Una pequeña presentación

Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves es una casa, un hogar, construido con amor, esfuerzo, dedicación y hasta con aburrimiento. Tiene muchas puertas donde todos pueden entrar. Tiene muchas habitaciones, donde de seguro en algunas podrás sentirte cómodo, y en otras, tal vez contrariado y hasta… por qué no… molesto. Sin embargo su propósito no es agradar ni molestar, no es ganar amigos ni enemigos… de todas maneras ambos son bienvenidos; su fin es mostrar y demostrar lo variopinto de una mirada, la pluralidad de una cosmogonía a través de mi “micromundo”, de lo exterior visto y sentido desde mi interioridad… es un grito contra la discriminación, es un arrullo de amor a la diversidad, es mi tarjeta de presentación como ser humano, como hombre, como gay y miembro de la comunidad LGBT... tal vez es algo más… no lo sé… aún lo estoy averiguando.

Félix Esteves

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sábado, 1 de febrero de 2014

RAYUELA EN RITMO DE TANGO.


Ayer termine de leer por enésima vez la obra literaria Rayuela de Julio Cortázar. Tal vez sea algo masoquista, pero es que esa incertidumbre de no entender nada y comprenderlo todo, que me envuelve en una duda casi existencialista me hace sentir bien, bueno, más que bien me hace pensar que lo pase bien… o que lo hice bien… aunque siempre me quede la incertidumbre que dicho placer sentido y consumido es como cuando uno sale a una pista de baile con una pareja desconocida y empieza una música de tango, y sin saber como empezar nos lanzamos a bailar y disfrutamos el baile aunque no sepamos nada y al final nos queda como la duda de que lo hicimos bien o mal. Y es que  leer Rayuela de Julio Cortázar es como aprender a bailar tango, en este sentido el lector debe desear con desesperación entender cada palabra, cada metáfora y cada frase, como el bailarín desea dominar cada paso, cada pirueta y cada construcción dancística. Pero Rayuela como los primeros ocho pasos del tango, al principio son sencillos, sin embargo hay que sentir, advertir y comprender cada movimiento, cada giro, y en consecuencia fluir a través de esos pasos, adueñarnos de la pista de baile… es decir atrapar las palabras de Cortázar-Horacio-Morelli, construir, demoler, desintegrar y armar la historia que deseamos hasta llegar al cielo, es decir jugar a la Rayuela.

Rayuela es un sumario de varias historias o novelas en unidad y conexión que el lector-descifrador debe integrar, afiliar y completar. Para decirlo de otra manera la novela Rayuela es como esos rompecabezas-baile donde las piezas-pirueta son cubos y cada lado de los cubos-pasos se puede concatenar indiferentemente dando un resultado variado sin distorsionar el punto central del juego-novela-danza.

Rayuela no es una novela lineal, es decir es bailar un tango sin coreografía impuesta o previa, es dejarnos llevar por el misterio de las palabras de Cortázar-Horacio-Morelli, así como el bailarín se deja llevar por los tristes y apasionados rezongos del bandoneón. Por lo tanto cuando agarramos Rayuela tenemos que dejarnos fecundar para poder gestar a nuestro gusto los destinos de los personajes: Horacio y Lucia, mejor conocida como La Maga. Y allí esta la primera advertencia del libro cuando el escritor nos dice:

“A su manera este libro es muchos libros, pero sobre todo es dos libros. El lector queda invitado a elegir una de las dos posibilidades siguientes:
El primer libro se deja leer en la forma corriente, y termina en el capítulo 56, al pie del cual hay tres vistosas estrellitas que equivalen a la palabra Fin. Por consiguiente, el lector prescindirá sin remordimientos de lo que sigue.
El segundo libro se deja leer empezando por el capítulo 73 y siguiendo luego en el orden que se indica al pie de cada capítulo. En caso de confusión u olvido, bastará consultar la lista siguiente:”… 1

Desde que el escritor nos da estas indicaciones comienza a burlarse del lector inerte y estéril, sin embargo comienza con malicia a entrenar y a preñar al lector cómplice; Cortázar como un bailarín experto de tango nos da las señales, el verdadero y único precepto del Tango, es conectarse con el otro, darle sus tiempos, es un preguntar y esperar la respuesta, para después bailar. El Hombre-Escritor propone, pregunta, y la Mujer-Lector dispone, accede,  sólo después se mueven, y cuando se da este diálogo, es fácil bailar, es sencillo entender a Rayuela. Cortázar nos propone desde el principio leer la novela de la forma corriente o de la siguiente manera, siguiendo los capítulos así dispuestos:
73 - 1 - 2 - 116 - 3 - 84 - 4 - 71 - 5 - 81 - 74 - 6 - 7 - 8
93 - 68 - 9 - 104 - 10 - 65 - 11 - 136 - 12 - 106 - 13 - 115
14 - 114 - 117 - 15 - 120 - 16 - 137 - 17 - 97 - 18 - 153 - 19
90 - 20 - 126 - 21 - 79 - 22 - 62 - 23 - 124 - 128 - 24 - 134
25 - 141 - 60 - 26 - 109 - 27 - 28 - 130 - 151 - 152 - 143 - 100
76 - 101 - 144 - 92 - 103 - 108 - 64 - 155 - 123 - 145 - 122
112 - 154 - 85 - 150 - 95 - 146 - 29 - 107 - 113 - 30 - 57 - 70
147 - 31 - 32 - 132 - 61 - 33 - 67 - 83 - 142 - 34 - 87 - 105 - 96
94 - 91 - 82 - 99 - 35 - 121 - 36 - 37 - 98 - 38 - 39 - 86 - 78 - 40
59 - 41 - 148 - 42 - 75 - 43 - 125 - 44 - 102 - 45 - 80 - 46 - 47
110 - 48 - 111 - 49 - 118 - 50 - 119 - 51 - 69 - 52 - 89 - 53 - 66
149 - 54 - 129 - 139 - 133 - 140 - 138 - 127 - 56 - 135 - 63 - 88
72 - 77 - 131 - 58 – 131   (2)

No obstante la novela se puede comenzar desde cualquier capítulo, sin que por ello la perturbe en lo más mínimo, está en nosotros bailarines, construir nuestro baile, porque el secreto de Rayuela son las atomizaciones situacionales, tanto de los personajes como de las tramas. Cada parte está escrupulosamente y prolijamente trazada y planteada para dejarla abierta a la asociación y conmutación del lector.

Pero a Cortázar, no le vale solamente esto, irónicamente, después de las tres “estrellitas que equivalen a la palabra Fin”, les sigue los llamados por él los “Capítulos Prescindibles” o Morellianas, donde supuestamente están las claves para la comprensión cabal del texto en su dimensión última, o paradójicamente, para seguir enredando o jugando con el lector, tal como nos indica Olga Osorio:

… “los capítulos prescindibles de Rayuela son más pasto para estudiosos que una verdadera aportación a la obra. Dicen que se trata de un juego más del escritor y es posible que sí sea. Con los capítulos prescindibles Cortázar trata de crear la antinovela.” (3)

Por otra parte y además, la novela esta carente de fin entendido como solución o desenlace, como maraña descendente de los hilos accionales. De esta manera, los fines de la novela son conjeturas que dejan a los personajes en una especie de limbo o vacío metafísico, para que el lector afronte, juegue con su imaginación y decida. Cortázar consigue así la base de la complicidad mantenida hasta la última instancia, desde el primer momento que nos hace coparticipe de la historia, como un escritor con una pluma sin tinta pero que desde la memoria inmediata de nuestra lectura vayamos hilvanando las historias y escribamos nuestro propio final. Cortázar nos da los acordes, las melodía, las armonía, pero también nos da las disonancias, las estridencias… está en nosotros dar los abrazos estrechos, hacer las caminatas, los cortes, los enroques, los molinetes, los firuletes, dar las mordidas, las quebradas, dibujar los ochos (4), y adornar la danza hasta hacerla nuestra. Rayuela entonces es una danza que se baila siempre distinta, porque el lector que fue preñado con la complicidad de Cortázar interpreta la danza (lectura) de una manera diferente.

Rayuela, escrita en París, comprende dos desarrollos o secuencias paralelas y entrecruzadas, cuya identidad se produce por una relación de espacios: la primera secuencia, se titula “Del lado de allá”, constituyéndola en cuanto a novela de capítulos imprescindibles, los numerados del 1 al 36; pero se complementa, en los capítulos prescindibles, con la siguiente secuencia: 73, 116, 84, 81, 74, 93, 68, 104, 65, 136, 106, 115, 114, 117, 120, 137, 97, 153, 90, 126, 79, 62, 124, 128, 134, 141, 60, 109, 130, 151, 152, 143, 100, 76, 101, 144, 92, 103, 108, 64, 155, 123, 145, 122, 112, 154, 85, 150, 95, 146, 29, 107, 113, 30, 57, 70, 147, 31, 32, 132, 61, 33, 67, 83, 142, 34, 87, 105, 96, 94, 91, 82, 99, 35, 121, 36.

Esta primera secuencia o primera novela, primer espacio, tiene como marco la ciudad de París, pero hay recurrencias incesantes y continuas en la memoria de los personajes, que los llevan a colocarse temporalmente en Buenos Aires.

La novela del segundo espacio, titulada “Del lado de acá”, comienza con el capítulo 37 hasta el 56. Se ubica en Buenos Aires, pero los recuerdos y las recurrencias frecuentes remiten a los personajes en su temporalidad interior a París. Además mientras se mantienen ligada en su profundidad de situaciones, con la primera novela, se complementa en los capítulos numerados: 98, 86, 78, 59, 148, 75, 125, 102, 80, 110, 111, 118, 119, 69, 89, 66, 149, 129, 139, 133, 140, 138, 127, 135, 63, 88, 72, 77, 131, 58, 131.

En la segunda dimensión espacial, muchos de los capítulos prescindibles que ya estaban referidos en la primera parte, o el tablero de dirección, remiten al lector dos o más veces al mismo capítulo. Esta complejidad numérica, puede ser perfectamente puesta a un lado, y leer la obra en forma corrida hasta el capítulo 155.

Independientemente de toda teoría literaria y lingüística, en la praxis narrativa, Rayuela es una experimentación hacia varios lenguajes esotéricos y lúdicos, en los cuales hasta los errores ortográficos tienen cabida. De la misma manera, y ya enunciado al principio, el escrito se desdobla y desdobla para ser una vez Cortázar, otras veces Horacio Oliveira y otras veces Morelli... para último desdoblar en el lector como escritor tácito o mudo de los posibles desenlaces. Rayuela rompe todas las posibilidades de apresamiento en sus dimensiones, para destruir el tiempo, los espacios, los personajes y confundir la realidad con la "otra realidad" o voz interior.   

En el fondo Rayuela, es una novela y una teoría de la novela donde se va criticando destructivamente la tradición del género y dogmatizando algunos elementos. Es también una meditación filosófica del pensamiento occidental con algunas reminiscencias del budismo zen, donde el autor toma de ambos mundos o sistemas conceptuales algunos elementos, pero que también se burla de ellos.  Pero, Rayuela asimismo es una historia de amor, y con mucho humor: amores apasionadísimos, separaciones dolorosas, bromas y situaciones hasta ridículas que nos hacen sacar carcajadas. Sin embargo, Rayuela es una aventura personal, es una búsqueda autobiográfica, es una voz interior, es hasta un exorcismo, en la medida que Julio Cortázar se libera de sus demonios  … “si yo no hubiera escrito Rayuela, probablemente me habría tirado al Sena”. (5)

Rayuela es como bailar un tango… difícil y divino… nostálgico y sensual, si es primera vez que va leer Rayuela, déjese atrapar, lea con las ganas de seducir y ser seducido… tal vez decida amar por siempre esta novela (que es la suma de las novela y la antinovela por antonomasia) como la amo yo, o se obsesione con ella y termine como dice el tango aquel:

“Maldito tango que envenena
con su dulzura cuando suena,
maldito tango que me llena
de tan acerba hiel.
El fue la causa de mi ruina,
maldito tango que fascina...
¡Oh tango que mata y domina!
¡Maldito sea el tango aquel!” (6)



(2) Ibídem.
(3) Olga Osorio. Entender, no inteligir. Sobre Rayuela, de Julio Cortázar. http://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero21/rayuela.html
(4) Figuras y pasos del Tango (Danza)

(6) Maldito tango. Música: Osmán Pérez Freire. Letra: Luis Roldán. 1916.

Por Félix Esteves

domingo, 1 de abril de 2012

EL MARQUÉS DE SADE... Una defensa muy personal.

Donatien Alphonse François fue el nombre de pila del Marqués de Sade, cuyo título heredó de su padre. Este autor maldito del siglo XVIII, pasó prácticamente la mitad de su vida entre rejas. Tres distintos regímenes lo tuvieron encerrado: primero la Monarquía, luego la Revolución y para finalizar el imperio napoleónico. Durante mucho tiempo su leyenda negra fue aumentando y su obra no circulaba más que en ediciones clandestinas. Tuvo que llegar el siglo XX para que el mundo conociera a Sade en plenitud.

El Marqués de Sade nació en 1740, en el seno de una familia de la nobleza provenzal. Participó, muy joven, en la guerra de los Siete Años (1756-1763) como capitán de caballería. Regresado a París, donde se casó en matrimonio arreglado por su padre con Renée-Pelagie de Montreuil. El joven Sade con veintres años, recién casado, ya se vio envuelto en varios escándalos, pero nada que por entonces no fuese casi habitual en algunos sectores de la alta nobleza, como escándalos en fiestas, prostíbulos y exceso de alcohol.

Su primera detención que ocurre el 15 de octubre de 1763, se desconoce los motivos últimos de este arresto; en todo caso el arresto está relacionado con una o varias jornadas de desenfreno y un misterioso manuscrito. En el año 1965, el poeta surrealista y biógrafo de Sade, Gilbert Lely, recibió de un bibliófilo un documento policial de una prostituta que, con fecha de 19 de octubre de 1763, denunciaba a un cliente que por la apariencia bien podría ser el Marqués de Sade. El historial policial  incluye las blasfemias y los sacrilegios que el supuesto Marques de Sade profirió y describe una cámara dedicada a la práctica del sadismo. La declarante se llama Jeanne Testard:

“October 15, Sade returns to Paris alone on business, but on October 18 hires a prostitute, Jeanne Testard, who the next day complains to the police about his sacrilegious conversation. She did not claim to have been assaulted in any other way but verbally.”[1]

En la cita anterior el autor Neil Schaeffer declara que Jeanne Testard acusa a Sade de sacrilegio y blasfemia más no de tortura o asalto, igualmente el texto policial que fue entregado a Gilbert Lely solo describe los actos contra la religión obrados por Sade y las características de la habitación donde fueron ocurridos los actos sacrílegos. Jamás se le acusa de violencia física.[2]

Su segunda detención ocurre el tres de abril de 1768. Sade tenía un apartamento en Arcueil, donde llevaba a las prostitutas y amantes. Los hechos supuestamente suceden así: Sade recoge a una prostituta, Rose Keller, que declara estar mendigando en la plaza las Victorias de París (en aquel tiempo lugar frecuentado por prostitutas para vender sus servicios); al llevarla a su casa  de Arcueil, pasadas unas horas, la mujer vestida se lanza por una ventana del primer piso y trepa por la lata valla de la finca. saltandola, produciendose varios arañazos en los brazos y desgarrándose el vestido. La mujer es ayudada por unas vecinas que inmediatamente son informadas de la versión de Rosa Keller, quién les dice que fue martirizada, y que Sade le sajó reiteradamente la espalda con algún objeto cortante y de otros muchos abusos; éstas vecinas declaran atrocidades contra Sade, y el médico, en primera instancia, al día siguiente de los hechos, certifica heridas en la espalda de la mujer.

La denuncia sigue su curso y los hechos se han convertido en un escándalo que recorre París, se conocen por la versión de Rose Keller. Cuatro días después, el 7 de abril, la familia Sade se dispone a hacer frente al escándalo: el que fuera preceptor de Sade, el Padre Amblet y el maestro Sohier se desplazan a Arcueil donde se encuentra Rosé Keller, se entrevistan con ella para intentar que retire la denuncia. Rosé Keller pide 3.000 libras y, al final, llegan a un acuerdo y se le entrega 2.400 libras, que para la época era una importantísima suma de dinero, para que retire la denuncia. Pero la rumorología ya ha hecho efecto y las acciones  de la familia no impiden que el escándalo continúe extendiéndose y al día siguiente, el 8 de abril, apenas cinco días después de los sucesos, llega la carta de detención del rey ordenando su encierro.  Al día siguiente Sade ingresa en el castillo se Saumur. El escándalo es tal que el parlamento francés ordena a la justicia local que se inhiba, pasando el proceso a la jurisdicción de la Cámara de lo criminal del Parlamento de París.

La Cámara de lo criminal del Parlamento de París inicia el proceso con inusual rapidez. El 19 de abril Rose Keller es inspeccionada sin que se le encontraran las heridas descritas en el informe médico. Al día siguiente se realiza un minucioso registro en el domicilio de Sade, igualmente se registra la casa alquilada por el marqués en Arcueil, sin que, en ningún caso, se encuentre algo destacable fuera del uso cotidiano. El 21, otro día después, testifican Rose Keller y las vecinas que la atendieron reafirmándose en las acusaciones, también lo hacen testigos a favor de Sade.
El 23 de abril es el médico que redactó el informe, quien declara bajo sospecha: Se le pregunta si observó heridas que hubiesen podido ser causadas por bastonazos, respondiendo que únicamente vio dos huellas por encima de la región lumbar y sobre la espina dorsal, sin sangrado y sólo con coloración roja.

Se le pregunta sobre cuántos cortes observó y su forma, respondiendo que observó una docena de excoriaciones de forma redonda y del tamaño de una moneda que no iban más allá de la epidermis. Se le advierte sobre la contradicción entre el informe y las presentes declaraciones. En el informe se describen cortes fuertes y largos en la espalda. Alega que el calificativo de fuerte y larga se refería a una contusión. Para culminar todo lo declarado primeramente en la denuncia es rechazado por el mismo declarante. Y en segundo término la mujer no presento cicatrices de alto impacto, los raspones y moretones lo más seguro es que se los haya hecho cuando se lanzó del primer piso y cuando trepó la alta verja en la huída. Tercero y con respecto a la cicatrices de Rose Keller, si fue atacada el 3 de abril y ella es inspeccionada 16 días después por el tribunal, y no presenta cicatrices de gran magnitud como fueron primeramente declaradas como laceraciones importantes, cómo puede ser posible que hayan cicatrizado tan rápidamente en una época donde los avances médicos eran paupérrimos.

Entre tanto, el Marqués de Sade recorre varias cárceles (Saumur, Pierre-Encize y la Conciergerie) sin poder declarar y responder al tribunal que lo reclama en dos ocasiones. El 10 de junio presta declaración, asegurando que Rose Keller sabía que se trataba de un encuentro sexual a cambio de dinero, aunque no habían convenido una cantidad en concreto, admitiendo que la había azotado con una cuerda anudada. La familia Sade consigue una carta de abolición del rey y la cámara ratifica la decisión del rey e impone a Sade una multa de cien libras que irán destinadas a la alimentación de los presos. Sade todavía permanecerá en la cárcel hasta el 16 de noviembre de ese mismo año.[3]

La tercera detención del Marqués de Sade es conocida como caso de Marsella, porque los hechos  ocurrieron en la ciudad del mismo nombre el 23 de junio de 1772, cuatro años después del escándalo de Arcueil. Sade se desplaza a Marsella en compañía de su sirviente Latour. El 27 de junio solicita los servicios de cuatro prostitutas y pasan, él y su criado, el día en su compañía en la casa de una de ellas. A la mañana siguiente una de las muchachas y pasados unos días otra, las dos sufrieron una indisposición. Desde un principio se investigó como un supuesto envenenamiento. Se sospechó de unos caramelos que Sade ofreció a las mujeres, se analizaron y no se descubrió rastro de veneno; también, pasados los días las muchachas se repusieron de su indisposición. El proceso continuo y los rumores se extendieron por toda Francia. Sade y su criado, iniciado el proceso, huyeron a Italia siendo condenados en rebeldía a la pena de muerte por sodomía y envenenamiento.
Ciertamente Sade y su criado pasan ese día y esa noche con cuatros prostitutas que se enferman por consumir caramelos de anís, que ligadas al alcohol pudieron producir la indigestión, todos sabemos como se siente el cuerpo cuando se abusa.

El proceso se inició, aun sin conocerse el análisis de los caramelos, el 4 de julio se decreta el arresto de Sade y su criado, pero ambos advertidos huyen a Italia. El 11 de julio los alguaciles se presentan en su castillo de La Coste, Sade y su criado ya no se encuentran allí. Los bienes del Márquez  son embargados  y a partir de entonces, Renèe, su mujer, asume su defensa.

Las jóvenes son indemnizadas por Renèe y las denuncias son retiradas. Pero el proceso continúa y a pesar de los esfuerzos familiares Sade es condenado a dos penas de muerte una por envenenamiento y otra por sodomía; y su criado a otra por sodomía. El tribunal de Marsella dictó sentencia el 3 de septiembre, siendo ratificada el día 11 por el parlamento de Aix de Provenza. Al día siguiente, día 12, esta sentencia se cumple en rebeldía, siendo quemados en efigie en una plaza pública. Aunque la ejecución de la sentencia fue un acto simbólico, las consecuencias para Sade fueron importantes, ya que desde ese momento dejaba de existir para el estado francés, perdía todos sus bienes, que pasaron a ser propiedad de Renèe, así como la patria potestad de sus hijos.[4]
Desde que se dicta sentencia, Renèe recurre a todas las instancias tratando de que la causa contra su marido sea revisada. En 1778 consigue que se reabra la causa y demostrándose numerosas irregularidades en el proceso, la sentencia es anulada. 

La historia junto con documentos señalan que este juicio fue más una maniobra política contra el suegro de Sade y su padre. Sade pudo verse envuelto en una lucha entre los nuevos poderes provinciales y el nacional de París. También se ha especulado sobre la posible injerencia de personajes públicos (el canciller Maupeou), por entonces enemigos declarados de su padre, Jean-Baptiste de Sade, como consecuencia de su actividad diplomática, o enfrentados a su suegro el presidente Montreuil.

SADE Y SU ÉPOCA.

El siglo XVIII francés se caracterizó por una moral pía y revolucionaria pero muy hipócrita y a su vez por una sociedad muy libertina y entregada excesivamente a los placeres. La aristocracia no se mostraba interesada en acrecentar la productividad de la nación, su único propósito era buscar nuevas formas de entretenimiento mientras la mayoría de la población luchaba por sobrevivir. Lo distintivo y admirable del comportamiento de Sade  es su falta de hipocresía y en su radical ateísmo. Y ese obrar distinto le produjo muchos enemigos en una sociedad que por un lado tiraba la piedra y por otro lado escondía la mano, y que además refugiaba todos sus desmanes y pecados detrás del poder de la religión y la iglesia.

La leyenda del Marqués de Sade crece con el puritanismo del siglo XIX, acrecentándose como un  monstruo solitario, un hombre muy desequilibrado, quien escribió la más sucia especie de erotismo extremo producto de sus aventuras, cosa que no fue así.  Sade vivió en una Europa, y en una Francia de agitación social y de la decadencia de una sociedad ultra corrompida. Donde la clase campesina sufrió la insensatez y desvaríos de toda la clase privilegiada que tenía como único leit  motiv “un plaisir tout prix”: el placer a cualquier precio.

Por el ejemplo el rey de Francia, Luis XV (1710 - 1774), era famoso por su extraordinario número de amantes, yendo tan lejos como para haber construido sus propios burdeles privados en su Parc-aux-cerfs (Parque de los Ciervos) donde niñas de doce a dieciséis  años eran desfloradas por el monarca, y donde una serie de sirvientes se encargaban de prepararle a las adolescentes más pobres de Francia –que compraban por una ínfima cantidad de dinero a sus familias–, hasta que llegara el gran día en que el Borbón decidiera robarles su virginidad. Se calculó más tarde que el mantenimiento de cada niña costaba una fortuna al erario público. Y en promedio llegaban  dos niñas a la semana (una estimación baja), esto equivale a casi 1000 en el transcurso de diez años, por lo que el costo total para el público durante este período se calculaba de más de mil millones de libras.

El Rey, incluso tenía un ministro específico, los Intendente De Menus-Plaisirs (el Ministro de los Placeres Dainty), cuyo único deber era organizar orgías del rey en los burdeles en el Parque de los Ciervos. Se dice que estos eventos superaban los Saturnales romanos, incluso aquellos bajo los auspicios de decadentes como Nerón y Calígula.

El rey era el que tenía que poner la pauta moral y las tendencias sociales de su país, todo lo que él hizo, la nobleza lo siguió como ejemplo. Después de la nobleza, la clase de los comerciantes hicieron lo que pudieron imitar y así sucesivamente. El final del siglo 18 en Francia, fue una época de libertinaje extrema - una sociedad fascinada, o mejor aún, obsesionado con el sexo. Hay informes de puestos de libros y librerías inundados de literatura erótica.

Igualmente el arte durante este período fue fascinado con el cuerpo humano, y la sensualidad. Moda y vestido también había ido a su forma extrema, y la escena que el Marqués de Sade describe en Juliette, en el que se recomienda que la protagonista se mostrase semidesnuda en las calles al público si quería eliminar los últimos vestigios de su modestia , está lejos de ser ficción. Durante el año quinto de la Revolución, dos mujeres desfilaban arriba y abajo de los Campos Elíseos, completamente desnuda excepto por una gasa fina.

Ni siquiera los clérigos estaban exentos de la corrupción de la época. Contemporáneo registros de la policía de París muestran numerosos (cientos) los arrestos de los monjes, curas y otros trabajadores religiosos atrapados en actos de indecencia. Un ejemplo promedio de este tipo de delitos se ilustra a través de la confesión firmada de un Honoré Regnard de 1765:

“October 26, 1785: ‘I, the undersigned, Honoré Regnard, 53 years old, canon of the Holy Augustine Order, procurator, House of St. Catherine, confirm that inspector Marais found me at the St. Louis, rue du Figuier, to wich I went yesterday of my own desire, in order to satisfy myself with Félix. I had her undress and caressed her with my hand cancealed under the cloak. And today I played with Félix and her friend Julie, who took off my vestment and dressed and painted me as a women. The inspector surprised me in this condition. I declare that I have had this desire for many years but which I have never been able to satisfy until today. As proof of authenticity I sign the following declaration, which contains the whole truth and nothing but the truth, with my name Honoré Regnard.’ Com. Mutel, etc.”[5]

Durante el reinado de Luis XV, la prostitución alcanzó una enorme popularidad y la tolerancia fue  generalizada en París. Muchas de los prostíbulos  estaban bajo la protección policial directa. Sin embargo, hay leyes en los libros que rigen estas actividades, y hubo casos de prostitutas detenidas que se enviaron a las colonias de ultramar, especialmente Nueva Orleans. A pesar de ello, se estimó que había más de 20.000 prostitutas en París, en una población de 600.000 (3,3%) .
La prostitución entró en su "época dorada" en el inicio de la Revolución Francesa en 1789. Durante este tiempo, se estima que el número de prostitutas aumentó a 30.000. En 1791, todas las reglas y reglamentos relativos a la prostitución fueron eliminados, quedando reconocida como una empresa que todo el mundo tuvo el privilegio de la práctica y sostuvo que las restricciones acto seguido sería una afrenta a la libertad personal.

El menú de delicias disponibles en los burdeles parisinos, como  describe el Marqués de Sade en cada uno de sus libros parecen bastante extremo, sin embargo la realidad no distaba dela ficción o imaginación del marqués, no hay duda, hay que consultar y leer  otras fuentes de la época en que estas actividades clasificadas estaban disponibles y que se ofrecían con bastante frecuencia por todo París.

A Sade le perseguirá toda su vida y hasta ahora después de muerto la fama que cosechó tras el escándalo de Arcueil y de Marsella. Como consecuencia de aquellos escándalo, Sade adquiriría fama de loco aristócrata, monstruo cruel,  preocupado en experimentar el dolor y la tortura. No podemos negar que el Marqués de Sade fue un hombre promiscuo, libertino al extremo y algo tocado de la cabeza, pero tal comportamiento era muy típico de la época y más en la aristocracia francesa.

Sade durante unos años, fugitivo, vivió escondiéndose entre Francia e Italia. En 1777 fue detenido y recluido sucesivamente en Vincennes y en la Bastilla. En realidad, era ahora cuando comenzaba el mito: imposibilitado de experimentar sus deseos eróticos, se dedica a imaginar y por supuesto a escribir. Y aunque en 1790 fue liberado (la revolución había estallado en 1789), pronto se lo volvió a encarcelar, nuevamente es liberado,  y ya en 1801, Napoleón lo mandó arrestar, pasando sus últimos años en el manicomio de Charenton.

Pero el autor maldito renació en el siglo XX. Por una parte, a la sombra de los campos de concentración y la zozobra moral que significó la Segunda Guerra Mundial, en una reflexión general sobre el concepto del mal, muchos filósofos y escritores de fijaron en Sade. Algunas de sus conclusiones fueron llamativas, viendo en Sade un hijo de la Ilustración tan legítimo como el propio Kant.

LA IMPORTANCIA DEL MARQUÉS DE SADE.

Marqués de Sade. Man Ray. 
La imaginación de Sade a menudo vista como escandalosa, es el deseo de liberar a la gente de sus limitaciones. Se puede considerar como uno de los grandes escritores franceses y un filósofo que va hasta el final de sus pensamientos y los límites de sus consecuencias lógicas.

El que quiera leer puramente pornografía del siglo XVIII y los desenfrenos típicos de la sexualidad francesa durante ese período puede encontrar en la obra de Sade grandes satisfacciones. Pero Sade fue más allá: fríamente  desnudo el comportamiento erótico de una época, logró plasmar el clímax sexual y el clímax del crimen en una sola acción. Esta unión de sexo, crimen y del destructivo proceso por el cual pasan los humanos entregados a sus placeres como uno fin va mas allá de la mera pornografía o erotismo. En su obra no sólo se describe el acto o la acción erótica, él siempre interrumpe la acción o se rompe el clímax erótico  con largas discusiones filosóficas y diálogos que invitan a la reflexión, reflexión a menudo más horrible en sus efectos que las acciones que escribía.

Sade para lograr el efecto de asco y terror erótico se valió una y mil veces de su inigualable imaginación, pero esta imaginación no era producto absoluto de su mente, aquel cerebro estaba alimentado por la sociedad que le toco vivir, y por el aprendizaje que tuvo en su formación educativa católica de sus preceptores y maestros que fueron tan promiscuos y terribles como él. Quiero dejar claro,  que hubo hombres peores que él, porque de seguro sus acciones descritas en su obra son productos más de su infatigable imaginación que de hechos.

El Marqués de Sade baso su peculiar filosofía en una simple y natural premisa, nadie ni nada hay más importante que uno mismo. Es absurdo e irracional pues negarse ningún placer, ninguna experiencia, ninguna satisfacción. Mientras nos sintamos satisfechos y complacidos ya sea en nuestros sentidos como en nuestras ideas, todo nos es válido. Nada de buscar escusas en la moral, la religión, o las costumbres. Solo disponemos de esta vida para complacer nuestros deseos y no es cuestión de desaprovecharla, en aras de los deseos o necesidades ajenos. Seguir los dictados de la moral establecida, si esta no coincide con nuestros deseos, no es más que actuar de manera hipócrita hacia nosotros mismos. Sade nunca llego a vivir de manera plena de acuerdo con todas sus teorías, como ser social hubo de limitarse a plasmarlas en sus escritos.

Así el pensamiento sadiano irrumpe en la historia y marca un neologismo influenciado no solo por su situación personal, sino también por el pensamiento intelectual de aquella época. Como lo indicamos Sade es un pensamiento, un lenguaje, el cual se ubica del lado opuesto de la ley, o al menos intenta negarla. La ley de Sade da paso a la ley de la naturaleza al afirmar que sólo nos debemos a nuestros impulsos. Sade intenta matar la ley impuesta o símbolo (Ley de los Hombres y Dios), abolir lo existente, pero lo hace igualmente a través del símbolo y en ese intento crea y causa un lenguaje infinitesimal de combinatoria erótica.

Las obras de Marqués de Sade son muy importantes e instructivas para la historia y la cultura de la raza humana. Sin embargo, siguen siendo repugnantes y repulsivas para un grupo de personas, no obstante mucha de sus obras no superan la violencia que vemos por ejemplo en el cine o la televisión de hoy día, o lo que es peor aun la violencia real en que viven muchos países y culturas.
Por ejemplo la ablación femenina que se sigue practicando en la actualidad en muchos países me parece más horrible que las aventuras sexuales de Justine y Juliette. O la violencia contra las mujeres en ciudad Juárez en México y de muchas mujeres de la Europa Oriental que son llevadas por engaño a España y Francia para trabajar como prostitutas y someterlas a las más bajas vejaciones.

Marqués de Sade fue el primer filósofo de los vicios. Pero su importancia va más allá de eso. Sus trabajos analizan detenidamente todo en la vida que se relaciona con los instintos sexuales que, como se ha demostrado con claridad evidente, influye de alguna manera u otra, en todos los asuntos humanos. Pero la gran virtud de Sade reside en haber dicho su verdad, de haberse confesado cual es a la sociedad, y el haber elegido vivir sin hipocresías. Contra la abulia y pereza de muchos coetáneos frente a la sociedad, Sade prefirió la maldad y el horror para descuartizar su mundo y su entorno que tanto amaba y al mismo tiempo odiaba, a ese mundo que lo hizo sufrir pero que él sin embargo supo disfrutar y hacerlo un placer. Pero tal vez lo que intento explicar se pueda entender mejor bajo las palabras sabias de Simone de Beauvoir:

“El mérito de Sade reside no solamente en haber gritado lo que cada uno se confiesa vergonzosamente, sino en no haber elegido esa actitud. Contra la indiferencia, prefirió la crueldad. Por eso sin duda encuentra hoy tanto eco, en momentos en que el individuo se sabe menos la víctima de la maldad de los hombres que de su conciencia limpia. Es acudir en su socorro el herir a ese terrorífico optimismo. En la soledad de los calabozos, Sade tuvo también su noche ética parecida a la noche intelectual con que se envolvió Descartes. No logró el surgimiento de una evidencia, pero por lo menos discutió todas las respuestas demasiado fáciles. Si es posible superar la soledad de los individuos es a condición de no desconocerla. En el caso contrario, las promesas de dicha y de justicia envuelven las peores amenazas. Sade ha vivido hasta las heces el momento del egoísmo, de la injusticia, de la desdicha y clama por la verdad. Lo que constituye el valor supremo de su testimonio es que nos inquieta. Nos obliga a volver a plantearnos el problema esencial, que bajo otras apariencias obsesiona nuestro tiempo: las verdaderas relaciones del hombre con el hombre.”[6]

lunes, 28 de noviembre de 2011

SILENCIO. Por Clarice Lispector, la escritora de la percepción.


Es tan vasto el silencio de la noche en la montaña. Y tan despoblado. En vano uno intenta trabajar para no oírlo, pensar rápidamente para disimularlo. O inventar un programa, frágil punto que mal nos une al súbitamente improbable día de mañana. Cómo superar esa paz que nos acecha. Silencio tan grande que la desesperación tiene vergüenza. Montañas tan altas que la desesperación tiene vergüenza. Los oídos se afilan, la cabeza se inclina, el cuerpo todo escucha: ningún rumor. Ningún gallo. Cómo estar al alcance de esa profunda meditación del silencio. De ese silencio sin memoria de palabras. Si es muerte, cómo alcanzarla.

Es un silencio que no duerme: es insomne; inmóvil, pero insomne; y sin fantasmas. Es terrible: sin ningún fantasma. Inútil querer probarlo con la posibilidad de una puerta que se abra crujiendo, de una cortina que se abra y diga algo. Está vacío y sin promesas. Si por lo menos se escuchara al viento. El viento es ira, la ira es vida. O nieve. La nieve es muda pero deja rastro, lo emblanquece todo, los niños ríen, los pasos resuenan y dejan huella. Hay una continuidad que es la vida. Pero este silencio no deja señales. No se puede hablar del silencio como se habla de la nieve. No se puede decir a nadie como se diría de la nieve: ¿oíste el silencio de esta noche? El que lo escuchó, no lo dice.

La noche desciende con las pequeñas alegrías de quien enciende lámparas, con el cansancio que tanto justifica el día. Los niños de Berna se duermen, se cierran las últimas puertas. Las calles brillan en las piedras del suelo y brillan ya vacías. Y al final se apagan las luces más distantes.

Pero este primer silencio todavía no es el silencio. Que espere, pues las hojas de los árboles todavía se acomodarán mejor, algún paso tardío tal vez se oiga con esperanza por las escaleras.

Pero hay un momento en que del cuerpo descansado se eleva el espíritu atento, y de la tierra, la luna alta. Entonces él, el silencio, aparece.

El corazón late al reconocerlo.

Se puede pensar rápidamente en el día que pasó. O en los amigos que pasaron y para siempre se perdieron. Pero es inútil huir: el silencio está ahí. Aun el sufrimiento peor, el de la amistad perdida, es sólo fuga. Pues si al principio el silencio parece aguardar una respuesta -cómo ardemos por ser llamados a responder-, pronto se descubre que de ti nada exige, quizás tan sólo tu silencio. Cuántas horas se pierden en la oscuridad suponiendo que el silencio te juzga, como esperamos en vano ser juzgados por Dios. Surgen las justificaciones, trágicas justificaciones forzadas, humildes disculpas hasta la indignidad. Tan suave es para el ser humano mostrar al fin su indignidad y ser perdonado con la justificación de que es un ser humano humillado de nacimiento.

Hasta que se descubre que él ni siquiera quiere su indignidad. Él es el silencio.

Puede intentar engañársele, también. Se deja caer como por casualidad el libro de cabecera en el suelo. Pero, horror, el libro cae dentro del silencio y se pierde en la muda y quieta vorágine de éste. ¿Y si un pájaro enloquecido cantara? Esperanza inútil. El canto apenas atravesaría como una leve flauta el silencio.

Entonces, si se tiene valor, no se lucha más. Se entra en él, se va con él, nosotros los únicos fantasmas de una noche en Berna. Que entre. Que no espere el resto de la oscuridad delante de él, sólo él mismo. Será como si estuviéramos en un navío tan descomunalmente grande que ignoráramos estar en un navío. Y éste navegara tan largamente que ignoráramos que nos estamos moviendo. Más de eso, nadie puede. Vivir en la orla de la muerte y de las estrellas es una vibración más tensa de lo que las venas pueden soportar. No hay, siquiera, un hijo de astro y de mujer como intermediario piadoso. El corazón tiene que presentarse frente a la nada sólito y sólito latir alto en las tinieblas. Sólo se escucha en los oídos el propio corazón. Cuando éste se presenta completamente desnudo, no es comunicación, es sumisión. Además, nosotros no fuimos hechos sino para el pequeño silencio.

Si no se tiene valor, que no se entre. Que se espere el resto de la oscuridad frente al silencio, sólo los pies mojados por la espuma de algo que se expande dentro de nosotros. Que se espere. Un insoluble por otro. Uno al lado del otro, dos cosas que no se ven en la oscuridad. Que se espere. No el fin del silencio, sino la ayuda bendita de un tercer elemento, la luz de la aurora.

Después, nunca más se olvida. Es inútil intentar huir a otra ciudad. Porque cuando menos se lo espera, se puede reconocerlo de repente. Al atravesar la calle en medio de las bocinas de los autos. Entre una carcajada fantasmagórica y otra. Después de una palabra dicha. A veces, en el mismo corazón de la palabra. Los oídos se asombran, la mirada se desvanece: helo ahí. Y desde entonces, él es fantasma.

Clarice Lispector

Sobre Clarice Lispector
Clarice Lispector es considera por la crítica  como de decisiva importancia para modernizar la literatura de Brasil, que  hasta entonces era de aliento decimonónico, con un gran predominio de lo narrativo sobre lo expresivo y con frecuencia pintoresca, costumbrista y demasiado atenta a la descripción de una realidad miserable, aunque compleja, dramática y contrastada.

La narrativa de Clarice Lispector viene a romper con la tradición de la literatura brasileña y abre los cauces a la modernidad. En primer término, sus novelas y relatos son urbanos. Aunque la gran ciudad sólo se perfila como fondo de algunos de sus relatos, la voz de la narradora, tan importante en sus cuentos, es siempre una voz de mujer urbana, contemporánea, moderna y cosmopolita más atenta a su propia mirada que al entorno mirado. Para Clarice Lispector, obsesivamente, es la mirada, su propia mirada la protagonista de su obra, es decir el mundo visto en la interioridad de la escritora, es decir lo vital de su obra no es lo que se mira, sino la manera en que se mira. La importancia de su obra no esta en la palabra en sí y en sus límites, sino en la percepción del mundo y la palabra al servicio de esa intima percepción. 

Clarice Lispector (Chechelnyk, Ucrania 10 de diciembre de 1920 - Río de Janeiro, 9 de diciembre de 1977) fue una escritora brasileña. Pertenece a la tercera fase del modernismo, el de la generación del 45 brasileño. De difícil clasificación, ella misma definía su estilo como un "no-estilo". Aunque su especialidad ha sido el relato, dejó un legado importante en novelas, como La pasión según G.H. y La hora de la estrella, además de una producción menor en libros infantiles, poemas y pintura.

Su primera novela, escrita a los 24 años, Cerca del corazón salvaje (1944) la hizo merecedora del premio Graça Aranha. Después de publicar La manzana en la oscuridad (1961), despertó el interés de la crítica literaria, que la situó, junto con João Guimarães Rosa, en el centro de la ficción de vanguardia. En su obra se descubre un uso intenso de la metáfora, atmósfera íntima y ruptura con la peripecia basada en hechos, principalmente en La pasión según G. H. (1964) y Aprendizaje o el libro de los placeres (1969).

En el contexto de la nueva literatura brasileña, su obra se destaca por la exaltación de la vivencia interior y por el salto de lo psicológico a lo metafísico. En el plano ontológico, se produce el encuentro entre una conciencia y un cuerpo, en estado de materialidad neutra. En su narración pueden identificarse varias crisis: crisis del personaje-ego, resuelta no a través del intimismo, sino en la búsqueda consciente de lo supraindividual; crisis de la narración, a través de un estilo inquisitivo; crisis de la función documental de la prosa novelesca. Parte del presupuesto de que toda obra es novela de educación existencial.

De su vasta producción literaria, desde La ciudad sitiada (1949) hasta La bella y la bestia (1979), merecen recordarse los cuentos Lazos de familia (1960, traducidos al español por Cristina Peri Rossi en 1988), La legión extranjera (1964), y las novelas La imitación de la rosa (1973), Agua viva (1977), La hora de la estrella (1977) y Un soplo de vida (póstuma, 1978). Murió en Río de Janeiro de cáncer.

Por Félix Esteves


domingo, 15 de mayo de 2011

LAURA... aura y aurora, LAURA ESCRITORA... LAURA DE ROKHA

El mes pasado tuve un encuentro mágico con Laura de Rokha y sus hijos los títeres,  escribí sobre su vida como titiritera y su particular y maravillosa cosmogonía (1). De ese cita me traje tres libros de su autoría y que no quise y no pude comentar en aquel entonces porque no los había leído, me tome mi tiempo, cada noche antes de acostarme junto con una copa de tinto, a veces con un calientito té o simplemente acompañado de las ganas, comenzaba a leer  las letras de Laura, enseguida me imbuía, me transportaba a las páginas, me convertí así en charada, me transforme en trabalenguas  de nombres y sus situaciones, me hice juego de palabras con sus personajes de “Casimiro Cauteloso y Encuentro con lo vivido” (Editorial Multitud, 1987).

Casimiro Cauteloso y Encuentro con lo vivido
Con ¡Qué perra vida! (Ibídem, 2001) conocí todo un universo visto desde la interioridad canina, Laura de Rokha con su pluma magistral ha sabido captar el carácter de los perros, dándole, eso sí, un aspecto casi humano, pero al mismo tiempo a través de la ironía ha transmutado el existencialismo del hombre a nuestros amigos perrunos logrando establecer una dualidad donde no sabemos hasta que punto el hombre es un “perro” o si el perro es “humano”. En esta docena de cuentos perrunos Laura desboca mil sentimientos y emociones que brillantemente coloca y trastoca  la vulnerabilidad humana y la fortaleza canina y viceversa. No puedo dejar de mencionar que esta obra me hizo recordar la novela “Flush” de Virginia Woolf leída en mi muy temprana juventud.

¡Qué perra vida!
Por último me paseé por las hojas de “Al despuntar la noche” (Ibídem, 2006) un libro de teatro para títeres compuesto tanto por obras infantiles como para adultos, en él se compaginan su amor por los títeres y su pasión por la literatura, se unen lo heredado y lo adquirido… poesía y drama… los seres fabricados por sus maestras manos no sólo son títeres, Laura los dota de parlamentos, de vivencias, de un mundo, sus títeres ya no son mudos, piensan, opinan y desean. Sus seres mágicos nacen de sus manos y crecen y se desarrollan en sus obras.

Al despuntar la noche
La escritura de Laura es sencilla, sin falsas pretensiones ni ruidosas construcciones; su forma es delicada pero firme, suave pero al mismo tiempo pasional; las palabras plasmadas en sus libros son tan naturales que pareciéramos no leer, sus cuentos se nos presentan como si salieran de su propia boca. Laura nace en Chile bajo el nombre de Laura Díaz Anabalón, con el tiempo descubre su talento para escribir, que no es más que la herencia dejada por sus insignes padres los poetas Pablo de Rokha y Winett de Rokha; Laura sabe de su mágico don, cultiva su talento, lo cuida como una flor, así escribe, fantasea, crea… escribe y describe, crea y recrea, Laura se hace aura y aurora…nace Laura de Rokha... Escritora.

(1) http://minimosymaximos.blogspot.com/2011/04/laura-de-rokha-y-sus-seres-magicos.html

Por Félix Esteves

miércoles, 6 de abril de 2011

EL PRINCIPITO: El niño que se negó a nacer cumplio 63 años.

El Principito (Le Petit Prince), está hoy de cumpleaños, un día como hoy 6 de abril de 1943, fue publicado el relato más conocido del aviador y escritor Antoine de Saint-Exupéry. El padre de El Principito escribió su hermosa fábula en la ciudad de New York, Estados Unidos, país donde fue publicado por vez primera. Desde entonces se ha traducido a ciento ochenta lenguas y dialectos, convirtiéndose en una de las obras más conocidas y reconocidas del mundo. A pesar de ser considerada como una obra infantil por la forma en la que está escrita y por la sencillez de su historia, es en realidad una metáfora en el que se tratan temas tan profundos como el sentido de la vida, la amistad y el amor.

El libro relata como un aviador que se accidenta y se pierde en el desierto de Sahara, y en la soledad de la inmensidad desértica, se le aparece El Principito y entablan una amistad. En sus conversaciones con el pequeño príncipe, el narrador revela y descubre su visión sobre la simpleza y estolidez humana y la sencilla sabiduría de los niños, sapiencia que se pierde en la medida que se abandona la ingenuidad de la infancia y nos hacemos adultos. El cuento esta bellamente ilustrado, dibujos que fueron hechos por el mismo escritor.

El Principito vive en un pequeño planeta, donde los únicos habitantes son él y una rosa, en el planeta además hay tres volcanes, dos de ellos activos. El niño príncipe pasa sus días cuidando de su planeta, y quitando los árboles baobab que acérrimamente e inexplicablemente echan sus raíces allí, los árboles sí no son talados destruirían su planeta en pedazos.

Pero un día decide marchar de su planeta - cansado tal vez por los regaños y reclamos de la rosa – para explorar otros planetas y universos. El muchacho viaja con una migración de pájaros por el universo y llega a visitar seis planetas, y en cada uno vive una persona.

En la medida que conoce cada planeta y su singular habitante, descubre y no hace ver lo vacías que se vuelven las personas cuando se vuelven adultas. El último personaje que conoce, es un geógrafo, que le recomienda viajar a la Tierra, donde acaba conociendo al aviado que se encuentra perdido en el desierto.

En la obra se vislumbran varias metáforas que tienen que ser interpretadas para poder comprender el significado del libro, pero cada lector puede interpretarlas a su manera, cada opinión es una verdad, cada interpretación es una forma de ver el mundo, las metáforas son simples " indicaciones o sugerencias " que hace el autor.

La historia es una dura crítica a las cosas importantes de la vida y a los adultos y en su forma de controlar las emociones y cómo se acondiciona a los niños y se los conduce supuestamente por el camino "correcto". Estas críticas a las cosas "importantes" y al mundo de los adultos van salpicando el libro a lo largo de la narración.

El Principito es el niño que vive en todos nosotros, el niño que alguna vez se nego a ser adulto, sin embargo en el libro él es simplemente el espíritu de la infancia que habita en el limbo, cuando el conoce la realidad de la vida en sus viajes y como se convertiría al crecer, decide volver a su planeta donde siempre será un niño. En el libro, el regreso a su planeta solamente se puede realizar a traves de la muerte, pues, es la  manera de volver a su mundo es que sea  mordido por una serpiente.

Quizás la frase más hermosa del libro es “Lo esencial es invisible a los ojos”, pero de seguro que usted tiene su frase ya favorita, “El Principito” esta lleno de cosas bellas y de muchas enseñanzas, y lo más importante de esto no sólo es descubrirlas y leerlas, sino aplicarlas y aprender de ellas.

Por Félix Esteves

jueves, 27 de mayo de 2010

CARMEN. Más que un nombre.

Escena de Carmen de Prosper Mérimée. Ilustración de Eugene Decisy, Francia 1866-1936
Carmen es un nombre propio femenino de origen judío o hebreo כרמן, Har ha'Karmel, que significa viña de Dios. Sin embargo en el colectivo se asocia más con la Virgen del Carmen y con su antítesis u opuesto que es el mito de “Carmen” del escritor francés Prosper Mérimée, este personaje femenino fue concebido en 1845, en la novela corta del mismo nombre cuyo argumento se basa en una historia de amor, pasión, celos y muerte contada al escritor en 1830 por María Manuela Kirkpatrick, Condesa de Montijo, que más tarde sería la madre de la Emperatriz consorte de Francia Eugenia Montijo.

La relación entre la realidad y la literatura se arraiga o fundamenta en una influencia mutua: la realidad informa e inspira la literatura, pero el poder de la imaginación y creador de la palabra afecta, modifica, altera y complementa la realidad; de esta manera las percepciones o construcciones culturales se incorporan al imaginario colectivo llegando a condicionar las experiencias individuales no sólo de los miembros del sistema social sino también de los derivados de otros ámbitos geográficos. El mito de “Carmen” constituye un ejemplo claro de este fenómeno social que se reforzó luego con la adaptación operística de Georges Bizet treinta años después de aparecer la novela. Pero Carmen es mucho más que la ópera que es tan famosa en el mundo (superó a la novela de Mérimée). Tiene una multitud de caras y funciona como ejemplo para feministas, revolucionarios o nacionalistas. Casi nadie conoce el verdadero origen de la historia y nadie se da cuenta de que la imagen que tenemos de la España de Carmen viene de dos artistas franceses del siglo XIX. Aún así, por la gran cantidad de información que existe sobre ella, parece inconfundible que detrás de Carmen hay otra historia. Una historia que tiene que ver con la identidad de España, su política y su historia.

Afiche de la Opera Carmen de Georges Bizet en 1875.

Para Mérimée y Bizet la España que describen en su obra, es la idealizada por todos los románticos: la España en el siglo XIX todavía albergó rasgos de sociedades primitivas. La creación de Don José tenía su base en la imagen del viejo cristiano, noble y fiel a la patria, mientras que la gitana Carmen mostraba un carácter natural y salvaje que venía de una sociedad sin sentido moral. Este contraste entre dos caracteres que han dejado sus huellas en la España del siglo XIX y del presente, hace posible diversas interpretaciones del libro y la ópera. La nación- estado que hoy conocemos en su formación siempre ha tenido que encontrar maneras para aceptar e integrar las diferentes culturas, lenguas y religiones existentes dentro del país. En primer lugar vemos en el relato los dos tipos de nacionalismo que ven la luz en el siglo XIX. Mientras Don José es partidario de un nacionalismo político, que se muestra fiel a su patria y siente una conexión con su país natal por sus raíces históricos de la nobleza, Carmen es en todo su contraste, ella es una nómada que no necesita estado para tener un sentido de nacionalidad, para ella sólo cuentan los valores antiguos de su nación, Carmen es partidaria del nacionalismo cultural y sobre toda las cosas es partidaria de la LIBERTAD. Carmen ha sido llevada al teatro y al cine muchas veces y en casi todas las naciones del mundo, su fama, por decirlo así, reside en la voluntad liberadora y espíritu libre de su principal protagonista, a pesar que en todas sus representaciones Carmen es una mujer fatal, seductora, exótica y terrible, y a pesar de que es asesinada al final, su libertad trasciende ya que su espíritu nunca es doblegado. Quizás podríamos decir que Carmen constituye uno de los primeros personajes feministas de la historia de la literatura.


Por Félix Esteves

lunes, 26 de abril de 2010

ENTREVISTA A JULIO CORTÁZAR, POR VIVIANA MARCELA IRIART, CARACAS 1979


Transcribo este excelente texto de la escritora y periodista Viviana Marcela Iriart tal como aparece en su blog Escritoras Unidas y Compañía http://escritorasunidas.blogspot.com/
La insigne periodista fue galardonada en España en Abril del 2010 con el Premio "Autor/a Sant Jordi 2010" precisamente por este reportaje al escritor Julio Cortazar en Caracas en 1979.


"Esta entrevista fue realizada en Caracas, en el año 1979, durante la realización de la “Primera Conferencia Internacional sobre el Exilio y la Solidaridad Latinoamericana en los años 70”, en la que Julio Cortázar fue panelista junto a intelectuales de la talla de Mario Benedetti, Antonio Skarmeta, Eduardo Galeano y Ernesto Cardenal entre muchos otros.
La entrevista fue publicada en la revista “Semana” de Caracas y la firmé con seudónimo: Julio Cortázar era una de los opositores más célebres de la dictadura argentina, yo estaba exiliada y temía represalias contra mi familia en Argentina. Cortázar, con la humanidad que lo caracterizaba, entendió mi temor cuando se lo expliqué.
Le envié unos ejemplares a París, donde vivía, y a vuelta de correo me llegó una maravillosa carta manuscrita en donde me agradecía la entrevista. Nunca más tuve contacto con él. Pero cuando muchos años más tarde Cortázar murió, lloré su pérdida como la de un amigo entrañable. En una hora, el tiempo que duró la entrevista, Cortázar se metió en mi corazón y se quedó en él para siempre. Ha pasado mucho tiempo desde que ya no está con nosotros. Y sin embargo, todavía lo sigo extrañando.
Las fotos fueron tomadas por el fotógrafo argentino Eduardo Gamondés y son inéditas, dado que la revista “Semana” estaba en crisis económica y no pudo comprarlas. Gracias Eduardo por permitir reproducirlas.
Y gracias a Araceli Otamendi por su interés en reeditar el pensamiento de uno de los intelectuales más talentosos, humanos y consecuentes del continente.
Han pasado veintitrés años desde que la entrevista se realizó.
Y sin embargo, ¡qué actual que siguen siendo sus palabras!
Allí donde quiera que estés, ¡Gracias Julio!
Por tu infinito amor.
"



JULIO CORTAZAR Y LATINOAMÉRICA: “DEBEMOS LUCHAR CONTRA EL CHOUVINISMO.

Viviana Marcela Iriart/ Fotos: Eduardo Gamondés.

Revista Semana, Noviembre, 1979



Su voz grave y gangosa atiende el teléfono, sin intermediarios, simplemente él levantando el tubo. Cortázar. Su voz suena seria, como la imagen que tengo de él, una imagen de que siempre tiene 40 años: imposible imaginarle más (y sus biografías dicen que nació en 1916). Explica que quiere ver la revista antes de concedernos una entrevista, y ni él ni nosotros sabemos qué pasó, pero las revistas que dejamos en el hotel jamás llegaron a sus manos. Igualmente sugiere vernos en Parque Central, en la inauguración de la Primera Conferencia Internacional sobre el Exilio y la Solidaridad Latinoamericana en los años 70, en la que él participó. Y allí estaba, llamando la atención aún sin quererlo: era el más alto de todos los presentes. Y allí estaba, con la barba y bigotes cobrizos que lleva desde hace tanto, con la seriedad con que aparece en diarios y revistas, con una simpatía que no le imaginaba. Allí estaba, era Cortázar. Un ser humano como usted y como yo, sí, con dos ojos, una boca, dos manos, virtudes, defectos, deseos, nostalgias. La entrevista fue en un rincón del Hotel Anauco Hilton, junto con el Asesor de Semana, Jorge Madrazo, el fotógrafo Eduardo Gamondés y cuatro o cinco admiradores del escritor, inmersos disimuladamente –o no- en la conversación. Él habló despacio, cálidamente y sus ojos claros recorrían los nuestros mientras sus palabras se abrían en el centro de nuestras mentes, quedando allí mucho tiempo después de haber sido pronunciadas. Y él se quedó en nosotros cuando la noche llegó y nos encontró en sitios distintos. Como una presencia invisible, deseada, siempre presente a partir del primer encuentro.

ACERCA DE LA LITERATURA Y LA POLITICA
“Bueno, claro que me molesta ser requerido más para dar opiniones políticas que literarias, porque soy un animal literario. Así como los franceses suelen referirse al hombre como un animal pensante o un animal filosófico, yo soy un animal literario. Nací para la literatura y si fui asumiendo lentamente este compromiso de tipo ideológico que ustedes me conocen, eso fue al término de un proceso muy lento, muy complicado y a veces muy penoso. Porque como mi vocación profunda es la literatura, hay momentos en los que las circunstancias de tipo político –el tener que venir a esta Conferencia, escribir artículos de contenido político, atacar a la Junta chilena o argentina, ocuparme de casos de desaparecidos, muertos, torturados, contestar alguna de la enorme correspondencia que me llega, porque la gente piensa que yo siempre puedo decir algo y ayudar- bueno, hay momentos en lo que, lo confieso porque es verdad, tengo un gran desánimo. Porque me digo: “bueno, ¿alguna vez voy a poder escribir una novela?” Mi ideal sería tener un año o dos de tranquilidad, para escribir una novela que me da vueltas en la cabeza hace mucho tiempo. Por eso es que cada vez más me convierto en un cuentista, porque los cuentos los escribes en el avión, en tu casa, en la calle...”


HASTA FRANCIA LLEGO EL EXILIO
“Yo hace 28 años que vivo fuera de la Argentina, pero nunca me consideré un exiliado hasta el golpe de Videla. Nunca me consideré un exiliado, porque para mí el exilio es una cosa compulsiva, y yo vivía en Francia porque me daba la gana. Porque es un país que me gusta, donde me siento bien y donde iba escribiendo mi obra sin dificultades ni problemas. Y de repente, a partir del golpe militar, supe que me había convertido en un verdadero exiliado. Es decir, que ahora tengo ese sentimiento que tienen todos los exiliados, done los aspectos negativos son muy fuertes, pesan mucho. Eso me llevó por primera vez a reflexionar sobre el problema del exilio. Es entonces que me di cuenta de que si yo o cualquier otro exiliado entra en el estereotipo, en la noción esencialmente negativa, aplastante del exilio, le está otorgando una carta de triunfo a la dictadura que lo exiló. Entonces me planteé el problema en términos muy claros: es una locura, es ilógico, no se puede aplicar científicamente, pero yo en vez de estar en una marcha adelante doy marcha atrás, invierto la velocidad y entiendo el exilio en términos positivos. Yo lo dije en París e hizo sonreír a mucha gente, dije que es como si Videla, ahora que me exiló, me hubiera dado una beca para escribir fuera de la Argentina. Y mi mejor manera de contestar a ese exilio es dar el máximo de lo que yo puedo dar como escritor, y es lo que estoy tratando de hacer. Pero al exiliado que llega totalmente quebrado, ya sea porque él mismo ha sufrido, incluso físicamente, antes de poder salir o porque hay un montón de muertos, desaparecidos, torturados en torno a él, no se le puede pedir que empiece su vida de exiliado con una sonrisa, diciendo: “esto está muy bien”. No, porque está espantosamente mal. Cuando a todo hombre y mujer que ha salvado la inteligencia, le llegue el momento de pensar en la nueva vida que está empezando, es en ese momento en que yo lo incito a que en vez de caer en los estereotipos y decir “yo soy una víctima, yo soy un exiliado, yo he sido injustamente echado de mi país”, y que eso se traduzca poco a poco en amargura, en una nostalgia aplastante, yo lo incito a que –salido del primer choque traumático- vuelva a sentirse un hombre o una mujer pleno”.

SUR, PAREDON Y DESPUES...
“Sí, porque ¿para qué sirve la nostalgia de juntarnos cinco argentinos, hacer un asado, tomar mate, poner un disco de Susana Rinaldi, Mercedes Sosa o Gardel (según los gustos) y complacernos en la nostalgia de un pasado al que quisiéramos resucitar? Yo lo hago también, pero eso no me impide al día siguiente despertar en París, y estar en contacto con un montón de gente que no son argentinos y llevar adelante mi trabajo. De manera que es un asunto que hay que matizarlo, no es muy sencillo, y claro, no todas las personas están igualmente equipadas en el plano mental o intelectual. Y el obrero, que desde el punto de vista cultural está más limitado -porque por su condición de obrero no ha podido estudiar- ese hombre es realmente el que está más en peligro como exiliado. Si un obrero tiene que vivir en Suecia, nada más el problema del idioma es para él una especie de amenaza de muerte. Y ahí la nostalgia, Gardel, sus recuerdos y sus fotos se vuelven su única defensa. Y yo creo que todos nosotros podemos hacer mucho a través de publicaciones, de actos, de reuniones, para hacerles sentir que no están solos”.

EL EXILIO CULTURAL
“Lo que para mí es y ha sido traumático, es un fenómeno en el que no todo el mundo piensa, y que en el caso de un artista exiliado es fundamental. Lo que yo llamaría el exilio de tipo cultural: es terrible cuando te das cuenta de que en tu país hay una barrera de censura que hace, por ejemplo, que yo no pueda publicar más libros en Argentina. Entonces se descubre -y esto es lo espantoso para mí- que yo estoy exiliado, pero que del otro lado, en mi país, hay 26 millones de exiliados en relación a nosotros. Yo estoy separado de mis lectores, pero mis lectores están separados de mí: mi último libro de cuentos no pudo salir en Argentina porque hubo dos cuentos que le molestaron a la Junta. Y no hago de esto una cuestión personal: están separados de 150 magníficos escritores uruguayos, chilenos y argentinos que no se pueden editar en nuestro país. En Chile, desde el 11 de septiembre de 1973, una generación de jóvenes fue tomada por la Junta y metidos en una escuela fascista dirigida por militares. Han pasado seis años y ellos vivieron la edad crítica (entre los 12 y los 18 años) bajo ese régimen, miles y miles de niños y niñas chilenas que en estos momentos creen en la Junta, creen en la Seguridad Nacional, creen que todos nosotros somos traidores. Creen que Chile es un país injustamente atacado y combatido. No es culpa de ellos, pobrecitos, porque en seis años los han convertido en lo mismo en que Hitler convirtió a las juventudes hitleristas, o Mussolini a los “balillas”. Bueno, eso es para mí una de las cosas más espantosas, y nosotros no podemos hacer nada, intelectualmente. Porque esto yo se los digo a ustedes, pero nadie lo va a escuchar en Argentina, nadie lo va a leer, ustedes lo van a publicar y salvo que alguien lo lleve en un bolsillo, nadie va a poder leerlo allí”.

EL ESCRITOR Y SU COMPROMISO CON LA REVOLUCION
“Yo tengo una gran latitud de enfoque en el plano de trabajo de los escritores. Yo creo que puede haber escritores puros, que no introduzcan ningún mensaje político en lo que hacen. Creo que eso es posible, y que su obra puede ser revolucionaria si es una obra creadora, que renueva, una obra bella. Lo único que exijo en esos casos es que la persona que hace literatura pura, muestre con su conducta personal que no es un escapista. Que si él no pone política en lo que hace, es solamente porque -por ejemplo- su vocación es escribir un soneto en donde la política no entre. Pero él tiene que demostrar con su conducta, con su responsabilidad personal, que tiene derecho a escribir esos sonetos. Mira, yo me divierto mucho en escribir literatura pura... El año que viene sacaré un libro, que estoy terminando, donde hay uno o dos cuentos con contenido político, los demás son cuentos fantásticos. Y creo que tengo derecho a escribirlos, porque mis lectores saben quién soy. Entonces, ¿por qué me voy a sentir obligado a poner la política en cada cosa que escriba? Mi literatura, entonces, sería muy mala, soy muy consciente de esto. No todo hombre ha nacido para la acción, no todo hombre tiene a veces ¿cómo decirte? las aptitudes físicas para jugarse en un plano de acción. No todo hombre ha nacido para ser soldado de una revolución. Puede ser un hombre de una vida interior, de una timidez de carácter, que lo lleva a escribir exclusivamente una obra que canta a la revolución. Pero yo no creo que se le pueda exigir una militancia práctica a todo el mundo”.

VIETNAM Y EL MANEJO DE LA INFORMACION POR EL IMPERIALISMO
“Yo creo que es positivo que se denuncien las violaciones de derechos humanos ocurridas en los países socialistas, en la medida en que se tenga total seguridad de lo que se denuncia. Porque, cuando se habla de violación de derechos humanos en esos países yo, por principio, examino con mucho cuidado el expediente, porque sé de sobra hasta qué punto la información del imperialismo reforma, cambia y modifica las cosas. Yo no olvido que, por ejemplo, siguiendo la última etapa de la revolución nicaragüense en el Herald Tribune, en París, se podía encontrar un análisis de cómo los yankis preparaban al lector norteamericano para que estuviera en contra del triunfo. Hablaban de Somoza como el tirano, el dictador, pero cuando hablaban de las columnas que avanzaban decían: “las columnas marxistas. Cada ocho o nueve párrafos te soltaban esa palabrita, para que la buena señora que vive en Minesotta o en Detroit diga: “¡Dios mío, los comunistas!” Entonces, cuando se habla del caso de Vietnam, yo estoy esperando encontrarme con García Márquez, que estuvo allí haciendo una gran encuesta, para que él me cuente a mí las cosas. Yo no me fío de los telegramas de prensa. Pero, cuando en Rusia y en los países de la órbita socialista hay flagrantes violaciones de derechos humanos, yo personalmente no me callo.”

AMERICA LATINA COMO UNIDAD: ¿REALIDAD O UTOPIA?
“Lo voy a decir de una manera sentimental, casi a lo Rubén Darío: en mi corazón, América Latina existe como una unidad. Soy argentino desde luego (y me siento contento de serlo), pero fundamentalmente me siento latinoamericano. Yo estoy en mi casa en cualquier país de América Latina, siento las diferencias locales, pero son las diferencias dentro de la unidad. Eso, en el plano personal. En el plano geopolítico, está la nefasta política de dividir para reinar, que han aplicado los norteamericanos desde hace tanto tiempo. Fomentando los nacionalismos, las rivalidades entre los países para dominarlos mejor, destruyendo el sueño de Bolívar de los “Estados Unidos de América del Sur” y creando diferentes países orgullosos, seguros de sí mismos, dispuestos a hacerse la guerra por cuestiones que no resisten un análisis profundo; eso es una realidad. Y yo pienso que uno de los deberes capitales de los políticos de izquierda, de los escritores revolucionarios, es intentar por todos los medios de luchar contra ese chauvinismo, que hace que un niño argentino en la escuela aprenda que él es mucho mejor y más que un niño chileno o paraguayo. Por cierto que en mi visita anterior hablé con venezolanos de la calle y su idea sobre los colombianos, su desprecio, su odio, me aterraron. Lo mismo, por supuesto, ocurre en el caso inverso. Es la prueba de que dividir para reinar funciona, que a los yankis les conviene seguir fomentándolo y que las dictaduras locales están encantadas de hacerlo”.

ENTONCES HABLO SOBRE LA VIDA Y LA MUERTE
“Un día en mi vida es siempre una cosa muy hermosa, porque yo me siento muy feliz de estar vivo. No tengo ninguna intención de morirme, tengo la impresión de que soy inmortal. Sé que no lo soy, pero la idea de la muerte no me molesta y tampoco le tengo miedo. Le niego existencia, entonces, eso me ayuda a vivir de una manera... ¿cómo decirlo? Bajo el sol, solar. Yo estoy muy contento de estar vivo, y además hay una cosa en la que poca gente piensa. Creo que es un prodigio maravilloso que todos nosotros seamos seres humanos, que estemos en lo más alto de la escala zoológica, por un azar puramente genético. Porque tú no eres responsable de ser quien eres. Venimos de una larguísima cadena genética y cuando yo veo a una gallina o una mosca que también han nacido de las mismas cadenas genéticas, me maravillo por ser un hombre y no una gallina. Yo soy un hombre, con todo lo bueno y lo malo que eso tiene. Y estoy contento de haber tenido una conciencia, de haber visto lo más que una conciencia puede ver del planeta. Y no te hablo más”.
Cuando pronunció estas palabras hacía más de media hora que estaba con nosotros, contándonos anécdotas y sonriendo, a veces, como un niño. Sí, él es un ser humano como usted y como yo, para hablar necesita mover la boca en la misma forma en que lo hacemos usted y yo. Pero él es Julio Cortázar.
© viviana marcela iriart, Caracas, septiembre de 1979.
© Fotos Eduardo Gamondés
Publicada en la Revista Semana, noviembre de 1979, Caracas, Venezuela.
Publicada en:
http://revistaarchivosdelsur.blogspot.com/2009/02/homenaje-julio-cortazar.html

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