playa y el camping y hasta a veces un descapotable. Les encanta coleccionar arte y aunque son personas muy agradables es difícil entrar en su círculo social. 

Power Gay: homosexual de gran status social y económico, poderoso, de personalidad fuerte y dominante. Estos se pueden dividir a su vez en Power Gay Liberal que es el homosexual poderoso que lucha por los derechos de igualdad de su comunidad LGBT, utiliza su status social y económico para el bien del movimiento gay. Se esfuerza por llegar a los puestos políticos que puedan consolidar su esfuerzo social, pero corrientemente siempre pierde las elecciones. Sacrifica a veces su vida por los demás y es fácilmente verlo rodeado de pirañas e hipócritas sociales. Son pocos, pero al final terminan siendo héroes. Un buen ejemplo puede ser el activista norteamericano Milk. En segundo término el Power Gay Conservador que es un homosexual de closet, casi siempre casado y claramente homofóbico. Utiliza su posición de poder para opacar su homosexualidad o por mantener su status dentro de su conservador y reaccionario grupo social. 

Pijo o Sifrino: homosexual que quiere a toda costa escalar una prominente posición social y se comporta como el Power gay; no le importa llevarse por el medio a cualquiera que pueda estorbar en sus ambiciones aunque sea su propia madre. Dice saber de arte y es coleccionista aunque nunca ha visitado un museo o galería, y cuando lo ha hecho es exclusivamente para conocer y cazar a los Power gay. Vive endeudado por mantener un status social que no puede en realidad tener. Raramente puede mantener pareja estable y en consecuencia terminan solos y sin amigos. Abundan en demasía. 

Velvet Power: homosexual de situación económica acomodada, sin ser necesariamente rico, vive satisfactoriamente y sin presión alguna, aunque vive felizmente y abiertamente su homosexualidad, está demasiado cómodo en su status para comprometerse con las actividades de los derechos homosexuales que puedan desbalancear o disminuir su tranquilidad social y económica. Muy común en el ambiente, su lema es “Vive y deja vivir”. Por lo general su ayuda al movimiento al colectivo LGBT es anónima aunque siempre este pendiente de los últimos avances en la lucha. 



STAR GAY. 

Vienen en todas formas y tamaños, desde el joven bailarín hasta el gordito y calvo crítico de arte, desde el guapo artista plástico hasta el divo cantante de ópera, desde el homosexual que adoraría ser cantante y no se pierde ningún capítulo de Glee hasta el obsesivo por Barbra Streisand y Rocío Jurado. 

Son personas dedicadas a las artes musicales y dancísticas, aman el teatro musical y dramático, por lo general trabajan en las artes, el cine y la TV, o comparten sus profesiones tradicionales con actividades recreativas los fines de semana como clases de baile de salón, frecuentan los café concert, teatros, óperas y museos, no se pierden un vernissage, o un estreno teatral. 

Su mayor preocupación es coleccionar los discos de sus divas musicales que van desde Celine Dion, Judy Garland, la Streisand, hasta María Callas o la Pantoja. Coleccionan carteles de cine y de teatro, aman el karaoke y son comúnmente estrafalarios al hablar y sufren de verborrea. 

Las subcategorías son difíciles de separar pero podemos separar en dos grandes grupos: 

El Intelectual: el homosexual sabio, estudioso e investigador de las artes, crítico, muy leído y culto, siempre está pendiente de los avances artísticos y pertenece a los diferentes clubs culturales y ateneos de su comunidad. Se rodea de jóvenes pintores, escritores y actores que ven en él un maestro. No disimula su homosexualidad y se vanagloria de su gran coeficiente intelectual. 

La Diva: se sabe todas las canciones de su cantante femenina preferida, tiene todos los discos y se los hace saber a sus amigos. En las fiestas que realiza termina siempre haciendo un show fonomímico de su estrella favorita. 

Art Fags: artista plástico, buenmozo, y su look es algo descuidado y masculino, presenta muchas veces una barba a medio afeitar, tatuado, cuerpo delgado pero atlético, atormentado pero altamente romántico, a pesar de vestir como si no le importara, no es asì, dentro de ese look gitano y descuidado hay toda una técnica y sapienza, es fácil conseguirlos en las galerías, museos y ateneos, aunque también visita los bares gays. 



DRAG QUEENS. 

Pueden ser desde gordos hasta flacos, esbeltos o rollizos, pero con una fuerte personalidad “Rupolesca”. Se trata de un contingente muy pequeño pero muy potente de la población gay. Las drag queens no son sólo los “bufones” de la corte de la comunidad gay, vestirse como payasos para nuestro entretenimiento, pero también son un puente hacia el mundo heterosexual. Por mucho que la sociedad heterosexual se niegue a la existencia de la homosexualidad siempre consienten a un Drag Queen, pues son la fuente del entretenimiento y a la vez del apoyo de su falsa moralidad ,pues a través de ellos pueden alegar que somos enfermos, depravados o cualquier excusa para no ser aceptados dentro de su “normalidad”. De alguna manera son el segmento más escandaloso de la población gay y el más aceptado, por lo que el resto de nosotros nos miramos positivamente aburridos en comparación a ellos o ellas. Por generalidad es un grupo muy activo en la lucha de igualdad social. 


A Modo De Conclusión. 

Después de esta retahíla de moldes, grupos y estereotipos que hago llamar taxonomía del homoerotismo, es necesario recalcar que somos una comunidad diversa dentro de la enorme complejidad y pluralidad de la naturaleza humana. Seamos bear, o seamos gay power, o seamos cualquier de estos tipos o que transitemos o pertenezcamos a varios de estos grupos o poseamos cualquiera de estas características tan peculiares, principalmente somos homosexuales, y primordialmente somos hombres, y esencialmente somos seres humanos que compartimos con otros individuos este planeta. En la diversidad o la diferencia de los seres humanos, y en total en la diversidad de los seres vivos reside la importancia de la humanidad y de todo el planeta. 

Tenemos que aprender a vivir con esta diversidad, porque al fin y al cabo compartimos, quieran o no los que defienden la heteronormativa como los fundamentalistas queer, un solo hogar, la tierra, y desde que ella es tierra la diversidad ha sido su mayor y más importante característica. Esta taxonomía del deseo homoerótico o del homoerotismo no es la única ni la verdadera, existen muchas investigaciones, estudios y artículos referentes a la tipología y variedad del mundo gay masculino, este trabajo es sólo una parte muy somera de la realidad y la diversidad del deseo afectivo-sexual del hombre que ama y desea a su igual masculino.

Por Félix Esteves

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