Una pequeña presentación

Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves es una casa, un hogar, construido con amor, esfuerzo, dedicación y hasta con aburrimiento. Tiene muchas puertas donde todos pueden entrar. Tiene muchas habitaciones, donde de seguro en algunas podrás sentirte cómodo, y en otras, tal vez contrariado y hasta… por qué no… molesto. Sin embargo su propósito no es agradar ni molestar, no es ganar amigos ni enemigos… de todas maneras ambos son bienvenidos; su fin es mostrar y demostrar lo variopinto de una mirada, la pluralidad de una cosmogonía a través de mi “micromundo”, de lo exterior visto y sentido desde mi interioridad… es un grito contra la discriminación, es un arrullo de amor a la diversidad, es mi tarjeta de presentación como ser humano, como hombre, como gay y miembro de la comunidad LGBT... tal vez es algo más… no lo sé… aún lo estoy averiguando.

Félix Esteves

Amigos de Los Mínimos y Máximos

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domingo, 29 de mayo de 2011

ANITA GIMÉNEZ DE LLANOS... la del abrazo amigo, la del abrazo hermano.

Fuiste blancas violetas que perfumó todas las mañanas
Así eras tú, Anita, tan clarita como una luna de avellanas
Con tu sonrisa alborozada y sonora de una chacarera guitarra
O como el canto de amor de una enamorada cigarra.

Eras bastión de los amigos, casa, hogar y cálida morada
¿Cuántas veces no te fastidiábamos hasta en la madrugada?
Pero siempre estabas allí, presta, lista, a plasmar tu ayuda
Como madre, como amiga, y hasta a veces como un hada.

Ya no estas entre nosotros, ahora eres luz estrellada
Que alumbra el firmamento de todos los que te aman
Eres el lucero brillante que pinta de colores la alborada.

Se que estas en lo alto con tu vigilante y firme mirada
Cuidando a Percy, a tus nietos, a Gabriela y a Mariana
Y todos los que amaste desde el Sur hasta Caracas. 

Por Félix Esteves

Anita Giménez de Llanos fue una empresaria teatral  que por más de treinta años trabajo a favor de la cultura y de espectáculos de gran calidad no sólo en Venezuela, sino también en todo el ámbito latinoamericano. Junto con su esposo Percy Llanos fundo la empresa Contemporánea Producción Artística y con ella trajeron a Venezuela y a otros países de Latinoamérica las mejores compañías teatrales del mundo,  además de espectáculos de gran calidad artística como Marcel Marceau, Teatro Negro de Praga, el Ballet Bolshoi, la Orquesta Sinfónica de Moscú, Orquesta Franz Liszt de Budapest, Susana Rinaldi, Mercedes Sosa, Julio Bocca y su Ballet Argentino, Jean Paul Rampall, Grupo Caviar, Michel Petrucciani, Georgia State Dance Company, Teatro del temple de Zaragoza entre otros muchos. Pero la labor no se quedaba solamente en traer artistas internacionales a Venezuela, fueron también muchos los artistas venezolanos que fueron promovidos por Ana y Percy Llanos a otros mercados.

Anita Llanos junto a Marcel Marceau
Anita Llanos (Córdoba, Argentina 194? – Madrid, España 2011) nos dejo el 12 de marzo de este año y quienes tuvimos la suerte de conocerla profundamente sentimos con su partida que se nos fue la mejor amiga, una mamá, una hermana, una maestra. Yo que tuve la dicha además de conocerla, también trabaje junta a ella y su querida familia, Percy su esposo,  Mariana y Ana Gabriela sus hijas. Estuve con ellos desde 1992 cuando empecé como anfitrión. Con Anita y Percy aprendí la pasión por el teatro, el amor al trabajo, y a la disciplina como  herramienta indispensable a la excelencia. No obstante, mi estadía con ellos me hizo sentir no como un empleado más, los 10 años o más trabajando con ellos crearon un lazo de amistad que pocas veces sentí en otro lado, los Llanos me hicieron sentir en familia.

Todavía recuerdo las largas conversaciones en la oficina, porque si algo bueno tenía Anita era que era la mejor conversadora, no había tema que no conociera, y si por una razón desconocía el tópico a tratar estaba atenta a escuchar. Anita era el dínamo de la oficina, laboriosa pero alegre, disciplinante pero grata, cuando se ponía brava era terrible y gritona, pero aún así era encantadora; después de un mate, un te o un rico café la tormenta pasaba y la sonrisa volvía a ella y ya todo en orden y prolijo como las cosas debían estar y como a ella le gustaba, todo regresaba a la normalidad.

Anita con Chavela Vargas y Sara Baras
Anita Llanos fue todo un personaje, era abogada de profesión pero su amor fue el teatro, al igual que su hermano el director Carlos Giménez fundador del Grupo Teatral Rajatabla y figura central del renacimiento teatral venezolano, dedico gran parte de su vida a las tablas, a su amada familia y a todos a aquellos, que como a mi, toco con su barita mágica.

Percy Llanos y Anita con Antonio Canales y sus bailarines
en el Teatro Teresa Carreño de Caracas
Anita Llanos, la que cantaba “Nostalgia” de camino de la oficina a su casa, la que tarareaba “Como dos extraños” de camino de su casa a la oficina, la de cabellos plateados, la de sonrisa a flor de piel y manos que nunca se negaron al abrazo amigo, al abrazo hermano, siempre te recordaremos como lo que fuiste, con el amor que sembraste en cada uno de nosotros, con el cariño que nos diste y que nunca te negaste a dar... 

TE QUEREMOS ANITA

de Félix y José.


jueves, 10 de marzo de 2011

MAQUILLAJE

Fuiste al mercado
y compraste vanidad.
Sin embargo
y a pesar de tu hermosura
te maquillas
y te veo llorar
no con lágrimas y gemidos
lloras por y para dentro
y se te moja el alma
te ahogas en la mar
de tu interna infelicidad.
No temas
enseñar tu dolor
apoya tu tristeza en mi hombro
y no temas arruinar tu maquillaje.
Mañana sera un nuevo día
y yo mismo ire al mercado
para comprarte flores
que maquillen tu alma
cazare mil mariposas
que pinten tu soledad
para borrar de tu rostro
esa ruín melancolía...
Maquillemos
yo tu alma, y tu la mía
con el tierno abrazo
o con un beso...
de una verdadera amistad.


Por Félix Esteves

martes, 17 de agosto de 2010

EL NIÑO DEL FARO.


Recuerdo la playa frente a la casa, la espuma del mar mojaba las ventanas, y el ruido de las olas al chocar las rocas arrullaban mi sueño en las noches heladas y me mecían en las largas noches calidas. Mi infancia fue así... mirando el mar, confundiendo el azul celeste del cielo con el profundo añil del océano.

Pero todo cambio cuando en una noche mientras cenábamos mi padre anuncio que en la casa del faro se mudaría una nueva familia y que por suerte mía tenían un hijo un par de años mayor que yo. Esa noche las olas no pudieron arrullar mi sueño, estaba demasiado entusiasmado con el nuevo amiguito, ya no jugaría con mis imaginarios compañeros, ya basta de jugar a vaqueros con el perro o de rogarle al jardinero Domingo que hiciera de indio o de triste prisionero. El día siguiente corrí por el acantilado en busca de mi nuevo compañero y me conseguí con el faro imponente y a sus pies a un niño de cabello claro como el dorado trigo, con ojos tan claros como el azul del cielo, una porcelana piel que parecía de espuma como nubecita que se posa en el firmamento, y montaba un extraño triciclo pensé yo en aquel momento, pero era una metálica silla de rueda y su cuerpo débil de ella se hacia prisionero. Sin embargo y a pesar que correr por el campo no podía, nos hicimos fieles amigos, inseparables compañeros, yo le dejaba jugar con mis plomados soldaditos, el desde su silla me contaba bellos cuentos, mirábamos al mar por tanto tiempo que pensábamos que éramos piratas o singulares marineros, remontábamos al mar con blanquísimos veleros, cachalotes gigantes eran nuestros enemigos y piedrecitas de colores conseguidas en el suelo eran grandes tesoros que enterrábamos al pie del faro con otros preciados recuerdos.

Una mañana triste, de aquellas que no son precedidas por la luz de los luceros, su madre me dijo con voz de duelo, que el niño no saldría a jugar de nuevo, subí a su habitación por un ratito, así lo recomendó su medico y estaba él mirando ahora en solitario el mar que enfurecido se elevaba hasta el cielo, su cara parecia más blanca... como si fuera un esqueleto... sus manitos parecian más flaquitas como mi corazón se iba poniendo, sus ojos perdian el brillo como se mueren los luceros, sus cabellos de dorado trigo ahora con el viento se iban perdiendo y una voz de herido pajarito salio de su boca diciéndome hasta luego...

La oscuridad se hizo tan pronto, por vez primera mi alma se sintió de duelo, iba llorando margaritas por todo el acantilado donde tanta veces soñamos que éramos valientes marineros rescatando a doncellas de piratas traicioneros.

Después de cuarenta años aún siento sus recuerdos, cuando miro al mar me lo imagino navegando con sus ojos azules confundiéndose con el azur del mar con el celeste de los cielos, mi querido amigo, mi triste compañero, te fuiste tan pronto, de seguro estarás jugando allá con los cachalotes de nubes que flotan en la bóveda celeste en el empíreo espacio donde Dios tiene a los niños buenos, donde yo quizás jamás podría poner un dedo.

Ahora todos los años visito el faro donde juramos un día: "que nunca nos separaremos". Y la mar se hace triste, la mar me acompaña en mi duelo. Que el Santísimo te tenga en su gloria, que yo siempre te llevare en mi alma, como el mástil y el timón del velero de mis sueños.

Hasta pronto mi fiel amigo, mi triste marinero.



Para Abel, mi amigo de la infancia, mi triste y fiel compañero.
 
Por Félix Esteves

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