Una pequeña presentación

Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves es una casa, un hogar, construido con amor, esfuerzo, dedicación y hasta con aburrimiento. Tiene muchas puertas donde todos pueden entrar. Tiene muchas habitaciones, donde de seguro en algunas podrás sentirte cómodo, y en otras, tal vez contrariado y hasta… por qué no… molesto. Sin embargo su propósito no es agradar ni molestar, no es ganar amigos ni enemigos… de todas maneras ambos son bienvenidos; su fin es mostrar y demostrar lo variopinto de una mirada, la pluralidad de una cosmogonía a través de mi “micromundo”, de lo exterior visto y sentido desde mi interioridad… es un grito contra la discriminación, es un arrullo de amor a la diversidad, es mi tarjeta de presentación como ser humano, como hombre, como gay y miembro de la comunidad LGBT... tal vez es algo más… no lo sé… aún lo estoy averiguando.

Félix Esteves

Amigos de Los Mínimos y Máximos

martes, 25 de junio de 2013

MARCHA DEL ORGULLO GAY Y DISCURSO MEDIÁTICO: la eterna lucha de la Comunidad LGBT frente la intolerancia de la Heteronormativa.


Aproximarse al cosmos discursivo y  a las prácticas discursivas ejercidas por los medios de comunicación de la sociedad venezolana referente a la homosexualidad involucra concebir, entender y juzgar el proceso orquestado por la heteronormativa, la educastración y la homofobia. Los mass media venezolanos, tanto privados como gubernamentales, están forjados y atados a los fundamentos judeocristianos y en ese sentido el discurso de los medios, en calidad de informar y educar a la sociedad, está inscrito a pactos invisibles de manipulaciones, sugestiones y seducciones entre los diversos y heterogéneos actores que coexisten asimétricamente en nuestra sociedad y que benefician particularmente al status quo establecido por la heteronormativa, y que desbalancean aún más la balanza de la justicia social discriminando mayoritariamente al colectivo LGBT.

En pleno siglo XXI cuando muchos países han aceptado la diversidad sexual y la comunidad LGBT ha logrado imponerse frente a las discriminaciones y la intolerancia, que prohibían el matrimonio igualitario, la adopción homoparental, entre otros derechos, Venezuela sigue sumergida en la plena oscuridad, y los medios de comunicación nacional se han dado a la tarea de marginar cada vez más al colectivo LGBT, no sólo con ignorar la situación actual de esta minoría, sino también ejerciendo o desarrollando un discurso asertorio que vilipendia  la realidad de la comunidad LGBT.

Saco todo esto a colación, porque en el mes del “Orgullo Gay”, parece que el colectivo LGBT deja de ser invisible por un poco tiempo para los mass media nacionales, no obstante, tanto los medios impresos como la televisión aprovechan el día festivo, y me refiero en especial el día de la Marcha Gay para reforzar los estereotipos negativos y aumentar así la homofobia muy arraigada en el inconsciente colectivo de la sociedad venezolana.

No podemos negar que muchas instituciones u organismos LGBT venezolanos están luchando para que el Estado y la sociedad entiendan la necesidad de legislar la igualdad que merecen los ciudadanos LGBT, pero esa lucha parece infructuosa e insignificante cuando los medios de comunicación generan un discurso mediático que construye mentalidades y subjetividades discordantes a la tolerancia que debe existir en una verdadera democracia donde todos sus ciudadanos sean mirados con igualdad, y donde la simetría social sea la realidad. No obstante el “holograma” de la homosexualidad reflejado por los medios de comunicación contextualizan “una realidad diferente” y “disfrazada” de los ciudadanos LGBT que otorga mayor supremacía a la ideología del binarismo sexual de la heteronorma.

En la actualidad sabemos el poder que ejerce los medios de comunicación sobre la educación de la sociedad, Teun A. Van Dijk sostiene que:
    
… “la mayor parte de nuestro conocimiento social y político, así como nuestras creencias sobre el mundo, emanan de las decenas de informaciones que leemos o escuchamos a diario. Es muy probable que no exista ninguna otra práctica discursiva, aparte de la conversación cotidiana, que se practique con tanta frecuencia y por tanta genta como el seguimiento de noticias de prensa y televisión”  (Van Dijk, 1997: 29-30).

En este sentido, el discurso mediático, tiene características muy oportunas, ajustadas y propias como la forma de construir la actualidad, la construcción de la realidad, la ideologización y la circulación. Y si bien los activistas en pro de la diversidad sexual señalan que después de tanto tiempo y años de salir a las calles a marchar contra la discriminación, el colectivo lésbico, gay, bisexual y transexual ha logrado que los medios de comunicación vean a dicha manifestación como un asunto de justicia social, empero, la realidad parece otra, pues en los noticieros de televisión o en los artículos de prensa que reseñan la Marcha del Orgullo Gay solo señalan la parte festiva, el “relajo”, la “fiesta”, el “desmadre”, el “desorden”, los “disfraces”, las “lentejuelas”, las “plumas” que vienen a crecentar la idea de que el gay, el homosexual, y afines solo sirven para “eso”, y no colacionan la verdadera lucha, el esfuerzo, el arrojo y la valentía de esta minoría que son más que plumas y fiesteros, que están integrados por una comunidad de profesionales de todo tipo que quieren mejorar su situación legal, cultural y social frente a la intolerancia de una sociedad que los margina solo por el hecho de ser diferente a la heteronormativa.

Si bien algunos medios durante ese día redactan piezas periodísticas interesantes sobre la diversidad sexual, y que apoyan el movimiento LGBT, el resto de los 364 días del año, los medios parecen cargados de artículos y programas de televisión llenos de estigma. También podemos decir que si bien la palabra homofobia hace diez años era impensable a nivel mediático durante el mes de junio se hace más visible, no obstante, parece hipócrita la relevancia que toma durante esos pocos días cuando durante todo el año los sustantivos y adjetivos malsanos y discriminatorios son el plato del día, donde los personajes estereotipados del gay “que bota plumas” por doquier o del travestido “escandaloso” o la lesbiana “camionera” parecen ser los únicos integrantes del colectivo LGBT.

También tenemos que agregar que mucha de las personas LGBT que asisten a la marcha del Orgullo Gay van a ella únicamente por el hecho de ver y ser vistos, y no con la imperiosidad de la conciencia política y social que merece tal ocasión. Claro está que el día de la marcha es una ocasión para festejar, pero no es lo único, tenemos que dar una mejor imagen, no podemos darle la oportunidad a la heteronormativa a que siga alimentando a la sociedad con estigmatizaciones, de igual manera es necesario que los medios retraten a fondo la realidad de la comunidad  LGBT más allá del estereotipo, pero eso nos toca a nosotros en dar una imagen seria de nuestra lucha, que si bien puede estar adornada con oropeles y fantasías, también la podemos vestir de seriedad y valentía,  y que se comprometa con el discurso de los derechos humanos y que dicho discurso se extienda más allá de la marcha, que se haga sonar en otros ambientes, no únicamente ese día sino los restantes del año.


Bibliografía y Fuentes de Internet:


VAN DIJK, TEUN A. Racismo y análisis crítico de los medios.-- Barcelona: Paidos, 1997.

Por Félix Esteves

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