Una pequeña presentación

Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves es una casa, un hogar, construido con amor, esfuerzo, dedicación y hasta con aburrimiento. Tiene muchas puertas donde todos pueden entrar. Tiene muchas habitaciones, donde de seguro en algunas podrás sentirte cómodo, y en otras, tal vez contrariado y hasta… por qué no… molesto. Sin embargo su propósito no es agradar ni molestar, no es ganar amigos ni enemigos… de todas maneras ambos son bienvenidos; su fin es mostrar y demostrar lo variopinto de una mirada, la pluralidad de una cosmogonía a través de mi “micromundo”, de lo exterior visto y sentido desde mi interioridad… es un grito contra la discriminación, es un arrullo de amor a la diversidad, es mi tarjeta de presentación como ser humano, como hombre, como gay y miembro de la comunidad LGBT... tal vez es algo más… no lo sé… aún lo estoy averiguando.

Félix Esteves

Amigos de Los Mínimos y Máximos

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sábado, 8 de octubre de 2011

EL DESCENDIMIENTO DE ROGIER VAN DER WEYDE. Las diversas caras del Dolor humano.


El Descendimiento. 1436.
Rogier Van Der Weyden (1399/1400-1464)
Oleo sobre Tabla.
Museo del Prado, Madrid.

El Descendimiento de Rogier Van Der Weyden es sin lugar a dudas y sin miedo a equivocarme como una de las mejores obras de carácter religioso y de la Historia de la Pintura. Todo elogio y glorificación sobre esta obra se queda corto cuando contemplamos el excelente trabajo de este pintor flamenco que desplegó en esta patética y triste escena toda una gama de exquisitos matices y de doloridas expresiones.

Pintado al óleo sobre tabla hacia 1436 para el gremio de los ballesteros de Lovaina, fue creado como un tríptico, del que faltan  los paneles laterales, no obstante el extenso panel central (2,2 metros de ancho y 2,6 de alto) es una  muestra sublime de la capacidad y del talento del artista, al colocar los diez personajes de tamaño casi natural en dicho espacio, logrando una composición asfixiante, pero conmovedora, donde el espectador no tiene opción de desviar su atención a otra cosa que no sea el sufrimiento representado en la obra.

La pintura representa un tema clásico en la iconografía de Cristo: el Descendimiento de Jesús y la Quinta Angustia de María. Tiene forma rectangular, con un saliente en el centro de la parte superior, en el que se encuentra la cruz y un joven encaramado en la escalera, que ha ayudado a bajar el cadáver.


Rogier Van Der Weyden nos presenta en el centro de la escena una cruz vacía, de la que se está bajando el cadáver de Jesús, sostenido por un joven moro que se encuentra alzado sobre una escalera al fondo, y por Nicodemo y José de Arimatea. Al mismo tiempo los hombres que lo sostienen inician el proceso de envolverlo en el sudario, mientras otra figura masculina, a nuestra derecha, lleva un frasco de ungüentos. Este lateral de la tabla se concluye con el llanto doliente de María de Magdala, mejor conocida como María Magdalena.

En el lateral izquierdo o en el otro extremo del cuadro, se encuentra la Virgen María desmayada por la visión del cuerpo muerto de su hijo. El cuerpo de la madre de Jesús es sostenido apenas por San Juan y una de las santas mujeres, mientras, al fondo, otra santa mujer llora, reproduciendo los rasgos de pesar y dolor de la Magdalena. El cuerpo de María está en la misma posición que el cuerpo del Cristo muerto, representando un claro alineamiento, a modo de diagonales curvadas que atraviesan la obra y dan un ritmo específico a la composición, pero al mismo tiempo tratando de simular o darnos a entender que el dolor de ambos es el mismo.


Hay un detalle importante y que muchas veces se escapa del análisis de los espectadores, la posición o forma que toman los cuerpos de la Virgen María y de Jesucristo imitan al de las ballestas, queriendo el pintor así homenajear a los sponsor o patrocinadores del cuadro (Gremio de Ballesteros de Lovaina). A su vez la forma de los brazos de María Magdalena imita igualmente aquella forma.

El pintor  presenta las diez figuras colocadas sobre un fondo dorado, terminado con formas góticas en los extremos superiores. En la parte inferior de la obra hay un atisbo de naturaleza, un suelo real en el que aparece una calavera (símbolo de la muerte) y junto a ella algunas plantas que crecen y que quizás predestinan o nos profetizan la resurrección del señor.

Otro de los elementos hermosos del cuadro es la capacidad del artista para manejar la paleta de colores, así vemos como dispone del rojo escarlata en contraposición   a los azules del traje de María junto con el verde oliva de la Santa mujer de atrás. El contraste de los colores se une a las sombras y luces que le dan una profundidad y relieve virtual que nos parece en ciertos momentos que estamos frente a una escultura.

De igual manera, la minuciosidad en los detalles, como el brocado en el traje de José de Arimatea, y el cinturón de María Magdalena son de gran perfección, sin embargo es en los rostros de los personajes donde el pintor hace alarde de su talento en reflejar y pintar las variadas formas del dolor humano: la angustia, la muerte, el llanto, la pena, la desesperación, la tristeza, el desasosiego o la incertidumbre. El Dolor es representado en todas sus constelaciones, a veces contenido en otros  casos  explícito, en unos es dolor místico y  espiritual en otros parece incluso dolor físico, pero en definitiva Weyden nos plasma magistralmente las caras del dolor humano.


Por Félix Esteves

sábado, 21 de mayo de 2011

VINCENT VAN GOGH Y SU PASIÓN POR LA NOCTURNIDAD.

La Noche Estrellada.

Vincent Van Gogh  (1853-1890) fue el pintor por excelencia de la luz y el color, sin embargo muchas de sus obras maestras tratan o versan sobre el atardecer y la noche, quizás el final del día era un momento especialmente emotivo para él, tal vez místico, y el pintor supo captar la belleza de la oscuridad y el enriquecimiento de los colores nocturnos bajo los tenues rayos de la luna y las estrellas, o por la trémula incandescencia de una vela.

La Iglesia de Auvers sur Oise
La experimentación cromática nocturna fue toda un reto para Van Gogh y también todo un motivo de inspiración, el pintor exploró la luz nocturna y sus sombras, los colores teñidos por la noche descubriendo la riqueza colorida que encerraba la bella nocturnidad.

La Choza.
Van Gogh veía en el atardecer y la noche momentos de consuelo, de reflexión, pero en especial sentía que su creatividad y poesía en  experimentaban un sentimiento casi religioso o místico que intentaba reflejar en sus lienzos, pero también estaba consciente de la soledad y los misterios de la vida disoluta de la noche.  La pintura nocturna en Vincent van Gogh será una especie de catarsis, una forma de liberación personal. 

Los Comedores de Patatas.
En la obra nocturna de Vincent Van Gogh podemos observar, y en especial en las últimas pinturas, una forma sutil pero al mismo tiempo violenta de sus estados psicológicos, su modo de ver o enfrentar la realidad que lo circundaba, la noche así le sirve no sólo como una forma de percibir la realidad, sino como un valor de sensaciones estimulantes que le habría su alma y podía plasmar su interioridad o su vivencia interna.

Terraza de Café en la Noche.
La noche y los altos atardeceres representaban para Van Gogh las musas que le proporcionaban una visión de su interioridad que tal vez no podía reflejar con palabras y que en cierta forma le ayudaron a expiar su violento carácter y su desquebrajada alma. La oscuridad en Vincent Van Gogh no es expuesta ni con romanticismo ni de forma misteriosa, es simplemente el reflejo atormentado de su propio espíritu.

Trigal con Cuervos.
Las velas o las lámparas de gas que a veces aparecen en las pinturas nocturnas de Vincent van Gogh  al iluminar o tocar los objetos los deformaban, pero era simplemente una excusa para expresar con más fuerza su angustiada y mortificada interioridad. Igualmente dichas luces vestían de colores vigorosos, fuertes y puros los objetos despojándolos de la realidad pero llenándolos de un hermoso y al mismo tiempo azuzado y abrumado simbolismo.

Noche Estrellada sobre el Ródano.
Vincent van Gogh en sus nocturnos, fueran paisajes o en interiores, expresa con un lirismo melancólico, con una animación extrañamente dramática las deformaciones se su propia naturaleza y mezclaba la angustia de su conciencia oscura con los simbolismos de la noche y sus seres, que muchas veces, se confundían con los inquietantes fantasmas del automartirizado pintor.

La Silla de Gauguin.
Por Félix Esteves

domingo, 10 de abril de 2011

DE PUTAS EN EL ARTE: La Cruel Marginación de la Mujer en el Arte.

María Magdalena. Tiziano.
María de Magdala fue la primera prostituta representada en el Arte. 

A lo largo de toda la historia del arte la mujer ha sido asignada a tres roles o papeles sociales: el de madre, el de virgen y el de puta. Son pocos aquellos donde se ve a la mujer como heroína, y si es así, esta es representada semidesnuda, o enseñando una teta, como es el caso del famoso cuadro de Delacroix “La Libertad guiando al pueblo”. O las que se presentan dentro de los grados sociales de la decencia se le han atribuido connotaciones proféticas negativas como es el caso de la pobre  Gioconda de Leonardo Da Vinci, cuando simplemente ella sonríe y nada más.

Cleopatra. Guido Reni
La más famosa de las reinas egipcias era una mujer inteligente, que hablaba varios idiomas
y fue una gran estudiosa, sin embargo en el arte nunca fue representada entre libros, el imaginario
patriarcal siempre la plasmo en la alcoba o en pleno suicidio como en este caso.
Y es que el arte como las otras ramas del saber y el conocimiento siempre estuvo en poder del hombre, y por lo tanto el imaginario patriarcal represento tradicionalmente a la mujer partiendo de la rígida dicotomía virgen-puta, o para ser más decente Santa-Venus. Así la mujer no solo fue despreciada, vilipendiada en su vida diaria, en el trabajo, en el hogar y tratada como un ser inferior, y el arte, que se supone es el resultado subliminal del alma y el espíritu, no escapo de toda la misoginia reinante por siglos.

El Nacimiento de Venus. Sandro Botticelli.
Quizas este sea uno de las obras más hermosas del Renacimiento y de toda la Historia del Arte donde se presenta
la belleza y el ideal de la belleza femenina.


Nastagio degli Onesti. Sandro Botticelli.
En este hermoso cuadro, pero terrible al mismo tiempo, vemos como una joven es atacada por un perro de caza y el cazador. Según la historia, la muchacha se negó a las pretensiones amorosas  y lujuriosas del caballero del blanco
caballo, el cual después de muerto decide torturarla.
La representación de la prostitución se transformó en una de las imágenes recurrentes en el arte y mucho más a partir del impresionismo hasta las más recientes obras derivadas de la estética de la computadora y el internet, de esta manera, las otrora Venus de la llamada más vieja profesión del mundo aparecieron en las sensibilidades artísticas de la contemporaneidad. Este hecho en el arte moderno se debió en el gran aumento de la prostitución en las grandes ciudades europeas a partir de la segunda mitad del siglo XIX que contribuyó a que este tema fuera ampliamente reflejado en la literatura contemporánea y paralelamente en las artes plásticas.

Salomé con la cabeza de San Juan Bautista. Andrea Solari.
Durante la Edad Media, la concepción de la mujer en el arte se limitaba más aún a la dicotomía Santa-Venus, con la singularidad de que la puta siempre aparecía redimida, salvada, librada, exonerada y dispensada de sus pecados, claro esto era solo posible, porque Dios y Cristo se lo permitía y por supuesto el era “Hombre”.

La Bella Romana. Modigliani.

Una Loca. Delacroix.
Durante el Renacimiento esto cambio, pero no crean que mucho, empezaron aparecer las grandes cortesanas, amantes, barraganas, meretrices, prostitutas y demás hetairas disfrazadas de Diosas de la Mitología. Claro esto era preferible y más aceptado, se imaginan un cuadro llamado “Puta Cazadora” en vez de “Diana Cazadora”, o el famoso cuadro de Tiziano “Venus recreándose con la música” como “La barragana del Duque de Venecia recreándose con la música”, imposible para aquella época.

Egon Schiele siempre retrato a mujeres en posiciones y formas algo diferentes para su época.
Muchas de sus modelos eran prostitutas conseguidas en la calle.
El renacimiento dio hermosos cuadros de bellas mujeres, el caso del “Nacimiento de Venus” y “La Primavera”, ambos de Botticelli, pero ni Sandro Botticelli se escapo de la misoginia imperante, en su obra “Nastagio degli Onesti” vemos como una joven bella y desnuda es mordida y atacada por un perro de caza y detrás de tan terrible escena el hombre que la tortura, simplemente por el hecho de que la joven no acepto el amor del caballero; así que aquellas mujeres liberadas y que no se sometían al poder masculino, tenían como única alternativa  meterse a  Santa o terminaban en putas, sino les esperaba el cruel castigo o la muerte.

Las Señoritas de Avignon. Pablo Picasso.

Tristeza. Vincent Van Gogh.
Sien Hoornik, la mujer aqui representada, fue la prostituta
que Van Gogh amó por mucho tiempo y con quién intento
una vida familiar.
Esto perduro por mucho tiempo, basto solo los aires románticos para cambiar de Diosas Mitológicas y Abnegadas Santas a Exóticas Odaliscas, pero también aparecieron retratos como las “locas” y no porque fueran casquivanas, sino locas de verdad de la cabeza. En el siglo XIX, de seguro cien mujeres que eran pintadas, a lo máximo, diez eran normales, comunes y corrientes, mujeres sencillas o damas de la sociedad, el resto ya saben ustedes, fueron inmortalizadas como objeto de deseo o como parias de la sociedad.

Olympia. Manet.

Inspección Médica en Rue des Moulins. Toulouse Lautrec.
Un tema muy recurrente en el francés: las prostitutas.
Navidad en el Burdel. Edvard Munch
En la Historia del Arte, siempre desde su miserable ambigüedad y desde el deseo o el repudio, hay una única constante: la representación de la mujer con una connotación negativa, su exclusión como sujeto y su conversión en mero objeto sexual.  Si hiciéramos un cálculo de las obras inspiradas en mujeres, o bien en las que se las representa, notaremos que en la mayoría de ellas aparecen representadas desnudas, pero eso en todo caso no es malo,  el desnudo  es un género pictórico como cualquier otro, como la naturaleza muerta o el paisaje, el hecho es que siempre esta bajo los parámetros dados por el hombre como dueño y como Dios. Claro, hay sus excepciones, y hay obras de esmerada belleza sobre la mujer y su especial naturaleza, pero realmente muchas veces esas obras son pocas veces valoradas.

Jorge Luis en el Burdel. Alvaro Izurieta.

Boda en el Burdel. Abelardo Favela
Por Félix Esteves

sábado, 2 de abril de 2011

LA TETA DE LA VIRGEN O LA MADONA EROTIZADA

Virgen de Melun.
Jean Fouquet (1420-1481)
La representación de la Virgen amamantando al Niño en el arte occidental es tan temprana desde que la Iglesia identifica la maternidad de la Virgen y la coloca como madre de la cabeza mística de la Iglesia. Pero la imagen de la lactancia de un Dios es tan antigua como desde que el mismo hombre creo la religión, así vemos a diosas madres lactantes en las culturas mesopotámicas, egipcias, hindúes y griegas, por ejemplo en Egipto Isis amamantó a Horus y en Grecia Hera amamantó a Heracles y con la leche que manó de su pecho se formo la Vía Láctea”

Isis amamantando a Horus.
Museo del Cairo.

Virgen de la Leche en la Catatumba de Priscila. s. II
Todas esas imágenes de diosas alimentado a sus hijos fueron asimiladas por el cristianismo y como tal fueron expuestas y representadas en el arte. Quizás la primera representación de la Virgen de la Leche – también llamada Virgen Galactofructosa, Virgo Lactans o Virgen de la humildad, aunque esta última acepción es otro canon – la encontramos en el cubículo de la Velatio de la catatumba de Priscila en el siglo II. Igualmente en el Egipto ya cristiano o copto el tema de María lactando a Jesús era muy difundido y se encuentra representado en murales de los conventos de Bawit y Saqqara.

Virgen de la Leche. 1340
Lippo Memi.

Virgen de la Leche. 1370
Paolo de Giovanni Fei.
Desde entonces la imagen de la Virgo Lactans es expuesta con naturalidad, y empiezan a surgir infinidades de la hermosa imagen. En las múltiples representaciones María se presenta sentada en el suelo o sobre un almohadón, sentada en un trono rodeada por santos y ángeles, de pie o, en algún caso, arrodillada mientras alimenta a su Hijo. Generalmente la Virgen está con gesto melancólico o con la mirada perdida tal vez intuyendo el futuro de su hijo que morirá en la cruz. En muchas representaciones el niño coge el seno de su Madre con su mano para succionarlo o ella se lo ofrece aunque se muestra completamente vestida. Unas veces el seno virginal apenas se asoma por una hendidura de su vestido y en otras representaciones se muestra el pecho explícitamente.

Virge de la Leche. 1485
Ambrogio Bergognone.

Virgen de la Leche. 1410
Antonio Peris
Virgen de la Leche. 1480
Cosimo Roselli.
Durante los siglos XIII y XIV fue un tema iconográfico difundido ampliamente en el arte italiano, donde la tipología de María se acerca a los iconos bizantinos y los primitivos flamencos fue un tema muy generalizado aportando variantes iconográficas como la Virgen con el seno descubierto y el Niño sentado en su regazo de frente al espectador o dándole sopas, como en la obra de Gerard David (Museos Reales de Bellas Artes, Bruselas). Durante la Contrarreforma esta iconografía mariana que durante los siglos XV y XVI se había caracterizado por mostrar de manera muy generosa los senos de la Virgen, fue desterrada de los templos por considerarla desvergonzada e insolente.

Sandro Boticelli y su Virgen de la Leche de 1485.

La madonna del Latte de Leonardo da Vinci. 1510
La madona dando el pecho al niño o la virgen de la leche es un motivo más extenso en imágenes de lo que en principio parece, las iglesias y museos están repletos del icono mariano y su hermoso seno, no obstante los manuales turísticos y guías de las iglesias y museos no coligen y reseñan sus imágenes en una especie de prejuicio. De igual manera las investigaciones realizadas con los rayos x están descubriendo, multitud de repintados que convirtieron el pecho de la virgen en un pan, una rosa o cualquier objeto tapando el pecho.

Virgen del Limon. s. XVI
Van Eyck
La figura de la madona con el niño, es la línea principal que explica el paso del románico al gótico y de este al renacimiento. La apertura de pensamiento liberal frente al medieval, en los lugares, va, evidentemente, históricamente, paralela a la apertura del escote de la virgen María. Verosímilmente, el móvil y el impulso pictórico, más que pintar la virtud espiritual del pecho virginal alimentando al niño, era enseñar un hermoso seno de una mujer bella y joven.

Alberto Durero nos entrega una Virgen de la Leche, que acentua la
pureza de la madona con el naranja de su vestimenta. 1520.


El Greco también fue seducido por la Virgen de la Leche en 1595.
 Pero la Virgen de la Leche como tuvo y tiene muchos seguidores también tuvo sus detractores y enemigos. Mientras las iglesias y los aristócratas y las coronas se convirtieron en los grandes guardianes y expositores de bellos San Sebastianos, del desnudismo erótico de Adanes y Evas, de rosados y turgentes senos de frágiles y bellas vírgenes todos disfrazados bajo el manto de la espiritualidad y religiosidad, también de la sacrosanta y retrograda iglesia aparecieron los que denigraron y cuestionaron de las imágenes de los santos que mostraban características muy “humanas”, es decir erotismo. La inquisición quemó y destruyó infinidades de obras y entre ellas muchas vírgenes y sus pechos. No obstante el amor al arte de muchos hombres de iglesia y de los grandes mecenas salvaron la mayoría de los santos erotizados.

Una recatada Virgen de la Leche por Zurbarán. 1658.

La "Virgo Lactans" de Pompeo Batoni. 1760
Posterior a la inquisición y a finales del siglo XVIII los artistas y los que pagaban por las obras perdieron el interés por la Virgen de la leche, porque lo que era prohibido dejó de ser prohibido y ya en el siglo XIX el desnudo es motivo de los grandes salones y galerías, y para que pintar una virgen y su seno si se puede pintar una de cuerpo completo.

Por Félix Esteves

miércoles, 30 de marzo de 2011

"LA VENUS DEL ESPEJO" DE VELÁZQUEZ: La gran división del arte erótico español

La Venus del Espejo.
Diego Velázquez. Entre 1647 -1651.
Oleo sobre Lienzo. 122 x 177 cm. Barroco.
National Gallery de Londres, Reino Unido
La elegancia y la belleza que se desprenden de esta obra de Velázquez son indescriptibles. El autor pinta un bellísimo y sensual cuerpo en una preciosa postura sobre unas telas, blanca por debajo, y de un intenso azul oscuro casi negro por encima, contrastando con el tono níveo y nacarado de la mujer realzando su belleza. El pintor sevillano coloca a una mujer de belleza palpable, de carne y hueso que además resalta de una manera lujuriosa y carnal gracias a la gran cortina roja que le suma un fuerte erotismo a la obra. Lo único que nos indica su relación a lo mitológico es Cupido (dios del amor) que sostiene el espejo donde se contempla la modelo y en el que se aprecia su rostro algo distorsionado, produciéndose con este efecto una visión total de la diosa aunque la miremos de espaldas. Cupido tiene las manos atadas por un lazo de cinta rosa que está sobre el espejo, aludiendo tal vez a la atadura del amor que somete a la belleza.

A pesar que es un cuadro que los historiadores del arte han catalogado en el género mitológico, para mi es más que eso, es una pintura netamente erótica, la Venus recostada es una simple distracción para disfrazar el hecho venéreo o de deleite sexual implícito en la obra. La interpretación del cuadro es compleja como corresponde al gusto barroco – en el barroco todo es exquisitamente complicado - así el propio Velázquez aborda la pintura mitológica, humanizando el mito o lo que podría ser aún mejor, toma la necesidad lasciva y sensual de lo humano-erótico y lo mitifica. Velázquez disfraza a la mujer, a la sensualidad femenina de diosa para esquivar y engañar la ridícula e hipócrita censura de la época.

Autorretrato.
Diego Velázquez. 1645
Oleo/Tela. 104 x 83 cm. Barroco
Gallería degli Ufizzi, Italia.
Pero la obra “La Venus del Espejo” no sería lo suficientemente buena si sólo se queda en lo mero erótico, magistralmente el pintor nos expone la dualidad entre la realidad y la vanidad cuando descubrimos que la belleza del cuerpo se contradice con la vulgaridad real del rostro, expuesta inhumanamente por el espejo. Toda esta dual simbología ligada al Cupido atado nos narra deliciosamente la permanencia o la unión existente entre el amor, la belleza, la vanidad y la verdad.

Este hermosísimo cuadro al óleo aparece en el siglo XVII o lo que es llamado el “Siglo de Oro” en una España que a pesar de la crisis económica y política vive un periodo de esplendor cultural y artístico. Los pintores son por lo general contratados por las iglesias, ya que los nobles y la Corte española prefieren a artistas extranjeros. No obstante el talento de Velázquez es admirado en España no sólo por los curas y hombres de la Santa Iglesia si no también por la realeza, entre ellos Gaspar Méndez de Haro, Marqués de Eliche, gran coleccionista de arte erótico y quién según los teóricos y estudiosos del arte le pide al pintor el encargo de inmortalizar a una de sus amantes.

“La Venus del Espejo” es dentro de la historia del arte español una cierta anomalía, no sólo por ser el único desnudo de Velázquez, o por su original diseño y técnica, o porque es uno de los pocos trabajos eróticos que sobrevivió a la fuerte censura católica española de su época, sino que además viene a preceder a muchos otras obras de carácter erótico en el arte español, podemos decir que a partir de “La Venus del Espejo” el arte erótico de España se vio y se ve de otra forma, este cuadro viene a dividir el erotismo español en la pintura en dos grandes períodos: Antes y Después de Velázquez.

Por Félix Esteves

lunes, 10 de enero de 2011

EL HOMOEROTISMO EN LA "POESÍA LINEAL" DE JEAN COCTEAU.

Jean Cocteau (1889-1963) es posiblemente el exponente más polifacético y heterogéneo de la historia del arte de la primera mitad del siglo XX, cuyo recorrido no sólo está marcado por su labor en diferentes formas expresivas, sino también por la incorporación sucesiva o simultánea de elementos de las vanguardias de la época y la defensa del arte no figurativo.


Cocteau se situó como una importante figura en el horizonte literario con “La lámpara de Aladino” (1909), su primer libro de poemas, y describió catorce años más tarde en “Opio” sus experiencias con esta droga. Tras reunir su obra en verso en Poemas 1913-1923 (1924), donde incorpora la fantasía inspirada por la pintura cubista con la métrica de la poesía del siglo XVI, el gran Cocteau explora la dramaturgia y escribe y versiona varios de los mitos clásicos como “Orfeo” en 1927 y “Antígona” en 1928 entre otros. Este insigne francés abordó también temas trágicos de la vida contemporánea, como en “Los padres terribles” de 1938, y en su faceta como novelista nos regalo “Los muchachos terribles” en 1929.


El talento y genio de Jean Cocteau lo hizo incursionar en el ballet como escritor e incluso experimento con gran éxito en la pintura, tanto de mural como la de lienzos, su trabajo u obra en esta faceta como dibujante y pintor ha sido reconocida en el ámbito de la plástica principalmente por sus dibujos frugales pero altamente imaginativos y cargados de una fuerte carga erótica.


En el ámbito del séptimo arte, Cocteau fue el representante del surrealismo francés, y desarrolló su carrera como director en el underground como muchos de los cineastas surrealistas, tanto por sus esquemas de producción como por su insistente búsqueda experimental, de esta experiencia nos lego “La sangre de un poeta” de 1930 y “La bella y la bestia” en 1946 entre otras obras fílmicas donde el onirismo, la fantasía y las atmosferas decadentes confluyen con su personalísimo mundo.


Pero Jean Cocteau principalmente era un poeta, y el asumió ante todo que su obra de vida, sus novelas, sus pinturas y sus películas como todas sus obras era “poesía”, es decir que , como un poeta, todo su trabajo artístico sea cual fuera la forma empleada, la totalidad de su esfuerzo creativo era poesía.

Esta pequeña presentación es una muestra de todo el poderío poético y homoerótico que Jean Cocteau le imprimió a su trabajo como dibujante. Esta obra de líneas puras son la viva expresión de su ser, de sus quimeras, de sus ilusiones, de sus fantasmas y de su magia. Jean Cocteau no sólo dibujo cuerpos eróticos sino que le imprimió a sus dibujos el poderío de su alma creadora y su exquisito gusto por la belleza masculina.

Por Félix Esteves

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