Una pequeña presentación

Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves es una casa, un hogar, construido con amor, esfuerzo, dedicación y hasta con aburrimiento. Tiene muchas puertas donde todos pueden entrar. Tiene muchas habitaciones, donde de seguro en algunas podrás sentirte cómodo, y en otras, tal vez contrariado y hasta… por qué no… molesto. Sin embargo su propósito no es agradar ni molestar, no es ganar amigos ni enemigos… de todas maneras ambos son bienvenidos; su fin es mostrar y demostrar lo variopinto de una mirada, la pluralidad de una cosmogonía a través de mi “micromundo”, de lo exterior visto y sentido desde mi interioridad… es un grito contra la discriminación, es un arrullo de amor a la diversidad, es mi tarjeta de presentación como ser humano, como hombre, como gay y miembro de la comunidad LGBT... tal vez es algo más… no lo sé… aún lo estoy averiguando.

Félix Esteves

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miércoles, 22 de mayo de 2013

TOMBOY: EL DESCUBRIMIENTO DE LA IDENTIDAD SEXUAL.






Tomboy es una de las tantas películas que se pueden ver en el marco del Festival de Cine Francés de Caracas en su vigésima séptima edición y que empezó este 10 de Mayo. Tomboy es un término despectivo para calificar o adjetivar el comportamiento altamente masculino de ciertas mujeres; es decir tomboy sería la traducción para palabras  como marimacho o camionera y nuestra película trata sobre eso, no obstante, el film no es un melodrama como “Los muchachos no lloran” (Boys Don’t Cry, 1999) o el espantoso film de acción tailandés “Tomboy Comando” del 2003.


Esta hermosa y conmovedora película es la búsqueda y el encuentro de nuestra propia sexualidad o de nuestra identidad sexual y nada más. La gran virtud de la cinta es que aborda con maestría un problema natural y nada inusual en la infancia, que es el descubrimiento de esa parte tan importante que es la manera y forma en que nos vemos y la que queremos mostrar a los demás ligado por supuesto a la identidad sexual.

“Tomboy” es la historia de una niña, Laure,  de 10 años que se siente y quiere ser niño. El film comienza con la mudanza del núcleo familiar - conformado por los padres de la protagonista y su hermanita – a un nuevo barrio en las afueras de Paris. La mudanza le brinda a Laure la oportunidad de construir o formar su nueva sexualidad,  hay que acotar que ya la niña presenta desde el inicio y antes de llegar al nuevo barrio, una personalidad masculina, no obstante el nuevo entorno le permite crear a Mikael, un niño, o su propia identidad. Pero Laure no crea a Mikael solo para jugar al futbol o para comportarse como un niño, hay otro trasfondo, otra realidad, y es que Laure además le gustan las niñas, es decir es lesbiana.

En el nuevo “ecosistema” existen otros agentes como los otros niños y niñas del barrio, donde rápidamente Mikael encaja de mil maravillas, Laure es Laure en las cuatro paredes de su casa, es la niña de mamá y papá, aunque ella sigue comportándose como un varón y se viste como tal, la única que percibe la diferencia es la hermanita menor que la ve como realmente es; en el jardín del complejo urbanístico y en el bosque adyacente a los edificios Laure es Mikael y como en el “Jardín Secreto” aquel verdor se convierte en el sitio donde Laure/Mikael libera su propio yo, su verdadera personalidad.


Existen en el film grandes escenas, pero quizás las más relevantes e importantes son en primer lugar la escena en que la niña encerrada en el baño se mira en el espejo y empieza a descubrir su cuerpo,  la escena en la cancha de futbol donde copia o imita los comportamientos masculinos de sus compañeros de juego, después  la escena de la plastilina cuando Laure empieza a moldear su pene, y para terminar, cuando la madre ya descubierta la mentira de Laure, la abofetea y la obliga a vestirse como una niña  y a enfrentar la verdad en el vecindario.


La película dirigida magistralmente por Céline Sciamma tiene la suficiente  ternura e intuición para afrontar y emprender el “compromiso” de identidad sexual de una niña de 10 años como ambición para sobrepasar ese punto de partida argumental.  Y digo “Compromiso” porque la identidad sexual no debe enfrentarse o verse como un conflicto y la directora así lo hace ver. Laure/Mikael si bien construye su identidad sexual a base de una mentira, es una verdad que ella se siente varón y quiere ser varón, la mentira nace por la imposición social del binarismo sexual donde solo deben existir los varones y las hembras.

“Tomboy” es un importante, claro y hermoso juicio o reflexión sobre los prototipos sociales, al mismo tiempo es una “buena cachetada” a las miradas aferradas en lo convencionalismos sociales que no quiere ver la realidad o la existencia de otras sexualidades.

“Tomboy” una película intima pero poderosa; silente, no hace falta los diálogos aunque existen, para saber lo que es y no es dentro del mundo de Laure/Mikael.  Un film sin estridencias, sin morbosidad, puro, que nos narra la realidad de la infancia de la comunidad LGBT. No dejen de verla.

Ficha Técnica:

Título: Tomboy
Título original: Tomboy
Dirección: Céline Sciamma
País: Francia
Año: 2011
Duración: 82 min
Género: Drama
Reparto: Zoé Héran, Malonn Lévana, Jeanne Disson, Sophie Cattani, Mathieu Demy, Rayan Boubekri, Yohan Vero, Noah Vero, Cheyenne Lainé, Valérie Roucher
Guión: Céline Sciamma
Productora: Canal+, Arte France, Films Distribution, arte France Cinéma, Centre National de la Cinématographie (CNC), Région Ile-de-France, Arte / Cofinova 6, Hold Up Films, Lilies Films

Por Félix Esteves

jueves, 9 de febrero de 2012

"EL ARTISTA". Cuando el Silencio es Oro.


“El Artista” es para mí la película más interesante de lo que va de este siglo tan lleno de tecnología y artificio  a los pies y antojos de los cineastas.  El film “El Artista” es poco convencional en su forma y tienen un importante uso de la imagen como elemento narrativo, no obstante es una cinta sencilla hecha con mucha inspiración  e ingenio y mucho amor por el cine, pero sobre todo con mucho talento. En un siglo en que las producciones cinematográficas están llenas de superestrellas y se pierden entre las ruidosas explosiones, persecuciones sin sentidos y diálogos que no dicen nada, "El Artista" tiene una pureza y una honestidad que nos seduce y nos embriaga.  

La película, dirigida magistralmente por Michel Hazanavicius,  narra la historia de George Valentin, una estrella del cine mudo en la cúspide de su carrera, es tanto su éxito en la taquilla y con el público que maneja a su antojo a su productor. A la salida de un estreno de su última película se topa con Peppy Miller, una joven aspirante a actriz, comenzando así una serie de choques y situaciones en el proceso histórico que viene a cercenar al cine mudo y mucha de sus grandes estrellas, dando paso al sonido y a los nuevos talentos. De esta manera comienza un film que es una verdadera historia de amor, donde no existen los besos, una cinta que narra la llegada del cine sonoro y no se escucha una voz, es una producción que homenajea el cine en su más pura condición: El Cine de Imagen y al Actor y su Gestualidad.

El cine mudo no es un cine fácil de ver y más aún cuando estamos acostumbrado a la sonoridad, a la música, al dialogo y a los grandes efectos. Además este film está realizado en el más puro blanco y negro, como hace 90 años atrás se hacía cine. Sin embargo esta producción francesa no es una imitación vulgar de aquellas cintas de Buster Keaton, Charles Chaplin o Douglas Fairbanks. “El Artista” es un homenaje al Cine, pero principalmente al SILENCIO y lo grande que puede ser este, a la importancia del gesto, a la elocuencia de una mirada, sin llegar a la prosopopeya y a la afectación.

“El Artista” es una película amorosa, amable, pura y entrañable, repleta de grandes momentos que nacen inexcusablemente de esa restricción de tener que contar la historia sin palabras, sin diálogos. He de mencionar que gran merito de esta extraordinaria cinta la tienen, en primer lugar, la increíble actuación de Jean Dujardin (George Valentin), que logra crear un pulcro y prolijo equilibrio entre la sobreactuación muy propia del cine mudo y la actuación naturalista que surge con el cine sonoro, diseñando o creando a un personaje  que nos remonta a los años veinte y que parece haber salido de los viejos fotogramas de los comienzos de la Época Dorada de Hollywood. Dujardin sabe plasmar la sonrisa que contagia sin necesidad de forzar su rostro, conmueve con su mirada triste sin necesidad de soltar una falsa làgrima o de una mueca ridícula, el actor logra convencer con su personalidad, que hasta el personaje en sus momentos de orgullo y soberbia nos hace amarlo. En segundo lugar, Berenice Bejo (Peppy Miller) arregla a un personaje encantador con momentos fantásticos como lo es en el cuadro o escena del smoking, en sus momentos dramáticos se luce y forma una dupla perfecta con Dujardin, algo esencial y de gran importancia en una historia de amor, y màs aùn cuando se es contada solamente con imágenes. Bejo a veces luce ligeramente sobreactuada y no consigue la perfección y el equilibrio de Dujardin, pero en su totalidad la joven actriz franco-argentina está bastante bien y nos llega a gustar y emocionar.

No nos podemos olvidar de la maravilla del perrito, muy tìpico del cine mudo còmico, donde no faltaba una mascota o un niñito que hiciera de las suyas, Uggie nos recuerda a “Pete The Pup”, el perro de “La Pandillita” (en original Our Gang, también conocida como Little Rascals o Hal Roach's Rascals), el perrito es todo un actor que nos emociona, nos arranca sonrisas y nos provoca salir corriendo a la tienda de mascotas y comprarnos uno igualito.

A nivel técnico, el trabajo de fotografía respeta el formato 4:3 del cine antiguo dándole veracidad y haciéndonos creer que en realidad estamos viendo una película de antaño. El uso de los contrastes y las sombras, y toda su iluminación son excelentes, convirtiéndolos en un instrumento más de la narrativa muy de esos años, logrando captar las emociones y los estados de ánimos de los personajes. La banda sonora que ocupa prácticamente toda la película es preciosa, sin llegar a opacar la imagen, ella está al servicio de esta, algunos momentos acompaña puramente a las imágenes, en muchos otros casos ayuda a crear el clima perfecto para las escenas.

“El Artista”  es una película de silencios, donde los rostros de los actores hablan, donde el gesto sutil de una ceja, la mueca pausada de un labio, la mirada que se dilata, el movimiento ligero de una mano, son lo suficiente para contarnos una bella historia de amor. “El Artista” simplemente no necesita de la palabra, no necesita de diálogos, porque tiene rostros y silencios que dicen más que mil palabras, y sí el silencio es oro, “El Artista” es todo un tesoro.







Ficha Técnica
Título: El artista.
País: Francia.
Duración: 100 minutos.
Año: 2011.
Director: Michel Hazanavicius.
Guionista: Michel Hazanavicius.
Protagonistas: Jean Dujardin, Bérénice Bejo, 
John Goodman, James Cromwell.
Música: Ludovic Bource.
Fotografía: Guillaume Schiffman 

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