Una pequeña presentación

Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves es una casa, un hogar, construido con amor, esfuerzo, dedicación y hasta con aburrimiento. Tiene muchas puertas donde todos pueden entrar. Tiene muchas habitaciones, donde de seguro en algunas podrás sentirte cómodo, y en otras, tal vez contrariado y hasta… por qué no… molesto. Sin embargo su propósito no es agradar ni molestar, no es ganar amigos ni enemigos… de todas maneras ambos son bienvenidos; su fin es mostrar y demostrar lo variopinto de una mirada, la pluralidad de una cosmogonía a través de mi “micromundo”, de lo exterior visto y sentido desde mi interioridad… es un grito contra la discriminación, es un arrullo de amor a la diversidad, es mi tarjeta de presentación como ser humano, como hombre, como gay y miembro de la comunidad LGBT... tal vez es algo más… no lo sé… aún lo estoy averiguando.

Félix Esteves

Amigos de Los Mínimos y Máximos

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domingo, 9 de octubre de 2011

LA FOTOGRAFÍA DE JIM FERRINGER: Entre Héroes, Santos Varones y Carnales Machos...


Jim Ferringer es un fotógrafo norteamericano nacido en West Lafayette, Indiana. Estudio Arte en Purdue University de su ciudad natal graduándose en 1974. Su trabajo artístico se caracteriza por su fuerte contenido homoerótico, donde la belleza de lo masculino se convierte en objeto de estudio, de deseo, pero sobre todo es un elemento de comunicación entre el artista y su público.

La obra fotográfica de Ferringer está enmarcada en lo que se llama hoy día como arte digital, sus fotografías son intervenidas por medio de la computadora logrando trabajos donde se mezcla la realidad del hombre con sus sueños y pesadillas, sus placeres y sus enajenaciones, sus alegrías y miedos, ofreciéndonos una gama de emociones que nos hacen explorar nuestra propia interioridad.



Su fotografía es completamente erótica, no sólo por los cuerpos desnudos bellamente expuestos, sino también por la atmosfera que les imprime, a veces sublime y  otras veces intransigente y cruel, pero todo flotando en la más delicada pero contundente exquisitez de un fotógrafo que maneja con excelencia los símbolos, las alegorías, y las metáforas del lente.


El homoerotismo de Ferringer no es abrumador ni nos hastía, como pasa muchas veces cuando se exagera la desnudez del cuerpo masculino, su control en todo el proceso creativo es palpable: cuando notamos los hermosos detalles, las disposiciones de los cuerpos varoniles en el espacio, en la narrativa implícita en cada fotografía, en las intervenciones y efectos que plasma en cada una de ellas. 

La fotografía intervenida de Ferringer nos acuerda a aquellos santos olvidados, a aquellos héroes que se quedaron en el pasado, pero también nos rememora a aquellos hombres que sin querer hicieron historia pero que siguen en el anonimato, a aquellos hombres comunes de hoy que se esfuerzan por seguir sus instintos básicos, sus emociones puras, nos recuerda a cada uno de nosotros... en lo que fuimos, somos y seremos... Ferringer es un narrador de momentos, de historias, de sentimientos y placeres humanos.
  

Jim Ferringer esta fuerte influenciado por el neoclasicismo de Jacques-Louis David y el elocuente barroquismo  de Caravaggio,  pero  imprimiéndoles su halo de transpostmodernidad. En la obra de Ferringer se desprende con delicada sutileza los detalles de estos dos artistas (David y Caravaggio) que hicieron Historia en el Arte, y Jim Ferringer  parece seguir sus pasos, sus fotografías parecen eternizarse en el tiempo, de seguro su obra artística será motivo de admiración y fascinación en el futuro, como ya lo está logrando hoy día.



Por Félix Esteves

domingo, 5 de diciembre de 2010

EL IDEAL DE LA BELLEZA MASCULINA.

La belleza es el resultado del proceso y juicio mental de comparar a cada persona u objeto que vemos con un ideal hipotético, imaginario y aparente que representa su paradigma o arquetipo estético. Cuanto más la persona u objeto que es sometida al juicio de nuestra razón se acerque al ideal, más bello será. Cada cultura tiene su ideal de belleza y esta cambia según la época y por supuesto dentro de ciertos límites de persona a persona.

¿Pero cuál sería el ideal de la Belleza Masculina? Hay algunos rasgos comunes, unos de ellos son los hombros y pechos desarrollados que dan una apariencia de “V” del torso, brazos fuertes y cintura más o menos estrecha, tal como lo fue el ideal de la belleza masculina en el arte grecolatino clásico. Los hombres que poseen la apariencia de estatua griega son considerados bellos y por lo tanto los hace además ser considerados sexualmente apetecibles, tal como escribe Jorge A. Chávez Reyes: “Y es que belleza y erotismo (en el caso humano) están muy ligados.” (1)

También podemos interpretar que los atributos corporales que definen a un hombre como "bello" son considerados también sinónimo de fuerza física y potencia sexual, de capacidad de defensa y ataque, y muchas veces de manutención, sin embargo este último, ya no es importante y casi no se somete a consideración pues como conforme avanzó la civilización, los atributos físicos dejaron de hacer a un hombre mejor proveedor para la pareja.

Quizás haya sido en la Grecia antigua en donde se le dio más importancia a la belleza masculina. Sin embargo, después de la época grecorromana, el que un hombre fuera o no bello dejó de ser considerado importante. En contra de lo que había pasado en la Grecia clásica, en la época cristiana, el ideal estético se volvió femenino, tal vez el culto a la virgen, o la vinculación del cuerpo femenino con la reproducción y la maternidad, por ejemplo busto grande y opulento, caderas amplias y las redondeces de las formas.

No obstante, y como vemos hoy en día, el ideal de belleza masculina ha vuelto a tomar parámetros dentro de los ideales estéticos generales y mundiales, cada vez vemos más publicidades y arte donde se muestra la belleza masculina. En la actualidad los modernos Apolos y Adonis aparecen en todo tipo de publicidad mostrando sus musculosos cuerpos de gimnasio. El torso masculino se ha convertido desde hace algún tiempo, en la imagen más poderosa de la publicidad, ya que resulta atractivo para hombres, mujeres, gays y heterosexuales. El cuerpo masculino de este modo ha empezado a ser también un “objeto de consumo” por la publicidad. Por otro lado, en el arte vuelve a aparecer el cuerpo masculino tratado como un objeto bello en si mismo, como queda patente en la fotografía y otras artes así como en la literatura y el cine.

Durante los años sesenta y setenta el ideal de la belleza masculina era más andrógina, debido a la filosofía de la igualdad de sexo que tuvo durante esa época y el movimiento hippie, sin embargo en los ochenta aparece la cultura del gimnasio y los aeróbicos, el hombre se empieza a preocupar por presentarse saludable y fornido. En pleno siglo 21 vuelve a tomar fuerza el ideal clásico griego, cuerpos delgados pero musculosos con el mínimo de grasa corporal, pero además se le agrega un cuidado extremo, pieles suaves y afeitadas, siempre peinados y bien vestidos.



En realidad el ideal estético impuesto hoy en día de la belleza masculina, es el ideal que se impuso entre los gays u homosexuales a partir de los años 80, sólo tendríamos que ver el trabajo artístico de fotográfos como Bob Mizer, James Bidgood, Arthur Tress o Robert Mapplethorpe, o los dibujos de Touko Laaksonen ("Tom de Finlandia") o las revistas gay de los años 50 hasta los setenta u ochenta. El ideal de la belleza masculina en los gay o la comunidad homosexual sigue siendo casi la misma que la idealización de la belleza masculina que tuvieron los antiguos griegos y romanos, con la diferencia que mientras los antiguos grecolatinos y posteriormente los artistas del renacimiento y del barroco (en realidad en casi toda la Historia del Arte) no insinuaban los genitales o estos eran minimizados, hoy en día se acentúa la presencia de los genitales como una parte estéticamente importante y vital del cuerpo de un hombre.


Los criterios estéticos de la belleza masculina se han extendido, es la estatua griega con “bulto”, y además presentando ropa a la moda y excelente cabello y es un canon de belleza que toca o va dirigido a todo público, tanto a mujeres como a hombres, a heterosexuales u homosexuales. Eso lo vemos a diario, en las vallas publicitarias, en las novelas, publicidades de televisión, donde se exhiben los torsos desnudos de hombres, modelos, artistas y hasta deportistas, todos con poca ropa o semidesnudos, sustituyendo en gran parte al ideal femenino no solo como herramienta publicitaria sino también con el ideal de belleza en general.


Por Félix Esteves

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