Una pequeña presentación

Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves es una casa, un hogar, construido con amor, esfuerzo, dedicación y hasta con aburrimiento. Tiene muchas puertas donde todos pueden entrar. Tiene muchas habitaciones, donde de seguro en algunas podrás sentirte cómodo, y en otras, tal vez contrariado y hasta… por qué no… molesto. Sin embargo su propósito no es agradar ni molestar, no es ganar amigos ni enemigos… de todas maneras ambos son bienvenidos; su fin es mostrar y demostrar lo variopinto de una mirada, la pluralidad de una cosmogonía a través de mi “micromundo”, de lo exterior visto y sentido desde mi interioridad… es un grito contra la discriminación, es un arrullo de amor a la diversidad, es mi tarjeta de presentación como ser humano, como hombre, como gay y miembro de la comunidad LGBT... tal vez es algo más… no lo sé… aún lo estoy averiguando.

Félix Esteves

Amigos de Los Mínimos y Máximos

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jueves, 9 de agosto de 2012

ECHOGRAFIA. Por Estíbaliz Espinosa... Cuando el sortilegio de las palabras nos llega de Galicia.


A Emilia


La persona que escribe esto se ve a sí misma.

Desde arriba.

Un zoom cenital.

Camina por una ciudad. Conduce un coche.
Pelo. Uñas.
Sin carne.
Esqueleto.
Su calavera acusa aún más los pómulos de actriz.
Lleva un esqueleto más pequeño colgado del abdomen.
Tampoco tiene abdomen.

Flota.

No es hermosa ni fea. Podemos decir, entonces, que es hermosísima.
El esqueleto pequeño va doblado sobre sí mismo.

Ecografía significa la escritura del eco.

El esqueleto pequeño es un eco del grande. El grande es un eco de los demás.
De toda la especie.

De eco en eco, como una sucesión de cajas chinas.
Matrioshkas sonrientes que abren su madera pintada.

¿Para qué?

La mujer esqueleto se conduce por el mundo anónimamente.
La vemos desde arriba. La vemos desde abajo.
Podemos casi tocarla.
Como en un juego virtual, podemos indicarle el camino.
A ella.
Con su pequeño esqueleto que algún día recordará la música que canta. Pero no este verso.
Indicarles el camino: a la posteridad, por aquí.

La posteridad no existe. los esqueletos caminan juntos.
Van como dentro de un pisapapeles de vidrio, protegidos del mundo.
El esqueleto pequeño copia sin descanso
las piezas diminutas de los esqueletos grandes: carpio, metacarpio, nudo de neuronas, lóbulo frontal...

Ambos son el Eco de un Narciso que se miró en la charca hace mil años.
La ecografía de un ser inconcluso, preocupado por el descolgamiento de la piel y lo que no sucede tras lo que no sucede.

El esqueleto pequeño es una metáfora en sí mismo.     Qué duro es ser metáfora. Que le pregunten a Jim Morrison o a Lao Tsé.

Pero lleva esa carga meciéndose apaciblemente. la viva imagen de las ganas de ser vida.
Le da igual el amor, ser fruto de un desliz o de una probeta.
El esqueleto pequeño empuja por este verso arriba ensayando un canal de parto.

Los vemos desde arriba. Los vemos desde abajo.

Todo termina en un punto muy pequeñito, un ombligo, un microbio, una Tierra en miniatura.
Vamos saliendo de ella en un zoom vertiginoso.

Todo termina en un punto muy pequeñito.

Pero cuando se está a la espera de algo
en tres puntos
pequeñitos...

(Inédito, embarazada de varios meses, 2006)


Por Estíbaliz Espinosa. (A Coruña, 1974)


Sobre Estíbaliz Espinoza.

Poetisa gallega nacida en A Coruña en 1974. Es licenciada en Filología Hispánica y en Sociología, además es actriz de teatro, cantante de jazz y ópera. Dirigió y fue presentadora de un programa de radio independiente, grabó un audiopoema para el Instituto Cervantes de Nueva York. La poetisa se dio a conocer en el II Certamen Francisco Añon en 1999 con  Mecánica Zelestes. 

Desde entonces  la crítica especializada la ha ubicado como una de las voces femeninas emergentes e importantes de la Literatura Gallega y de España. 

La fuerza de sus poemas reside en el juego de palabras, en la articulación mágica de su composición; Estíbaliz esta detrás de una búsqueda que sobrepasa la poética tradicional, para ella parece que lo importante es la reflexión alquimista de la palabra por la palabra, de la poesía por la poesía, donde la naturaleza discursiva es el propio poema. 

La poetisa conoce las limitaciones de las palabras y en ese sentido se vale de esa debilidad para destruir y reconstruir una nueva forma de decir, de explicar, de darse a entender, y porqué no también de confundir, de jugar, de hacer rompecabezas metafóricos, donde tanto el lector como la poesía salen igualmente ganando.  

Por Félix Esteves  




lunes, 2 de julio de 2012

SUEÑO. Poema de Álvaro Tuzani.



Un sueño que se aleja
Con un adiós callado,
Una ausencia clavada en el costado
De calma amordazada
En la penumbra de la madrugada
Y el anhelo estrangulado en el miedo
Que señalando al alma con su dedo,
La envuelve en un temblor
Congelado y desasosegador
Que quiebra la voz.

Por Miguel Álvaro Tuzani Juárez

jueves, 7 de junio de 2012

FEDERICO GARCIA LORCA. Un pequeño estudio de sus letras... sin mitos... sin fabulaciones.

 

Es difícil abarcar en pocas palabras la esencia del  mundo poético tan complejo  de Federico García Lorca. Enfrente del estudio objetivo se nos muestra una gloria extraliteraria, alegada en el magia que el poeta producía como persona en vida, apoyado además en el absurdo crimen de que fue víctima y que lo transfiguró en un símbolo mitificado de una cultura asolada por  la España Franquista. Pero hay que penetrar en el mundo lorquiano dotado de otras herramientas  a las fabuladas. Hay que abogar por la investigación objetiva, tarea compleja para mí que amo profundamente sus letras, no obstante he de ser analítico para excavar y atravesar lentamente la liadísima médula lírica de este poeta que, junto con Juan Ramón Giménez, Luis Cernuda y Rafael Alberti, es la clave de la poética castellana del siglo XX.  Borrando lo anecdótico y lo sentimental, encontramos  sedimentado una esencia poética única que lo hace libre de su popularidad, en los textos que nos dejó en tan corta vida.
 
La obra que, vista en acumulado, supone una gran trayectoria, pero realmente fueron dieciocho años, desde los retumbos románticos y modernistas que ensamblan los primeros título poéticos y en prosa como “Libro de Poemas” e “Impresiones y Paisajes”,  (1918-1921), hasta los libros finales, “Poeta en Nueva York”, “Tierra y Luna” y “Diwán del Tamarit”, donde Lorca se imbuye por una poética de riesgos y audacias, hay un largo transcurso, mucha distancia que parece ilógica. Y nos preguntamos en dónde reside la unidad lorquiana, esa uniformidad que permite adjudicar a alguien la paternidad de un libro sin necesidad de saber su nombre. En Lorca ese camino es inútil, porque su unidad radica en la diferencia, lo diverso, en no repetir lo ya hecho.
 
Poéticamente, Lorca es ante todo movimiento y variación, tanteo constante, disolución y rompimiento con lo anterior, lo editado ya está olvidado, para partir  a la búsqueda de desconocidos signos, de ritmos nuevos, que hacen de su labor literaria una continua novedad de formas y tonos hasta confluir en el modo de expresión más impresionante, desgarrado y angustiado de la lírica española de su tiempo.
 
La unida lorquiana está en el mundo poético interior, en la igual violencia que el poeta propone para personajes y voces, para la arquitectura metafórica. La unidad   se da en lo global, no existe la unidad de verso a verso, sino completa e integral: un denominador común en la poetización de varios temas persistentes, en la fijación de unos mismos símbolos que crean de este modo su propia clave de significaciones.
 
Desde sus primeros libros, por ejemplo “Libro de Poemas”, aparecen en tonos románticos y modernistas, los elementos de sus libros mayores, como la luna, el amor frustrado, los azahares, la sangre, los metales. Claro, en sus primeras obras esos elementos son suavizados por su ingenuidad y popularismo, pero al mismo tiempo están lleno de escepticismo y desilusión. Un ejemplo son los poemas "Ritmo de Otoño" y "El nido" expuestos a continuación:
 
 
Desde sus primeros textos vemos una pompa de estilos y la improvisación metafórica, por ejemplo “Elegía Doña Juana la Loca” y “La sombra de mi alma”, además de una estampa creacionista hay que ver un empeño de originalidad y de riesgo, una articulación de figuras retóricas que lentamente va a preparar en Lorca la plasticidad necesaria para establecer un sistema de referencias cuyo punto de partida, la realidad, está sublimado a tal extremo que esa realidad deja de ser natural y sencilla, para convertirse en amaneramientos violentos y oscuros, al más puro estilo gongorista.
 
 
Igualmente estas formas enredadas y amaneradas típicas del gongorismo las vemos en sus poemas póstumos, donde  la realidad, enteramente esquivada, se oculta bajo una doble o triple capa a modo de veta secreta, impenetrable, pero que no se evade del análisis disgregado de la superficie metafórica. Así vemos en textos de “Poeta en Nueva York” elementos de ese clasicismo ligado a las vanguardias de entonces; Surrealismo y Gongorismo, no parecieran llevarse de la mano, pero Lorca logra conjugar con ellos uno trabajo osado, diferente, substancialmente  poético.
 
En García Lorca no hay vanguardia sin tradición, pues su vanguardia es el acarreo de su tradición. El poeta asumió el clasicismo aprendido, la tradición culta y la popular, la conceptista y la culterana, para reinventarla, asumirla y desbaratarla y volverla a reconstruir para entregarnos con sus aportaciones vanguardistas una nueva poesía, prístina, intacta, que no pertenece3 a ningún istmo o escuela alguna. Por eso Federico García Lorca es único e inimitable.
 
Lorca elaboró poco a poco una poética y una obra variada: cada libro renueva métodos, innova modos y ritmos: aunque oculto y furtivo, subyace el mismo mundo temático que va engrandeciéndose, matizándose, profundizándose en filones cada vez más ricos hasta llegar a los tres libros póstumos “Poeta en Nueva York”, “Tierra y Luna” y “Diwán del Tamarit”. Esto se debe a que Lorca es un poeta intuitivo, pero al mismo tiempo coherente. Y esa intuición y coherencia provenía de su búsqueda sistemática, racional y reflexiva. En los borradores y documentos manuales del escritor se hace palpable su ardua búsqueda y sus reflexiones, su meditada seguridad, donde las tachaduras, correcciones constantes, substituciones y notas muestran el trabajo del poeta que escribe y rescribe una y otra vez, buscando y rastreando en el lenguaje, precisándolo para alcanzar la mayor riqueza conceptual, ritmos más acabados, y la fineza del estilo.
 
Federico García Lorca figuró a manera de símbolo la generación del 27, término que, aunque inexacto por esa idea de igualdad o semejanza que reconoce para el grupo generacional, resulta cómodo a la hora de calificar ese momento en que germina un manojo de poderosos poetas de distinto origen y trayectoria, pero con un calificativo común: las aportaciones realizadas por los escritores inmediatos, sobre todo Gómez de la Serna, Juan Ramón, Huidobro, o por grupos como el ultraísta, que habían proyectado los fundamentos en que iban a educarse el grupo: un impoluto clasicismo al lado de una atrevida vanguardia.
 
A partir de esos estímulos, todos lograrán una poesía de gran valor por distintos y personalísimos caminos, como es el caso de la vanguardia de Gerardo Diego y Juan Larrea en la creación de un mundo propio, alejado a los demás, o la experimental poesía desnuda y pura de Salinas, o por los popularistas afanes de Alberti y Lorca, o el conceptualismo de Cernuda, o el surrealismo sui generis de Vicente Aleixandre o los creacionistas clásicos de Gerardo Diego Y Dámaso Alonso. Su denominador común de todos ellos es su arranque apasionado es el clasicismo, la lírica española, tanto la culta como la popular, Garcilaso de la Vega, Góngora, Quevedo, Juan de la Cruz, Gil Vicente y Lope de Vega hasta llegar a las letras de Juan Ramón.
 
Entre 1920 y 1936  las revistas poéticas asaltan toda la geografía ibérica para dar a conocer la lírica de todos estos jóvenes, que partiendo de las alejadas y disimiles regiones terminan por confluir en Madrid. Lorca había de unir a varios de estos poetas con la atracción de su persona; él fue quien rompió fuego y quien, con su muerte, pareció marcar el principio de la disolución general. Hasta cierto punto él fue el guía del grupo aunque cada cual siguiera sus caminos tan personales y distintos.
 
Dejando al lado “Impresiones y paisajes”, la obra lorquiana se inicia con “Libro de Poemas”, allí se amalgaman el romanticismo con toques de vanguardia, búsqueda de un popularismo sencillo y tonos reflexivos de escepticismo juvenil, germen de la visión dramática posterior sobre el mundo. A poco de concluido, Lorca se embarca en la escritura de las suites que interrumpe en noviembre de 1921 para entregarse durante tres meses de profunda concentración al “Poema del Cante Jondo”. Aunque aparecerá en 1931, en enero de 1922 está casi terminado.
 
Lorca en este libro concentra a la Andalucía dolida, a la tierra de gitanos con sus guitarras, con sus reyertas y pasiones, de unas ciudades de civiles y gitanos, de la marginación de un pueblo que sufre la opresión. Lorca pudo haber resuelto el libro en una poesía narrativa, más prefirió  metaforizar la realidad, depurar y adornar esa realidad, sublimizando lo anecdótico, para llegar al lirismo puro; de esta manera Lorca enlaza el popularismo del tema andaluz y el lenguaje nuevo. Une toda su cosmogonía con versos impresionistas en metro corto, preferiblemente el octosílabo. Lorca conocía el orientalismo que había llegado a la lírica castellana por los modernistas, y en su poemario incluye ciertos rasgos del hai-ku. Temáticamente, es un rasgo relevante la presencia de la muerte, el dolor de la perdida, que más tarde poblara su obra teatral.  También veremos en el “Poema del Cante Jondo” la denuncia de la marginación y de la opresión sufrida por los gitanos.
 
 
 
Entre sus “Canciones”, que estudiaremos más tarde, y el “Poemas del Cante Jondo” se insertan las “Suites”, cuya publicación fue póstuma. En estas hermosas composiciones poéticas encontramos un gran jardín con noches luneras por el cual las voces del poeta deambulan. Desde allí nos muestran los objetos y lugares del mundo del que se apartan para acceder a esa otra vida que puede vivir en el territorio onírico de la infancia y de lo no vivido, sin embargo, también las voces renunciarán a preguntar y apostarán a vivir todo aquello "que no pudo ser y que debió haber sido", a dejar salir a los hijos que golpean el corazón, a encontrarse con el gran amor desconocido y crear caminos nunca vistos y transitar ese jardín donde todo puede (y debe) ser posible. A pesar de que “Suites” está escrito en un tono muy popular, la concentración subjetiva es más honda que en “Poemas de Cante Jondo”.
 
 
En “Canciones”  el tono parece más leve, más jovial, un claro avance hacia una alegría delicada por su recuerdo de experiencias y ritmos infantiles, por juegos que recuerdan el romancero. No obstante debajo corre lo agridulce, la añoranza que ya aparecía en las “Suites”.
 
 
La gracia de poemas como “El lagarto está llorando” deja paso en seguida a una penetración hacia las profundidades oscuras: como de la muerte, como los abismos al sexo en el poema “Eros con bastón”, como las fosas de sombras misteriosas como en la “Canción del naranjo seco” donde aparece obsesivamente la esterilidad.
 
 
 
Tanto en  “Poemas de Cante Jondo”, “Suites” y “Cancionero”, Lorca se ha hecho dueño de unas herramientas expresivas que le han permitido cerrar su mundo simbólico. Desde ese instante van a comenzar los grandes poemarios perfectos, acabados pulcramente, en 1928 aparece “Romancero Gitano” que contiene la personal visión de Lorca del mundo gitano o, con más propiedad, su personal invención de un mundo gitano que es autónomo, inconfundible, no identificable ni homologable con ninguna realidad existente.
 
En “Romancero Gitano” Lorca logra una mixtura sabia e inteligente de rasgos clásicos con elementos vanguardistas. Por un lado, recoge la tradición de los romanceros españoles, comenzando sus poemas en mitad de la historia, en vez de en el comienzo de la misma, lo que se  conoce como “in medias res”, dejando en muchos casos un final abierto o inacabado, haciendo uso del narrador para sus descripciones y dando voz a los personajes, con diálogos de estilo directo que no están introducidos por verba dicendi.
 
 
Se debe destacar los múltiples elementos clásicos utilizados como las anáforas, repeticiones y formas paralelísticas que inundan todo el poemario, así como el tema y las maneras, muy populares o tradicionales, al igual que la simbología: el caballo como paradigma de la pasión, la luna como alegoría de la muerte o el uso de la flora, como las rosas o las siemprevivas como símbolos de la sangre y la muerte, respectivamente. En cuanto a los elementos vanguardista, destaca sobre todo su sin par uso de la metáfora como base de la imagen, elemento principal de todos los poemas. Todo ello da como resultado un romancero del siglo XX, uniendo los romances tradicionales y del Siglo de Oro (sobre todo de su admirado Góngora) con las rompedoras vanguardias de comienzos de siglo.
 
La tensión dramática en “Romancero Gitano” progresa octosílabo a octosílabo mientras lo lírico va punteando, como en los viejos romanceros, el progreso de la acción. Amor, sangre, sueño y muerte serán los temas que pautaran esos romances por medio de elementos que Lorca enfrenta hábil y discriminadamente: realidad e irrealidad, emotividad y crudeza realista, colorido y musicalidad.
 
“Poeta en Nueva York” es un libro escrito desde una estética que desborda el surrealismo y como un acto voluntario que no aniquila al autor sino que lo proyecta a nuevos planos de creación.  En 1929 Lorca viaja a la gran manzana lo cual le impacta la realidad contemplada entre el asfalto y los rascacielos. Pero tenemos que  considerar que Lorca fuera incapaz de "soportar" su experiencia neoyorkina, su mirada, su percepción, y en consecuencia, sus escritos sobre Nueva York, fueron el resultado de una decisión de “ver” y “escribir” el otro lado de la realidad, el otro mundo que se escondía bajo la belleza aparente de la gran manzana. No se puede negar que las “luces” andaluzas desaparecieron en esta nueva obra poética, Lorca es envuelto por una realidad de acero, humo, hormigón y mataderos, un mundo donde la violencia deja de ser gitana, para ser la violencia del mercado, donde el amor no se siente y la pasión erótica se minimiza bajo los mundos violentos de las finanzas, bajo el erotismo de un dólar quebrado. Por ello el poeta adopta el grito, la denuncia, el desafío a esa realidad que, la mayoría de las veces, se nos muestra como show, y decide jugar con ese show, para degradarlo, acusarlo y, de alguna manera, destruirlo.
 
En este nuevo poemario, escrito de sus vivencias neoyorkinas, se nota el cambio en la poética del autor en la influencia del verso libre de Walt Whitman. Se percibe también una nueva interpretación de los temas que su poética ya conocía: el recuerdo de la infancia, la tragedia del amor no correspondido, el sufrimiento injusto y la muerte violenta. Todos ellos se agudizan una vez expuestos dentro del contexto de la gran ciudad y la crisis económica internacional, y la poética de Lorca se abre más hacia lo social. Así, lejos de lo que algunos han llamado el fin de su poesía, los poemas de este libro constituyen la prefiguración de una poética con resonancias verdaderamente universales, de largo aliento estético y cofundadora de una estética emergente que llevaba en su seno los signos que, hoy, 70 años después, podríamos denominar protopoética de la escritura posmoderna.
 
“Poeta en Nueva York” se ha convertido en uno de los mayores problemas bibliográficos del siglo XX por el estado caótico en que quedo el manuscrito; este poemario, es un libro inacabado, Lorca quizás presintiendo lo peor se lo entrega a José Bergamín, quién lo hace editar después de la muerte del autor. De allí nace el otro libro también póstumo “Tierra y Luna”, y algo semejante ocurre con “Diwán del Tamarit”, también póstumo, formado por veintiún poemas divididos en gacelas y casidas, centrados en los dos grandes temas lorquianos: el amor y la muerte. Antes de estos poemarios apareció “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”, que narra la cogida y muerte del torero en 1934 y realizado en algo más de 200 versos divididos en cuatro partes.
 
La obra poética de García Lorca se cierra con “Seis poemas gallegos” y la serie de once poemas amorosos titulada “Sonetos del amor oscuro”. Lorca siempre ha contado con el respeto y admiración incondicional de los poetas de generaciones posteriores a la Guerra Civil. Considerado un poeta maldito, su influencia se ha dejado sentir entre los poetas españoles del malditismo.
 
 
No hay que olvidar el teatro de García Lorca, que es, con el de Valle-Inclán, el de mayor importancia escrito en castellano en el siglo XX. La carrera teatral de Lorca se inicia con apoyaturas líricas que apenas contienen dramatismo, pero que en sus últimos años, éste se irá imponiendo tanto en la escena como en la poesía. Su primer trabajo teatral “El maleficio de la mariposa” fue un fracaso, y pasan seis años para que el poeta vuelva a garrar una pluma para escribir para los escenarios, nace “María Pineda”, obra débil donde se mezcla tragedia y lírica, pero que no logra alcanzar la perfección de obras posteriores como su excelente trilogía en “Bodas de Sangre”, “Yerma” y “La casa de Bernarda Alba”.  Sangre, sexo y la maternidad, tres fuerzas constantes, protagonizan estos dramas que conjugan a la perfección popularismo con el primitivismo de las pasiones, además que llevan consigo el sabor trágico de unos personajes esquemáticos que parecen surgir del más puro teatro clásico griego.
 
 
Entre las farsas, escritas entre destacan “La zapatera prodigiosa”, en la que el ambiente andaluz sirve de soporte al conflicto, cervantino, entre imaginación y realidad, y “Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín”, complejo ritual de iniciación al amor. Tenemos también la patética solterona española hecha tablas en “Doña Rosita la soltera”.  Estan “El público” y “Así que pasen cinco años”, sus dos obras más herméticas, son una indagación en el hecho del teatro, la revolución y la presunta homosexualidad —la primera— y una exploración —la segunda— en la persona humana y en el sentido del vivir. Y su drama inacabado “Comedia sin título”, conectada con “El público”, donde Lorca logra crear un mundo absurdo, ilógico e irracional, anunciando lo que años más tarde sería el teatro del absurdo.
 
Siento que me quedo inconcluso, lleno de huecos, de elementos sin explorar, Federico García Lorca es demasiado grande en su forma, en su lírica y en su oscura cosmogonía, habría que leer más, investigar y adentrarse a todos sus mundos, el de los gitanos, el de los oscuros huecos y abismos neoyorkinos, en sus apostolados  cancioneros, habría que convertirse en sangre y agua, o imaginarse caballo y luna, tendría que nacer de nuevo Lorca para saber lo que sus duendes y monstruos gritan aún después de su trágica partida.
 
Bibliografía:

·         Armiño, Mauro.
Prologo / En: García Lorca: Antología poética.-- Madrid: Biblioteca Edaf, 1981. p. 13-31

 
·         Auclair,  Marcelle.
Vida y Muerte de  García Lorca.--  México: Era, 1972.

 
·         Correa, Gustavo.
La Poesía Mítica de Federico García Lorca.--  Oregon: University of OregonPublications, 1957.

 
·         Hernandez, Mario.
Introducción. / En:  Federico García Lorca: Canciones 1921-1924.—Madrid: Alianza Editorial, 1982. P. 11-25

 
·         Jiménez Bejarano, Catalina.
La poetica del espacio en la obra temprana de Federico García Lorca.-- Medellín: Homo Habitus, 2005

 
·         Joseph, Allen y Caballero, Juan.
Introducción.  / En: Federico García Lorca: Poema del Cante jondo.—Madrid: Edicion de Allen, 1987. P. 11-138.

 
·         Perez Silva, Vicente.
Federico García Lorca Bajo el Cielo  de la Nueva Granada.--  Bogotá: Instituto Caro  y Cuervo,  1986

 
·         Phillips, Allen W.
Sobre la poética de García Lorca.-- En: Revista Hispánica Moderna, Año 24, No. 1 (Jan., 1958), pp. 36-48

 
·         Sabourin Fornari, Jesús.
Mito y Realidad en Federico García Lorca.-- La Habana: Letras Cubanas, 1984.

 

Fuentes de Internet:

http://catedradepoesiaespanolacontemporanea.blogspot.com/2010/03/poemas-de-federico-garcia-lorca-i.html 
http://critica.cl/literatura/aproximaciones-a-la-poetica-de-federico-garcia-lorca
http://es.wikipedia.org/wiki/Federico_Garc%C3%ADa_Lorca
http://personal.telefonica.terra.es/web/apuntesasr/JoseCarlosCarrillo/LitJCCCarGen27.htm

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/garcia_lorca.htm

http://www.fuesp.com/revistas/documentos/CILH_11/CILH_11_055%20l%F3pez.pdf

http://www.gibralfaro.uma.es/criticalit/pag_1528.htm

http://www.los-poetas.com/a/biolorca.htm

 

Por Félix Esteves

martes, 1 de mayo de 2012

A LA FRATERNIDAD UNIVERSAL. Poema de Álvaro Tuzani.


Quiero derribar las carcomidas puertas
De las viejas salas hediondas a rancio,
Demoler hasta el polvo todas sus piedras
De enmohecida herencia medieval.

Quiero reescribir las tablas de la ley
Plagadas de ancestrales limitaciones,
Quiero abolir la culpa del pecado,
Proclamar mi completa libertad,
Quemar convencionalismos y prejuicios
Y beber cada sorbo de la vida
Como el instante único que siempre fue
Y que en el miedo nunca supimos apreciar.

Quiero reírme de las frentes obtusas,
De las apolilladas leyes morales
Que atenazan el deseo y lo amordazan
Y oprimen la verdad de nuestra esencia,
Relegándonos a secretas fantasías,
A los pesares y los remordimientos.

Quiero reinventar una vez más la libertad,
Cortar las cadenas que nos mantienen
En un estado de sumisión y quietud,
Quiero ser yo e ir donde quiera hacerlo
Sin necesitar beneplácito de nadie.
Quiero abrazar a mis hermanos del mundo
Sin que nadie diga este si, este no,
Nos quiero a todos desnudos e iguales,
Unidos en universal fraternidad,
Una coral inmensa de voces claras
Entonando un mismo himno de hermandad.

Poesía Inspirada en la pintura de
Andrés García Ibañez
Por Álvaro Tuzani


Sobre Álvaro Tuzani

Poeta español, nacido en Almería el 29 de Marzo de 1966. Su obra poética corre por la red desde hace bastante tiempo, dejando huella a todos los que le leen. Irreverente a veces, romántica en otras, su poesía pareciera traspasar el tiempo y el espacio. Su particular manera de "decir" o plasmar los sentimientos a través de hermosas construcciones literarias, hacen de sus poemas un exquisito manjar. En sus trabajos podemos encontrar poemas con excelentes recursos formales de la métrica que le dan una sonoridad y ritmo que recuerda a los poetas de principios del siglo XX como Campoamor, Becquer y Juan Ramón Jíménez, igualmente conseguimos trabajos poéticos con versos libres de extremada belleza. Pero para que decir más si puedes leer su obra en su blog o e-zine:
http://poesia-basica.globered.com/



Sobre Andrés García Ibañez

Andrés García Ibáñez nace en Almería en 1971. Desde allí su obra se extiende al mundo por la fuerza de su contenido, por el discurso de libertad que marca cada pincelada, cada paletazo, cada mancha de color. En sus pinturas generalmente de gran formato se revela una fuerte influencia romántica pero especialmente con una gran tendencia hacia lo goyesco. El Arte de García Ibañez ha sido admirado y aplaudido en toda Europa y en  Estados Unidos y es uno de los pocos artistas en vida que ostenta tener su propio museo. Pero no quiero hablar más de este singular pintor español pues merece una entrada aparte en mi blog, más adelante les regalaré un especial de este señor de los pinceles y de la denuncia y el compromiso con la vida.

Por Félix Esteves

sábado, 14 de enero de 2012

ROMANCE DEL PERRO COJO. Por Manuel Benítez Carrasco.

La pata coja colgando
Como una inútil piltrafa
Pasó un perro por mi lado
Un perro de pobre casta
Uno de esos, callejeros
Pobre de sangre y de estampa

Nacen en cualquier lugar
De perras tristes y flacas
Destinados a comer basuras
De plaza en plaza

Si pequeños por el que
Fino y agil de la infancia
Baloncitos de peluche
Tibios borlones de lana
Los miman, los acurrucan
Los sacan al sol, les cantan
De mayores por el que:
"!Ay, como se les fue la gracia!"
Los dejan a su ventura
Mendigos de plaza en plaza
Sus hambres por los rincones
Y su sed sobre las charcas

Y que tristes ojos tienen
Que recóndita mirada
Como si en ella pusieran su dolor
A media asta
Y se mueren de tristeza
A la sómbra de una tapia
Si es que un lazo no les da
Una muerte anticpiada

Yo lo llamo
Todo orejas asustadas
Todo hociquito curioso
Todo sed, hambre, nostalgia
El perro escucha mi voz
Olfatea mis palabras
Como esperando... o temiendo
Pan, caricias o pedradas
No en vano lleva
Un mal recuerdo en su pata

Lo vuelvo a llamar
Docil a medias avanza
Moviendo el rabo con miedo
Y las orejitas gachas

Chasco los dedos y digo:
"Vamos ven aqui, no te hare nada
Vamos, vamos"
Y adiós la desconfianza
Que ya se tiende a mis pies
A tiernos aullidos canta
Ladra para hablar mas fuerte
Salta, ladra, gira, rie
Canta, rie, rie, llora
Y el rabo es un abanico de palabras
Es tan grande su alegría
Que más que hablarme,
Me canta

"¿Qué piedra te dejó cojo?
¡Si, si! Mal halla, mal halla"
El perro me entiende
Sabe que mal digo la pedrada
Aquella pedrada dura que
Le destrozo la pata
Y el con el rabo, me está
Agradeciendo la lástima

"Pero tú no te preocupes
Ya no ha de faltarte nada
Yo también soy callejero
Y aunque de distintas plazas
Y a patita coja y triste
Voy de plaza en plaza
Las piedras que me tiraron
Me dejaron coja el alma
Entre basuras de tierra
Tengo mi pan y mi almohada"

"Vamos pues, vamos pues
Perrito mío...
Vamos pues... anda que te anda
Con nuestra cojera a cuestas
Con nuestra tristeza en andar
Tú por tus calles oscuras
Yo, por mis calles calladas
Tú, la pedrada en el cuerpo
Yo, la pedrada en el alma!"

"Y cuando mueras amigo,
Yo te enterrare
Bajo un letrero que dice:
Aqui yace
Un amigo de la infancia
Y en el cielo de los perros
San Roque te regalrará
Una muleta de plata."

¡Compañeros si los hay!
¡Amigos... donde los haya!
Mi perro y yo por la vida
Pan pobre! Rica compaña!

Era joven y era viejo
El tiempo pasado lo dejo
Medio sin alma
Fueron muchas penas
Mucho peso
Para sus tres patas

Y una mañana en el huerto
Debajo de la ventana
Lo entontré tendido, frió
Como un duro musgo el pelo
Con el rocio brillaba
Ya estaba mi pobre perro
Muerto de las cuatro patas

Hacia el cielo de los perros
Se fue anda que te anda,
Con las orjeas de relance
Y el hociquito de escarcha

Al llegar
San Roque en la puerta estaba
!Ortopedico de mimos!
!Cirujano de palabras!
Bien surtido de respuestos
Para curar viejas taras

¡Para ti! Un rabo de oro
¡Para tí! Un ojo de ambar
¡Tú! Tus orejas de nieve
¡Tú! Tu hociquito de escarcha
¡Y tú!... y mi perro se reía
¡Tú!.. tu muleta de plata

Ahora ya se porque
Está la noche agujereada
¿Estrellas? ¿Luceros?
¡No!
Es mi perro que cuando anda
Con la muleta va haciendo
Agujeritos de plata.

Manuel Benítez Carrasco


SOBRE MANUEL BENÍTEZ CARRASCO 
Nace en Granada el 1 de diciembre de 1922 en el barrio del Albayzín en el seno de una familia muy religiosa. Pasa los primeros años de su infancia entre la colegiata albaicinera donde su tío Manuel Benítez Martínez era el coadjutor, la ermita de San Miguel Alto donde su padre ejercía de carpintero y vivía con su familia y las escuelas del Ave María, donde aprende las primeras letras.


Benítez Carrasco inicia su carrera literaria colaborando en la revista poética "Colección Vientos del Sur". Muy joven, en 1943, obtiene su primer premio de relevancia, el Premio Nacional de Teatro de Escuadra con la obra "Luz de Amanecer", comenzando desde este momento una trayectoria literaria jalonada de galardones.

En 1947 marcha a Madrid. Ciudad donde comienza a ganarse la vida como poeta, recitando sus poesías en teatros y clubes en los años 50. Sin embargo, en Madrid no termina de encontrar su hueco y se marcha a América, donde le llega el éxito. Desde 1955 su figura es totalmente inseparable de Hispanoamérica: viaja a Cuba y en la isla caribeña permanece durante todo un año. A partir de este momento la figura de Manuel Benítez Carrasco es totalmente inseparable de México, donde pasa gran parte de su vida.

En 1998 fue nombrado hijo predilecto de la ciudad de Granada, año en que también se le dedicó una importante avenida en el barrio de la Oliva en Sevilla. A partir de los años 70, Benítez Carrasco empezó a alternar su residencia en México con estancias en Granada, donde murió en 1999.

sábado, 4 de junio de 2011

MIRÁNDOTE MIRAR. Poema de Eva Alperi Alvarez.

Te ven tan de lejos, 
tan cerca, 
con el aura tan llena, 
tan ufano. 

Te ven riendo, 
amando, 
amansando, 
metamorfoseando… 
y te ven ver. 

Te ven dorado, 
adorando, 
y de soslayo brillante, 
exultante y radiante. 

Te ven libando amor. 
Te ven perfecto en tu meta miel al fin. 

Que vengan los buitres 
y se den festín con dos ojos que, solos, 
sólo miran. 

Que se los traguen para vomitarlos, 
y así… 
jamás volverán a mirarte.

Eva Alperi Alvarez 

Hablar de la poesía Eva Alperi Alvarez es hablar de la intimidad femenina, de los vericuetos enredados y hermosos y a veces díficiles de entender de la razón y el espíritu de la femineidad.

Sus poemas son alma y mente, pero sobre todo piel. Las letras y palabras expuestas por Eva son escritas casi como una confesión, a veces facil de leer por su bella simplicidad, otras veces abstractas y herméticas como las imagenes reflejadas en un espejo que se acaba de romper. 

Eva se nos expone como un mapa que nos confía y confiesa un secreto, sin embargo para poder llegar a él, hay que entender y adivinar, explorar y descifrar cada propósito escondido en sus palabras, en sus frases… Eva es misterio, Eva es sensualidad y el divino enigma de ser mujer.

Eva Alperi Alvarez es natural de Asturias, España y desde bastante tiempo sus escritos rondan y se pasean por la internet. Si deseas conocer el trabajo poético de Eva visita su blog, de seguro de gustará:

"Lo que pienso y no pienso"

Por Félix Esteves

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