Una pequeña presentación

Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves es una casa, un hogar, construido con amor, esfuerzo, dedicación y hasta con aburrimiento. Tiene muchas puertas donde todos pueden entrar. Tiene muchas habitaciones, donde de seguro en algunas podrás sentirte cómodo, y en otras, tal vez contrariado y hasta… por qué no… molesto. Sin embargo su propósito no es agradar ni molestar, no es ganar amigos ni enemigos… de todas maneras ambos son bienvenidos; su fin es mostrar y demostrar lo variopinto de una mirada, la pluralidad de una cosmogonía a través de mi “micromundo”, de lo exterior visto y sentido desde mi interioridad… es un grito contra la discriminación, es un arrullo de amor a la diversidad, es mi tarjeta de presentación como ser humano, como hombre, como gay y miembro de la comunidad LGBT... tal vez es algo más… no lo sé… aún lo estoy averiguando.

Félix Esteves

Amigos de Los Mínimos y Máximos

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lunes, 16 de abril de 2012

ADOLFO HITLER versus FIDEL CASTRO. El duelo de los Imperdonables




Este texto nace de una discusión en un foro de Yahoo! al cual pertenezco y que se llama "Solohombres2010". Dicho foro es gay y en él varios de mis tantos compañeros de grupo discutían sobre la comparación de ambos personajes históricos, he aquí mi respuesta a ellos y a todos a quiénes les pueda interesar la posibilidad de comparar a estos dos tiranos:

Claro que no se puede comparar a Hitler con Fidel Castro, aunque ambos para mí son indeseables.

Cuando la Revolución Cubana, existían dos bloques o ejes en el mundo, Occidente con Estados Unidos en la cabeza y Oriente o bloque soviético con la Unión de las Repúblicas Soviéticas Socialistas al mando. El gobierno de Fidel después del derrocamiento de Fulgencio Batista tuvo el apoyo del bloque soviético porque a la URSS le interesaba tener en este lado del mundo a un aliado para seguir penetrando el comunismo en este hemisferio y conseguir así aliados para su causa e ideología.

Cuba llegó a ser una potencia en aquel entonces por el apoyo científico y tecnológico de países como la URSS, Alemania Oriental y Checoslovaquia, pero después de la caída del bloque soviético en 1991, Cuba demostró que no era nada. En la actualidad se mantiene a flote gracias a los petrodólares que les regala el gobierno venezolano por la gestión del presidente Hugo Chávez.

Hitler fue un loco que llegó al poder y ese poder lo llevó a los extremos. Fidel Castro fue un hombre con juicio que el poder corrompió y lo llevó a los extremos para mantenerse en el poder.

Ambos han cometido Crímenes de Lesa Humanidad. Los crímenes contra la humanidad o crimen de lesa humanidad coleccionada en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional alcanza las conductas tipificadas como asesinato, exterminio, deportación o desplazamiento forzoso, encarcelación, tortura, violación, prostitución forzada, esterilización forzada, persecución por motivos políticos, religiosos, ideológicos, raciales, étnicos u otros definidos expresamente, desaparición forzada, secuestro o cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre, siempre que dichas conductas se cometan como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque.

Repito, ambos han cometido Crímenes de Lesa Humanidad, con la diferencia que Fidel tiene la oportunidad de redimirse y llevar a su pueblo de forma pacífica y democrática a la libertad y a las puertas del siglo XXI.

Por otra parte, y esto se los digo de gay a gay, de hombre a hombre, de ser humano a ser humano:

El gobierno de Fidel persiguió cruelmente a la comunidad LGBT cubana y en especial a los hombres homosexuales que encerró en campos de concentración donde eran sometidos a trabajos forzados, pues el lema era que “El trabajo duro y fuerte los hará hombres de verdad”.

Igualmente, cuando los años 80 y el virus del sida apareció en la isla, fueron perseguidos los seropositivos y todos los homosexuales, no con el fin de una cura o para someterlos a cuidados médicos, el objetivo principal del gobierno no era el de atender gratuitamente a esa población afectada, sino el de utilizarla como excusa por la cacería de homosexuales que habían iniciado desde 1963.

Fue ese año en el que quedaron impregnados los campos de concentración a las afueras de la capital cubana, pero no sólo con los homosexuales infectados, sino con algunos sanos a los que también diagnosticaron contagiados. O sea, contagiados de libertad sexual a los que había que reprimir a golpes, tortura y a escondidas. A los que se hacía necesario aislar de la población heterosexual y la familia, pero sobre todo, a los que utilizarían para probar todo tipo de medicamentos sin pensar en los derechos humanos. Castro, el supuesto líder de la salud pública gratuita, quería obtener resultados médicos antes que los americanos, ya que si eso ocurría, la venta de la vacuna probada en el cubano lo enriquecería de inmediato y lo elevaría al prestigio internacional.

Disculpen sí ofendo, pero...

No se puede comparar a Hitler con Fidel, Hitler era un campesino, un hombre ignorante, con un pensamiento del siglo XIX y un desquiciado mental, aunque por eso no le perdono sus terribles crímenes.

Fidel es un hombre estudiado, graduado en Leyes, un hombre de mediados del siglo XX y de principios del siglo XXI... a este menos le perdono sus crímenes.

Por Félix Esteves

lunes, 4 de julio de 2011

ERASMO DE ROTTERDAM: el Primer Periodista de la Historia.

Erasmo de Rotterdam por Hans Holbein.

Hace poco se conmemoró el Día del Periodista en Venezuela, para ser más exacto el 27 de junio, y queriendo ser un artículo en homenaje al periodista y al periodismo de mi país, descubrí que el primer periodista neto y puro que tuvo la historia tal y como se conoce en la actualidad fue Erasmo de Rotterdam (Rotterdam, 28 de octubre de 1466 - Basilea, 12 de julio de 1536).  Este descubrimiento me llevó sin querer a desviar mi investigación y apasionadamente me adentré a la vida del insigne holandés que en la época de los grandes cambios culturales (Renacimiento) y religiosos (Reforma Protestante) fue el portavoz de la civilización del Norte de Europa y el mayor internacionalista de su tiempo.

La imprenta se había inventado mucho antes de la época de Erasmo. La Biblia de Gutenberg apareció en 1455 y los primeros libros impresos fueron hechos suntuosos y costosos pues los impresores se sentían aún competidores de los copistas e iluminadores de los manuscritos. Tuvo que pasar más de treinta años para que los predicadores, publicistas y escritores se dieran cuenta de la magnitud e importancia de la imprenta como medio de comunicación. El primer personaje que visualizó y aprovechó las inmensas posibilidades de la imprenta fue Erasmo de Rotterdam. Así la imprenta en manos de Erasmo le hizo el primer periodista.

Las manos de Erasmo. Estudio en tiza por Holbein.
Erasmo tenía todas las cualidades para ser un comunicador: estilo elegante y claro, escribía en latín que aunque no lo leía todo el mundo podía ser leído en todas partes; opinaba sobre todos los tópicos y tenía la facilidad de exponer las cosas de una manera que permitía darles varias interpretaciones.

A inicios de su carrera periodística creó “Elogio a la Locura” (titulado originalmente Morias Enkomion -Μωρίας Εγκώμιον- en griego y Stultitiae Laus en latín, literalmente Elogio de la estulticia o de la tontería). Este libro fue una riada de críticas escritas en forma de sátira que se llevó a todos por delante: reyes, papas, monjes, filósofos, eruditos, la religión, la guerra, hasta el mismo fue blanco de su mordaz e inteligente pluma. Era la primera vez en la historia que un ejercicio intelectual progresista estaba dirigido a ampliar el horizonte mental de los hombres, a hacerles pensar por sí mismos y a dudar de todo y discutirlo todo, y se puso a disposición de miles de lectores en toda Europa.

No obstante, no fue su ingenio ni su talento satírico lo que hizo de Erasmo el hombre más famoso de Europa por un espacio de diez años, sino su apelación a la verdad y a que ésta fuera conocida. Después de su “Elogio a la Locura” Erasmo tradujo el “Nuevo Testamento” del original griego que hasta entonces se conocía únicamente en la versión latina de la Vulgata, que contenía muchos “errores” que se adecuaban más a los poderes existentes. Erasmo, como sus escritos, representó para la población común pero de pensamiento serio de todo el continente una forma razonable de ver el mundo y contesto sus perplejidades, al mismo tiempo que asemilló  en las mentes de los europeos la duda (en el buen sentido de la palabra) y el “por qué de las cosas” abriendo muchas conciencias.

Esta traducción del “Nuevo Testamento” realizada por Erasmo lo puso en apuros ya que tanto la Iglesia Católica como los reformistas protestantes pedían su favoritismo, sin embargo Erasmo con toda la objetividad posible y como todo buen “Comunicador” no tomo partido por ninguno de los bandos porque le importaba más su libertad de pensamiento y su independencia individual e intelectual.

Es axiomático que los trabajos de Erasmo provocaron y promovieron una auténtica y positiva revolución intelectual en todo el continente Europeo. La derivación más importante fue que por primera vez se tradujo la palabra y filosofía de Cristo al alemán y al inglés. Aditivo a eso, la sorprendentemente publicada popularidad de sus escritos, transcritas del latín a las lenguas vernáculas y redactadas en un lenguaje simple y directo, puso los más confusos e ininteligibles problemas religiosos al alcance de todos los lectores del continente, universalizando y haciendo accesibles numerosas interrogaciones y asuntos que hasta ese día habían sido privilegios de una pequeña élite intelectual eclesiástica.

Erasmo hizo pensar a los hombres ilustrados de su tiempo, pero mejor que eso, con  su lenguaje sencillo, fácil y agradable, hizo que  la gente común de aquellos años tomara conciencia de su entorno y de la situación política, social y religiosa en la cual vivían. Erasmo de Rotterdam no sólo informaba y explicaba en sus escritos, sus letras hacían pensar, discernir pero sobre todo hacían tomar razón o mejor dicho razonar y reflexionar sobre la realidad imperante, misión primaria de un periodista.   

Institutio Principis Christianis de Erasmos censurado por la Iglesia.
Los textos de Erasmo en casi toda su totalidad fueron censurados y quemados no sólo por los católicos sino también por los fundamentalistas protestantes. En sus últimos años acosados por ambos bandos (católicos y protestantes) Erasmo pronuncio la siguiente frase:

"Ya no hay espacio para la libertad de pensamiento, para la comprensión y la tolerancia, es decir, ya no hay  espacio  para  Erasmo" 

Por Félix Esteves

jueves, 28 de abril de 2011

EDAD MEDIA: El hervidero Monacal y la salvaguardia de la Cultura Occidental.

San Benito. (480-547), según Fray Angélico.

Sin ser una época brillante desde el punto de vista de la cultura, la época medieval  presenta algunas manifestaciones de actividad espiritual que merecen señalarse; y no solamente por el valor que tienen es sí mismas, sino también porque constituyen los primeros pasos de las culturas nacionales de Europa occidental. La época feudal ofrece como rasgo primordial el de ser de neta inspiración cristiana; de ese origen son las preocupaciones, los temas, las ideas, las directrices, todo cuanto contribuye a caracterizarla de alguna manera. Sin duda había en el fondo reminiscencias clásicas, especialmente romanas o latinas; pero los elementos heredados aparecen filtrados a través de la mentalidad cristiana, que los conforma según sus propios ideales y sus principios de valor.

Monasterio de Monte Cassino, fundado por San Benito.
Este centro monacal como muchos otros fue un hervidero de estudio, meditación y reflexión del
saber clásico y antiguo y en él se tradujeron y copiaron todas aquellas obras que fueron el lazo
más relevante entre la Edad Media y el resplandor del Renacimiento y el pensamiento Humanista.
Las abadías o claustros religiosos fueron los hogares más importantes de la vida espiritual y por lo tanto cultural; no obstante, los ambientes caballeresco fueron propicios a ciertas formas de creación estética, la cual, naturalmente, adoptaba allí otro aspecto que la diferenciaba de la que surgía en los centros de vida ascética y encerrada dentro de las exigencias de la ortodoxia religiosa. Acaso el rasgo más señalado de esta nueva línea de creación sea, en lo literario, el uso de la lengua vulgar en vez de la latina. Así aparecieron los primeros monumentos de las literaturas en lenguas romances, tras los cuales se desarrollaron ricamente las formas nacionales.

San Agustín de Hipona. (354-430)
Los Clásicos Griegos como Platón consiguieron en San Agustín uno de sus grandes
seguidores. San Agustín estudio profundamente las doctrinas filosóficas antiguas y
supo adaptarlas a la Fe Cristiana, conservando así este importante pensamiento.
Pero no hay ninguna duda en decir que los monasterios y la cultura monacal fueron lo ejes y el nido donde se preparó y se cocinó el caldo cultural que alimento a Europa y que la nutrió para alcanzar el resplandor que fue el Renacimiento.

Dentro de los monasterios los copistas o amanuenses conservaron el saber que origino la cultura occidental
imperante hoy día.
Los monasterios – que aparecen en Europa desde el siglo VI – atrajeron a todos los espíritus reflexivos y ascéticos. San Benito había establecido para el que fundo Monte Cassino, cerca de Nápoles, una regla muy severa, según ella, una de las actividades a que se debían dedicarse los monjes era el estudio y la copia de manuscritos; a sí resultó que, al poco tiempo, y mientras desaparecía todo ambiente propicio para el saber en la vida civil, los monasterios se transformaron en los únicos centros de estudio. Y no sólo porque era propio de los monjes el dedicarse a la lectura y la reflexión, sino porque los monasterios fueron los únicos lugares donde se guardaron y salvaguardaron los escasos manuscritos de la antigüedad; allí se custodiaban con amor y, como los monjes apreciaban su valor y conocían el deseo de poseer copias que abrigaban otras comunidades, se dedicaron a hacer copias, gracias a lo cual aseguró la subsistencia de muchas obras antiguas que, de otro modo, se hubieran perdido.

Santo Tomas de Aquino, (1225-1274).
Su trabajo más conocido es Summa Theologiae, y es considerado uno de los
padres del conocimiento occidental y creador de las universidades.
La Edad Media, aunque pocos lo crean y siga creyéndose que fue una época de total ignorancia y de gran “oscurantismo”, fue en realidad un hervidero de saber; durante este período la sabiduría de los monjes alcanzo un vasto conocimiento y aunque declinara  en algunas regiones, abundaron muchos monasterios y monjes contraídos al estudio, la meditación, y reflexión de los clásicos, además traduciendo las obras antiguas al latín y cuyo prolijo y esmerado esfuerzo, si no cuajó siempre en obras, aseguró la conservación del saber para épocas más propicias, preparando al mundo para el devenir humanista y renacentista. Gracias a ellos conocemos a los clásicos greco-latinos, los antiguos egipcios y los tratados árabes, que quedaron luego de la Caída del Imperio Romano y el saqueo de las Invasiones Bárbaras, estos hombres de vida mística y dedicados al estudio forjaron las nuevas bases de la civilización occidental.

San Bernando de Clairvaux. (1090-1153).
El pensamiento de Bernardo tuvo su mayor polémica con la filosofía escolástica  de Pedro Abelardo. 
Una de las actividades importantes de los monasterios fue, frecuentemente, la redacción de anales señoriales o reales, compuestos por encargo de quienes querían dejar memoria de sus hazañas; gracias a eso – y a los simples anales de los propios monasterios – se posee una rica colección de noticias sobre la vida de la época. Además solía haber en los conventos escuelas en las que se enseñaban las artes liberales, la teología y la filosofía. Muchos de ellos salieron grandes estudiosos que al apartarse de la vida monastica y asumir una nueva vida laica enseñaron en las emergentes ciudades el conocimiento adquirido en sus años de encierro monacal como fue el caso de Pedro Abelardo (1079-1142), uno de los grandes genios de la Historia de la Lógica, aunque se conoce más a este pensador por su romance con Eloísa.

Entre los grandes pensadores y hombres de la Edad Media tenemos a San Agustín, como dije antes, a San Benito, luego a Santo Tomas de Aquino, Bernardo de Clairvaux, Suger de Saint Denis, San Anselmo de Canterbury, Roger Bacon, entre otros muchos.

Roger Bacon (1214-1294)
Filosofo y hombre de vida monacal fue un padre del empirismo y del moderno Método Científico.
Por Félix Esteves 

domingo, 20 de marzo de 2011

UNA BREVE HISTORIA DEL RELOJ.

Óleo pintado en 1560 por Maso da San Friano.
Según los conservadores del Museo de las Ciencia de Londres, muestra la imagen más antigua
de un reloj que ha llegado a nuestros días
La medición del tiempo existe desde que el hombre diferencio el día de la noche, es decir que las primeras mediciones del tiempo se hicieron a través de observaciones astronómicas y durante mucho tiempo el cielo fue el instrumento principal de esa medición. Desde muy temprano en la historia, el ser humano se dio cuenta que podía recurrir a los fenómenos físicos que se repetían de forma periódica y aprovechar su regularidad para construir instrumentos que midieran intervalos de tiempo.

Los antiguos egipcios se guiaban o dividían el día según la posición del sol y durante la noche lo hacían por medio de la clepsidra; este instrumento era una vasija de cerámica con un orificio en la base por el que el líquido pasaba a una velocidad determinada en un tiempo prefijado. Los relojes de agua o acuosas clepsidras también fueron utilizadas por los atenienses en los tribunales para marcar el tiempo establecido a los oradores. Más adelante fueron introducidos a los tribunales romanos con el mismo objeto, además de usarlos en campañas militares para señalar las guardias nocturnas. El reloj de agua egipcio, más o menos modificado, siguió siendo el instrumento más eficiente para medir el tiempo durante muchos siglos.

Clepsidra Egipcia.
Los romanos también utilizaron una vela donde cada fragmento consumido era un pedazo de noche gastado. Luego llegaron “las arenas del tiempo” o reloj de arena que funcionan bajo el mismo concepto físico de las clepsidras, es decir, permiten que la gravedad haga fluir una cantidad establecida de un elemento (en este caso arena por agua) para determinar distintos lapsos de tiempo.

Durante el Medioevo aparecieron los ingeniosos mecanismos accionados por pesas. Los relojes desde entonces se unieron al vertiginoso mundo de la mecanización. En el siglo XIII, en el lindero final de la Edad Media, apareció la primera máquina industrial: el reloj. Estos relojes primitivos estaban hechos de acero y sufrían de la expansión y contracción que provocaban los cambios en la temperatura. Eran inexactos en un rango de 15 a 30 minutos al día y tenían que ser ajustados diariamente. Su propósito inicial era hacer sonar las campanas cada hora en las torres de castillos, iglesias o centros de población. En el siglo XV se inventaron los relojes de una manecilla para marcar las horas y en 1505 el herrero alemán Peter Henlein consiguió construir relojes mecánicos tan pequeños que podían llevarse en el bolsillo.

La primera revolución relojera se dio en el siglo XVII, cuando el científico holandés Christiaan Huygens inventó el reloj de péndulo, alcanzando una exactitud similar a la de los relojes de sol. El péndulo de Huygens funcionaba movido principalmente por las fuerzas de la gravedad y sus relojes fueron los primeros cronómetros capaces de contar los segundos. La idea de emplear el péndulo para su aplicación al reloj la había formulado en 1636 Galileo Galilei pero, viejo y ciego, no la pudo llevar a la práctica.

El famoso Santos creado por Cartier, el primer reloj de muñeca.
El primer reloj de pulsera fue hecho a petición de la Reina de Nápoles María Carolina de Austria en 1812. Este singular reloj realizado por capricho de la Reina era un simple reloj de bolsillo atado o mejor dicho montado sobre un brazalete de oro y piedras preciosas. Sin embargo el primer reloj de pulsera o mejor dicho de muñeca fue una creación del brasileño Alberto Santos Dumont y Louis Cartier en 1901. No obstante su fabricación en masa se produce en la Primera Guerra Mundial que impulsó su uso cuando los oficiales y soldados del ejército se vieron obligados a utilizarlos, y después de la guerra era común que los hombres llevaran en sus muñecas el utilitario artefacto.

Una década más tarde del fin de la Gran Guerra, en 1929, el relojero estadounidense Warren Albin Marrisson inventó el reloj de cuarzo, con una imprecisión de entre 30 y 0,3 segundos por año. En 1957 aparecieron los relojes de pulsera eléctricos. El primer reloj de pulsera eléctrico del mundo fue el Hamilton Electric. Dichos relojes se alimentan gracias al empleo de pequeñas pilas y funcionan mediante diminutos dispositivos que hacen avanzar el segundero a saltos, mientras que las manecillas correspondientes a las horas y los minutos se mueven, con mayor lentitud, accionadas por un engranaje convencional.

Hoy día vemos relojes en todos lados, en los microondas, en el DVD, en los teléfonos celulares, en las computadoras, en el GPS, los televisores. Vemos relojes plásticos, otros de fino cristal donde vemos su interior y su extraño mecanismo, relojes de pulseras que son joyas y que valen una fortuna. Medir el tiempo se ha convertido en una obsesión humana, pero para mal o para bien del hombre el tiempo siempre controlara la acción humana.

Buster Keaton.
El hombre parece querer dominar el tiempo... sin embargo cada día somos más esclavo de las horas.
Fuentes:

Manzanera, Laura. Reloj no marques las horas // En: Clio, Año 9 ; N° 99.-- Barcelona : Edita MC, 2010.-- pág. 106.




http://www.tadforo.com/relojesyjoyas/


Por Félix Esteves

miércoles, 2 de marzo de 2011

LEONARDO DA VINCI: El Héroe del Intelecto.

Leonardo da Vinci representa como ningún otro ser humano en la historia el prototipo e ideal del genio. Muchos historiadores han calificado a Leonardo como la figura central del Renacimiento, por la genialidad con la cual se proyecto sin exagerar sobre todos los campos del saber y del arte en una Europa en el que se verificaban profundas transformaciones sociales, económicas y políticas que encaminan el mundo hacia la modernidad.

Sin embargo catalogar a Leonardo como el hombre típico del Renacimiento es un error. Su pensamiento y forma de ver las cosas lo ubica dos siglos después, quizás a mediados del siglo XVII y principios del XVIII, pero de hecho cada vez que uno estudia sus trabajos es difícil ubicar a este librepensador en una época y en una categoría.

Leonardo da Vinci, como todo hombre y artista que vivió en la Europa renacentista tenía las características de los humanistas y ese vigor reinante por el interés hacia la belleza y el movimiento, igualmente compartía con casi todos sus coetáneos esa megalomanía típica de los grandes maestros, y por supuesto tenía, y en grado sumo, el don de su época de registrar y condensar todo aquello que le llamaba la atención.

Pero Leonardo, por encima de todo, era un hombre curioso, característica que no era típica en el Renacimiento. La curiosidad del genio era insaciable, todo lo cuestionaba y se hacia miles de preguntas hacia todo lo que era sensible a su escudriñadora mirada. El cómo y el porqué eran naturales ya en cada uno de sus trabajos y en sus investigaciones, así copiaba, dibujaba, anotaba, indagaba, revisaba hasta contestar sus interrogantes, para volverse a replantear otra pregunta u otras incógnitas.

El objeto principal y quizás más insistente de toda aquella energía mental y de su curiosidad científica era el hombre, pero no él hombre visto como lo veían los renacentista, como el Dios y el objeto centro y medida de todas loas cosas. El hombre que más interesaba a Leonardo da Vinci, es el hombre como mecanismo, tal cómo reseña Kenneth Clark: “El objeto más insistente de todas esas preguntas es el hombre: no el hombre de la innovación”… “armado de ‘ingenio, razón y memoria como un dios inmortal’, sino el hombre como mecanismo.” (Kenneth Clark. Civilización. —Madrid: Alianza Editorial, 1969. Tomo 1: Pág. 204)

La vigorosa curiosidad de Leonardo le hacia preguntar como caminaba el hombre, porque lo hacia, de que manera se movían los músculos… de esa manera describe diez maneras de dibujar el pie, y en cada dibujo replantea y resalta los distintos componentes de su estructura. Leonardo investigo el corazón del hombre, indago sobre la vida del feto y su formación en el útero, se pregunto sobre el bostezo y el estornudo, sobre la sangre y sus componentes, y hasta exploro sobre la vejez y muerte. Este último ítem de fascinante curiosidad lo llevo a vigilar a un anciano que sobrepasaba los cien años y que estaba en un hospital de Florencia, allí espero con paciencia su óbito para poder examinar cada uno de sus órganos. Dibujó y plasmó mil veces cada una de sus partes, de sus venas, cada pregunta e interrogante pedía una disección y toda disección era un maravilloso dibujo, un dato científico.


Leonardo Da Vinci en sus exploraciones anatómicas y científicas descubrió más allá del ideal renacentista y humanista, su curiosidad le hizo ver al hombre, no como el Dios que elevadamente estaba colocado en la Europa de aquel entonces, el hombre de Leonardo era débil comparado con las fuerzas de la naturaleza. Mientras Miguel Ángel colocaba al hombre a la altura de Dios y Rafael resaltaba y glorificaba la divinidad de la inteligencia humana, nuestro héroe intelectual dibujaba a la tierra devastada por la naturaleza, pero aquellos dibujos no se complacían en el mero hecho del desastre mismo, simplemente eran estudios sobre la observación de la naturaleza y estudio paciente de la hidrodinámica.

La forma de ver el mundo de Leonardo sobrepaso el Humanismo y las virtudes de la inteligencia del brillante Renacimiento y su pensamiento todavía metafísico, él iba más allá de todo aquel ideal, él supo compaginar toda la filosofía del pensamiento de su época a su voluntad heroica de conocer la realidad de las cosas. Para Leonardo da Vinci parecía que no hubo nada de la mente humana que fuera capaz de dominar y armonizar.

Leonardo da Vinci, para mí, no fue simplemente un excelente pintor y escultor, fue y es el Hombre curioso, el reflexivo, el ingenioso, el que razona y duda, el que experimenta y aún se pregunta, es en total la suma de la existencia del conocimiento. Leonardo da Vinci nos descubre la pasión del alma por entrar en los confines del juicio, de la intuición, del discernimiento, de la percepción, del entendimiento, de la sapiencia y de la verdad, al traspasar los límenes de la belleza.

Por Félix Esteves

lunes, 29 de noviembre de 2010

LA PAPISA JUANA. Entre el Mito y la Leyenda.

La Papisa Juana también conocida como Johannes Anglicus es una popular leyenda de mediados del siglo XIII en la que los historiadores no hallan fundamento y que data el nacimiento de la protagonista en el año 822 en Ingelheim am Rhein, muy cerca de Maguncia. Según la fabulosa leyenda, Juana fue hija de un clérigo y por ello pudo acceder a los estudios religiosos profundamente, y para poder continuarlos tuvo que moverse por el ámbito eclesial, por lo que tuvo que cambiar su identidad y adoptar su personalidad masculina: Johannes Anglicus o en castellano Juan el inglés. Así Juana se hizo pasar por monje, viajó por toda Europa, visitó los centros más importantes de estudios clericales y las grandes bibliotecas escondidas en los edificios de las abadías y monasterios, hasta devenir como secretario del Pontífice de León IV. Supuestamente al fallecer León IV en el 885 la Papisa Juana sucedió en el trono de San Pedro como Juan VIII o Benedicto III.

Al cabo de dos años de ejercer el máximo puesto de la Iglesia Católica, Juana queda embarazada de su amante el embajador Lamberto de Sajonia, y en plena procesión papal la papisa alumbra a un varón y es a partir de este momento que empieza a diluirse la leyenda o mito. Una de las versiónes cuenta que Juana fue asesinada cruelmente por lapidación por el público que se encontraba viendo la procesión; otra versión nos relata que murió en pleno alumbramiento y luego el niño fue brutalmente asesinado, mientras otra historia nos narra que fueron los mismos sacerdotes quienes cometieron el crimen de la mujer y su criatura después que termino la procesión y erigieron sobre su tumba una pequeña capilla con una escultura de la Papisa Juana llevando en sus brazos a su recién nacido hijo.

En los siglos XIV y XV esta papisa era ya considerada como un personaje histórico, de cuya existencia nadie dudaba. Tenía su lugar entre los bustos de la Catedral de Siena. Bajo Clemente VIII, y a petición suya, fue transformada en el Papa Zacarías. El hereje Jan Hus, en la defensa de su falsa doctrina antes del Concilio de Constanza, hizo referencia a la papisa y nadie cuestionó el hecho de su existencia. Sin embargo la papisa no se encuentra en el "Liber Pontificalis" ni entre los retratos de los papas de San Pablo extramuros en Roma.

Sin embargo esta supuesta papisa es por completo un invento de la imaginación. En el siglo XV, tras el despertar del criticismo histórico, algunos estudiosos como Aeneas Silvius y Platina encontraron que la historia no tenía sustento. Desde el siglo XVI historiadores católicos empezaron a negar la existencia de la papisa, ejemplos de ello fueron Onofrio Panvinio, Aventinus, Baronius y muchos otros. También algunos protestantes, como Blondel y Leibniz admitieron que la papisa jamás existió. Sin embargo, numerosos protestantes hicieron uso del mito en sus ataques al papado. Todavía en el siglo XIX, cuando lo insostenible de la leyenda fue reconocido por historiadores serios, algunos protestantes intentaron, con un espíritu anti-romano, probar la existencia de la papisa. Incluso Hase no pudo reprimir escribir una nota llena de rencor y carente en absoluto de valor histórico sobre este tema.

Poster de la película alemana "LA PAPISA" del 2009
No obstante, no deja de ser interesante esta historia o leyenda que pone de manifiesto un gran anhelo femenino de alcanzar el poder dentro de la Iglesia Católica, como sabemos las mujeres hoy en día asumen y ostentan cargos importantes en la vida pública y han demostrado su eficacia y eficiencia en ellos, siendo muchas veces tan hábiles y capaces, y hasta mejores que los mismos hombres.

Por Félix Esteves

Para mayor información sobre el tema pueden recurrir a:

lunes, 20 de septiembre de 2010

CLEOPATRA VII: La Historia de una Seducción.


Cleopatra. 1888. John William Waterhouse.
Oleo/Tela.
Cleopatra VII (Alejandría, 69 - 30 a. C.) fue la última reina del Antiguo Egipto y pertenecía a la dinastía de los Ptolomeos. Esta singular mujer era hija de Ptolomeo XII, y cuando este murió dejo en su testamento que su hija Cleopatra se casara con su hermano Ptolomeo XIII, con quien heredó el Trono en el año 51 a. C. Pero Cleopatra no amaba a su hermano y este era dominado por sus consejeros y al estallar los conflictos entre los dos hermanos y esposos, Cleopatra fue desterrada y ella se exilio en Siria donde planearía el derrocamiento de su hermano y esposo.

Cleopatra ante Cesar. 1866. Jean-Leon Gerome.
Oleo/Tela
Mientra tanto en Roma la guerra civil hizo que Pompeyo se refugiara en Egipto donde fue perseguido por Julio César, quien a llegar al valle del Nilo se consiguió que Pompeyo había sido asesinado por Ptolomeo XIII. Julio Cesar a pesar de su enemistad con Pompeyo sintió la muerte de su rival que anteriormente era su aliado y tomó partido por Cleopatra en el conflicto con su hermano Ptolomeo XIII. Durante la llamada «Guerra Alejandrina» (48-47 a. C.) por la cual Ptolomeo XIII esperaba recuperar su trono tuvo lugar el incendio de la ciudad donde se quemaron el gran Museo y la legendaria Biblioteca de Alejandría, perdiéndose para siempre importantísimos documentos que según los historiadores y egiptólogos sobrepasaba los 700.000 volúmenes.

La Muerte de Cleopatra. 1924?. John Collier.
Oleo/Tela
Cleopatra VII llegó al Trono por Julio César, que se había convertido en su amante (46 a. C.); y contrajo matrimonio de nuevo con su otro hermano, Ptolomeo XIV, el cual manejó a su antojo. Cleopatra utilizo su influencia sobre César para restablecer la supremacía de Egipto en el Mediterráneo oriental como aliada de Roma; y el nacimiento de un hijo de ambos -Ptolomeo XV o Cesarión- parecía reforzar esa posibilidad, no obstante el asesinato de César en el 44 a. C., desquebrajaron las intenciones de Cleopatra que intentó repetir la maniobra seduciendo al sucesor de Julio Cesar, el cónsul Marco Antonio, que por aquel entonces luchaba con Augusto por el poder (36 a. C.) de Roma. Marco Antonio seducido por la belleza e inteligencia de Cleopatra impuso su fuerza en Oriente.

Cleopatra. 1533. Miguel Angel Buonarroti.
Sanguina.
Al estallar la «Guerra Ptolemaica» (32-30 a. C.), por la que Octavio (Cesar Augusto, heredero político designado por Julio César) llevó hasta Egipto su lucha contra Marco Antonio, y el enfrentamiento definitivo tuvo lugar en la batalla naval de Actium (31), en la que la flota de Marco Antonio fue derrotada fácilmente al abandonarle Cleopatra y sus barcos. Marco Antonio sigue a su amada y deja a su suerte a sus hombres que caen en las manos de Octavio. Cuando las tropas romanas de Augusto toman la ciudad de Alejandría, Marco Antonio se suicida.


Cleopatra probando venenos con esclavos. 1887. Alexander Cabanel.
Oleo/Tela

La muerte de Cleopatra. 1874-1879?. Hans Makart.
Oleo/Tela
Cleopatra intentaría aún, por tercera vez, seducir ahora a Octavio para salvar la vida y el Trono; pero el romano no es seducido a los encantos y decidió llevarla a Roma como botín de guerra. Cleopatra ante el futuro terrible que le esperaba como esclava en Roma eligió morir y tomó la decisión de suicidarse. Según la versión más extendida, pidió a sus criadas que le trajeran una cesta con frutas y que metieran dentro una cobra egipcia, el famoso áspid, responsable de su muerte, a finales de agosto del año 30 a. C.


Cleopatra. 1960. Anton Luigi Gajoni

La vida de Cleopatra y su trágica muerte, como sus grandes amores, han sido motivo de inspiración en todas las épocas a escritores, pintores, escultores y cineastas. Las obras literarias más famosas son Cleopatra y Marco Antonio (1606), de William Shakespeare, Todo por amor (1678), del autor teatral inglés John Dryden y César y Cleopatra (1901) de George Bernard Shaw. Han realizado pinturas y esculturas sobre ella artistas como Giambattista Tiepolo y Regnault. Los cineastas Méliès, Joseph L. Mankiewicz y Cecil B. De Mille le han dedicado películas, quizás la más famosa y recordada es la versión protagonizada por Elizabeth Taylor con Richard Burton en el papel de Marco Antonio.

El banquete de Cleopatra. 1762. Gian Battista Tiepolo.
Oleo/Tela
En 2001, el Museo Británico dedicó una gran exposición a Cleopatra y hubo un interesante debate sobre su verdadera belleza. Según los historiadores y expertos en la materia, el atractivo de esta reina egipcia que quería comerse el mundo radicaba en su cultura, cuidada presencia, su inteligencia y modales seductores, con una voz muy agradable, y no en su belleza.


Claudette Colbert como Cleopatra
1934.

Elizabeth Taylor en la Producción de la 20th Century Fox
de 1963 "Cleopatra"
Por Félix Esteves.

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