Una pequeña presentación

Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves es una casa, un hogar, construido con amor, esfuerzo, dedicación y hasta con aburrimiento. Tiene muchas puertas donde todos pueden entrar. Tiene muchas habitaciones, donde de seguro en algunas podrás sentirte cómodo, y en otras, tal vez contrariado y hasta… por qué no… molesto. Sin embargo su propósito no es agradar ni molestar, no es ganar amigos ni enemigos… de todas maneras ambos son bienvenidos; su fin es mostrar y demostrar lo variopinto de una mirada, la pluralidad de una cosmogonía a través de mi “micromundo”, de lo exterior visto y sentido desde mi interioridad… es un grito contra la discriminación, es un arrullo de amor a la diversidad, es mi tarjeta de presentación como ser humano, como hombre, como gay y miembro de la comunidad LGBT... tal vez es algo más… no lo sé… aún lo estoy averiguando.

Félix Esteves

Amigos de Los Mínimos y Máximos

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miércoles, 13 de octubre de 2010

EL PIANO

El piano destilaba su música mientras mis dedos recorrían sus dientes marfilados de luna y de oro negro, la Suite para piano op. 25 de Schönberg lleno el salón y mis olvidados recuerdos florecieron una vez más... el abuelo con los ojos cerrados, vigilantes sus sensibles oídos no dejaban escapar la más mínima nota, y en un descuido uno de mis dedos toco la tecla que jamás podía sonar ... la regla de madera del estricto maestro reventó en mi hombro mientras gritaba "Nie, nie, tak nie"... cansado por la larga clase y por el injusto golpe dado, me levante furioso y le grite que le odiaba, que odiaba también el piano, que odiaba la música y que si algún día aprendía a tocar un instrumento sería la batería. Desde ese momento el abuelo dejo de hablarme. Mi hermana era la intermediaria entre los dos, más nunca me dedico una mirada, ni siquiera cuando arrepentido casi un año más tarde me senté una vez en el piano y empecé a tocar, él como siempre no se inmuto para corregirme y en medio de mi desafinado concierto se levanto y se encerró en su cuarto. Herido por tan cruel indiferencia más nunca visite el abuelo y aquel piano solitario se guardo para si su dulce y melodioso canto para llenarse solo de recuerdos.

Con la muerte del abuelo hace ya más de un mes y el de descubrir su pasado de sobreviviente del holocausto me dirigí a aquella casa antigua donde el abuelo vivió desde su llegada a Venezuela hasta su dolorosa partida. Entre a su cuarto y todavía olía al fuerte combinado de mentol y alcohol que utilizaba el abuelo para sus achaques, abrí el closet y me puse a curiosear entre sus ropas, enseguida me percate de una cajita vieja de madera, la saque y me senté en la cama para hurgar en su interior, había una añejadísima cinta que en sus mejores tiempos debió de ser azul, algunos botones metálicos, una foto de la juventud del abuelo con una muchacha, ambos vestidos de novios, era la abuela, esa la que él nunca nombro porque apenas decían su nombre brotaban de sus ojos diamantinas y diáfanas lagrimas... unos papeles casi ilegibles y en el fondo un papel muy doblado que resulto ser un programa de recital de piano. En el avejentado papel aparecía una foto de una muchacha con una cinta azul en la cabeza sentada como si tocara el piano, era la misma chica de la foto del abuelo joven, era la abuela que con sus finos dedos daba conciertos en Varsovia antes de la ocupación Nazi... ahora eran mis lágrimas las que brotaban y mojaban el delicado papel que termino de deshacerse entre tanto llanto, moco y remordimiento.

Salí de la habitación como queriendo huir cuando tropecé con el piano, aquel piano que odie tantas veces y ahora nos enfrentábamos ante la tristeza de saber una verdad que me ataba más que nunca al abuelo, a la abuela y a mi orgullo estupido que nunca me permitió pedirle perdón, con el corazón roto me senté en el piano y brotaron de la nada aquellas notas, aquellos arpegios como nunca yo los había tocado...era la Suite para piano op. 25 de Schönberg, la misma que aquel día mi abuelo me corrigió y yo revente en furia... pero esta vez la toque con la maestría de los grandes talentos, porque sentía que a mi lado me estaban acompañando mis queridos abuelos.

Por Félix Esteves

jueves, 5 de noviembre de 2009

LOS CRISTALES ROTOS


Sonaron los cristales rotos.
Un silencio de humo negro cubrió el cielo.
Una melodía de violines nos hizo sordos
y unas marionetas nos cegó
y cerrarón nuestros ojos.

Las estrellas caidas
ahora deambulaban asustadas
entre las aceras
entre cientos de armas
fusiles
odios y de rabias encontradas.
Titilaban ahora de miedo en los mercados
mientras comerciaban
con el poco brillo que les quedaba
tal vez un pan por un anillo
o una cebolla... por un diente de oro.

Las estrellas ahora...
eran del suelo
del povo
y de sangre
y fueron muriendo
dentro del ghetto.

Mientras una vela enfermiza
alumbro mi último Sabbath
yo abrazado a mi familia
profundamente dentro de todo mi ser
gritaba
Mazal Tov...
Mazal Tov...

Los cristales rotos
que no vuelvan a llorar...

martes, 22 de septiembre de 2009

Una Verdad Incuestionable

Ilustracción de John Cox

Pareciera que el único fin de la política internacional del presidente de Irán Mahmud Ahmadineyad es irritar a la comunidad mundial ya que cada vez que se dirige o emite una declaración a las naciones del mundo solo sabe prorrumpir anuncios de carácter belicista y xenofóbicos, un ejemplo de lo antes dicho es que el mandatario del país persa declaró y cuestionó lo que inevitablemente no se pudo y nunca se podrá borrar de la historia de la humanidad: El Holocausto Judío. En un mensaje antes de su visita a New York para la asamblea general de la ONU el presidente iraní dio fe de que el holocausto nunca ocurrió y sugirió que el asesinato de seis millones de judíos por los nazis es una leyenda y además declaro que es una invención para consolidar el pueblo y la nación de Israel.
Esta no es la primera vez que Mahmud Ahmadineyad emite un juicio como este, ya antes de las elecciones que lo colocaron como presidente de la república islámica iraní en el 2005, había declarado públicamente que el genocidio judío perpetrado por los Nazis era solo un cuento; pero aquella vez muchos pensaron que era simplemente un truco político para ganar adeptos a su campaña presidencial; hoy a ya cinco años de gobierno y a su reelección (puesta en entredicho) vemos que el pensamiento antisionista sigue latente más que nunca en Mahmud Ahmadineyad y vemos con horror como el país que dirige este señor mueve sus fuerzas hacia el armamentismo y a la energía nuclear, que aunque ellos digan que es con fines pacíficos, es muy seguro que tal aseveración no sea cierta y dicha energía atómica este dirigida a la creación de armas nucleares.
En este momento de la humanidad donde se está buscando en realidad una paz mundial, es difícil creer que esto pueda ocurrir, la cuerda floja en que caminan los poderes mundiales y las ambiciones egoístas de algunos dirigentes políticos se tensa cada día más, son varios los polvorines a punto de estallar en cualquier momento, vemos el caso de Oriente Próximo (Irán, Irak e Israel), el Pacifico Nororiental (las dos Coreas, China y Japón), las tensiones en América del Sur, los conflictos en Afganistán y Pakistán entre otros . Todos estos conflictos son verdades que aunque están ahí como problemas las podemos evitar con el dialogo, con buenas políticas internacionales y hasta pactos de no agresión entre los pueblos y naciones. Pero lo que no podemos olvidar es que la Historia de la Humanidad lleva escrita en sus páginas una verdad incuestionable, punzante, intensa y triste que aunque muchos quieran borrar y romper sus páginas nunca lo podrán lograr pues está escrita con el dolor y la sangre de todas las victimas que lo sufrieron y lo seguirán padeciendo en las generaciones futuras y es El Holocausto en todas sus manifestaciones, no solamente genocidio judío sino también aquellos realizados contra los Testigos de Jehová, Homosexuales y Gitanos entre otros.







Por Félix Esteves

domingo, 7 de junio de 2009

NUESTRO HOLOCAUSTO

Erwin Schimitzek. Joven deportado y asesinado durante el Holocausto
solo por ser homosexual.
Ya han pasado sesenta y cuatro años de la liberación de Auschwitz y aún no se sabe a ciencia cierta la cantidad de los asesinados en los campos de exterminio o de concentración nazi, se ha llegado hablar solamente de más de un millón trescientos mil [1]asesinados en Auschwitz donde las victimas no solo eran los judíos, sino también Gitanos, Testigos de Jehová, Musulmanes, Socialistas y Homosexuales entre otros. Pero es en el año 2000 que se reconoce verdaderamente nuestro holocausto primeramente por el gobierno francés en abril y en noviembre de ese mismo año en Alemania cuando el Estado o gobierno alemán pidió disculpas por la persecución, tortura, deportaciones y homicidios de la población gay y lesbiana durante la dictadura nazi.

Símbolos para clasificar a los "antisociales" durante el régimen Nazi: Judíos,
Testigos de Jehová, Homosexuales, Políticos, entre otros muchos. El triangulo
rosa estaba destinado a los gays.
Cuando Adolfo Hitler llega al poder en el año 1933 se empieza a maquinar el exterminio a todos aquellos que se oponían al régimen y a todas aquellas personas que supuestamente eran los culpables de la decadencia alemana y en octubre de ese año la Gestapo creó un cuartel general para combatir la homosexualidad alegando que eran “socialmente aberrantes” y “anti-alemanes” porque supuestamente mermaban al país de hijos y por tanto de la persistencia, estabilidad y supervivencia de la raza aria. A partir de entonces empieza el horror de los homosexuales que son torturados y asesinados en los diferentes campos de concentración. Al principio eran llevados a los campos y se les colocaba un punto negro o se les colocaba el número 175 que era el artículo que pertenecía al código penal alemán donde se penaba el acto homosexual y que fue creado el 15 de mayo de 1871 y que estuvo vigente hasta 1994 con la unión de las legislaciones de las dos Alemanias. Más tarde se utilizaría el símbolo del triangulo rosado invertido como distintivo para los gays y lesbianas.

Durante esos largos años (1934-1945) nuestra población fue sometida a las más aberrantes situaciones, torturas y experimentaciones. Entre los más terribles experimentos cometidos era la castración manual, la castración por medio de radiación, la aplicación del virus de la hepatitis, el congelamiento, y la alimentación únicamente con agua de mar. Después de la liberación los pocos sobrevienes fueron olvidados y durante el famoso juicio de Núremberg no fueron considerados como víctima de los nazis.

Todavía hay países donde se estipula en sus legislaciones el castigo al homosexual hasta con pena de muerte como es el caso de muchos países musulmanes:


“La homosexualidad es ilegal en 26 países musulmanes, y es castigada con penas que van desde años de prisión, pasando por castigos físicos como latigazos y llegando hasta la pena de muerte. De hecho los 7 países del mundo que castigan la homosexualidad con la muerte son todos islámicos.”[2]

Pero lo que es peor aún, es que en los países desarrollados y en naciones en vías de desarrollo donde supuestamente no existen leyes discriminatorias contra nuestra población, es el mismo colectivo que segrega a los homosexuales y vemos en los diarios, televisión y también por internet que cada vez se cometen asesinatos solo por el hecho de amar y ser amado por la personas del mismo sexo. En Alemania solamente en el 2008 el monumento dedicado a la población gay exterminada durante el Holocausto fue profanada dos veces, rompiendo los cristales; y esto no es nada con los muchos asesinatos que se comenten a diario en muchos países contra la población GLBT.

Monumento en la ciudad de Berlín dedicado a las victimas gays del Holocausto.
Por la ventanilla se puede ver la imagen de dos chicos besándose. Este monumento
como muchos dedicados a la población GLBT ha sido motivo de ataque de ciertos
grupos pro-nazis y de personas intolerantes.
Nuestro holocausto está ahí, cada vez que despiden de su trabajo al muchacho y a la joven por ser gay y lesbiana, o cuando se niega la entrada a un lugar a una persona solo por el hecho de presentar su diferencia de genero, cada vez que gritan "Maricón" cuando un jugador de fútbol que decidió salir del closet entra al campo a jugar, cuando leemos en la prensa que mataron a un hombre por ser homosexual, cada vez que vemos que la policía únicamente para a unos jóvenes por ser gays y los humillan delante de todo el mundo... pero también persiste la sombra del holocausto cada vez que nos escondemos, cuando negamos nuestro estilo de vida porque aun existe el miedo de no encajar en un mundo donde desgraciadamente parece que el amor es un delito.


Fuentes:
Por Félix Esteves

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