Una pequeña presentación

Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves es una casa, un hogar, construido con amor, esfuerzo, dedicación y hasta con aburrimiento. Tiene muchas puertas donde todos pueden entrar. Tiene muchas habitaciones, donde de seguro en algunas podrás sentirte cómodo, y en otras, tal vez contrariado y hasta… por qué no… molesto. Sin embargo su propósito no es agradar ni molestar, no es ganar amigos ni enemigos… de todas maneras ambos son bienvenidos; su fin es mostrar y demostrar lo variopinto de una mirada, la pluralidad de una cosmogonía a través de mi “micromundo”, de lo exterior visto y sentido desde mi interioridad… es un grito contra la discriminación, es un arrullo de amor a la diversidad, es mi tarjeta de presentación como ser humano, como hombre, como gay y miembro de la comunidad LGBT... tal vez es algo más… no lo sé… aún lo estoy averiguando.

Félix Esteves

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sábado, 15 de diciembre de 2012

VIOLENCIA DOMÉSTICA EN PAREJAS DEL MISMO SEXO.


Preámbulo.

La violencia doméstica en las relaciones heterosexuales es un problema grave; solo en los países desarrollados el 21% de las mujeres denuncian a sus esposos o parejas. Sin embargo, no solamente en las parejas o matrimonios heterosexuales la violencia va dirigida a la mujer, se han visto casos donde el hombre es el maltratado, no obstante en las investigaciones y discusiones clínicas la violencia doméstica contra los hombres es a menudo ignorada, porque las estadísticas son mínimas  ya que de cada 15 o 16 casos de violencia domestica contra las mujeres 1 es cometida contra el hombre. Estos estudios y trabajos de investigación también ignoran los casos de violencia doméstica en las relaciones gays y lésbicas.

Desgraciadamente, para los investigadores los gays no están íntimamente relacionados con amantes femeninos y las lesbianas con amantes masculinos por  lo tanto la adhesión al concepto de violencia doméstica implica que las lesbianas no pueden ser maltratadas porque no hay hombre para servir como autor de la violencia, y los hombres gay no puede maltratar o victimizar ya que no hay mujeres para servir como víctima. De igual manera para los agentes del orden o la ley en muchos casos la violencia entre parejas gays y lésbicas no son percibidas como violencia domestica pues al no existir en  muchos países la conceptualización de matrimonio gay u homosexual estas disputas son percibidas de otra manera y no pasan a existir o a sumar dentro de las estadísticas de violencia doméstica.

Igualmente, los pocos estudios que se han realizados sobre violencia entre las parejas gays y lésbicas han arrojado estimaciones más altas de violencia doméstica en este colectivo que en el colectivo heterosexual, no obstante muchos de estos pocos trabajos están viciados por la fuerte homofobia imperante y solo apoyan la visión binaria de la heteronormativa de que las relaciones gays y lésbicas son disfuncionales.

Por ejemplo, algunos estudios muestran que la prevalencia de asalto físico entre las mujeres que viven con parejas mujeres fue del 35,4%, frente al 20,7% entre las mujeres que viven con parejas masculinas. Sin embargo, las mujeres que vivían  con parejas femeninas provenían en más de un 10% de ser víctima de un esposo maltratador.  Realmente no se ha hecho un estudio profundo sobre la violencia doméstica en las parejas homosexuales que arrojen datos y conclusiones serias y reales, porque si bien la violencia doméstica existe dentro de la heterosexualidad, dentro de las relaciones gays y lésbicas también deben de existir, pero sus condiciones son distintas, pues tenemos diferencias sustanciales y por lo tanto los estudios e investigaciones deberían conocer y razonar a esas variables.

Por otra parte, en las sociedades patriarcales y falocentristas la mujer está más en riesgo de ser maltratada y abusada por un marido que por una pareja femenina, pues sabemos que en dichas sociedades la mujer es devaluada y se espera en muchos casos que el hombre se comporte violento y maltratador. Consecuentemente,  cabe esperar que los mayores índices de violencia ocurran dentro de las parejas heterosexuales que en las parejas lésbicas.

También es importante recalcar que en las parejas gays y lésbicas al ser conformadas por iguales (Hombre/Hombre y Mujer/Mujer), existe un grado de igualdad y las “fuerzas” están más equilibradas, pues no existe la dicotomía tan explícita de HOMBRE = PODER y MUJER = SUMISIÓN auspiciada y apoyada por la sociedad patriarcal. Con esto no quiero decir que todo es color de rosa dentro de las parejas homosexuales, existe también desequilibrios de poder, que van dados por otras razones, pero que sin embargo no están supeditadas a lo que se espera de un típico matrimonio heterosexual donde la regla es el marido dominante y controlador  y la esposa dócil y obediente.

Por otra parte es necesario aclarar que la violencia doméstica es la violencia, el maltrato, el abuso y el control. Y por lo tanto cualquier tipo de violencia o relación violenta es igual para una pareja heterosexual como para una pareja gay o lésbica, sin embargo el colectivo GLBT o mejor dicho las parejas lésbicas y de hombres gays no cuentan con la ayuda gubernamental o el apoyo social, religioso y legal con los que cuenta la pareja heterosexual.


Violencia Domestica Gay.

Muchos ven la violencia que ocurre en algunas relaciones de gays y lesbianas como “menos grave” que la violencia en las relaciones heterosexuales o sienten menos empatía por las víctimas homosexuales. Sin embargo, la violencia que los hombres gays abusivos infligen a las parejas de hecho no es menos grave que la violencia ejercida por los hombres heterosexuales abusivos en sus parejas. En estudio realizado por la misma comunidad gay en los Estados Unidos y otra realizada por Gregory S. Merrill y Valerie A. Wolfe auspiciada por  la Universidad de San Francisco coincidieron con poco grado de diferencia que el 79% de las víctimas homosexuales habían sufrido alguna lesión física, con contusiones con pérdida del conocimiento 60%, 23% lesiones en la cabeza, el 13% reportó sexo forzado con la intención de infectar a la víctima con el VIH, el 12% reportó huesos rotos, y 10% reporta quemaduras. Por lo tanto, la cuestión merece la misma atención en las relaciones homosexuales como en las relaciones heterosexuales.

En investigaciones anteriores a las realizadas por Merril y Wolfe  se encontraron que el 47% de la población gay encuestada que al menos un incidente de agresión física durante su relación más reciente. En un estudio paralelo, donde se encuestaron a 70 estudiantes universitarios varones gays y lesbianas  que el 18% de los hombres homosexuales y el 40% de las lesbianas fueron víctimas en una relación actual, mientras que 24% y 55% respectivamente, informó haber sido víctima de una relación pasada. En 1995 se hizo una investigación sobre violencia doméstica en una población exclusivamente gay de hombres blancos americanos en la ciudad de San Francisco, los encuestados incluyeron 393 hombres homosexuales y se encontró que 26,1% de los encuestados  habían sufrido de violencia en su actual o más reciente relación gay.

Si bien no hay suficientes estudios sobre la violencia doméstica del mismo sexo para establecer conclusiones firmes, los resultados preliminares sugieren una prevalencia comparable a la de las relaciones heterosexuales. En general, la violencia doméstica se ha definido como un patrón de conductas abusivas que ocurre dentro del contexto de una relación íntima por el cual una parte intimida, coacciona, limita y controla el otro. En este contexto, el comportamiento abusivo se refiere a cualquiera de una variedad de no consensuadas conductas que infligen intencionalmente o por imprudencia daño o posible daño o restringir la libertad. Las formas de abuso que son comúnmente se conoce en la literatura incluyen la violencia física, emocional, financiera, y el abuso sexual. Muchos investigadores señalan que en las relaciones caracterizadas por la violencia doméstica, las diferentes formas de maltrato ocurren simultáneamente.

La comunidad gay y lesbiana de los países desarrollados y en especial en aquellas naciones donde han alcanzado grandes avances en sus derechos civiles  están más dispuestos a discutir la violencia doméstica hoy en día, que en los países donde todavía existe una fuerte discriminación y marginación en el colectivo LGBT. No obstante en Estados Unidos y Canadá durante los años 1980 y 1990 la comunidad LGBT estaba cerrada a discutir la violencia domestica pues temía quedar mal en una sociedad ya homofóbica y quería ganar su lucha por sus derechos contra el heterosexismo, recordemos que los ochenta se caracterizó por la llegada del SIDA que perjudico fuertemente a nuestra comunidad gay. Si bien este argumento puede parecer anticuado, todavía  se sigue con esta preocupación  en la actualidad ya que todavía se lucha contra la heteronormativa y en especial por los derechos de adopción que quieren obtener el conglomerado LGBT.
Dicho esto, varios puntos deben tenerse en cuenta al tratar de comprender los datos sobre la violencia doméstica gay y lesbiana. Por ejemplo, sólo desde el año 1987 cuenta con estadísticas sobre la violencia doméstica gay y lesbianas. Las estimaciones son muy variadas y han cambiado considerablemente desde entonces, con números que van del 11% hasta el 46%, véase los siguientes gráficos:




En casi 30 años de estadísticas podría parecer ser un cuerpo lo suficientemente grande de números para sacar conclusiones sólidas, pero no es así. Hay varios problemas que deben ser tomados en consideración. Por ejemplo,  es que la violencia se haya denegado a las víctimas, o incorrectamente registrado como “combate mutuo”. La lógica detrás de esto es simple: si una comunidad se niega a reconocer las relaciones homosexuales, no puede reconocer la violencia en la relación.

Por otra parte, otro problema se refiere a la fuente de la muestra, por ejemplo algunos estudios no excluye el segundo socio de la relación. Estos estudios de hombres y mujeres  homosexuales de las muestras por lo general sólo están basados en la visión o de la victima o del agresor y esto por lo tanto puede desinflar o inflar los resultados o estimaciones.

Según Burke y Follongstand (1999) aseguran que muchos de los estudios se han tomado muestras de hombres de comunidades muy pequeñas o de los organismos que prestan servicios de salud mental, e introdujeron otros factores de confusión en cuanto a la representatividad de la muestra. Burke y Follongstand también señalan que algunos de los  estudios han realizado sus investigaciones en muestras poblacionales muy reducidas como sólo en los homosexuales de los clubes y bares y no se han realizado dentro de los hogares homosexuales.

Como se señaló anteriormente, los críticos de los gays y las lesbianas suelen utilizar citas de tasas más altas de violencia doméstica como “prueba” de que las relaciones gays y lesbianas son disfuncionales. Por un lado, como se señaló anteriormente, estos números pueden no ser exactos. Las investigaciones realizadas por Gardner (1989) mostraron una puntuación promedio para las parejas heterosexuales de 38,51 %, para las parejas homosexuales fue de 39% y para las parejas de lesbianas fue 40%. Por lo tanto, como se señaló anteriormente, hay alguna razón para creer que la incidencia de la violencia doméstica en las parejas de gays y lesbianas no pueden ser más elevada que en las parejas heterosexuales. Por lo tanto, las relaciones no violentas parece tan frecuente en la comunidad gay y lesbiana como en la comunidad heterosexual.

La estimación básica es que uno de cada cinco hombres homosexuales experimenta violencia doméstica o abuso. Sin embargo, esta cifra sigue siendo una aproximación y la realidad en gran parte es desconocida. La escasa investigación que ha examinado la dinámica de la violencia doméstica homosexual masculino (Merrill y Wolfe, 2000) ha encontrado que la mayor tipo de violencia son los empujones, forcejeo hasta llegar en menor grado a restricción, puñetazos o golpes y bofetadas. En esa misma investigación la investigación, los hombres gay victimizados han permanecido en esas relaciones abusivas por diferentes causas entre las que se encuentra la esperanza de cambio, el amor, el miedo, la falta de asistencia social, la soledad, la lealtad y la falta de conocimiento con respecto a la violencia doméstica.

Los hombres homosexuales que se enfrentan a la violencia doméstica para definir la violencia es similar al de las mujeres heterosexuales con un énfasis en el poder y el control, con algunos factores adicionales, como el control, la homofobia internalizada y los celos.

Por ejemplo, muchos estudios sostienen que los factores económicos del control de la mujer es mantener a las mujeres económicamente dependientes de sus esposos y por lo tanto vulnerable a la violencia. Estos mismos factores económicos también contribuyen a la falta de oportunidades de la mujer para escapar de la violencia. Lo mismo pasa en las relaciones gays, especialmente cuando las parejas son conformadas por hombres adultos solventes con jóvenes estudiantes y que aún no trabajan o porque sus familias (padres y a veces hermanos) dependen de la ayudad económica de la otra parte.

Según los trabajos realizados en las comunidades gays y lésbicas en los Estados Unidos y Canadá por organizaciones LGBT junto con otros organismos como  universitarios y de salud hacen un análisis e interpretación interesante sobre la prevalencia de la violencia doméstica en las parejas de homosexuales y se agrupan en catorce categorías:

1.- La dependencia financiera,
2.- Ingenuidad / inexperiencia.
3.- El amor.
4- La esperanza para el cambio.
5.- La soledad. 
6.- El compromiso.
7. La dependencia emocional.
8.- La habilitación por el ciclo de la violencia.
9.- El miedo.
10.- La culpa.
11.- La baja autoestima.
12.- La atracción física.
13.- La dependencia física.
14.- Sentirse atrapado.

Por desgracia, las víctimas de violencia doméstica en las relaciones del mismo sexo no están recibiendo la ayuda que necesitan. Esto se debe a la falta de reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo, el fracaso de la aplicación de la ley a la identidad y manejar adecuadamente los casos de violencia doméstica que involucran a personas del mismo sexo, y la escasez de recursos disponibles para las víctimas de la violencia de pareja del mismo sexo doméstico.

Los legisladores y los proveedores de servicios sociales deben volver a configurar el modelo tradicional de la prevención de la violencia doméstica y el tratamiento para incluir a las personas involucradas en relaciones del mismo sexo.

Si bien las causas de la violencia domestica en heterosexuales y homosexuales son casi las mismas, la violencia doméstica en relaciones del mismo sexo se distingue en muchos aspectos de la violencia doméstica en las relaciones heterosexuales. Por ejemplo el agresor gay o lesbiana amenaza en ir de “excursión” a los sitios de trabajo de sus víctimas y contar todo a sus compañeros de trabajo, familiares y amigos. Esta amenaza es amplificada por la sensación de aislamiento extremo entre las víctimas gays y lesbianas, ya que algunos todavía están encerrados en closet u armarios.  O porque las víctimas tienen menos protecciones a los derechos civiles, y no tienen acceso al sistema legal.

Las víctimas gays y lesbianas son más reacias a denunciar el abuso a las autoridades legales. Los sobrevivientes no pueden comunicarse con las agencias de aplicación de la ley porque al hacerlo les obligaría a revelar su orientación sexual o identidad de género. De igual manera las víctimas gays y lesbianas también son reacias a buscar ayuda por miedo de mostrar una falta de solidaridad entre la comunidad gay y lesbiana. Del mismo modo, muchos hombres y mujeres homosexuales ocultan su abuso por miedo mayor que la sociedad percibe del mismo sexo relaciones como inherentemente disfuncional, por ejemplo al contarle a un familiar de su caso teme escuchar “te lo dije, eso es por ser maricón”.

Las víctimas gays y lesbianas tienen más probabilidades de defenderse que las mujeres heterosexuales. Esto puede conducir a la aplicación de la ley para concluir que la lucha era mutua, con vistas al contexto más amplio de la violencia doméstica y la historia del poder y el control en la relación.

Los abusadores pueden amenazar con quitarle a los hijos a la víctima. En algunos estados, las leyes de adopción no permiten padres del mismo sexo a adoptar los demás niños. Esto puede dejar a la víctima sin derechos legales. El abusador puede usar a los niños como medio para prevenir la víctima salir o buscar ayuda. Incluso cuando la víctima es el padre o madre reconocido legalmente, un abusador puede amenazar a la víctima con los trabajadores sociales hostiles a los gays y lesbianas, que pueden quitarle la custodia, y  en muchos casos, los niños pueden incluso terminar en la custodia del agresor.


Conclusión.

La violencia doméstica entre parejas del mismo sexo es un grave problema de salud pública. Las víctimas de la violencia doméstica de parejas del mismo sexo se enfrentan a su vez a la violencia psicológica de una sociedad heterosexista que no reconoce su problema. Tal vez la violencia doméstica en las relaciones gays y lésbicas presentan las mismas estimaciones estadísticas que las heterosexuales, pero las victimas homosexuales están desfavorecidas frente a las leyes excluyentes de la heteronormativa.

No obstante existen más víctimas gays y lesbianas de abusos domésticos que están reportando sus experiencias al público en general, que han permitido en ciertas sociedades que se les tome en cuenta  y que se analice y estudie la problemática de la violencia domestica entre parejas del mismo sexo, a su vez los organismos gubernamentales, aunque lentamente, están trabajando en dicho fenómeno social y ya han abierto oficinas especializadas en atender las victimas gays y lesbianas. Por otra parte, al ver una aceptación de las relaciones homosexuales, y al instituirse el matrimonio gay es más fácil dar un reconocimiento a la existencia de dicho problema.

Sin embargo, los obstáculos a la igualdad de trato para parejas del mismo sexo siguen siendo pocos y escasos. Los sobrevivientes de la violencia doméstica  en personas del mismo sexo pueden recibir el reconocimiento y la ayuda que necesitan con más investigación, una mejor formación de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, y más fondos para los programas pertinentes.
La violencia doméstica gay y lésbica existe… no seamos cómplice… denúnciala.




Bibliografía.

Brand, P., & Kidd, A. Frequency of physical aggression in heterosexual and female homosexual dyads. / En : Psychological Reports, 1986. 59, 1307-1313.

Burke, L. K., and Follingstad, D. R. Violence in Lesbian and Gay Relationships: Theory, Prevalence, and Correlational Factors. Clinical Psychology Review, 1999.  19(5), 487-512.


Coleman, V.E. Violence in Lesbian Couples: A Between Groups Comparison. – California : California School of Professional Psychology, 1990.

Gardner, R. Method of Conflict Resolution and Characteristics of Abuse and Victimization in Heterosexual, Lesbian and Gay Male Couples. – Chicago : University of Georgia, 1988.

Green, R. J. Rick and Resilience in Lesbian and Gay Couples. / En :  Journal of Family Psychology, 2004. 18(2), 290-292.

Meyer, J. Guess who's coming to dinner this time? A study of gay intimate relationships and the support for those relationships. Marriage and Family Review, 1989. 14, 59-82.

Patterson, C. J. What Difference Does a Civil Union Make? Changing Public Policies and the Experiences of Same-Sex Couples. / En :  Journal of Family Psychology, 2004. 18(2), 287-289.

Solomon, S. E., Rothblum, E. D., and Balsam, K. F. Pioneers in Partnership: Lesbian and Gay couples in Civil Unions Compared With Those Not in Civil Unions and Married Heterosexual Siblings. / En : Journal of Family Psychology, 2004. 18(2), 275-286.


Fuentes de Internet.

Battered Gay Men: An Exploration of Abuse, Help Seeking, and Why They Stay

Domestic violence between same-sex partners: implications for counseling.

El colectivo homosexual denuncia que la actual Ley de Violencia de Género "no protege a todos por igual"

La violencia doméstica homosexual también existe

Violencia Domestica en Parejas Gays.

Violencia entre gays: la Ley de Violencia de Género no la previene.


 Por Félix Esteves

jueves, 3 de marzo de 2011

EL AMOR ETERNO Y LA PAREJA GAY

El amor eterno es un sentimiento hermoso, pero no es un sentimiento que dura toda la vida, tiene fecha de caducidad. Esta fecha de duración depende de la proyección de idealización que se le imprime a la pareja, y en el tiempo que llegamos a descubrir las contradicciones, los defectos y virtudes del ser amado.

El amor está motivado por una necesidad fisiológica, este impulso puede originar reacciones imprevisibles. Una conocida teoría en psicología es la de Robert Sternberg: La teoría triangular del amor. Según Sternberg el amor tiene tres componentes bien claros dentro de lo que entendemos como amor. El primero es la Confianza, en él se dan la necesidad de compartir deseos, sueños, ilusiones y confidencias con la otra persona y la satisfacción que se encuentra en que la otra persona escuche, atienda y responda a todas esas necesidades. La segunda es la Pasión, en ella se estipula el deseo de estar con la persona amada a nivel sexual, en la atracción y el deseo carnal. Y por último tenemos, el Compromiso, que es la convicción de creer en el apoyo incondicional del otro y en que nunca se olvida al ser amado.

Por lo general tendemos a colocar al objeto de
nuestro afecto en un alto pedestal, cuando en
realidad es un ser humano igual a los demás.
Generalmente, cuando se siente estar enamorado y se empieza una relación amorosa con el objeto de nuestro afecto, se siente la mayor de las confianzas, se es una tumba abierta, se comparte todos los secretos y se habla hasta por los codos; se experimenta una pasión inigualable, la persona no se quiere despegar de su pareja, se quiere tener intimidad sexual en cualquier momento, el deseo parece no acabar y hasta se piensa en hacer el amor en cualquier lado ; y por supuesto, se es capaz de defender a la pareja cueste lo que cueste, aunque esa defensa derrumbe los más altos valores en la cual se cree, y pensamos que aunque el ser amado marche como corresponsal de prensa a una ciudad lejana y estará rodeado de bellos y fornidos modelos, sería incapaz de ver con ojos de deseo a otros, pues su corazón esta dirigido solamente hacia nosotros.

Este proceso de amor eterno en las parejas gays puede durar meses, un año, otros más optimistas creen que hasta dos años, pero según encuestas realizadas en parejas gays, es antes del primer año donde suele detonar la primera crisis. Y es que pensar que la pareja eterna y para toda la vida existe es un mito. ¿Pero porqué sucede tal creencia? es que idealizamos demasiado el amor y vestimos al ser amado con virtudes que sólo se ven en los cuentos de hadas, en las novelas románticas y en las películas eróticas.

El amor juvenil e inexperto tiende a idealizar la vida
  en pareja, pero después de la convivencia se ponen en
evidencia la realidad de la relación.
Cuando idealizamos a nuestra pareja y a la relación, la caída suele ser más dura y la decepción más dolorosa.  Con el tiempo no damos cuenta que su escultural cuerpo no se asemeja ya a los de los chicos de Falcon o Playgirl, que aquellos mechones dorados son apunta de agua oxigenada y que su rendimiento en la cama es tan efímero y pasajero como el canto de un gallo en la mañana; cuando descubrimos que todo lo que le contamos en secreto ya lo sabe todo el mundo y rueda por internet, y cuando dice que va para casa de su madre enferma, vemos con triste desengaño que empaco en el pequeño bolso de viaje pura ropa interior sexy de Calvin Klein y el traje de baño al estilo brasileño; entonces sabemos que el amor no es para siempre y todo lo que creíamos en las voces melosas de Diana Ross y Lionel Richie en “Endless Love” era más falso que una escalera de anime.

Pero amigo, no se desanime, lo primero que tienes que hacer es revisar tu relación, en que fallaste, en donde fallo él o ella, en que cimientos fueron basados el amor y la convivencia. Una verdadera relación de pareja sea homoerótica o heterosexual se basa primeramente en la sinceridad, la comunicación y en la experimentación, y en el razonamiento que surge de lo anterior. Por lo general creemos que el amor crece y nace del corazón, pero no es así, el amor surge de la cabeza, de la mente, acuérdese que el miocardio solo es el musculo que bombea sangre al cuerpo, pero todos los sentimientos y emociones se originan y se guardan en el cerebro.

El hombre por naturaleza es un animal erótico, la monogamía y la fidelidad
en una imposición cultural.
Otro problema que encontramos en la relación homoerótica es la creencia de la Fidelidad. En primer lugar somos animales sexuales, somos eróticos en un cien por ciento, la monogamia existente es una imposición cultural y parte de la educastración. En nuestras mentes siempre esta presente los placeres sexuales y generalmente fantaseamos con el ideal que no corresponde con el de la pareja, y más cuando nos damos cuenta de sus defectos o cuando se nos cae del pedestal donde lo teníamos puesto. Entonces empezamos a picar flores fuera de nuestro jardín, y lo peor que podemos hacer es realizarlo en secreto y mentir, pues esto desgasta la relación y termina de romperla. Lo más sano es contar el affaire a la pareja y tal vez llegar a un acuerdo con respecto a esas situaciones, todo es hablar y conversar y llegar a un mutuo pacto o convenio sobre las relaciones “extramaritales”.

Para poder llevar una relación de pareja es necesario liberarse de la idea de que el matrimonio o la unión nos hacen uno, y eso es lo peor que puede suceder, cada ente en una relación es un individuo, claro que se unen por y con un fin común, el amor, pero cada uno tiene a su vez sus necesidades y deseos personales y lo que hay que hacer es ayudarse y complementarse, no basar la relación en cimentar mis preferencias o necesidades sobre el otro. Las parejas tanto gay como heterosexuales desde hace mucho dejaron de ser parejas atómicas, donde el otro giraba alrededor del otro, una relación verdadera es una relación nuclear donde cada individuo es un núcleo.


Cada vez son mas los gays y lesbianas que se comprometen a llevar una
vida en pareja, la cuestión esta hasta donde llega el verdadero compromiso

Igualmente es necesario terminar con la idea de que los homosexuales por ser precisamente homosexuales no pueden tener una relación estable, es obligatorio e imperioso sacarse de encima esta costra de la culpa, el pecado nefando de la infelicidad perenne del gay y su lastre social, somos seres iguales con las mismas necesidades de afecto, de amor que cualquier otro, no tenemos ni tres cabezas, ni pezuñas, somos seres humanos con las capacidades e incapacidades de cualquier otro, no somos ni inferiores ni mejores, simplemente tenemos preferencias sexuales que nos hacen diferentes a los heterosexuales, y como ellos somos capaces de tener y querer una persona a nuestro lado por mucho tiempo, una relación que se base por supuesto en el amor, la confianza, la pasión (aunque esta disminuya), en el compromiso, en la sinceridad y lo más importante en la comunicación y la amistad.

Ernesto Larrese y Alejandro Vannelli, convirtiendo en legal su matrimonio
después de llevar una vida de pareja por 34 años... ¿Amor Eterno?
El amor eterno no existe, simplemente es una sensación psíquica compulsiva que todos sentimos al principio de una relación, es muy rica abrigarla y por supuesto compartirla y disfrutarla con el ser que es objeto de ese afecto tan fuerte como es el amor, la cuestión es mantener los pies sobre la tierra y no idealizar más allá lo que es y lo que debe ser una relación entre dos hombres que aunque se quieren no dejan ser entes diferentes.

Por Félix Esteves

martes, 28 de diciembre de 2010

TRES MITOS DE LA RELACIÓN DE PAREJA HOMOERÓTICA.


Ninguna relación de pareja es igual a otra, cada pareja tiene, por decir así, un tipo de convivencia, de saber estar, y su forma de amar, cada individuo es un ente distinto a otro y cuando dos forman una relación esta es única, por supuesto hay cosas en común, pero cada matrimonio, cada relación, cada vínculo o unión de pareja es un mundo.

Existen algunos mitos sobre la relación de pareja gay que están muy metidos o enquistados en el inconsciente colectivo. Por eso en este artículo me dedicare a hablarles sobre tres mitos de la relación homoerótica y que de seguro te ayudaran a ponderar e inyectar realidad a tu nueva o vieja relación.

MITO N° 1: POLOS OPUESTOS SE ATRAEN.


A lo mejor este sea el mejor argumento para los libros románticos de Corín Tellado o para las absurdas novelas que inundan la televisión. Pero la realidad nos dice que las parejas gays más estables son aquellas que tienen objetivos y formas similares de manejar su vida. Puede ser que en algún momento sientas atracción por una persona muy diferente a ti, pero cuando se empieza a conocer y a convivir con ese opuesto muchas veces la relación se termina rápidamente, pues tus convicciones, gustos o creencias y tu modus vivendi empieza a chocar con la de ella o él, originando graves conflictos. Claro, en toda relación debe haber acuerdos, concesiones y compromisos, pero te lo aseguro busca a alguien más parecido a ti.

Si buscas tener una relación estable y buscas pareja para toda la vida, te recomiendo que busques en lugares donde haya personas con características e intereses comparables y similares a los tuyos. Por ejemplo si te gusta la música clásica, no vas a ir a un concierto de heavy metal o a una discoteca punk para relacionarte y buscar el amor de tu vida, o si odias los deportes no vas a ir a un estadio de futbol a buscar tu pareja ideal; puede ser que una chica o chico muy exótico pueda entusiasmar en un principio, pero ese sentimiento de seguro no durara.

MITO N° 2: SÍ DE INICIO NO HAY BUENA CAMA… CON EL TIEMPO PUEDEN MEJORAR.


Las relaciones sexuales son muy importantes en una relación de pareja, sea esta heterosexual u homosexual, pero a diferencia esta última tiende a ser más directa y se da casi de inmediato que uno conoce a la persona que le gusta, por lo general el hombre gay va directo al grano sexual, si funciona bien con esa persona en la cama se repite y de allí quizás salga una relación estable. Esto no es la regla, pero por lo general no pasamos meses y años de novios con el objeto de nuestro afecto para después ver caer del alto pedestal a nuestro amado o lo que creíamos que era una relación perfecta cuando sentimos que no es lo que buscamos.

En el mundo gay u homoerótico existes los pasivos, activos y versátiles, según sus gustos o funciones en la cama, si tu eres pasivo por mucho que te guste un chico o un hombre, que los dos se tengan las mismas pasiones y hobbies, pero si en la cama el busca lo mismo que tú, es muy difícil que esa relación perdure, puede ser que una noche se acoplen pero de seguro la segunda y tercera noche alguno se cansara. Lo mejor será, si eres pasivo busca un activo, si eres activo busca a un pasivo y si eres versátil busca un versátil. Por supuesto existe un mundo de exploración, los gays u homosexuales tendemos a ser muy curiosos, así que te recomiendo que si estas en una etapa de noviazgo averigua sus necesidades sexuales y si son combinables o compatibles con las tuyas.

MITO N° 3: LAS PAREJAS GAYS TIENEN RELACIONES SEXUALES TODOS LOS DIAS.

Tal vez las parejas gays tienen más tiempo que las parejas heterosexuales para dedicarse a las manifestaciones eróticas y amatorias, porque no tenemos las mismas presiones de una pareja heterosexual como los hijos y las tensiones que traen ellos. Sin embargo debes en cuando también “nos duele la cabeza”. Como toda pareja cuando empezamos una relación queremos tener sexo a cada rato y en cualquier lado, la pasión esta en pleno florecimiento y cuando empezamos la convivencia por supuesto que los primeros días y semanas y meses nos volvemos adictos al amor, pero también es cierto que para nosotros es más difícil cuando no tenemos un lugar para expresar nuestras pasiones; por ejemplo, en muchos países de América Latina es muy difícil encontrar hoteles que permitan parejas homosexuales.

Pero esa quizás no sea la cuestión, la pareja gay como toda pareja tiene sus momentos de pasión y de aburrimiento, los ratos de tensiones y de entregas, la noche de beisbol o de novela, que me duele la muela, o mañana me tengo que levantar temprano, o tengo que revisar el trabajo por la computadora.

Cuando la pareja gay convive en una misma casa y conforman un hogar, es cierto hay mucha libertad y mucho tiempo para el amor, pero como toda relación existe una época de tranquilidad y la intimidad sexual se hace mas esporádica. Según estudios elaborados por Pepper Schwartz y Felipe Blumstein hace ya 20 años, el 67 por ciento de las parejas gays después de un año de relación reportaron haber tenido al menos tres veces a la semana sexo; mientras las parejas heterosexuales reportaron un 45% y las parejas de lesbianas un 33 por ciento solamente.

La realidad es que con el tiempo la pasión se apaga pero esto no significa el fin del mundo y mucho menos de la relación y del amor. Si quieres ser parte de ese 67% de parejas gays que mantienen relaciones tres veces por semana después de un año de convivencia o si ambicionas aún más, es recomendable avivar el deseo quizás con ropa interior bonita y sensual, mantente en forma, vayan al gym juntos, cambia la rutina y no esperen simplemente caer en la cama y hacer el amor por inercia.

Por Félix Esteves

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