Una pequeña presentación

Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves es una casa, un hogar, construido con amor, esfuerzo, dedicación y hasta con aburrimiento. Tiene muchas puertas donde todos pueden entrar. Tiene muchas habitaciones, donde de seguro en algunas podrás sentirte cómodo, y en otras, tal vez contrariado y hasta… por qué no… molesto. Sin embargo su propósito no es agradar ni molestar, no es ganar amigos ni enemigos… de todas maneras ambos son bienvenidos; su fin es mostrar y demostrar lo variopinto de una mirada, la pluralidad de una cosmogonía a través de mi “micromundo”, de lo exterior visto y sentido desde mi interioridad… es un grito contra la discriminación, es un arrullo de amor a la diversidad, es mi tarjeta de presentación como ser humano, como hombre, como gay y miembro de la comunidad LGBT... tal vez es algo más… no lo sé… aún lo estoy averiguando.

Félix Esteves

Amigos de Los Mínimos y Máximos

martes, 24 de mayo de 2011

ALEJANDRA PIZARNIK O LA POESÍA DE LA AUTODESTRUCCIÓN.

La poética de Alejandra Pizarnik  (1936-1972) conquisto un puesto de gran relevancia en el mundo literario por su condensada y turbia oscuridad que absorbe los destellos y resplandores atormentados del alma. Su estilo único resulta a veces inaccesible, lejano e inalcanzable, y su fatalidad en sus letras, premonición de su muerte, nos enfrenta a la escritura de la locura y a la estética del caos de la memoria y de la pasión del espíritu.

Apenas con 19 años Alejandra ahoga sus desvariados problemas y sus obsesiones causados por su obesidad con anfetaminas y alcohol, composición que la lleva a grandes desveladas y reuniones nocturnas con su atormentada alma, de ese período nace su poemario “La tierra más ajena”, editado por Botella del Mar en Buenos Aires. Sus primeras obras literarias están llenas de sentimientos de desanimo, soledad, desaliento y frustración, que nos recuerda en cierto modo Rimbaud, y oscilan entre el excesivo romanticismo y la influencia surrealista de los poetas argentinos de aquel entonces.

Durante el primer lustro de los ‘60s estudia en París, donde escribe el más turbulento y oscuros de sus libros “Extracción de la piedra de la locura”, donde abandona los aspectos formales de la poética y se extiende en el universo de la prosa; en este trabajo Pizarnik explora y ahonda el mundo freudiano de su propia existencia, consolida su conflicto de apetencia aversión con la muerte y comienza su delirio juguetón y apológico con el suicidio.

Pizarnik en su poética se vuelca en un mundo interior enlazándose en la tradición literaria femenina (Alfonsina Storni, Delmira Agustini, entre otras) con la que se reafirma, pero al mismo tiempo rompe con esa tradición y prosapia en la que la poesía femenina era puro sentimentalismo y exquisitez poética. Alejandra grita y con su desesperado alarido dice lo que a otras voces femeninas anteriores le estaba prohibido, su voz en forma de trueno ahogado nos llena de crueldad y violencia.

En 1971 aparece “El infierno musical” donde se acentúa su intensa depresión, y se reafirma su idea de suicidio. Con “La condesa sangrienta” se pone de manifiesto su seducción por el sadismo, la obscenidad y lo perverso, logrando con absoluta maestría describir la poética realidad del sufrimiento y el sentimiento demoníaco de la crueldad.

Alejandra Pizarnik estaba obsesionada por el lenguaje y logra una poesía sin estridencias en textos breves en su mayoría. Ella escribe en el surco del surrealismo, se adueña de él y lo reinventa en un discurso poético en el que el mundo aparece deslucido, trastocado y desgarrado en persistentes alusiones autorreferenciales, su cosmogonía es hermética y claustrofóbica. Nuestra desesperada poeta  escarba en las palabras y fabrica los términos como un artesano, sin embargo al final de su vida la coherencia de su obra se convierte en una anarquía sintáctica.

La naturaleza sombría, el lenguaje, el silencio son los temas recurrentes y más destacados de Pizarnik, y a través de conexos externos y en un inmutable juego de oposiciones la poetisa se apodera de ellos, no obstante es la muerte como pesadilla o ensoñación constante la que aparece como un acto insurrecto y conspirador que invade su poesía llena de alucinaciones y sombras.

Las letras de Alejandra Pizarnik son el testimonio, la confesión de un alma desenfrenada y fatal, es el producto de un espíritu oprimido y extraviado, sus poemas se someten al silencio de la vida que se enfrenta a la muerte y que a su vez restringe el lenguaje hasta hacerlo explotar, estallido que descarga la pesadilla de la palabra que se une, trama y urde con los estados del alma de una poesía pura y única que ha superado la barrera del tiempo y que mitifica la desesperación de Pizarnik.

Alejandra nos deja con lo que siempre soñó, su "muerte autoprovocada", Pizarnik se hace así profeta, mártir y verdugo de sus propias defunción y escritora perenne de un óbito hecho poema de la autodestrucción.

Por Félix Esteves


A la espera de la oscuridad

Ese instante que no se olvida
Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura
Desnudo desnudo de sangre de alas
Sin ojos para recordar angustias de antaño
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.

Ampáralo niña ciega de alma
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.

Pero ese instante sudoroso de nada
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manos para decir nunca
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos

Alejandra Pizarnik



En un ejemplar de "Les chants de Maldoror"

Debajo de mi vestido ardía un campo con flores alegres
como los niños de la medianoche.
El soplo de la luz en mis huesos cuando escribo la palabra
tierra. Palabra o presencia seguida por animales perfumados;
triste como sí misma, hermosa como el suicidio; y que me
sobrevuela como una dinastía de soles.

Alejandra Pizarnik




Solamente en las noches

escribiendo
he pedido, he perdido.

en esta noche en este mundo
abrazada a vos,
alegría del naufragio.

he querido sacrificar mis días y mis semanas
en las ceremonias del poema.

he implorado tanto
desde el fondo de los fondos
de mi escritura.

Alejandra Pizarnik



Coger y morir no tienen adjetivos


Vértigos o contemplación de algo que termina
Esta lila se deshoja.

Desde sí misma cae
y oculta su antigua sombra.
He de morir de cosas así

Alejandra Pizarnik

domingo, 22 de mayo de 2011

NAHÚM B. ZENIL: de las tradiciones y el homoerotismo mexicano.

El trabajo artístico del mexicano Nahúm B. Zenil tiene como nucleo principal el mismo, según sus mismas palabras: “siempre sentí la necesidad de autoanálisis en mi trabajo para el diseño de mi y mi forma de vida. Siempre me sentí marginado en m i vida y tenía un gran sentido de la soledad. En mi arte, trate de crear una comunicación entre mi soledad y yo.” En este sentido vemos que su obra es esencialmente él, no sólo como ejecutor o artista sino también como modelo, su arte se convierte así en autobiografía, es arte autorreferencial.  



Zenil le abre al espectador su mundo, en su obra el es sujeto, materia y contenido, su cuerpo objeto del ojo pictórico es la unión entre el receptor y su pensamiento, no obstante en esta comunicación nos vemos a nosotros mismos al entrar en su cosmogonía y descubrir en sus obsesiones autobiográficas nuestras propias tragedias.



El pintor con su cuerpo, que es el centro de su dialogo visual con el espectador, aborda una amplia gama de temas que van desde el nacionalismo mexicano hasta la familia, desde la sexualidad hasta la imaginería religiosa. No obstante, el tema que más caracteriza a Zenil es la temática homoerótica, su homosexualidad se ha vuelto tema recurrente y lo a utilizado como medio de lucha por los derechos de la comunidad gay mexicana.


La obra de Nahúm B. Zenil esta llena de melancolía y nostalgua, de una atmósfera de soledad, de una triste y frágil ensoñación. Sus superficies sepias recuerda las impresiones mexicanas de finales del siglo XIX y los trabajos de Manuel Manilla y José Guadalupe Posada. Igualmente en su excepcional obra conseguimos referencias al arte de Frida Kahlo por la forma autorepresentativa que ambos artistas tienen, por la experiencia catártica de utilizar el lienzo al reflejar el dolor, tanto físico como mental convirtiendo la pintura como un acto de autoexorcismo.


Zenil en sus autorretratos  crea imágenes de comparación e identificación: santo, mártir, ángel, demonio, es una confrontación, un reto con el espectador. Para apreciar su obra es necesario familiarizarse con su presencia y con la realidad que nos fuerza a aceptar; incluyendo su propia alineación dentro de una sociedad en la que la norma de los valores, tanto religiosos como sexuales, es en extremo conservadora.


Añadir leyenda
Su homosexualidad, el erotismo masculino y el narcisismo se mezclan con otros elementos autobiográficos que incluyen una especie de fascinación con los mitos religiosos y las leyendas. La obra de Zenil tiene un alto contenido político. No trata de ocultar ninguno de los episodios de su vida que le son importantes: los utiliza en una suerte de monólogo constante que se torna en diálogo (entre él y el observador) sobre dualidades como represión y libertad, individualismo y conformismo.


Nahúm B. Zenil (1947) es quizás el artista contemporáneo más importante de México en este siglo, su trabajo cada vez es más conocido en el mundo, su forma de contar sus historias, su cosmos, y la forma de plantear su dialogo con los espectadores sin olvidar sus tradiciones y la complejidad de su obra lo hacen uno de los favoritos de México y de los países que cada vez más le abren sus puertas. 

sábado, 21 de mayo de 2011

VINCENT VAN GOGH Y SU PASIÓN POR LA NOCTURNIDAD.

La Noche Estrellada.

Vincent Van Gogh  (1853-1890) fue el pintor por excelencia de la luz y el color, sin embargo muchas de sus obras maestras tratan o versan sobre el atardecer y la noche, quizás el final del día era un momento especialmente emotivo para él, tal vez místico, y el pintor supo captar la belleza de la oscuridad y el enriquecimiento de los colores nocturnos bajo los tenues rayos de la luna y las estrellas, o por la trémula incandescencia de una vela.

La Iglesia de Auvers sur Oise
La experimentación cromática nocturna fue toda un reto para Van Gogh y también todo un motivo de inspiración, el pintor exploró la luz nocturna y sus sombras, los colores teñidos por la noche descubriendo la riqueza colorida que encerraba la bella nocturnidad.

La Choza.
Van Gogh veía en el atardecer y la noche momentos de consuelo, de reflexión, pero en especial sentía que su creatividad y poesía en  experimentaban un sentimiento casi religioso o místico que intentaba reflejar en sus lienzos, pero también estaba consciente de la soledad y los misterios de la vida disoluta de la noche.  La pintura nocturna en Vincent van Gogh será una especie de catarsis, una forma de liberación personal. 

Los Comedores de Patatas.
En la obra nocturna de Vincent Van Gogh podemos observar, y en especial en las últimas pinturas, una forma sutil pero al mismo tiempo violenta de sus estados psicológicos, su modo de ver o enfrentar la realidad que lo circundaba, la noche así le sirve no sólo como una forma de percibir la realidad, sino como un valor de sensaciones estimulantes que le habría su alma y podía plasmar su interioridad o su vivencia interna.

Terraza de Café en la Noche.
La noche y los altos atardeceres representaban para Van Gogh las musas que le proporcionaban una visión de su interioridad que tal vez no podía reflejar con palabras y que en cierta forma le ayudaron a expiar su violento carácter y su desquebrajada alma. La oscuridad en Vincent Van Gogh no es expuesta ni con romanticismo ni de forma misteriosa, es simplemente el reflejo atormentado de su propio espíritu.

Trigal con Cuervos.
Las velas o las lámparas de gas que a veces aparecen en las pinturas nocturnas de Vincent van Gogh  al iluminar o tocar los objetos los deformaban, pero era simplemente una excusa para expresar con más fuerza su angustiada y mortificada interioridad. Igualmente dichas luces vestían de colores vigorosos, fuertes y puros los objetos despojándolos de la realidad pero llenándolos de un hermoso y al mismo tiempo azuzado y abrumado simbolismo.

Noche Estrellada sobre el Ródano.
Vincent van Gogh en sus nocturnos, fueran paisajes o en interiores, expresa con un lirismo melancólico, con una animación extrañamente dramática las deformaciones se su propia naturaleza y mezclaba la angustia de su conciencia oscura con los simbolismos de la noche y sus seres, que muchas veces, se confundían con los inquietantes fantasmas del automartirizado pintor.

La Silla de Gauguin.
Por Félix Esteves

martes, 17 de mayo de 2011

EL NIDO

Emigro buscando lo perdido…
¿Adonde estas? ¿Adonde te has ido?
Retengo tu imagen en mi mente, despierto y dormido
 inmovilizo tu voz que se escapa en mi oído
retardo tu sabor en mi labios como si fuera un pecado
pero todo se esfuma y todo lo olvido.
Soy pájaro ciego... sin canto, tan sólo un chillido
mi corazón ya no late, débil susurrido
al compas de la garúa y de su triste sonido.
Me abandono… y en mi  último vahído
me acurruco en el sueño de amar de nuevo tu nido.

Por Félix Esteves

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