Una pequeña presentación

Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves es una casa, un hogar, construido con amor, esfuerzo, dedicación y hasta con aburrimiento. Tiene muchas puertas donde todos pueden entrar. Tiene muchas habitaciones, donde de seguro en algunas podrás sentirte cómodo, y en otras, tal vez contrariado y hasta… por qué no… molesto. Sin embargo su propósito no es agradar ni molestar, no es ganar amigos ni enemigos… de todas maneras ambos son bienvenidos; su fin es mostrar y demostrar lo variopinto de una mirada, la pluralidad de una cosmogonía a través de mi “micromundo”, de lo exterior visto y sentido desde mi interioridad… es un grito contra la discriminación, es un arrullo de amor a la diversidad, es mi tarjeta de presentación como ser humano, como hombre, como gay y miembro de la comunidad LGBT... tal vez es algo más… no lo sé… aún lo estoy averiguando.

Félix Esteves

Amigos de Los Mínimos y Máximos

martes, 29 de noviembre de 2011

TRES CUENTOS BREVES DE NÉMESIS NAVIDEÑA.

NEGOCIO NAVIDEÑO.

La cananíta  estaba preocupada, su marido la había abandonado, y  a punto de parir  no sabía qué hacer. Decidió vender su hijo a los primeros que ofreciera algo por él. Unos  judíos compraron a la criatura, le dieron a la mujer unas pocas monedas, la mujer pensó que había realizado un buen negocio y entrego feliz el bebé a los hebreos que se dirigían a Belén. Los judíos estaban contentos, sabían que habían hecho el negocio de la historia. Pero no contaban que en el futuro los cristianos le quitarían el negocio.



BOLAS NAVIDEÑAS.

Su plan fue perfecto. Convocó a cada uno de los hombres que amó antes de diciembre. Habían sido mucho los machos que la usaron, que se aprovecharon de su gentileza  y que después la desecharon como un pañuelo sucio. A cada uno le preparo una cena que terminaba con un licor aderezado con un veneno. Al llegar Diciembre empezó a adornas su casa por la natividad, cosa extraña, pues odia la navidad. Y aunque no gano el concurso al mejor árbol navideño. Todos se maravillaron por las extrañas  bolas que ostentaba  su pino.




LA EX NARIZ ROJA.

Ese año los niños se quedaron sin regalos. San Nicolás no pudo arreglar el trineo con tiempo. Rudolph no le aviso de su rinoplastia. 


Por Félix Esteves

lunes, 28 de noviembre de 2011

POESÍA BREVE. Dos intentos fugaces.

LA LÁGRIMA

Se ahoga una hormiga
y no te das cuenta… ¡asesina!
Suplicas al cielo por ayuda
cuando tu simple dolor tiene cura.
Y es tu llanto una quimera
que va matando a inocentes criaturas.


LA ESPERA

Esperándote están las perillas
anhelantes como estrellas
y vibran las puertas
deseando ser abiertas.
En silencio obligado 
se mueren las cortinas
que ambicionan ser batidas
por la brisa.
Aquí estoy,
aún,
todavía…
aguardando como luna vieja
la caricia de un eclipse…
                                                   tu presencia.

Por Félix Esteves

SILENCIO. Por Clarice Lispector, la escritora de la percepción.


Es tan vasto el silencio de la noche en la montaña. Y tan despoblado. En vano uno intenta trabajar para no oírlo, pensar rápidamente para disimularlo. O inventar un programa, frágil punto que mal nos une al súbitamente improbable día de mañana. Cómo superar esa paz que nos acecha. Silencio tan grande que la desesperación tiene vergüenza. Montañas tan altas que la desesperación tiene vergüenza. Los oídos se afilan, la cabeza se inclina, el cuerpo todo escucha: ningún rumor. Ningún gallo. Cómo estar al alcance de esa profunda meditación del silencio. De ese silencio sin memoria de palabras. Si es muerte, cómo alcanzarla.

Es un silencio que no duerme: es insomne; inmóvil, pero insomne; y sin fantasmas. Es terrible: sin ningún fantasma. Inútil querer probarlo con la posibilidad de una puerta que se abra crujiendo, de una cortina que se abra y diga algo. Está vacío y sin promesas. Si por lo menos se escuchara al viento. El viento es ira, la ira es vida. O nieve. La nieve es muda pero deja rastro, lo emblanquece todo, los niños ríen, los pasos resuenan y dejan huella. Hay una continuidad que es la vida. Pero este silencio no deja señales. No se puede hablar del silencio como se habla de la nieve. No se puede decir a nadie como se diría de la nieve: ¿oíste el silencio de esta noche? El que lo escuchó, no lo dice.

La noche desciende con las pequeñas alegrías de quien enciende lámparas, con el cansancio que tanto justifica el día. Los niños de Berna se duermen, se cierran las últimas puertas. Las calles brillan en las piedras del suelo y brillan ya vacías. Y al final se apagan las luces más distantes.

Pero este primer silencio todavía no es el silencio. Que espere, pues las hojas de los árboles todavía se acomodarán mejor, algún paso tardío tal vez se oiga con esperanza por las escaleras.

Pero hay un momento en que del cuerpo descansado se eleva el espíritu atento, y de la tierra, la luna alta. Entonces él, el silencio, aparece.

El corazón late al reconocerlo.

Se puede pensar rápidamente en el día que pasó. O en los amigos que pasaron y para siempre se perdieron. Pero es inútil huir: el silencio está ahí. Aun el sufrimiento peor, el de la amistad perdida, es sólo fuga. Pues si al principio el silencio parece aguardar una respuesta -cómo ardemos por ser llamados a responder-, pronto se descubre que de ti nada exige, quizás tan sólo tu silencio. Cuántas horas se pierden en la oscuridad suponiendo que el silencio te juzga, como esperamos en vano ser juzgados por Dios. Surgen las justificaciones, trágicas justificaciones forzadas, humildes disculpas hasta la indignidad. Tan suave es para el ser humano mostrar al fin su indignidad y ser perdonado con la justificación de que es un ser humano humillado de nacimiento.

Hasta que se descubre que él ni siquiera quiere su indignidad. Él es el silencio.

Puede intentar engañársele, también. Se deja caer como por casualidad el libro de cabecera en el suelo. Pero, horror, el libro cae dentro del silencio y se pierde en la muda y quieta vorágine de éste. ¿Y si un pájaro enloquecido cantara? Esperanza inútil. El canto apenas atravesaría como una leve flauta el silencio.

Entonces, si se tiene valor, no se lucha más. Se entra en él, se va con él, nosotros los únicos fantasmas de una noche en Berna. Que entre. Que no espere el resto de la oscuridad delante de él, sólo él mismo. Será como si estuviéramos en un navío tan descomunalmente grande que ignoráramos estar en un navío. Y éste navegara tan largamente que ignoráramos que nos estamos moviendo. Más de eso, nadie puede. Vivir en la orla de la muerte y de las estrellas es una vibración más tensa de lo que las venas pueden soportar. No hay, siquiera, un hijo de astro y de mujer como intermediario piadoso. El corazón tiene que presentarse frente a la nada sólito y sólito latir alto en las tinieblas. Sólo se escucha en los oídos el propio corazón. Cuando éste se presenta completamente desnudo, no es comunicación, es sumisión. Además, nosotros no fuimos hechos sino para el pequeño silencio.

Si no se tiene valor, que no se entre. Que se espere el resto de la oscuridad frente al silencio, sólo los pies mojados por la espuma de algo que se expande dentro de nosotros. Que se espere. Un insoluble por otro. Uno al lado del otro, dos cosas que no se ven en la oscuridad. Que se espere. No el fin del silencio, sino la ayuda bendita de un tercer elemento, la luz de la aurora.

Después, nunca más se olvida. Es inútil intentar huir a otra ciudad. Porque cuando menos se lo espera, se puede reconocerlo de repente. Al atravesar la calle en medio de las bocinas de los autos. Entre una carcajada fantasmagórica y otra. Después de una palabra dicha. A veces, en el mismo corazón de la palabra. Los oídos se asombran, la mirada se desvanece: helo ahí. Y desde entonces, él es fantasma.

Clarice Lispector

Sobre Clarice Lispector
Clarice Lispector es considera por la crítica  como de decisiva importancia para modernizar la literatura de Brasil, que  hasta entonces era de aliento decimonónico, con un gran predominio de lo narrativo sobre lo expresivo y con frecuencia pintoresca, costumbrista y demasiado atenta a la descripción de una realidad miserable, aunque compleja, dramática y contrastada.

La narrativa de Clarice Lispector viene a romper con la tradición de la literatura brasileña y abre los cauces a la modernidad. En primer término, sus novelas y relatos son urbanos. Aunque la gran ciudad sólo se perfila como fondo de algunos de sus relatos, la voz de la narradora, tan importante en sus cuentos, es siempre una voz de mujer urbana, contemporánea, moderna y cosmopolita más atenta a su propia mirada que al entorno mirado. Para Clarice Lispector, obsesivamente, es la mirada, su propia mirada la protagonista de su obra, es decir el mundo visto en la interioridad de la escritora, es decir lo vital de su obra no es lo que se mira, sino la manera en que se mira. La importancia de su obra no esta en la palabra en sí y en sus límites, sino en la percepción del mundo y la palabra al servicio de esa intima percepción. 

Clarice Lispector (Chechelnyk, Ucrania 10 de diciembre de 1920 - Río de Janeiro, 9 de diciembre de 1977) fue una escritora brasileña. Pertenece a la tercera fase del modernismo, el de la generación del 45 brasileño. De difícil clasificación, ella misma definía su estilo como un "no-estilo". Aunque su especialidad ha sido el relato, dejó un legado importante en novelas, como La pasión según G.H. y La hora de la estrella, además de una producción menor en libros infantiles, poemas y pintura.

Su primera novela, escrita a los 24 años, Cerca del corazón salvaje (1944) la hizo merecedora del premio Graça Aranha. Después de publicar La manzana en la oscuridad (1961), despertó el interés de la crítica literaria, que la situó, junto con João Guimarães Rosa, en el centro de la ficción de vanguardia. En su obra se descubre un uso intenso de la metáfora, atmósfera íntima y ruptura con la peripecia basada en hechos, principalmente en La pasión según G. H. (1964) y Aprendizaje o el libro de los placeres (1969).

En el contexto de la nueva literatura brasileña, su obra se destaca por la exaltación de la vivencia interior y por el salto de lo psicológico a lo metafísico. En el plano ontológico, se produce el encuentro entre una conciencia y un cuerpo, en estado de materialidad neutra. En su narración pueden identificarse varias crisis: crisis del personaje-ego, resuelta no a través del intimismo, sino en la búsqueda consciente de lo supraindividual; crisis de la narración, a través de un estilo inquisitivo; crisis de la función documental de la prosa novelesca. Parte del presupuesto de que toda obra es novela de educación existencial.

De su vasta producción literaria, desde La ciudad sitiada (1949) hasta La bella y la bestia (1979), merecen recordarse los cuentos Lazos de familia (1960, traducidos al español por Cristina Peri Rossi en 1988), La legión extranjera (1964), y las novelas La imitación de la rosa (1973), Agua viva (1977), La hora de la estrella (1977) y Un soplo de vida (póstuma, 1978). Murió en Río de Janeiro de cáncer.

Por Félix Esteves


viernes, 25 de noviembre de 2011

UN CUENTO GAY INFANTIL... una forma de educar para la convivencia y la tolerancia.


Por lo general los conceptos de homosexualidad e infancia parecen no estar relacionados entre sí, no obstante el crecimiento de parejas gays u homoparentales y la constitución de familias donde los padres son del mismo sexo es cada vez mayor, y se ha hecho necesario educar a los niños e infantes para esta situación, que a pesar de todos los tabúes existente se ha convertido en algo normal y del día a día. Cada vez más son los hombres y mujeres divorciados y con hijos que vuelven a rehacer su vida con personas del mismo sexo y que en su nuevo núcleo familiar es necesario insertar positivamente a sus hijos sin el menor trauma posible.

De un tiempo para acá ha habido una proliferación de cuentos dirigidos a niños donde se explica la homosexualidad y en ellos se narra de una manera sencilla el amor homosexual y como las parejas gays y familias homoparentales son exactamente iguales y tan normales como las parejas y familias donde los padres son heterosexuales. Estos maravillosos cuentos infantiles en los que se trata la temática homosexual no son fáciles de encontrar, hasta en países donde la homosexualidad ya tiene un reconocimiento legal han tenido sus trabas y son pocas las editoriales y librerías que apoyan ese tipo de literatura infantil.

Todos sabemos que en la educación oficial como la educación en el hogar esta la combinación para la comprensión y la aceptación, para la tolerancia y la igualdad de todos; por eso es que estos libros y cuentos de temática homosexual o GLBT deben llegar al mayor número de niños y familiares, y más aún en países donde abunda el machismo y la homofobia. Estos documentos son necesarios para fortalecer los valores no discrimatorios en la infancia y hace así adultos íntegros y una sociedad más justa para todos.

No podemos negar que cuentos como “La Cenicienta”, “El Gato con Botas”, Caperucita Roja”, “Blancanieves” y otros tantos desarrollan la imaginación y la fantasía en los niños, pero hoy en día es muy necesario aquellos cuentos que retraten temas o realidades importantes de la sociedad y que los eduquen para la vida. Los temas infantiles han crecido y diversificado. En la actualidad es necesario cuentos que hablen del divorcio, del cáncer, de la sexualidad, del embarazo, de las drogas, y por lo tanto de las familias homoparentales u homosexuales.

La literatura infantil no solo sirve para hacer dormir a los niños, la literatura infantil enseña a ser obedientes, a compartir, lo qué es ser bueno o malo, pero también debe ser utilizada para ayudar a los niños a entender otros muchos temas que algunas veces ellos mismos los viven en sus propios hogares o en el circulo que los rodea. En los cuentos infantiles de hoy las historias se deben basar cada vez más en la realidad en que vivimos, y la homosexualidad y las familias homosexuales son cada vez mayor, y es necesaria una educación sana que permita esta integración libre de todo prejuicio.

Hoy les regalo un cuento que conseguí por internet con lindas ilustraciones que trata de explicar a los niños lo que es una familia homoparental, desafortunadamente no pude conseguir el título ni el autor del cuento, pero aquí de igual manera les va:
(Gracias a un lector de mi blog, Edigator, que me envió amablemente los datos del libro, ahora les presento el título y el autor del cuento infantil, como también algo sobre su historia.)


"Daddy's Roommate (El compañero de habitación de papá) es un libro infantil escrito por Michael Willhoite y publicado por Alyson Books en 1991 (ISBN 1-55583-118-4).
El libro habla de un niño cuyo padre divorciado vive con una pareja gay y trata el tema de los padres homosexuales.
Daddy's Roommate fue uno de los primeros libros para niños en los que se trata el tema de la homosexualidad de una forma positiva. Los dos hombres hacen las mismas cosas que las parejas heterosexuales: cuidar la casa, discutir y pasar tiempo con el niño.
Este libro ha sido uno de los más premiados por la American Library Association, consiguiendo ser el número 2 de su listado Los cien libros más innovadores en Estados Unidos 1990-2000."


Portada del cuento Daddy's Ronmmate de Michael Willhoite y editado por
Alyson Book en 1991.
















Este lindo cuento, como muchos otros de carácter homosexual, refleja una realidad que no se puede esconder y no debe seguir escondida en el closet; los niños son inteligentes y absorben con facilidad todo lo que sucede en su entorno, es necesario ayudarles a comprender la vida y prepararlos para la convivencia, la tolerancia, la comprensión y para un mundo con sus analogías y diferencias, pero sobre todo prepararlos y educarlos para un mundo donde todos cabemos y podemos ser felices coexistiendo y relacionándonos  en paz y en respeto mutuo.

Por Félix Esteves

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