Una pequeña presentación

Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves es una casa, un hogar, construido con amor, esfuerzo, dedicación y hasta con aburrimiento. Tiene muchas puertas donde todos pueden entrar. Tiene muchas habitaciones, donde de seguro en algunas podrás sentirte cómodo, y en otras, tal vez contrariado y hasta… por qué no… molesto. Sin embargo su propósito no es agradar ni molestar, no es ganar amigos ni enemigos… de todas maneras ambos son bienvenidos; su fin es mostrar y demostrar lo variopinto de una mirada, la pluralidad de una cosmogonía a través de mi “micromundo”, de lo exterior visto y sentido desde mi interioridad… es un grito contra la discriminación, es un arrullo de amor a la diversidad, es mi tarjeta de presentación como ser humano, como hombre, como gay y miembro de la comunidad LGBT... tal vez es algo más… no lo sé… aún lo estoy averiguando.

Félix Esteves

Amigos de Los Mínimos y Máximos

miércoles, 15 de agosto de 2012

ODA A LAS NALGAS.


Elevadas… creo tocar el cielo
eres tierra y carne donde me entierro.
Envidia venusiana donde Marte
sin miedo juega, sin dejar de ser guerrero.

Son olas sin ser océano
y aun así nado como en la mar abierta.
Mi miembro como Neptuno
se mece bravío como en reyerta.

Suaves glúteos, nalgas o posaderas...
Tributo de Ganimedes donde Zeus perdió su cabeza.
Nubes de sueños, jardín de Cupido
donde florece mi saeta.

Apetito… que se hace pasión
pasión que se hace viciosa querencia
que me eleva y me agota… cuando caliente
se me abren… ¡Olimpo!...  Sus puertas.


Por Félix Esteves

sábado, 11 de agosto de 2012

BINARISMO SEXUAL Y BINARISMO DE GÉNERO... El "deber ser" y el "querer ser" en la sociedad de la heteronormativa.


Dentro de la cultura occidental siempre se ha enseñado que el mundo se divide en mujeres y hombres y en consecuencia, hay dos posibilidades con respecto a nuestra orientación sexual, si te gustan las personas del mismo sexo eres homosexual, si te gusta lo contrario eres heterosexual. Ambos, mujeres y hombres, aparecieron en la tierra al mismo tiempo, y se ha de suponer que el deseo erótico y sexual floreció de igual manera hombre-mujer, mujer-hombre, mujer-mujer y hombre-hombre. Es decir que sí existe biológicamente el sexo masculino como el sexo femenino, y ambos con diferentes deseos, la heterosexualidad y la homosexualidad son tan validos el uno como el otro.

El problema deriva de la construcción cultural que ha hecho como normativa la heterosexualidad. Y en esa heterosexualidad hegemónica han creado una serie de normas, leyes, estatutos y enunciados morales que benefician a esa heterosexualidad y a su heteronormativa y perjudica la diferencia, es decir a la homosexualidad. Si la sociedad acepta el binarismo Hombre-Mujer y le es válido en todos los sentidos, ¿por qué no aceptar el binarismo Heterosexual-homosexual?

Hay muchas formas de ser, se puede ser hombre, pero dentro de esa construcción social y cultural se puede ser heterosexual o homosexual, heterosexual machista y heterosexual feminista, heterosexual cerrado o heterosexual abierto, igualmente se puede ser homosexual afeminado, o homosexual masculino, homosexual abierto o homosexual cerrado, bear, leather, etc., etc.; igualmente ocurre con las mujeres, se puede y existen diferentes tipos de mujeres, mujeres masculinas que no necesariamente sean lesbianas, como existen lesbianas que son muy femeninas. Existen mil formas de existir, de vivir y de ser, y en esas diferencias esta la importancia y el valor de la raza humana. Asi, como existen negros, blancos, amarillos, indios, mongoles, y muchísimos más según la antropología clásica y la moderna, el ser hombre, mujer, homosexual o heterosexual es una minúscula forma de ser en este inmenso mundo de diferencias.

Imaginemos un mundo, donde la homosexualidad sea la norma, ¿acaso sería justo para los heterosexuales? O imaginemos que la sociedad haya construido a los hombres de forma y manera que fueran delicados y sumisos, y a las mujeres creado y formado para ser rudas, fuertes y creerse las dueñas del mundo; así como no es justo el machismo imperante, tampoco entonces sería justo la supremacía femenina sobre los hombres.

Lo que trato de decir, es que no existen las mujeres y los hombres desde una perspectiva esencialista. En realidad, somos más complejos, somos principalmente seres humanos que tenemos diferentes características que van más allá de lo femenino y lo masculino, y no exclusivamente desde el enfoque social, cultural y psicológico, sino también a la configuración biológica. Somos más que un pene o una vagina, (de allí proviene el facilismo del binarismo), hay mayores y otras diferencias, como la raza, no obstante las clasificaciones por los conceptos biológicos y antropológicos sobre la raza ya no son válidos o aceptados hoy día, pero no todo puede ser color de rosa, y el concepto biológico del sexo sigue siendo importante y el género sexual sigue prevaleciendo para discriminar y perjudicar a las minorías.

La construcción social de género está tan enraizada en casi todas las culturas alrededor del mundo, que incluso antes del nacimiento del bebé, el género puede significar una cuestión de vida o muerte. Todavía la criatura no ha nacido, y ya los padres y familiares le imponen ciertas reglas y van adaptando al “no nacido” a sus preferencias y gustos: el padre ya le compró una pelota de futbol, y la madre ya empezó a tejer o a comprar todo azul, porque la criatura que viene en camino es un niño y por lo tanto le debe gustar el futbol y el color azul, cosa típica de los hombres, sin darse cuenta que todo es una construcción social y cultural. A lo mejor el bebé cuando nazca aborrezca el color azul y la pelota de futbol en su pequeño mundo lo atemorice, pero ya está escrito en la memoria colectiva el “deber ser”, sin importar el “querer ser”.

De allí nace el concepto y la latente teoría de la desigualdad, y más adelante se pone más difícil.  Desde la infancia a la adolescencia y la adultez, la heteronormativa y su binarismo se empujan y se perpetúa, segregando aún más y, a veces, desequilibrando, los sexos. Este terrible concepto se ve en todo el mundo, y los estereotipos tradicionales de género se promueven tanto en los países ricos como en los pobres, en los progresistas como en los retrógrados y conservadores, y los que están en paz como los que están en guerra.

Es necesario empezar con una educación que iguale los géneros, que no existan diferencias, que los niños y las niñas se sientan por igual en las aulas, educar para aceptar la diferencia, aprender que todos por igual tenemos el derecho a las mismas oportunidades, tanto el hombre como la mujer, tanto el heterosexual como el homosexual, tanto el caucásico como el negro, tanto el flaco como el gordo, tanto el feo como el hermoso.

En la medida que aceptemos la diferencia y rompamos con la hegemonía y el sectarismo del binarismo sexual y de género seremos capaces de terminar con los odios y aprenderemos a amar a nuestro prójimo; tal vez no es malo sabernos diferentes o distintos, lo importantes es sentir y creer que esa distinción o diferencia no es lo mismo que  desigual,  cuando aprendamos a ver o a sentirnos iguales de seguro los seres humanos podríamos ser más libres y por lo tanto más felices.

Por Félix Esteves.

RESPUESTA A UNA CARTA HOMOFÓBICA...

"James: esta es una carta difícil pero necesaria.

Espero que tu llamada no haya sido para recibir mi bendición por tu estilo de vida depravado. Tengo buenos recuerdos del tiempo que pasamos juntos, pero todo eso quedó en el pasado.

No esperes conversar conmigo. No habrá comunicación en absoluto. No te iré a visitar, ni yo
te quiero en mi casa. 
Tú hiciste tu elección, aunque pueda ser la incorrecta. Dios no tenía la
intención de ese estilo de vida antinatural.
 Si decides no asistir a mi funeral, mi familia y amigos lo van a entender. Pasa un buen cumpleaños y una buena vida. Cualquier intercambio de regalos no será aceptado. 

Adiós,
papá.".


Esperando que no la rompas y la leas... aunque sea por última vez:

Papá, te escribo porque recibí tu carta, que llamaste o mejor dicho describiste como difícil de escribir pero necesaria, pues no era necesaria tu carta, pues tu intolerancia ya la conocía, por eso me aleje de ti para no hacerte más daño, aunque no es mi intención herir a nadie, para mí si es fácil escribirte y más aún sobre mi elección de vida, porque por mucho tiempo he guardado lo que siento adentro y ahora tu epístola me permite aflorar todo mi sentir hacia tu rechazo.

Primeramente, no te eches la culpa, y mucho menos culpes a mamá, ella es y será siendo la mejor madre del mundo, ella al igual que yo sufrimos tu prejuicio, porque aunque pensaba que ella no sabía de mi otra vida, al fin y al cabo madre es madre, y en el fondo saben quiénes son sus hijos, ella en silencio lloraba, pero aun así nunca se negó, como tú lo estás haciendo ahora, a su abrazo, a su cariño y al beso maternal, sé que ella nunca entendió mi homosexualidad, pero si me comprendió, sé que me dijo mil veces “cuando te vas a casar y darme nietos”,  pero jamás me insulto como tú lo hacías, cuando me gritabas frente a todos “compórtate como un hombre”, o cuando me decías cruelmente “no llores carajo, que los hombres no lloran como mujercitas”… gracias a Dios mamá siempre estuvo allí, para consolarme, protegerme y comprender mi sentir, y también para calmarte

Desde muy pequeño sentí mis inclinaciones hacia las personas de mí mismo sexo, y paralelo a eso, sentí tu odio hacia aquello que te era diferente, si, esa diferencia de la cual tanto te burlabas, pero que en mi iba creciendo. No te guardo rencor, porque eres mi padre y comprendo que naciste diferente, en una época distinta, y la poca educación que tuviste no te permitió abrir tu mente y tu corazón. Te amo profundamente, porque me distes la vida, me criaste bien con lo poco que tenías, y a pesar de todo sé que en tu brutalidad de hombre machista había amor de padre. Jamás te guarde rencor ni odio, ni lo pienso albergar en mi corazón, en mi vida ya he visto y sufrido mucho odio, en la escuela, en la universidad y en el trabajo, todavía hoy siento el odio de los demás hacia mi diferencia, pero no por eso yo los voy a odiar, no nací para eso y creo que tú a pesar de todo, jamás me criaste para acoger en mi pecho ese terrible sentimiento.

A diferencia de ti, yo sí espero verte algún día, es necesario que sanes tus heridas, sé que puede tardar, pero yo esperaré por ti, sí no es así y mueres antes, no haré caso de tu pedido, sí iré a tu entierro, creo que tanto tú como yo lo merecemos, porque nos une ese nexo, que aunque roto jamás nadie puede romper, tu eres mi padre y eso nadie me lo quita, te quiero y siempre te querré, porque recuerdo los gritos, pero recuerdo que fuiste tú quien me enseño a manejar bicicleta; porque recuerdo tus golpes, pero también recuerdo cuando me enfermaba y eras tú quien a toda velocidad me llevabas al hospital y controlabas a mi madre que lloraba desesperada; recuerdo tu rechazo, pero también recuerdo las palmaditas en la espalda cuando yo hacía algo bueno; y todos esos recuerdos buenos pesan más que los malos recuerdos. Esa bondad que muchas veces me diste y que también muchas veces me negaste me hicieron ser el hombre que soy hoy, aunque tú no lo creas o te niegues a admitirlo.

Sé que le llevas flores a mamá todos los domingos, sabes bien que yo voy al cementerio los sábados, yo también le llevo rosas amarillas, ojala pudiéramos un día confundirnos y llegar junto a su tumba, quizás ella en su muerte pueda lograr lo que no pudo en vida, reconciliarnos y volver a ser una familia unida.

Adios papá… disculpa, es mejor decirte hasta luego, te quiero
Tu hijo

viernes, 10 de agosto de 2012

LA PINTURA DE MARTIN BROUILLETTE: De soledades y comunicaciones transgredidas por la Era del Internet.



Romantic Illusion. Serie "iSeduction", 2008.
Técnica Mixta/Madera. 90"x60"
La obra pictórica de Martin Bruillette (Montreal, 1974) se fundamenta principalmente en la condición humana plena de soledades en la era de las i-comunicaciones, es decir de la lucha de la raza humana frente el aislamiento que produce la invasión de las computadoras, laptops, teléfonos celulares y otros artilugios de la robótica. Sus cuadros, principalmente aquellos dedicados a la figura humana, están llenos de los sentimientos de aislamiento e incomunicación, individuos sin rostros, por lo general pálidos y sombríos, quizás porque nunca salen de sus yermas habitaciones donde habitan con sus computadoras, donde en sus microcosmos creados bajo la sombra de sus cielos de cemento buscan sin sentido comunicarse con otros mundos o microcosmos tan solitarios como los de ellos a través de la internet.

Identity, 2005.

Un reve te toi, 2005.
El artista canadiense toma las fotografías como punto de referencia en cuanto al aspecto físico de lo que está tratando de expresar. Luego, al ser sensibilizado y utilizando su memoria, integra una perspectiva conceptual a estas imágenes. Su trabajo tiene una fuerte influencia figurativa, pero al mismo tiempo una gran dosis de abstraccionismo, de expresionismo abstrato que nos recuerda ciertas connotaciones baconianas, y hasta, por qué no, del desorden exquisito de Pollock en sus diminutos detalles de aquellos seres repletos de desvelos incomunicacionales.

Martin Brouillette nos ofrece una pintura llena de belleza y caos, de frágil ternura y devoradora seducción, angustia y pasividad frente a los hechos cismáticos que nos imponemos a diario frente a nuestros semejantes. Brouillette nos dice que frente a la intransigente invasión informática el hombre ha dejado de percibirse como humano, para verse distorsionado… como una máquina sin piel, como un robot más de esta cruel transpostmodernidad.

En sus trabajos de “La Cámara Gris” es  eminente que Martin Brouillette establece un paralelismo entre sus pinturas y la novela de Thomas Mann “Muerte en Venecia”, libro escrito en 1912, esta obra literaria habla de la fascinación, o mejor dicho, pasión obsesiva que el personaje principal desarrolla secretamente por la belleza del joven Tadzio.

Rapture. Serie "La Cámara Gris", 2010.
Oleo/Tela. 36"x48"

Hotmail solitaire. Serie "La Cámara Gris", 2010.
Oleo y Crayón/Tela. 54"x42"
Brouillette sabe que esa antigua pasión por la belleza de la juventud, tan milenaria que ya los Griegos sentían y veneraban, sigue aún día estableciendo o desarrollando obsesiones, deseos, perturbaciones eróticas, ofuscaciones sicalípticas, y conflictos de apetencia aversión en nuestra sociedad imbuida en la internet, en la red ciberespacial, donde las fantasías de los individuos son sosegadas o alimentadas, apaciguadas o desbordadas.

El artista para llegar a la profundidad y darle un mágico realismo  a su propuesta recreo un espacio virtual para materializar los límites de la exposición. Así lo gris de la red, los azules grisáceos del ciberespacio están simbolizados por la oscuridad que rodea las obras, que deslumbran como las pantallas de las computadoras gracias a la excelente iluminación.  Todo parece anónimo, como escondido en la oscuridad grisácea donde las pinceladas cromáticas llenan de erotismo, pasión y deseo los anémicos y pálidos retratos, donde se expresa la triste soledad del hombre de la transpostmodernidad.

Phantasme et obsessions. Serie "La Cámara Gris", 2010.
Oleo/Tela. 30"x24"

Montaje o instalación  para "La Cámara Gris", 2010.
En la serie  iSeduction Martin Brouillette obsesionado con la invasión de las nuevas tecnologías y en los estragos que hace en la convivencia de los humanos, nos propone en estas pinturas la debilidad del hombre frente a las nuevas formas de comunicarnos, que más que acercarnos, nos aleja de nuestros congéneres. Internet, el i-phone, el blackberry, skipe, messenger, y tanto instrumento existente para solo mandarnos pin, mensajes de textos, y dejarnos de compartir el tú a tú, el dialogo directo y abrazo amigo. Una tecnología que nos mantiene informados del mundo entero pero que al mismo tiempo va creando microcosmos individuales que se alejan cada vez más. 

Spring awakening. Serie "iSeduction", 2008.
Técnica Mixta/Madera. 40"x30".

Unleashed confessions. Serie "iSeduction", 2008.
Técnica Mixta/Madera. 90"x60".
En su serie “healing” Brouillette nos presenta unos seres igualmente en solitarios, ángeles con alas derruidas, gastadas, individuos que sufren y padecen sin saber el principio de su dolor, aislados de otros que como al igual que ellos padecen el “infinito incierto” de una realidad humana transgresora.


Sin título # 102. Serie "Healing", 2006.
Técnica Mixta/Madera. 40"x48",

Sin título # 109.  Serie "Healing", 2006.
Técnica Mixta/Madera. 24"x18".
Sin título # 108. Serie "Healing", 2006.
Técnica Mixta/Madera. 20"x30".
Si quieres conocer más sobre la obra y el curriculum vitae de Martin Brouillette puedes pinchar el siguiente link:

Por Félix Esteves

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