Una pequeña presentación

Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves es una casa, un hogar, construido con amor, esfuerzo, dedicación y hasta con aburrimiento. Tiene muchas puertas donde todos pueden entrar. Tiene muchas habitaciones, donde de seguro en algunas podrás sentirte cómodo, y en otras, tal vez contrariado y hasta… por qué no… molesto. Sin embargo su propósito no es agradar ni molestar, no es ganar amigos ni enemigos… de todas maneras ambos son bienvenidos; su fin es mostrar y demostrar lo variopinto de una mirada, la pluralidad de una cosmogonía a través de mi “micromundo”, de lo exterior visto y sentido desde mi interioridad… es un grito contra la discriminación, es un arrullo de amor a la diversidad, es mi tarjeta de presentación como ser humano, como hombre, como gay y miembro de la comunidad LGBT... tal vez es algo más… no lo sé… aún lo estoy averiguando.

Félix Esteves

Amigos de Los Mínimos y Máximos

martes, 28 de febrero de 2012

TU VÍA LÁCTEA


Eres el sueño perenne de mi oscura ipsación
que se regodea manchando de amor solitario
las paredes vírgenes de mi habitación.
Y voy deseando tus rastros lácteos, húmedos y tibios
de aquella vez que mojaste mis labios
sin avisar… sin conmiseración.
Huellas que no se ven, que se pierden
porque nacieron de ese amor apresurado
de aquel encuentro furtivo y desesperado.
Y voy buscando tu calor en la noche de parques embrujados
de puentes viejos, solitarios y abandonados
de rincones encantados donde sólo los gatos y nosotros hicimos el amor.
Y van desfilando caras y cuerpos... 
muchachos fantasmas
hombres sin caras
sin nombres
vagabundos 
y duendes...
Voy saboreando a un Dios
voy poseyendo a un Endriago
maldiciendo la bendición de esos encuentros
donde de tanto buscar e indagar no te consigo.
Hasta ahora ninguna boca ha sido la tuya
a pesar que muchas he besado
hasta ahora no he conseguido la estruendosa elevación
a pesar que a cientos de ellos me he entregado...
he sido jinete y caballo
he sido poseído y exorcizado 
he sido la condenada madera 
y he sido sangriento clavo

haciendo me la ilusión de que algún día volveré a ti cabalgando
como la madrugada de aquella postiza fornicación.

Te busco detrás de la luna y encuentro a muchos lunáticos
te busco en el rojizo planeta y como ellos me hago marciano
a todos he vencido
a todos he devorado
todos fueron míos
y a todos me he entregado
 bebiendo dulces venenos 
recibiendo tósigos amargos

Y aún así...
Al final de la noche
en la soledad de mi cuarto
creyendo que el cansancio de entregarme me ha acabado
me transformo en deseo
en el olisbo y en  el foso codiciado
pensando, teniéndote...   
en la vía láctea que me entregaste… mojando mis labios...
húmedos
tibios
abiertos
anhelados
sin avisar… sin conmiseración.

Por Félix Esteves

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