Una pequeña presentación

Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves es una casa, un hogar, construido con amor, esfuerzo, dedicación y hasta con aburrimiento. Tiene muchas puertas donde todos pueden entrar. Tiene muchas habitaciones, donde de seguro en algunas podrás sentirte cómodo, y en otras, tal vez contrariado y hasta… por qué no… molesto. Sin embargo su propósito no es agradar ni molestar, no es ganar amigos ni enemigos… de todas maneras ambos son bienvenidos; su fin es mostrar y demostrar lo variopinto de una mirada, la pluralidad de una cosmogonía a través de mi “micromundo”, de lo exterior visto y sentido desde mi interioridad… es un grito contra la discriminación, es un arrullo de amor a la diversidad, es mi tarjeta de presentación como ser humano, como hombre, como gay y miembro de la comunidad LGBT... tal vez es algo más… no lo sé… aún lo estoy averiguando.

Félix Esteves

Amigos de Los Mínimos y Máximos

domingo, 25 de abril de 2010

TIC-TAC. El Sonido de la Muerte.


Solo escucho el tic-tac. En la extrema oscuridad donde me hallo solo percibo el sonido de las manecillas que marcan el tiempo de mi muerte, de mi sombrío destino. Una pared aprisiona mis piernas y siento en mi costado derecho de mi espalda una profunda herida y la cavilla asesina, quizás ya oxidada por mi sangre lastimera. No sé cuantos días llevo escuchando el tic-tac, a veces me angustia, otras veces me adormece, fiel compañero, que me cuenta sus desgracias y alegrías, mientras mi garganta seca trata de cantar al compás de su hermoso tic-tac. Lloro con sus cuentos de terror, y río también con sus ocurrentes alegrías, tic-tac... tic-tac... es una música que nunca se olvida, tic-tac, es el ritmo de mi lucha, como música épica, que adorna mi último respiro. Me voy debilitando, disminuyendo mis fuerzas, mi lengua trata de recoger el sudor de mis labios, pero ya ni sudor produzco, entonces mi querido tic-tac me hace soñar que su sonido son claras gotas que caen de un delicioso manantial y sonrío porque bebo del liquido de su cadencia, de su extraordinaria armonía, tic-tac, tic-tac... Me despierto y ya no escucho el tic-tac, se apagaron las manecillas, ¿dónde te has ido? Y solo percibo el sonido arrítmico de mi pecho, disonante y disconforme de mi
Solo escucho el tic-tac. En la extrema oscuridad donde me hallo solo percibo el sonido de las manecillas que marcan el tiempo de mi muerte, de mi sombrío destino. Una pared aprisiona mis piernas y siento en mi costado derecho de mi espalda una profunda herida y la cavilla asesina, quizás ya oxidada por mi sangre lastimera. No sé cuantos días llevo escuchando el tic-tac, a veces me angustia, otras veces me adormece, fiel compañero, que me cuenta sus desgracias y alegrías, mientras mi garganta seca trata de cantar al compás de su hermoso tic-tac. Lloro con sus cuentos de terror, y río también con sus ocurrentes alegrías, tic-tac... tic-tac... es una música que nunca se olvida, tic-tac, es el ritmo de mi lucha, como música épica, que adorna mi último respiro. Me voy debilitando, disminuyendo mis fuerzas, mi lengua trata de recoger el sudor de mis labios, pero ya ni sudor produzco, entonces mi querido tic-tac me hace soñar que su sonido son claras gotas que caen de un delicioso manantial y sonrío porque bebo del liquido de su cadencia, de su extraordinaria armonía, tic-tac, tic-tac... Me despierto y ya no escucho el tic-tac, se apagaron las manecillas, ¿dónde te has ido? Y solo percibo el sonido arrítmico de mi pecho, disonante y disconforme de mi corazón triste y resignado que late tic-tac... cada vez más débil... tic... tac... tic... y muero apretando en mis labios el último tac queriendo escapar inútilmente de la muerte.


Por Félix Esteves

sábado, 24 de abril de 2010

ÉTICA MÍNIMA,SEGÚN ADELA CORTINA. Por Beverly Rincón


Adela Cortina se inscribe dentro del procedimentalismo y la ética discursiva, presenta como marco teórico fundamentalmente a Kant, Hegel, Habermas y Apel, Sostiene (junto con Apel y Habermas) la racionalidad del ámbito práctico, el carácter necesariamente universalista de la ética, la diferenciación entre lo justo y lo bueno, la presentación de un procedimiento legitimador de las normas y la fundamentación de la universalización de las normas correctas mediante el diálogo.
Al aceptar la ética discursiva advierte el peligro que presenta ésta de disolver el fenómeno moral si no es completada con una teoría de los derechos humanos y una ética de virtudes y actitudes. Desde su punto de vista, el derecho a la igual participación no puede atribuirse sin más a la racionalidad, así, tanto en el caso de Kant como en el de la ética discursiva se descubre la conciencia moral de una época determinada, expresada ya sea en la conciencia o en el lenguaje. Esto no significa restarle validez a la propuesta discursiva, sino más bien reconocer que la razón es histórica. Se han de tener en cuenta las circunstancias históricas y culturales cuando se inicia el discurso, y no sólo las puramente racionales.
También en sus escritos encontramos una cierta crítica al puro procedimentalismo. Para ella prescindir de la bondad de la intención y desplazar el interés ético hacia lo que hace correcta una norma, sitúa a la ética y la moral en un lugar precario, el de la pura exterioridad.
Una cuestión más que preocupa a Adela Cortina es el hecho de que el principio de la ética discursiva, como legitimador de normas morales correctas, se escriba sobre la apariencia de un principio de legitimación de las decisiones políticas (en una mala interpretación). Esto puede conllevar el inconveniente de cargar a la voluntad y juicios morales con el lastre de las realizaciones pervertidas de la vida política existente. Por esto es importante remarcar el hecho de que en la voluntad moral no es tan importante guiarse por el consenso que culmina, sino por el proceder dialógico, esto es: cultivar la actitud dialógica de quien está interesado en conocer los intereses de los afectados por una norma, escuchar sus argumentos, exponer los propios y no dejarse convencer por intereses particulares, sino sólo por los generalizables.
Adela Cortina también ve el peligro de que la ética discursiva pueda caer en un idealismo, en el sentido de considerar sólo la dimensión racional del hombre y olvidar los móviles del mismo, esto es, el tipo de virtudes que predisponen a actuar de acuerdo a ellas. Desde su punto de vista sin la percepción de un valor, sin experimentar algún elemento valioso, no hay motivo por el que el individuo deba seguir un principio. Y señala que si la ética discursiva se ha ocupado de algo parecido a una virtud, ha sido la de la formación democrática de la voluntad, de la disponibilidad al diálogo, pero ésta es una virtud intelectual que no guarda relación con posibles virtudes éticas, con virtudes del carácter. Cortina considera un error el eliminar la dimensión del querer y por tanto de la virtud, por lo que es necesaria una doctrina de la virtud elaborada desde aquello que los hombres consideran como valioso.
Por lo que se refiere a la teoría de los derechos humanos propuesta por Cortina, podemos decir que ésta se encuentra fundada en la ética discursiva; considera que es necesario para la fundamentación de los derechos humanos llevar acabo la defensa de una concepción que atienda tanto al ámbito ético de estos derechos, como a su promulgación en los códigos jurídicos vigentes. Se ha de buscar una base ética procedimental, esto es, un criterio válido para promulgar estas normas, pero que sea al mismo tiempo compatible con la múltiple variedad de creencias que encontramos en las distintas culturas a las que los hombres pertenecen. Entiende por derechos humanos a aquellos que se le atribuyen a todo hombre por el hecho de serlo, y hombres son aquellos que poseen o podrían poseer competencia comunicativa, idea que tiene la ventaja de posibilitar una fundamentación normativa de los derechos humanos mediante el principio de la ética discursiva. Así los derechos humanos son un tipo de exigencias cuya satisfacción debe ser obligada legalmente y por tanto protegida por los organismos correspondientes, y el respeto por estos derechos es la condición de posibilidad para poder hablar de hombres con sentido.
Por Beverly Rincón.

viernes, 23 de abril de 2010

HOMO TECHNOLOGICUS Y LA TRANSFORMACIÓN DE LA ÉTICA


De acuerdo con el historiador de la ciencia, Yves Gingras, el mundo en que vivimos es un producto de la razón humana, es la combinación de la técnica y la razón que da a luz a la tecnología. El Homo Sapiens siendo “Homo Faber” (1), convirtió todo lo que lo rodea en artificial. En este sentido preciso, el animal humano es necesariamente contranatural y antinatura, el producto más paradójico de la naturaleza. Se ha convertido en suma, en un “homo technologicus” (2). Podemos decir que donde hay hombres hay técnica, así, el carácter de lo técnico ya no es algo exterior al ser humano, sino interior en primer termino, la tecnología ya es parte del hombre en su totalidad y sin ella le es imposible vivir primordialmente en felicidad y por lo tanto la tecnología al ser parte de la cotidianidad, del día a día del hombre ha contribuido a las transformaciones de relacionarnos en el mundo familiar, en la escuela, en el trabajo, en la calle, en los hospitales, en los bancos, etc., etc., de ahí que el impacto intrínseco de la tecnología sea relevante igualmente para la dimensión moral, y por lo tanto también a ejercido un fuerte cambio en la ética.

La tecnología a cambiado los valores, y aunque hay valores permanentes y cambiantes, se nos pone muchas veces en una disyuntiva al enfrentar el hecho de que la tecnología y la ciencia va más allá del bien y del mal: por ejemplo, ¿Hasta que punto la clonación es moral? la clonación es buena para animales, pero no para los humanos; las tecnologías médicas muchas veces involucran animales, siendo muy crueles ¿es eso moral? en muchos casos si, quizás sería más cruel experimentar con seres humanos ¿pero quién decide eso? Las consideraciones éticas y morales rara vez entran en juego para las tecnologías militares, y aunque la Convención de Ginebra y otros acuerdos internacionales limitan estas tecnologías, los países argumentan que lo hacen por supervivencia y seguridad. Muchas veces en el mundo de las comunicaciones se emiten juicios falsos solo porque ruedan por la Internet o por Twiter y muchas veces no se verifican la exactitud de la información, ¿es ético tal procedimiento? Muchos estudiantes copian trabajos gracias a la Internet, se ha dado el caso de páginas Web que ofrecen los servicios de hacer las tareas.

De todos modos hoy en día la ética del hombre es una ética pragmática que …“trata de comprender y establecer leyes acerca del comportamiento del hombre, teniendo en cuenta las motivaciones genéticas, antropológicas, sicológicas, legales, conscientes o inconscientes”… (3) y en especial las tecnológicas. El problema esta hasta que punto somos capaces de derrumbar o modificar nuestra pirámide moral simplemente por el bienestar o la felicidad.

(1) Bergson, Henry. La evolución creadora.-- 11 ed.-- Madrid: Espasa-Calpe, 1985.
El filosofo francés Henry Bergson utilizó el término Homo Faber para definir la inteligencia del hombre para ser capaz de crear objetos artificiales.
(2) Gingras, Yves. Éloge de l’homo technologicus.-- Montreal: Fides, 2005.
(3) http://www.wikilearning.com/monografia/presunciones_sobre_etica/11995-3

Por Félix Esteves

jueves, 22 de abril de 2010

SOBRE LA MORAL Y LA ETICA


El término Moral proviene del latín moralis (1) de mos, moris (2) que significa costumbre y Ética procede del latín ethicus, y este a su vez del griego ethos (3) que significa carácter. El carácter y la costumbre esta muy relacionadas. Las costumbres o hábitos son ciertas tendencias a actuar de un determinado modo ante situaciones similares, por ejemplo, leer la prensa para informarse si mañana el gobierno lo decreto día de asueto, en este caso el leer la prensa es una acción aislada, mientras si se lee todos los días la prensa, es un habito o costumbre donde se repite la acción a diario (leer) para estar informado del acontecer diario y mundial.

El conjunto de costumbres constituye el carácter o forma de ser y es lo que nos distingue de los demás individuos. El hombre nace con unas predisposiciones concretas, nuestro carácter se forma por la repetición de acciones similares, quienes se acostumbran a levantarse temprano para aprovechar el tiempo a lo máximo adquieren un carácter diligente; por tal razón el carácter se va constituyendo con el hacer cotidiano y es parte de nuestra responsabilidad. Una vez el carácter formado influye y condiciona firmemente nuestras acciones concretas: un individuo respetuoso le será más fácil respetar, tolerar y convivir con sus semejantes en situaciones puntuales del acontecer diario a una persona que nunca fue o a sido respetuosa. Mientras más asimilado está el carácter más difícil es llevar o realizar acciones del signo o tipo contrario a la que habitualmente solemos realizar o desempeñar, por lo tanto el carácter es la base de la naturaleza moral del hombre. Podemos deducir o concluir entonces el parentesco entre estos dos términos: La costumbre (Moral) determina nuestro carácter (Ética) y esta a su vez nuestras acciones.

Hoy en día los vocablos Ética y Moral se utilizan como sinónimos: “Fulanito actuó de una manera no moral”, “Fulanito actuó sin ética”, “La moral de la joven le impidió copiar en el examen”, “La ética de la mujer no le permitió firmar aquel documento”. No obstante en su sentido más estricto estas palabras tienen significados diferentes y en el lenguaje filosófico la Moral es el código de normas y conjunto de creencias que regulan la acción correcta, mientras la Ética es la reflexión, análisis, cavilación, examen y estudio de los códigos y valores morales, su validez, fundamentación y legitimación. Pero la Ética va más allá de la filosofía y de los hechos filosóficos, la Ética es cualquier reflexión o consideración crítica y seria que hacemos en nuestra vida diaria y que determina nuestras acciones cada instante, por ejemplo si la sinceridad debe supeditarse a la amistad, mentir a los hijos, cuando repetidamente le decimos a ellos que la mentira es mala y no se debe mentir.

(1) http://buscon.rae.es/draeI/
(2) El pequeño Larousse ilustrado.-- 14 ed.-- México: Ediciones Larousse, 2008.
(3) http://buscon.rae.es/draeI/


Por Félix Esteves

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