Una pequeña presentación

Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves es una casa, un hogar, construido con amor, esfuerzo, dedicación y hasta con aburrimiento. Tiene muchas puertas donde todos pueden entrar. Tiene muchas habitaciones, donde de seguro en algunas podrás sentirte cómodo, y en otras, tal vez contrariado y hasta… por qué no… molesto. Sin embargo su propósito no es agradar ni molestar, no es ganar amigos ni enemigos… de todas maneras ambos son bienvenidos; su fin es mostrar y demostrar lo variopinto de una mirada, la pluralidad de una cosmogonía a través de mi “micromundo”, de lo exterior visto y sentido desde mi interioridad… es un grito contra la discriminación, es un arrullo de amor a la diversidad, es mi tarjeta de presentación como ser humano, como hombre, como gay y miembro de la comunidad LGBT... tal vez es algo más… no lo sé… aún lo estoy averiguando.

Félix Esteves

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sábado, 30 de julio de 2011

HAMMERSHOI... LA PINTURA DEL GRITO CONTENIDO... DEL SILENCIO DESESPERADO

Vilhelm Hammershøi nació en la fría ciudad de Copenhague el 15 de mayo de 1864 en el seno de una humilde familia luterana. Fue un pintor danés que trabajó sobre todo en su ciudad natal, realizando retratos, paisajes y especialmente una serie de interiores por los que se hizo muy conocido.  Hammershøi también pinto paisajes de Londres donde se muestra la soledad de la nocturnidad londinense cuando la visitó a principios del siglo XX y que le inspiró neblinosas escenas invernales. El pintor muere en su ciudad natal el 13 de febrero de 1916.


Hammershøi era hijo de un vigilante de un comercio y comenzó a tomar clases de dibujo con 8 años debido a su brillante talento. Más tarde fue a la Kongelige Akademi for de Skønne Kunster (Academia de Bellas Artes de Copenhague) con Frederik Vermehren, entre 1879 y 1884. También estudió con Frederik RohdeVilhelm Kyhn y Peder Severin Krøyer y consiguió un gran éxito internacional muy pronto.


En 1891, se casó con la hermana de un colega y compañero de trabajo, Ida Ilsted, con quien vivió en Copenhague hasta su muerte en 1916. Ida es un tema frecuente en sus cuadros y en los de su hermano, Peter Ilsted. Tras la muerte del pintor, sus cuadros fueron cayendo en el olvido, en gran parte debido a tendencias vanguardistas que inundaron todo el continente, y su obra así fue considerada démodée y demasiado fría y apacible para aquellos tiempos modernos y de gran movimiento y colorido como los istmos pictóricos que se desarrollaban en París y Berlín.


Con el resurgimiento del simbolismo en los últimos años, sus cuadros han vuelto a estar en el punto de mira y sus obras han vuelto a ganar popularidad en museos daneses, el Musée d'Orsay de París o el Solomon R. Guggenheim Museum de la ciudad de New York.

Hammershøi fue un pintor de interiores, de habitaciones escasamente amuebladas donde los tonos tristes de los grises y azogados plateados rezuman e inundan el espacio de una gran tranquilidad que raya en la melancolía y la tristeza, otros parecen ser poblados por el silencio y la quietud exacerbante del mutismo  casi letárgico muy propicio para la abstracción apesadumbrada típica de los hombres luteranos y escandinavos.


La pintura de Vilhelm Hammershøi reboza silencio y vacio, su estilo apacible, neutro, clásico y a la vez moderno parece reflejar la tristeza contenida de un hombre que vivió con la infelicidad de un matrimonio marcado por la soledad y ausencia de hijos, y los traumas de una esposa que creía ser heredera de la locura de su madre.

Hammershøi plasma en sus obras los lugares vacíos y austeros para transmitir el mundo interior que no puede ser visto, pero sí sentido. Sus cuadros son como gritos ahogados que desesperadamente quieren ser escuchados pero que quedan atrapados en las cadenas del más cruel silencio.

Por Félix Esteves

sábado, 26 de marzo de 2011

MAGNUS ENCKELL: Un visionario del movimiento homoerótico.

El Despertar, 1894.
Magnus Knut Enckell fue un pintor finlandés que rompió con el naturalismo imperante en la Helsinki de finales del siglo XIX. Su simbolismo, su misticismo y sus trabajos marcados por una animoso y valiente inspiración homoerótica abrieron los caminos del modernismo a la helada nación escandinava.

Enckell nació el 9 de noviembre de 1870 y fue el más joven de los seis hijos del vicario de un pequeño pueblo en el este de Finlandia. Estudió pintura en Helsinki, luego viajó a París por primera vez, donde estudió con Jules-Joseph Lefebvre y con Benjamin Constant en la Académie Julian acercándose al Simbolismo. Fuertemente influenciado por Pierre Puvis de Chavannes se interesó por lo que entonces era un movimiento nuevo, tomando ideas también de la literatura simbolista.

Narciso, 1896.
Más tarde viaja a Gran Bretaña donde pintó los cuadros Autorretrato y Mujer Bretona. Se embriagó y apasionó con la pintura del Renacimiento y las ideas de Sâr Péladan sobre el idealismo y el misticismo, de donde tomó el estándar de belleza andrógina que aplicó en la mayoría de sus trabajos. En su segunda estadía en París en 1893, pintó El despertar, en el que usó una rigurosa composición y colores transparentes para sugerir una atmósfera espiritual.

Enckell era homosexual como se refleja en sus pinturas eróticas, en las que se encuentran retratos bastante desinhibidos para la moral de aquel entonces. Con frecuencia pintó hombres jóvenes desnudos, esto no sería algo extraño o inusual en sí mismo, pero Enckell les dio una carga sexual y una vitalidad homoerótica que no era común entre sus contemporáneos.

Niño con Calabera, 1893
En 1894 y 1895 viajó a varias ciudades italianas. Durante estos años su vida personal como profesional estuvo marcada por el existencialismo, fueron años dolorosos, de conflictos internos, de la búsqueda de la aceptación sexual, hecho que marco su arte. Estos años en Italia dieron a su trabajo una gran variedad de colores y un tono más optimista. En los primeros años del siglo XX, bajo la influencia de post impresionismo, desarrolló una brillante y más colorido paleta. Un ejemplo es la serie Los bañistas, en colores oscuros y vivos. Junto con Verner Thomé y Ellen Thesleff, fundó el Grupo Septem.

La Edad de Oro, 1917
En 1907, Enckell recibió el encargo para el retablo de la nueva catedral en Tampere. El fresco, de más de 10 metros de ancho y 4 metros de altura, muestra en colores tenues, la Resurrección, así como personas de todas las razas y nacionalidades que salen de sus tumbas y caminan al cielo. En el centro de la pintura, dos hombres caminan de la mano, un detalle que a menudo ha sido ignorado, pero que marca un hito en la historia de la revolución homosexual.

Enckell murió en Estocolmo en 1925 y su funeral fue un evento nacional. Fue enterrado en su pueblo natal en Finlandia.

El Fauno, 1914


La Resurreción, 1907
Hombre Joven, 1916
 Por Félix Esteves

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