Una pequeña presentación

Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves es una casa, un hogar, construido con amor, esfuerzo, dedicación y hasta con aburrimiento. Tiene muchas puertas donde todos pueden entrar. Tiene muchas habitaciones, donde de seguro en algunas podrás sentirte cómodo, y en otras, tal vez contrariado y hasta… por qué no… molesto. Sin embargo su propósito no es agradar ni molestar, no es ganar amigos ni enemigos… de todas maneras ambos son bienvenidos; su fin es mostrar y demostrar lo variopinto de una mirada, la pluralidad de una cosmogonía a través de mi “micromundo”, de lo exterior visto y sentido desde mi interioridad… es un grito contra la discriminación, es un arrullo de amor a la diversidad, es mi tarjeta de presentación como ser humano, como hombre, como gay y miembro de la comunidad LGBT... tal vez es algo más… no lo sé… aún lo estoy averiguando.

Félix Esteves

Amigos de Los Mínimos y Máximos

Mostrando entradas con la etiqueta Cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de febrero de 2014

LA GRAN BELLEZA... La serpiente se muerde la cola...


“La gran belleza”  es una metáfora abstrusa pero al mismo tiempo muy precisa de la decadencia. Pero no de esa decadencia que lleva a la extinción, sino de aquella que permite la renovación, el resurgimiento, aquella que consiente la auto-evaluación por medio de la crítica violenta  y la sátira brutal. El film que tiene como escenario una Roma antiquísima en su forma pero moderna en su energía es simplemente el reflejo de una Europa que se renueva por la capacidad de reconocer sus propias fallas, sus vicios y temores, pero también por la facultad de conocer pero sobre todo de entender su propia historia. El drama se nos presenta asimismo como un  uróboros  que simboliza el ciclo eterno de las cosas, también el esfuerzo eterno, la lucha eterna o bien el esfuerzo inútil, ya que el ciclo vuelve a comenzar a pesar de las acciones para impedirlo.

La película de Paolo Sorrentino nos abofetea con una fauna de intelectuales y artistas,  que presumen de ello, para saciarnos con su fatua banalidad al mismo tiempo  que se anteponen, luchan y se enfrentan entre ellos mismos, y que  contrastan su crepúsculo con el paisaje físico e intelectual del  arte italiano que fue, es y será producto de esa fauna que se devora a sí misma.  Gep Gambardella, protagonista de esta peculiar película, es el motor de ese ocaso, que se resiste a morir y busca entre el barroquismo, a veces divino y a veces petulante de las imágenes, la energía o tal vez la musa que le devuelva las ganas de seguir adelante. Así Gambardella va conociendo personajes que introduce en su mundo sin llegar a reivindicar su estilo de vida o proponerle un cambio que lo saque de la desidia y el ostracismo intelectual.

“La gran belleza”, devoto a la historia cinematográfica italiana y en especial del cine felliniano, con el toque existencialista de Antonioni , nos regala momentos alegóricos increíbles, por ejemplo el turista japonés que al ver una panorámica de la ciudad eterna muere aludiendo a la famosa frase “Roma o Muerte”, o la escena en que aparece una añeja pero bellísima y elegante Fanny Ardant, como un fantasma en la noche italiana, simbolizando a una Europa que a pesar de sus años sigue iluminando todo a su alrededor y dispuesta a seguir seduciendo y seguir siendo seducida. Se tiene que nombrar la mordaz escena del Botox,  O la escena de una jirafa que simboliza un ser superior, lo cual le hace ser más objetiva en su comprensión del mundo, Gambardella la admira y como ella  contempla las cosas desde un ángulo de mayor visión, pero en un instante el animal desaparece como desaparecen las ganas de seguir adelante del protagonista en ciertas ocasiones. Es también interesante la escena de la instalación fotográfica donde se muestra miles y miles de fotografías de una misma persona como las millonésimas formas de ser y de existir, e invitando a reconocer que simplemente no somos uno, sino lo variado en que nosotros mismos nos podemos convertir, somos los artífices de nuestra propia personalidad y nos podemos rehacer a nuestro antojo. Cabe mencionar, la escena poética de los flamencos, símbolo de las emigraciones, que se posan en el balcón del apartamento de Gambardella a carroñar los desperdicios de una bacanal de la noche anterior en homenaje a una mujer santa que con su soplo sacrosanto invita a las singulares aves poblar el cielo gris romano.

Pero el film no sólo es imagen, aquel festín visual está acompañado de unos parlamentos y diálogos  geniales, que acarician pero también hieren, porque Gep en su decepción no tiene pelos en la lengua y entre el habla y el pensamiento va soltando un discurso donde se mezcla la melancolía, la rabia y la desidia acumulada, pero todo dicho o contado con y como una exquisita reflexión.


 “La gran belleza”, tal vez la mejor película italiana de este siglo, es una cinta manierista, sarcástica, a veces simple, aunque nunca humilde porque es pretensiosa en el buen sentido de la palabra, así de presumida como son los romanos, que se creen, porque lo fueron, los dueños del mundo.

Por Félix Esteves.

miércoles, 22 de mayo de 2013

TOMBOY: EL DESCUBRIMIENTO DE LA IDENTIDAD SEXUAL.






Tomboy es una de las tantas películas que se pueden ver en el marco del Festival de Cine Francés de Caracas en su vigésima séptima edición y que empezó este 10 de Mayo. Tomboy es un término despectivo para calificar o adjetivar el comportamiento altamente masculino de ciertas mujeres; es decir tomboy sería la traducción para palabras  como marimacho o camionera y nuestra película trata sobre eso, no obstante, el film no es un melodrama como “Los muchachos no lloran” (Boys Don’t Cry, 1999) o el espantoso film de acción tailandés “Tomboy Comando” del 2003.


Esta hermosa y conmovedora película es la búsqueda y el encuentro de nuestra propia sexualidad o de nuestra identidad sexual y nada más. La gran virtud de la cinta es que aborda con maestría un problema natural y nada inusual en la infancia, que es el descubrimiento de esa parte tan importante que es la manera y forma en que nos vemos y la que queremos mostrar a los demás ligado por supuesto a la identidad sexual.

“Tomboy” es la historia de una niña, Laure,  de 10 años que se siente y quiere ser niño. El film comienza con la mudanza del núcleo familiar - conformado por los padres de la protagonista y su hermanita – a un nuevo barrio en las afueras de Paris. La mudanza le brinda a Laure la oportunidad de construir o formar su nueva sexualidad,  hay que acotar que ya la niña presenta desde el inicio y antes de llegar al nuevo barrio, una personalidad masculina, no obstante el nuevo entorno le permite crear a Mikael, un niño, o su propia identidad. Pero Laure no crea a Mikael solo para jugar al futbol o para comportarse como un niño, hay otro trasfondo, otra realidad, y es que Laure además le gustan las niñas, es decir es lesbiana.

En el nuevo “ecosistema” existen otros agentes como los otros niños y niñas del barrio, donde rápidamente Mikael encaja de mil maravillas, Laure es Laure en las cuatro paredes de su casa, es la niña de mamá y papá, aunque ella sigue comportándose como un varón y se viste como tal, la única que percibe la diferencia es la hermanita menor que la ve como realmente es; en el jardín del complejo urbanístico y en el bosque adyacente a los edificios Laure es Mikael y como en el “Jardín Secreto” aquel verdor se convierte en el sitio donde Laure/Mikael libera su propio yo, su verdadera personalidad.


Existen en el film grandes escenas, pero quizás las más relevantes e importantes son en primer lugar la escena en que la niña encerrada en el baño se mira en el espejo y empieza a descubrir su cuerpo,  la escena en la cancha de futbol donde copia o imita los comportamientos masculinos de sus compañeros de juego, después  la escena de la plastilina cuando Laure empieza a moldear su pene, y para terminar, cuando la madre ya descubierta la mentira de Laure, la abofetea y la obliga a vestirse como una niña  y a enfrentar la verdad en el vecindario.


La película dirigida magistralmente por Céline Sciamma tiene la suficiente  ternura e intuición para afrontar y emprender el “compromiso” de identidad sexual de una niña de 10 años como ambición para sobrepasar ese punto de partida argumental.  Y digo “Compromiso” porque la identidad sexual no debe enfrentarse o verse como un conflicto y la directora así lo hace ver. Laure/Mikael si bien construye su identidad sexual a base de una mentira, es una verdad que ella se siente varón y quiere ser varón, la mentira nace por la imposición social del binarismo sexual donde solo deben existir los varones y las hembras.

“Tomboy” es un importante, claro y hermoso juicio o reflexión sobre los prototipos sociales, al mismo tiempo es una “buena cachetada” a las miradas aferradas en lo convencionalismos sociales que no quiere ver la realidad o la existencia de otras sexualidades.

“Tomboy” una película intima pero poderosa; silente, no hace falta los diálogos aunque existen, para saber lo que es y no es dentro del mundo de Laure/Mikael.  Un film sin estridencias, sin morbosidad, puro, que nos narra la realidad de la infancia de la comunidad LGBT. No dejen de verla.

Ficha Técnica:

Título: Tomboy
Título original: Tomboy
Dirección: Céline Sciamma
País: Francia
Año: 2011
Duración: 82 min
Género: Drama
Reparto: Zoé Héran, Malonn Lévana, Jeanne Disson, Sophie Cattani, Mathieu Demy, Rayan Boubekri, Yohan Vero, Noah Vero, Cheyenne Lainé, Valérie Roucher
Guión: Céline Sciamma
Productora: Canal+, Arte France, Films Distribution, arte France Cinéma, Centre National de la Cinématographie (CNC), Région Ile-de-France, Arte / Cofinova 6, Hold Up Films, Lilies Films

Por Félix Esteves

sábado, 12 de enero de 2013

TENNESSEE WILLIAMS: El Deseo Homoerótico Atrapado en su Período Pre-Stonewall.


Pequeño Preámbulo.


Thomas Lanier Williams, mejor conocido como Tennessee Williams, nació el 26 de marzo de 1911 en Columbus, Mississippi. Su madre Edwina Dakin, era una maestra de piano, hija de un ministro de Prim; su padre Cornelius Coffin Williams, un vendedor de zapatos,  alcohólico, que maltrataba a su esposa e hijos y que llamaba a Tennessee en forma de burla “Miss Nancy” debido al amaneramiento del niño. Tennessee pasó así sus años de formación en St. Louis, Missouri.

Tennessee tuvo una hermana, Rose, un año mayor que él, y fue muy importante en la formación psicológica del escritor, tal como nos señala la escritora Eunice Castro Orchillés en su reseña biográfica  novelada “Tennessee Williams. Las pasiones y amarguras del gran dramaturgo”:

“A principios del año 1906, Rose tenía 6 años de edad, Thomas casi 5 y eran tan unidos, que actuaban como si fuesen gemelos. La afinidad psicológica entre ambos era tan intensa, que cuando Rose tenía gripe, amigdalitis o paperas, Thomas estaba convencido de que él también estaba enfermo.” (Castro: 2012)

Tennessee Williams de pequeño con su madre y su hermana.
El escritor pasó su infancia y pubertad entre el amor de una madre sobreprotectora y una hermana que lo guiaba en todos su pasos, bajo el maltrato de la figura paterna y las enseñanzas religiosas episcopales de sus abuelos, además de oír las canciones, leyendas y cuentos de Ozzie, la sirvienta negra. Tal vez esa forma de vida excesivamente amorosa entre las faldas de su madre, hermana y criada, ayudaron a Tennessee a decidir sobre su sexualidad, pues era homosexual, pero siempre estuvo en el closet debido a los parámetros sociales existentes en una época homofóbica y una sociedad que aunque abierta a los cambios no se deslastraba de su puritanismo religioso que condenaba a los gays que llevaban una vida abierta.

Su vida como estudiante pasó de las letras al periodismo, pero su pasión oculta era escribir. Con varias obras escritas desde su temprana adolescencia, desde que su madre le regalara su primera máquina de escribir,  a los 29 años pudo tener su primer éxito en Broadway con “Batalla de ángeles” de  1940, pero el fracaso lo persiguió inclementemente. No obstante, durante los años que duró la Segunda Guerra Mundial, maduró su espíritu y su estilo, en un entorno atemorizado y angustiante como el que se vivía en gran parte de los Estados Unidos. Tras ese clima bélico, recién empezó a ser visto y reconocido por el público y la crítica, lo que le dio valor para probar nuevamente suerte en Broadway  y en 1945 se estrena “El zoológico de cristal”, teniendo la obra un éxito total.

Tennessee supo filtrar sus temores y miedos de su infancia y de su primera juventud y toda la imperfección del sur norteamericano con su belleza y también sus injusticias sociales en su obra, como ningún autor y dramaturgo ha hecho:

“El sur estadounidense donde creció y empezó a amasar sus temores, se convirtió en el escenario perfecto para descubrir lo imperfecto en una sociedad cuyas marcas de soledad, miedo y violencia se habían acumulado con los años en una especie de olla de presión. Él, un autor prolífico, fue uno de los artistas que supo abrir esa olla y hallar en ella la manera de expresar ese concentrado humano y explosivo.”  (Batalla: 2011)

La obra de Williams se pobló de conflictos humanos, de monstruos, pero no seres de deformaciones físicas sino emocionales y psíquicas, de seres solitarios, fracasados, corrompidos y decadentes. Nacieron así en el más puro ambiente escatológico, lleno de dolor y de frustraciones humanas obras como “Un tranvía llamado deseo” (1947), “La gata montada sobre el tejado caliente” (1954), “La rosa tatuada” (1952), y “De repente, el último verano” (1958) entre otras muchas.

En conflicto sobre su propia sexualidad, en decir o callar sobre su homosexualidad, Tennessee Williams escribió directamente sobre el mundo gay en sus cuentos y poesías, pero sólo rara vez en sus obras teatrales. Aquí no haremos un análisis muy profundo ni muy extenso de sus escritos, sin embargo, en general, señalaremos puntos importantes sobre cómo es tratada la homosexualidad en sus obras de teatro, cuentos y poesía, y en especial en aquellas obras más conocidas por el público en general asiduo y fanático del teatro y el cine; de igual manera señalaremos aquellos cuentos o relatos que enmarcan la época homosexual pre-Stonewall.

Tennessee Williams: sus formas de ver y sentir sobre la homosexualidad.


Homosexualidad en la Obra Teatral


La homosexualidad de Tennessee Williams era un secreto a voces,  que fue públicamente confirmada hasta la era post-Stonewall cuando los críticos gay le reprendieron por no salir del closet, lo que hizo que el dramaturgo declarará en sus “Memorias” de 1975 su homosexualidad. A partir de entonces su obra teatral comienza a tocar la homosexualidad de una manera más directa y ser la protagonista. Sin embargo, cualquiera que hubiera leído sus cuentos y poemas, en los que Williams podría ser más sincero de lo que podía estar en las obras escritas para un público de Broadway, tuvo una amplia evidencia de su homosexualidad.

La obra de Tennessee Williams plantea problemas interesantes para el lector gay. En su mejor momento, Williams escribió algunas de las más grandes obras americanas, no obstante los homosexuales que se mencionan en sus obras más famosas, están muertos, o encerrados en sus herméticos closets, pero nunca aparecen en escena directamente, quizás el personaje más directo que alude a la homosexualidad en su época pre-Stonewall es  Brick Pollit de “La gata montada sobre el tejado caliente”, y puede considerarse el personaje más atormentado de todos los de la producción  literaria de Williams; este joven deportista, perteneciente a una familia adinerada del sur y casado con una bella mujer que lo ama, no es feliz aunque aparentemente lo tenga todo, y es que su principal problema está en lo más profundo de su interior, en algo muy íntimo que sólo  él sabe, su homosexualidad, y que si se descubre supone el escandalo social y su ruina como deportista, como marido y como hijo.

Brick Pollit está enamorado de su compañero de universidad Skipper aunque él “no lo sabe”, Skipper se suicida, y esto lo hunde en una depresión lo que hace tambalear su ya falso matrimonio.  Skipper era un homosexual que vivía su sexualidad abiertamente y poco antes de suicidarse le confiesa a Maggie (esposa de Brick) sus sentimientos hacia Brick, una realidad que atormenta al protagonista pues toma conciencia de su propia sexualidad gay, pero a diferencia de Skipper, que se atreve a reconocer su identidad, Brick no es capaz de asumir su condición, En este caso, el personaje no sufre tanto porque la sociedad critique y desapruebe su comportamiento, sino porque sabiendo la respuesta de su entorno, no puede permitirse asimilar la realidad  y,  mucho  menos,  comunicarla.  Brick  tiene  miedo  de  reconocerse  a  sí mismo pues en su mente no cabe otro comportamiento que no sea el heterosexual y, además, su posición social se lo impide. Esto lo lleva en caer en la falsedad, el disimulo, y en la mentira, ese concepto que él tanto critica, y a no poder evitar rechazar a su esposa a la que desprecia porque considera responsable de la muerte de su amigo.

Si en “En el zoológico de cristal” el  centro era la castración materna, en  “La gata montada sobre el tejado caliente” el eje simbólico es la amistad homoerótica. Skipper y Brick componen un marco de  solidaridad y amor que  rompe  la  imagen  femenina,  pero  en  el  subconsciente  de Brick, ahora alcoholizado,  queda  una  deuda  hacia  su amigo muerto,  de  tal modo que  no  puede  realizar  ninguna  intimidad  sexual, ni siquiera con su esposa.  Brick el homosexual vivo vive reprimido, Skipper, el homosexual “liberado por si mismo” de las cadenas de la sociedad puritana, sin embargo está muerto.

Aunque Tennessee no plantea una solución efectiva al problema de Brick, le va dando  en la medida que la obra avanza  la  posibilidad  de  reconciliarse  con  su  entorno  para poder llevar una vida más fácil, pero no más placentera. Desde el principio, él está siempre desaliñado, en pijama, recluido en su habitación debido al reposo que tiene que guardar tras una fractura que le ha ocasionado una lesión en la pierna, no obstante el yeso en su pierna no es más que el símbolo de la  mutilación  sexual  que  padece,  de  la  que  sólo  puede  reponerse bebiendo  alcohol,  una  forma  de  evadirse  de  la  realidad  que  no  le  reporta  la felicidad, pues le da pánico reconocer su homosexualidad.

En “De repente, el último verano”, quizás su obra más dura y cruda, se aborda igualmente la homosexualidad, pero desde un punto altamente homofóbico. La homosexualidad de Sebastián (personaje muerto pero que sin embargo mueve y origina la trama) es algo más que claro; según el personaje de su madre Violeta, era completamente casto pero las revelaciones que hace su prima Katherine permiten que esto se ponga en duda. Y muy en duda en cuanto que utilizaba a las mujeres de su entorno (su madre y prima) para atraer hacia sí jóvenes muchachos de los que rápidamente se cansaba y a los que tenía que sustituir por otros platos del menú (así se expresaba Sebastián respecto a las personas). Así, homosexualidad y canibalismo, dos elementos de la obra que supusieron un gran escándalo en su época, no son más que metáforas del mundo de Sebastián. Este joven es un hombre que se cree “Dios”, es rico, hermoso, maneja a su antojo a todos, claro él es producto de su madre. Sebastián posee a los hombres y los “devora” metafóricamente, es el gay insaciable, cruel y promiscuo, el prototipo de la imagen hecha por la heteronormativa para descalificar la homosexualidad masculina.

“De repente, el último verano”, vale la pena señalar que Sebastián tiene tendencias de mártir al igual que su tocayo (San Sebastián, siendo por supuesto el santo gay por excelencia). Pero esto no impide en absoluto que su muerte sea el resultado de la homofobia. Si la sociedad hubiera sido más abierta, Sebastián podría haber encontrado el amor en la puerta de su casa en Nueva Orleans, y a lo mejor no se habría convertido en el gay neurótico autodestructivo, y tal vez la última jugada repente en ese último verano no existiría. En su lugar, es asesinado por caníbales heterosexuales que son simplemente el símbolo de las tendencias homofóbicas del heterosexismo, a la cual Tennessee Williams siempre se vio sometido, como todos los homosexuales de su época. Recordemos que Tennessee sufrió del maltrato homofóbico desde muy pequeño, y en especial por parte de su propio padre.

Estas contradicciones (siendo gay y sin embargo creador del “bad gay”) es el producto de la homofobia interiorizada, no podemos condenar a Williams por no tener una sensibilidad gay contemporánea, pero podemos decir que su actitud hacia su propia homosexualidad refleja la época en que vivió. A fines de 1940 y principios de 1950, la era de McCarthy, en la que Williams escribió su mejor obra, la homosexualidad era rechazada, era la marca de traidor y la imagen de la “degeneración”.

En “Un tranvía llamado deseo” Blanche Dubois se presenta como una mujer soltera, no obstante es una mentira, pues ella se casó con Allan Grey. Este personaje, el cual nunca aparece en escena, sólo es nombrado, es un personaje gay, y explico el por qué: en 1947, hubiera sido mucho más cómodo, respetable, ir con el sello de viuda. Sin embargo Blanche prefiere omitir ese pasado, Allan Grey se suicida porque no soporta la presión homofóbica de la sociedad y se mete un tiro cuando Blanche lo enfrenta con su homosexualidad. Al final de la primera escena, cuando Stanley pide a Blanche confirmar que se casó una vez y pregunta lo que pasó, ella responde angustiada por revelar su pasado que  “El muchacho: el muchacho murió”. En 1947, una viuda simplemente no llama a su marido muerto un “muchacho”. Esta palabra es evidentemente contraria a la palabra esposo u hombre. Así que puede significar una o ambas de estas dos cosas: primero, que era muy joven cuando murió, en efecto, no estaba aun completamente desarrollado, por decirlo así, y en segundo lugar, era menos que un “hombre”.  Esto ayuda a desarrollar la oposición que Tennessee Williams logra entre antagonizar el muertos Allan “Homosexual” y el vivo Stanley “Macho” u “Hombre”.

Más adelante Stella, la hermana de Blanche y mujer de Stanley, le dice a este: “La gente como tú abusó de ella y la obligó a cambiar”… “Allan, también, era una criatura frágil”. Su fragilidad, claramente femenina al ser análoga con la de Blanche, se opone a la fuerza brutal y masculina de Stanley. En otra escena, Stanley se apodera de un fajo de papel que pertenece a Blanche. Blanche le dice: "Estas son cartas de amor” pero nunca se dice que son de ella, simplemente que son del muchacho, cuestión que sugiere que son cartas de amor de Allan dirigidas a otro hombre, o poemas escritos por Allan a su amor masculino. Aquí Williams utiliza el recurso, muy utilizado en toda su obra literaria la ecuación: poeta/artista/creador = monstruo/freak o estrafalario/hombre gay/ Mujer extraña. Stanley es sinónimo de normalidad en comparación con el refinamiento o extravagancia de Allan (y de Blanche).
Stella prosigue también con su discurso:

“Se casó con un muchacho que escribía poesía” ... “Era muy guapo” … “Creo que Blanche no sólo le encanta, adoraba el suelo que pisaba!”… “Pero luego descubrió” …  “que este joven hermoso y talentoso era un degenerado” (A Streetcar Named Desire. New York: Signet, 1972. p. 189-190)

Stella, en contraposición a Blanche, le gustan los hombres, los machos, como su marido Stanley, ella es, en todo caso, una mujer machista y su elección de adjetivo (degenerado al referirse a Allan) muestra sus tendencias homofóbicas, y en la  práctica, la homofobia es una de las mejores maneras de hacer respetar el patriarcado, de fomentar el machismo.
Blanche se refiere a Allan de esta manera:

Él era un niño, sólo un niño, y yo era una muchacha muy joven. Cuando yo tenía dieciséis años, hice el descubrimiento del amor”… “Era como si de repente se convirtiera en una luz cegadora algo que siempre había sido mitad sombra, así es como golpeó el mundo para mí. Pero no tuve suerte. Estaba cegada… fui engañada. Había algo diferente en el niño, un nerviosismo, una suavidad y ternura, que no era como la de un hombre, aunque él no era afeminado, existía algo, esa cosa estaba allí”... (Ibídem, 182-183)

Claramente, la homosexualidad está presente en la obra teatral de Tennessee Williams sin embargo, sería simplista ver a Williams como una especie de militante gay. Él mismo tiempo sufría de un caso severo de la homofobia internalizada. En la mayoría de los casos, incluido el suyo, él se mantuvo virgen hasta los 26 años (1937), y después de algunos asuntos heterosexuales cedió a sus deseos homosexuales de mala gana, de manera progresiva y tardía, posiblemente a partir de 1939. Salió del clóset muy lentamente, y sólo salió públicamente en el Show de David Frost a la avanzada edad de cincuenta y nueve años, a raíz de Stonewall, por entonces, su sexualidad era prácticamente un secreto a voces.

Homosexualidad en los cuentos o relatos cortos.


Si bien Tennessee Williams es conocido por su obra teatral, fue un escritor prolífico que no sólo indago y creo excelentes obras para el teatro, su talento le hizo crear innumerables cuentos, no obstante estos relatos son pocos conocidos y sólo se han editado pocas veces. Muchos de estos cuentos fueron escritos entre 1941 y 1953; es decir, en el plazo o ínterin en que el escritor pasaba de ser un autor de piezas de Broadway a un popular y solicitado adaptador de su propias obras para el cine hollywoodense. 

Estos relatos, son obras “terriblemente” autobiográficos donde Tennessee recorre de cabo a rabo los vericuetos de sus vivencias y de la sociedad para la cual escribió. Así vemos una jauría de personajes que caminan en la delgada línea de la desesperación, personajes que se encuentran en los límites de la “normalidad” y la “locura”. Los personajes de estas nueve historias cortas viven atrapados en las lacradas y obtusas normas sociales que los rechazan, los marginan y los atormentan, pero aún a pesar del panorama cernícalo y gris en que se encuentran no dejan de vivir apasionadamente, de reírse de sus fracasos, de sus miedos y de sus mortificadas vidas. Personajes que ríen y ríen a carcajadas excéntricas, trastornadas y frenéticas, que se entregan sin medir a la poca alegría que les ofrece las mezquinas formas de la normativa social tal vez para no llorar y sucumbir en el dolor.

Por ejemplo en el relato corto “Fiesta para dos” Tennessee nos entrega dos personajes que viven al límite donde su única analogía es la misma desesperación que nos trae la soledad, el miedo de no tener a nadie: Billy y Cora, un matrimonio integrado por un fracasado escritor homosexual y su esposa  una mujer alcohólica quince años mayor que él. Estos personajes son “nómadas”, que viven de hotel en hotel, de ciudad en ciudad, entregados a la vida sibarita, compartiendo amantes, y ahogando sus penas en los “whiskeys on the rocks”, tratando de borrar el pasado lejano y el pasado reciente, sin ver atrás para no tener que pensar en el futuro.  


En dos historias de la década de 1940, Tennessee Williams presenta imágenes “subversivas” del deseo homoerótico. Tanto en “Un brazo” y “El deseo y el masajista negro”, revela el deseo homosexual a través de la agresión, la violencia, la muerte, e incluso el canibalismo. Estos relatos de veinte años antes de Stonewall, Williams tuvo la valentía de presentar el deseo entre hombres en un lenguaje semicodificado. Él utiliza metáforas, tropos, y un conjunto muy particular de imágenes y símbolos. Su lenguaje figurativo en estas historias se refleja el impacto de estas relaciones limitadas por la sociedad, pero que sin embargo las planteas como  opciones románticas. El resultado es una articulación de la homosexualidad que revela la caída de los marginados personajes, personajes que sucumben y son derrotados debido a las limitaciones de la sociedad y el desprecio por la intimidad homoerótica.

La relación entre el cuerpo y el dolor es el significante predominante gótico en “Un brazo” y “El deseo y el masajista negro”. Del mismo modo, algunas de las obras de Williams, como “Un tranvía llamado deseo” y “De repente, el último verano”, revelan una relación entre el deseo y violencia: sólo a través del contacto físico intenso y doloroso, son posible las conexiones emocionales, el dolor lleva al placer y viceversa, el dolor-sexo-placer son el camino a la culminación erótica orgásmica que tiene como fin la liberación que no es más que la muerte. 

En ambos cuentos o relatos Williams utiliza la semiótica gótica, especialmente en las significaciones de la oscuridad, la desesperación y la violencia a través del lenguaje figurado. “Un brazo” y “El deseo y el masajista Negro” están cargados con modernos adornos góticos: el ajuste como un lugar alejado de la luz del día y la convención social, un humor siniestro con un entorno de suspenso y la reestructuración dinámica de la relación amo-esclavo que prevalece en muchos textos góticos del siglo XIX. En estas historias, a través de personajes que se esconden en los refugios subculturales de Nueva Orleans, Williams revela las problemáticas del deseo sexual erótico entre hombres. De alguna manera estos personajes y sus deseos a veces “grotescos” pueden ser leídos como monstruosos, anormales, según los estándares convencionales, ya que se apartaban de los estándares de la sociedad. Para muchos escritores de las décadas de la posguerra, las historias de atracción del mismo sexo son inevitablemente historias de decepción y desastres, Williams no se separó de esa visión, lo que implica un fuerte temor cultural de la homosexualidad masculina en sus mundos contemporáneos. Muchos escritores hacen este tipo de asociaciones a través del uso de tropo gótico. Al igual que el vampiro o cualquier monstruo de la novela gótica clásica, en estas historias los personajes de Williams existen en los márgenes donde la muerte sólo proporciona una liberación.

Junto con el erotismo que domina la mayor parte del texto del relato “Un brazo”, la obra de Williams revela un discurso homofóbico imperante a mediados del siglo XX en la sociedad. La homosexualidad se explica como un cambio de estado, desde una posición adecuada en la sociedad a una inadecuada. El protagonista, Oliver,  un joven y hermoso granjero de Arkansas se casa con una mujer después de un escándalo sexual, se mete en la marina y comienza a trabajar como boxeador logrando el campeonato, pero un accidente automovilístico  lo desfigura, pierde su brazo, no obstante aquel defecto lo hace más hermoso y deseable, y empieza su periplo como un prostituto masculino como una forma de ganarse la vida. Pero Oliver ve el accidente más como un regalo, ya que puede disfrutar de su homosexualidad, pues siendo prostituto se gana la vida y al mismo tiempo disfruta de su verdadera sexualidad. Oliver es apresado, y desde  la celda de los condenados a muerte, oficia como un semidiós del deseo y de la derrota para cientos de admiradores, que lo cortejan por carta como a una estrella de cine, al final muere en la silla eléctrica. “Un brazo” marca el paradigma del reconocimiento, el deterioro y la destrucción del deseo hombre-hombre en una sociedad intolerante. Williams combina lenguaje gótico y el estigma cultural para enfatizar la percepción destructivas del deseo homoerótico. Al igual que el monstruo gótico del siglo XIX, el homosexual es creado, reconocido, temido, perseguido o condenado al ostracismo, y finalmente destruido. Oliver-desviado, deformado y loco-representa el deseo homosexual como enfermo y destructivo.

En “El deseo y el masajista negro”, el protagonista, un hombre blanco llamado Anthony, sólo puede cumplir su deseo a través del desarrollo de una identidad alternativa. Él vive dos vidas: en primer lugar como un empleado de cuello blanco que sufre “de una especie de vago dolor cerca de la base de su espina dorsal” y en segundo lugar como el hombre gay deseoso de ser poseído en una relación interracial sadomasoquista. En “El deseo y el masajista negro”, donde el terror se define y se limita a la intimidad homosexual de una forma brutal y sadomasoquista, en los baños subterráneos, donde las barreras sexuales no existen y los limites morales son desafiados a través de la violencia. Este relato, además de desafiar los convencionalismos de la heteronormativa también planteaba las relaciones interraciales cuando aún era o existía una separación o racismo en los Estados Unidos y más en los estados del sur.   
Anthony y el masajista ilustran un complejo engranaje de los opuestos. Anthony subvierte su deseo y expresa sus necesidades físicas a través de su fetiche oral, el masajista representa el deseo, pero no pueden expresar el deseo de sexo, sino sólo como violencia. En cierto sentido, los dos están perfectamente sincronizados: Anthony le gusta ser golpeado, y su masajista le encanta golpearlo, es la única manera de ser ganador en una sociedad que margina a los negros. Al final el masajista mata de placer (golpes) a Anthony y lo devora.

Otras dos historias merecen atención, “Caramelos duros” y “Los misterios del Joy Rio”. Los dos relatos son una variación sobre el mismo tema y emplean el mismo decorado, el Joy Rio, un teatro venido a menos y reconvertido en cine, en cuya parte superior mantenían encuentros esporádicos los hombres de la época. Tennessee retrata la homosexualidad de manera muy abierta. Aparece el deseo y ciertas vías y decorados en los que se materializa de una forma llamativamente evidente (en las obras de teatro y otros relatos las referencias suelen ser más veladas). En este sentido, son novedosas. Un deseo que aparece a la vez como nefasto, con consecuencias que se relacionan con la enfermedad y la muerte.

En “Caramelos duros”, un anciano se llena el bolsillo todas las mañanas con caramelos que más tarde cambia por favores sexuales, hasta un día en el que todo se tuerce. En “Los misterios del Joy Rio”, nos cuenta la relación de amor entre un relojero casi anciano y un jovencito mexicano, que, poco a poco, irá convirtiéndose en una réplica de su mentor. En ambos relatos celebran la búsqueda de placer, en ruinosas salas cinematográficas, de homosexuales algo o excesivamente viejos, que surgen como espectros de su propia soledad, para alcanzar los grandes sueños de sus vidas durante los minutos de sensualidad fugitiva, de placer efímero en las movedizas sombras de las butacas, arriesgándose a la violencia y a la policía.

En “La similitud entre una funda de violín y un féretro” se narra la llegada a la adolescencia de de una niña, su despertar sexual de ella y su hermano menor con la llegada de un joven que ensaya el violín con la chica, ya que mientras la joven tiene su primer enamoramiento adolescente, el chico descubrirá y explorara sus primeros instintos homosexuales. Un relato hermoso que muestra el amor filial y lo efímero de la belleza.
“The Knightly Quest” de 1966,  quizás uno de los mejores relatos de Tennessee Williams, esta hilvanado durante los duros años cuarenta y concluido a mediados de la turbulenta década de los sesenta, la obra es un mezcla de ciencia ficción y literatura gótica, donde el escritor no solo nos revela su percepción ideológica sobre el papel de resistencia política del “gay” en un sistema totalitario, sino que muestra algunas de sus estrategias contra-narrativas en la lucha contra el orden heterosexista y su heteronormativa. Williams al  optar el desenlace típico de la ciencia ficción del desastre total,  subvierte o contrapone la lógica del género popular favorito de la Guerra Fría. La amenaza ya no procede de marcianos u otros alienígenas o el ataque nuclear de los soviets, sino del propio sistema americano como el Estado que aniquila cualquier forma de “Ser Otro” o diferente, su disidencia o disconformidad. De igual manera, al convertir al homosexual, que representaba la “pureza del perverso multiforme” en el inconsciente colectivo de aquel entonces, en el superhombre éticamente superior de un mundo agónico y en el superviviente de una incierta utopía futura, Tennessee Williams concede un rol preponderante al “Monstruo” (el homosexual) como libertador del sueño americano de una independencia individual sin demarcaciones o límites.

Los Poemas de Tennessee Williams


Williams escribió desde el armario durante muchos años, con su homofobia interiorizada, con su deseo erótico por los hombres, y por los monstruos que poblaron su existencia marginalizada por el heterosexismo. Tennessee escribió así una profunda poesía llena de miedo y de dolor, de desesperación, que se balancea entre el deseo carnal y el amor puro, entre el odio por sentir ese deseo prohibido y por el placer de ser poseído u amado por aquellos jóvenes que buscaba en las zonas de cruising de mala muerte, su poesía está llena de metáforas que nos sugieren imágenes varoniles homoeróticas que se retuercen  entre las sabanas sucias de moteles y cuartuchos oscuros, entre subterráneos malolientes y bajo los puentes de las ciudades noctambulas, de hombres que se venden, de hombres que se entregan, de hombres que aman con miedo y aun así aman bajo la mirada inquisidora de una nación en una época ultrahomofóbica. Aquí les dejo algo de las bellas composiciones poéticas de este Caballero de las letras que marcó un hito en la forma de hacer teatro, de escribir los sentimientos humanos y de enfrentar al mundo pre-Stonewall – aunque sea con un tono homofóbico – sobre la realidad del mundo gay.



Por Félix Esteves

miércoles, 7 de marzo de 2012

"DIFERENTE A LOS DEMÁS". El primer film de temática gay del mundo.


Son muchas las películas de temática gay que han proliferado desde mediados del siglo pasado, a mi memoria llegan por ejemplo "Te y simpatía" de 1952, “Cruising” (1980), “Su otro amor” de 1982, “La ley del Deseo” de 1987, “Compañeros por siempre” (1990),  “Banquete de bodas”, “Broken Mountain, La vida en rosa”… “Las aventuras de Priscila Reina del Desierto”… “Reinas y Reyes”… la cuestión es que el cine gay es tan viejo como el propio cine y es que acabo de descubrir por Youtube una memorable película del cine mudo llamada “Anders als die Andern”, traducida al español como “Diferente a los demás”. Dicha cinta de origen alemán es la primera película que aborda la temática gay en el cine, pero lo interesante es la seriedad con que el tema es tocado a pesar del dramatismo con que fue hecho dicho film. 

“Diferente a los demás” es una joya de la cinematografía y al mismo tiempo es un testimonio y un documento histórico donde se refleja la homofobia imperante de la época, pero también un registro donde se hace un análisis de los géneros sexuales en una sociedad donde la homosexualidad, el lesbianismo y la transexualidad era muy mal vistas, y que a través de ella el director y su guionista quisieron enfocar de una manera positiva.

La objetivo y finalidad del filme, que narraba la historia de un virtuoso pianista y violinista enamorado de su joven alumno y de cómo los prejuicios sociales y un malvado chantajista ponían en riesgo su integridad, era presentar a la opinión pública una visión de la homosexualidad liberada de prejuicios y condenaciones, describiendo en su lugar las consecuencias funestas de la persecución hacia aquellos que ejercían esta preferencia sexual en la clandestinidad.  Sin embargo, el resultado fue un escándalo mayúsculo que no sólo reinstauró la censura oficial para el cine alemán en 1920, sino que marginó al filme a exhibiciones exclusivas para médicos o investigadores.

El párrafo 175 de la ley alemana consideraba a la homosexualidad como un delito. Muchos hombres la ejercían de forma clandestina, provocándose no pocas tragedias que culminaban en el suicidio o el encarcelamiento. La película “Diferente a los demás” (1919) del cineasta Richard Oswald fue una llamada de atención sobre el tema para el público de la República de Weimar. En noviembre de 1918 una reforma en la ley cinematográfica alemana impulsaba la creación a través de la abolición de la censura. Fue el momento preciso en el cual Oswald, asesorado por el doctor Magnus Hirschfeld del Instituto de Investigaciones sobre la Sexualidad, concretó el rodaje de la cinta, protagonizada por Conrad Veidt (un año antes de interpretar al célebre sonámbulo Césare en El gabinete del doctor Caligari.

El doctor Hirschfeld retomó la idea de la cinta para realizar un documental titulado Las leyes del amor (1927) utilizando fragmentos de Diferente a los demás. Esta cinta también fue perseguida y destruida, junto con muchas otras películas consideradas “decadentes”, por el régimen nazi en 1933. El Museo del Cine de Múnich encontró una copia del filme de Oswald en la década de los setenta en la URSS, en Ucrania; se restauró en base al guión original y con fotografías fijas para cubrir las partes faltantes y se proyectó por vez primera en el primer Festival de Cine Lésbico Gay de Fráncfort en 1982. Diferente a los demás es una cinta pionera en abordar la homosexualidad de una forma seria y comprometida, por lo cual tiene un lugar de suma importancia en la historia del cine mundial.

“Diferente a los Demás” es considerada la primera cinta de temática gay en la historia del cine. Coescrita por el sexólogo Magnus Hirschfeld, la película fue censurada y destruida, como se ha de suponer, por el régimen nazi. En 1979 se encontraron algunos fragmentos en Ucrania de la cinta que se creía perdida, los cuales fueron complementados con fotografías fijas con base en el guión original, la restauración estuvo a cargo de por el museo de la ciudad de Múnich. En 1982 se tomó prestada la copia del museo de Múnich para el 1. SchwulLesbische Filmfest (Primer festival de cine gaylésbico) de Fráncfort del Meno y se leyeron los subtítulos traducidos al alemán.

Anders als die Andern, como es su título original es una película alemana muda y en blanco y negro sobre la homosexualidad y se comenzó a filmar el 12 de noviembre de 1918 porque se había abolido la censura. El guion fue escrito por Richard Oswald con ayuda del Dr. Magnus Hirschfeld, que también representó un pequeño papel y ayudó a financiar la película a través de su Institut für Sexualwissenschaft. La intención era generar una opinión pública favorable para eliminar el párrafo 175 de las leyes alemanas, el que convertía la homosexualidad en delito. El párrafo 175 era precisamente el que daba pie al argumento de la película.

La fotografía era de Max Fassbender, que dos años antes había colaborado en Das Bildnis des Dorian Gray (El retrato de Dorian Gray), una de las primeras adaptaciones al cine de la obra de Oscar Wilde. El director Richard Oswald se haría famoso más tarde, al igual que su hijo Gert Oswald. Veidt, el protagonista, se convertiría en una estrella del cine al año siguiente del estreno por su actuación en el increíble film “El gabinete del Dr. Caligari”.

El escándalo que se formó tras su estreno fue una de las razones de que en 1920 se reintrodujera la censura en Alemania. La película fue prohibida ese mismo año, tras lo que sólo médicos e investigadores podían verla. En 1927 Magnus Hirschfeld rodó el documental Gesetze der Liebe (Leyes del amor) y empleó para la parte sobre la homosexualidad una versión cortada de Anders als die Andern. Gesetze der Liebe también fue víctima de la censura; sin embargo, por caminos desconocidos, una copia llegó a Ucrania y se le añadieron subtítulos en ucraniano. Las copias existentes de las películas fueron destruidas por los nazis junto con otras muchas obras llamadas y consideradas por los tiranos del régimen de Adolfo Hitler  como “decadentes” después de alzarse  al poder en 1933.

El film nos cuenta la historia sentimental entre dos hombres Paul y Kurt que poco a poco van haciendo visible su relación homoerótica. La película comienza con Paul Körner (Conrad Veidt) leyendo en el periódico las tristes comunicaciones funerarias, que están llenas de suicidios de hombres al parecer misteriosos y expuestos de forma imprecisa. Körner, sin embargo, sabe que el párrafo 175 del código penal alemán se esconde detrás de todas estas muertes de estos hombres. Tras esta exposición de esa hipótesis, principio o tesis, comienza la línea principal del argumento. El protagonista, Kurt Sivers (Fritz Schulz), un virtuoso del violín, es un acérrimo admirador de Körner y se acerca a él esperando convertirse en su alumno. Körner acepta al chico como su pupilo y comienza a enseñarle, pero inevitablemente durante las magistrales clases los músicos se enamoran.

Ambos hombres son instigados y condenados sus padres. Ninguno ha confesado su homosexualidad, pero los de Sivers se oponen a que su hijo ocupe tanto tiempo con el violín y su inusitado apasionamiento con Körner; a su vez, los padres de Körner no entienden porque no ha mostrado interés en casarse y fundar una familia. Körner lleva a sus padres a ver a su mentor, el Dr. Magnus Hirschfeld.

El doctor aparece varias veces en la película, cada vez para dar discursos pensados más bien para el público que para hacer avanzar la historia. En esta, su primera aparición, les dice a los padres de Körner:

No debéis condenar a vuestro hijo porque sea homosexual, él no debe ser culpado se su orientación. No está mal, ni debería ser un crimen. De hecho, no es ni siquiera una enfermedad, simplemente una forma diferente, y una que es habitual en la naturaleza”.

Tras haber confesado su homosexualidad a sus padres, Körner y Sivers se ven de forma menos escondida. Pero un día de paseo por el parque, cogidos de la mano, pasan al lado de un hombre que reconoce a Körner. Más tarde, ese mismo día, cuando Körner está solo, el hombre del parque, Franz Bollek (Reinhold Schünzel) se enfrenta a él y le chantajea pidiéndole dinero por su silencio, amenazándolo de revelar la orientación de Sivers.

Körner le paga y pero no le cuenta lo sucedido a su amado, manteniéndole siempre protegido y a la sombra de lo sucedido. Sin embargo el chantajista sigue extorsionando a   Körner que se niega a pagar. Bollek decide entrar en la casa de Körner mientras él y Sivers están tocando en un concierto, pero es descubierto por los dos a su vuelta y comienza una pelea. En el transcurso de la pelea Bollek revela que ha estado chantajeando a Körner.

El joven Sivers huye y vive en la pobreza, tratando de sobrevivir solo. Körner se queda solo y, mirando una foto de Sivers, recuerda su pasado. Su primer recuerdo es de la escuela primaria, donde él y su amigo Max son descubiertos por el maestro cuando se estaban besando. Körner es expulsado de la escuela. El siguiente repaso es de la universidad y su solitaria vida allí y las crecientes dificultades para hacerse pasar por heterosexual.

Körner también recuerda el intento de curar su homosexualidad con  terapia hipnótica, pero no funciona. Es entonces cuando se encuentra con un médico (Hirschfeld) que es distinto de los que ha visto hasta el momento. Entre otras cosas le dice:

“El amor por alguien de tu mismo sexo no es menos puro que el amor por el sexo opuesto. Esta orientación se puede encontrar en todas las capas de la sociedad y entre personas respetables. Aquellos que dicen lo contrario provienen de la ignorancia y los prejuicios.”

Entonces Körner continúa recordando su pasado y a su mente llegan imágenes cuando conoció a Bollek por primera vez en un baile de disfraces para gays y cómo tuvieron un affaire, antes de volverse contra él y usar su homosexualidad para hacerle chantaje.

De vuelta al presente, Körner lleva a Else Sivers (Anita Berber), la hermana de Kurt Sivers, a una conferencia sobre la sexualidad alternativa de Hirschfeld. Esta parte del film renuncia por completo la línea argumental y se convierte en un documental  permitiendo ver el punto de vista progresista de finales del siglo XIX sobre la homosexualidad y los géneros sexuales:  El médico habla sobre temas como la homosexualidad, el lesbianismo, los transgénero, la intersexualidad, los peligros de los estereotipos y la idea de que la sexualidad está determinada físicamente más que ser un desorden mental.

Körner denuncia a Bollek por chantaje y consigue que lo arresten. Como venganza, Bollek expone a Körner. Hirschfeld declara a favor de Körner, pero ambos son declarados culpables de sus respectivos crímenes. Bollek es sentenciado a tres años por extorsión. El juez muestra simpatía por Körner y le da la sentencia más leve posible: una semana, y le permite volver a casa antes de comenzar su condena. Sus antiguos amigos y los desconocidos le rehúyen por igual y ya no encuentra empleo. Incluso su familia le dice que sólo hay una salida honorable. Körner  solitario y desesperado se suicida tomando un puñado de pastillas.

Sivers lee en el periódico el suicidio de su amante y acude a su lado, en el lecho de muerte. Los padres de Körner echan la culpa a Sivers de lo que ha pasado, pero Else rápidamente se lo reprocha. Entre tanto, Sivers intenta suicidarse también, pero Hirschfeld se lo impide y da su discurso final:

“Debes seguir vivo; vive para cambiar los prejuicios por los que este hombre se ha convertido en una de las incontables víctimas... Deber restaurar el honor de este hombre y llevarle justicia, y a todos aquellos que vinieron antes de él y a todos los que vendrán después de él. ¡Justicia a través del conocimiento!”

La película cierra con un libro de leyes alemán abierto en la página del parágrafo 175: un pincel guiado por una mano tacha el parágrafo

FICHA TÉCNICA
DIFERENTE A LOS DEMÁS
Título: Original: Anders als die Andern
Director: Richard Oswald.
País: Alemania, 1919.
Guión: Magnus Hirschfeld y Richard Oswald.
Fotografía: Max Fassbender.
Reparto: Conrad Veidt (Paul Körner), Fritz Schultz (Kurt Sivers), Anita Berber (Else Sivers), Reinhold Schünzel (Frank Bollek), Leo Connard (padre de Körner), Magnus Hischfeldt (Arzt).
Productora: Richard Oswald Produktion.
Productor Ejecutivo: Richard Oswald.
Duración: 50 min.

Les dejo la película gracias a la magia de Youtube:


Por Félix Esteves

jueves, 9 de febrero de 2012

"EL ARTISTA". Cuando el Silencio es Oro.


“El Artista” es para mí la película más interesante de lo que va de este siglo tan lleno de tecnología y artificio  a los pies y antojos de los cineastas.  El film “El Artista” es poco convencional en su forma y tienen un importante uso de la imagen como elemento narrativo, no obstante es una cinta sencilla hecha con mucha inspiración  e ingenio y mucho amor por el cine, pero sobre todo con mucho talento. En un siglo en que las producciones cinematográficas están llenas de superestrellas y se pierden entre las ruidosas explosiones, persecuciones sin sentidos y diálogos que no dicen nada, "El Artista" tiene una pureza y una honestidad que nos seduce y nos embriaga.  

La película, dirigida magistralmente por Michel Hazanavicius,  narra la historia de George Valentin, una estrella del cine mudo en la cúspide de su carrera, es tanto su éxito en la taquilla y con el público que maneja a su antojo a su productor. A la salida de un estreno de su última película se topa con Peppy Miller, una joven aspirante a actriz, comenzando así una serie de choques y situaciones en el proceso histórico que viene a cercenar al cine mudo y mucha de sus grandes estrellas, dando paso al sonido y a los nuevos talentos. De esta manera comienza un film que es una verdadera historia de amor, donde no existen los besos, una cinta que narra la llegada del cine sonoro y no se escucha una voz, es una producción que homenajea el cine en su más pura condición: El Cine de Imagen y al Actor y su Gestualidad.

El cine mudo no es un cine fácil de ver y más aún cuando estamos acostumbrado a la sonoridad, a la música, al dialogo y a los grandes efectos. Además este film está realizado en el más puro blanco y negro, como hace 90 años atrás se hacía cine. Sin embargo esta producción francesa no es una imitación vulgar de aquellas cintas de Buster Keaton, Charles Chaplin o Douglas Fairbanks. “El Artista” es un homenaje al Cine, pero principalmente al SILENCIO y lo grande que puede ser este, a la importancia del gesto, a la elocuencia de una mirada, sin llegar a la prosopopeya y a la afectación.

“El Artista” es una película amorosa, amable, pura y entrañable, repleta de grandes momentos que nacen inexcusablemente de esa restricción de tener que contar la historia sin palabras, sin diálogos. He de mencionar que gran merito de esta extraordinaria cinta la tienen, en primer lugar, la increíble actuación de Jean Dujardin (George Valentin), que logra crear un pulcro y prolijo equilibrio entre la sobreactuación muy propia del cine mudo y la actuación naturalista que surge con el cine sonoro, diseñando o creando a un personaje  que nos remonta a los años veinte y que parece haber salido de los viejos fotogramas de los comienzos de la Época Dorada de Hollywood. Dujardin sabe plasmar la sonrisa que contagia sin necesidad de forzar su rostro, conmueve con su mirada triste sin necesidad de soltar una falsa làgrima o de una mueca ridícula, el actor logra convencer con su personalidad, que hasta el personaje en sus momentos de orgullo y soberbia nos hace amarlo. En segundo lugar, Berenice Bejo (Peppy Miller) arregla a un personaje encantador con momentos fantásticos como lo es en el cuadro o escena del smoking, en sus momentos dramáticos se luce y forma una dupla perfecta con Dujardin, algo esencial y de gran importancia en una historia de amor, y màs aùn cuando se es contada solamente con imágenes. Bejo a veces luce ligeramente sobreactuada y no consigue la perfección y el equilibrio de Dujardin, pero en su totalidad la joven actriz franco-argentina está bastante bien y nos llega a gustar y emocionar.

No nos podemos olvidar de la maravilla del perrito, muy tìpico del cine mudo còmico, donde no faltaba una mascota o un niñito que hiciera de las suyas, Uggie nos recuerda a “Pete The Pup”, el perro de “La Pandillita” (en original Our Gang, también conocida como Little Rascals o Hal Roach's Rascals), el perrito es todo un actor que nos emociona, nos arranca sonrisas y nos provoca salir corriendo a la tienda de mascotas y comprarnos uno igualito.

A nivel técnico, el trabajo de fotografía respeta el formato 4:3 del cine antiguo dándole veracidad y haciéndonos creer que en realidad estamos viendo una película de antaño. El uso de los contrastes y las sombras, y toda su iluminación son excelentes, convirtiéndolos en un instrumento más de la narrativa muy de esos años, logrando captar las emociones y los estados de ánimos de los personajes. La banda sonora que ocupa prácticamente toda la película es preciosa, sin llegar a opacar la imagen, ella está al servicio de esta, algunos momentos acompaña puramente a las imágenes, en muchos otros casos ayuda a crear el clima perfecto para las escenas.

“El Artista”  es una película de silencios, donde los rostros de los actores hablan, donde el gesto sutil de una ceja, la mueca pausada de un labio, la mirada que se dilata, el movimiento ligero de una mano, son lo suficiente para contarnos una bella historia de amor. “El Artista” simplemente no necesita de la palabra, no necesita de diálogos, porque tiene rostros y silencios que dicen más que mil palabras, y sí el silencio es oro, “El Artista” es todo un tesoro.







Ficha Técnica
Título: El artista.
País: Francia.
Duración: 100 minutos.
Año: 2011.
Director: Michel Hazanavicius.
Guionista: Michel Hazanavicius.
Protagonistas: Jean Dujardin, Bérénice Bejo, 
John Goodman, James Cromwell.
Música: Ludovic Bource.
Fotografía: Guillaume Schiffman 

viernes, 27 de enero de 2012

"LA DAMA DE HIERRO". Se cae en su guión pero se levanta por una Meryl Streep inigualable.


"La Dama de Hierro" (The Iron Lady) narra la  historia de Margaret Thatcher, una mujer que rompió todas las barreras de género y clase para ser escuchada en un mundo dominado por hombres. La historia trata sobre el poder y el precio que se paga por él,  no obstante en una película donde se debe retratar a esta mujer extraordinaria que cambio el curso de la historia británica, el guión es débil y la historia se aminora al no lograr un análisis riguroso de la figura política de Thatcher, sino una exaltada glorificación de su empeño por destacar en un mundo de hombres.

El film dirigido por Phyllida Lloyd (Mamma Mia!, 2008) se pierde en su drama al sólo enfatizar en los recuerdos de la Thatcher, magistralmente interpretado por una Meryl Streep que nuevamente se roba el show y nos seduce, es esta actriz el pilar único aliciente de la película, su interpretación no se limita a la Dama de Hierro que todos conocimos, en su gestualidad, en su poder de gobernar a una de las naciones más poderosas del mundo, sino que también nos muestra el lado humano, sensible de una mujer que abandonó todo por el poder y la ambición, y que se desmorona en culpabilidades en los años de su vejez.

Meryl Streep  imita  a la perfección a la política británica - lo que más atrae del film, por la capacidad de la actriz para transmitir las emociones y la personalidad de una mujer controvertida, odiada y adorada a partes iguales, acuérdense que Thatcher durante los 70 y 80, junto con Ronald Reagan fueron los personajes políticos que manejaron al mundo, contribuyo con el derrumbamiento del telón de acero y de los países comunistas de Europa del Este.

“La Dama de Hierro” solo muestra el final de  la vida de Margaret Thatcher a través de su propia mirada, cuando ella ya acabada y sola hace su propio análisis emocional y del costo de sus decisiones. Es una película demasiado subjetiva, no una biografía como casi todos nos la esperábamos, no aborda una verdadera objetividad de los eventos que sucedieron y sacudieron al mundo en sus años en el poder. Es simplemente la visión del guionista y de la directora sobre la mujer y sus últimos años.

No hay que ser mago para anticipar un Oscar para Meryl Streep, la actriz logra convencer por la imitación perfecta de la voz, los gestos, el movimiento del labio inferior tan característico de la Thatcher, pero sobre todo por lograr el halo de autoridad y soberbia que hizo famosa a la política conservadora británica que más odio y admiración levanto en el siglo XX tanto en su país sino también en el resto del mundo.

FICHA TÉCNICA:
TÍTULO ORIGINAL: The Iron Lady.
AÑO: 2011
DURACIÓN: 105 min.
PAÍS: Inglaterra.
DIRECTOR: Phyllida Lloyd.
GUIÓN: Abi Morgan.
MÚSICA: Clint Mansell, Thomas Newman
FOTOGRAFÍA: Elliot Davis
REPARTO: Meryl Streep, Jim Broadbent, Anthony Head, Richard E. Grant, Roger Allam.
PRODUCTORA:  Pathe / Film4.

Por Félix Esteves

jueves, 24 de noviembre de 2011

CRIADAS Y SEÑORAS. Un film difícil de olvidar.


Criadas y Señoras (The Help) es una historia de segregacionismo, de discriminación racial, pero sobre todo una historia de la voluntad humana por superar y enfrentar estos obstáculos. El drama se desarrolla en los años 60 en Jackson, Misisipi, cuando una joven blanca Eugenia Phelan, apodada Skeeter (Emma Stone) regresa de la universidad con la convicción de convertirse en escritora. A su llegada a la vieja y ultraconservadora Jackson se da cuenta de la situación en que viven las mujeres afroamericanas o negras que han pasado toda su vida criando niños blancos y al servicio de las familias pudientes blancas bajo la más cruel apartamiento racial. La misma Skeeter fue criada por una mujer negra que le enseño los valores de la vida y la importancia de manejar uno mismo su propio destino.

Escena del film. En primer plano la criada Aibeleen, atrás las damas
o señoras mientras juegan Bridge y discuten temas
de segregación racial.
La cinta aborda una temática que ya ha sido tratada en numerosas ocasiones como es el racismo que hasta  no hace mucho (por lo menos 50 años) sufría la población negra en los Estados Unidos de Norteamérica, fundamentalmente en los territorios del sur. La película nos narra así la historia de Aibileen Clark  (Viola Davis) una criada negra que ha criado a diecisiete niños blancos, a expensa de abandonar su propio hijo que muere cruelmente en un accidente laboral y por la falta de atención médica y por el propio segregacionismo al no ser atendido como lo merece todo ser humano. Junto a ella esta su mejor amiga, también negra, Minny Jackson (Octavia Spencer) la mejor cocinera del condado y quizás de todo Misisipi, mujer mordaz y “sin pelos en la lengua”. Entre Skeeter, Aibileen y Minny empiza a desarrollarse un vinculo cuando la primera decide escribir la visión de las criadas frente a los maltratos y el segregacionismo en que viven. Este proyecto literario-periodístico se desarrolla clandestinamente debido a las leyes que prohibían en aquel entonces la reunión de negros y blancos, pero que poco a poco va tomando dimensiones inmensas al unirse a ellas casi todas las criadas del pequeño poblado.

Aibileen Clark. El pilar de la historia.
Viola Davis construye un personaje único
cargado de dramatismo y veracidad.
Una gran candidata para los Oscares.
Criadas y Señoras es un film emotivo, cruelmente verdadero, pero hasta incluso en algunas ocasiones divertido, que aborda la temática del racismo, del apartheid americano. Lo más importante de esto es que el director (Tate Taylor) no emplea el habitual melodramatismo en que caen la mayoría de estas historias cinematográficas,  sino que  emplea un discurso en el que capitalmente prima la bondad de los seres humanos sobre sus comportamientos más inhumanos. En este sentido la película se inclina por describir o narrar  al segregacionismo sólo desde el punto de vista de los personajes, concretándose a la mínima cosmogonía de Aibileen y Minny  y apenas ahonde en la situación social y política de la época. No obstante esa cosmogonía es una muestra palpable de las atrocidades sufridas por la población afroamericana en aquel entonces.

Son los individuos y sus experiencias lo que logran mantener a flote la historia o el film que dura aproximadamente dos horas y media, pero que parece menos por lo ágil del guión que mezcla magistralmente el drama y el buen humor. Hay momentos donde el dramatismo nos llega atrapar y por otros momentos de comicidad e hilaridad suprema, es una cinta  donde lloramos de tanto reír y a veces reímos por no llorar.

Minny (interpretada por Octavia Spencer)
Una actuación brillante que merece ser tomada en cuenta
a la hora de los premios.
La película tiene su mejor soporte en las magnificas actuaciones de Viola Davis (La Duda, 2008. Nominaciones al Oscar y al Globo de Oro como Mejor Actriz de Reparto) y Octavia Spencer, quizás la sorpresa del film. Ambas actrices saben desdoblarse y construir unos personajes creíbles y queridos, humanos y convincentes, sin llegar a exagerar o desbordar melodramatismo o convertirlos en trágica bufonada. Entre las actrices blancas cabe destacar a la actriz Jessica Chastain (The Debt, 2011. Premio a la actriz revelación del Hollywood Film Festival) como Cecilia, la mujer blanca, cruelmente segregada por sus amigas por salir embarazada antes de casarse. Otra que merece mi atención es la actriz Bryce Dallas Howard como la malvada y cruel Hilly Hoolbrook que le hace la vida imposible a sus amigas y criadas, al querer cumplir e imponer las leyes segregacionistas. Otra mención importante merece el vestuario, maquillaje y toda la dirección artística que logra captar la época.

Un par de Actrices talentosas que llegan a enamorar al público:
Viola Davis y Octavia Spencer.
Criadas y Señoras es una película conmovedora y sencilla, a veces dramática, a veces cómica, que llega a entretener, pero sobre todo emocionar, es una cinta inteligente donde se muestra lo terrible y escabroso del racismo pero que al final de todo puede ser superado por los anhelos de superación y autoestima como reza y enseña  las palabras de  Aibileen Clark a sus niñas blancas: “Tu eres lista, Tu eres amable, Tu eres importante”…

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...