Una pequeña presentación

Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves es una casa, un hogar, construido con amor, esfuerzo, dedicación y hasta con aburrimiento. Tiene muchas puertas donde todos pueden entrar. Tiene muchas habitaciones, donde de seguro en algunas podrás sentirte cómodo, y en otras, tal vez contrariado y hasta… por qué no… molesto. Sin embargo su propósito no es agradar ni molestar, no es ganar amigos ni enemigos… de todas maneras ambos son bienvenidos; su fin es mostrar y demostrar lo variopinto de una mirada, la pluralidad de una cosmogonía a través de mi “micromundo”, de lo exterior visto y sentido desde mi interioridad… es un grito contra la discriminación, es un arrullo de amor a la diversidad, es mi tarjeta de presentación como ser humano, como hombre, como gay y miembro de la comunidad LGBT... tal vez es algo más… no lo sé… aún lo estoy averiguando.

Félix Esteves

Amigos de Los Mínimos y Máximos

martes, 11 de octubre de 2011

VENEZUELA... Un país que suda riqueza y llora lágrimas de pobreza.


Supuestamente Venezuela con el chavismo ha hecho grandes progresos en la reducción de la pobreza más extrema, pero pese a ello, el país de Bolívar se ha convertido en una de las naciones más inseguras del hemisferio. Esto es contradictorio, se supone que al ver menos pobreza la violencia y la delincuencia también tendría que disminuir… Algo pasa, o el gobierno miente al asegurar  sus adelantos socioeconómicos o tiene que haber otros factores en juego, tales como la falta de impunidad y el alcahueteo por parte del estado chavista por defender y aupar la delincuencia.

Yo no creo que en Venezuela se haya reducido la pobreza como lo señalan los partidarios del presidente Chávez en las Naciones Unidas, o como se oye a cada rato en las interminables cadenas presidenciales o en las abusivas propagandas mediáticas del gobierno. Basta pasearse por la ciudad de Caracas para ver cómo han crecido los barrios más pobres, cada vez más nos quedamos sin verdes montañas, cada mañana aparece un nuevo rancho, el cordón de miseria se extiende y el cerro “El Ávila” parece pedir auxilio, siendo el último bastión de aquella cadena montañosa que rodea el valle y que ahora en vez de lucir sus bosques de selva tropical nos regala una visión triste y mediocre de cómo viven la mayoría de los Caraqueños y porque no de la gran parte de los ciudadanos venezolanos.

Basta con ir a los mercados y ver el aumento de los alimentos y productos de primera necesidad, pero no sólo eso se añade a nuestra pobreza, la escasez de alimentos es el día a día, no se consigue leche, azúcar, aceite, entre otros productos. Basta con ver las calles de Caracas como se abarrotan de buhoneros, vendedores ambulantes, tratando de sobrevivir en esta ciudad que parece hundirse en la miseria. Y si seguimos sumando más deficiencias como los apagones, la falta de agua, servicios médicos mediocres, entre otras cosas... vemos que el venezolano no se hace más rico o vive en un paraíso como se quiere señalar o como señalan los enunciados gubernamentales.

La riqueza trae progreso, desarrollo y bienestar, en Venezuela sucede todo lo contrario, en un país petrolero donde en los últimos diez años la renta petrolera ha sido superior y la mayor en nuestra historia, parece que los únicos que se enriquecen son los que ostentan los más altos escalafones del poder. Venezuela produce petróleo, lo suda, lo vomita, lo regala, pero llora cada vez más lágrimas de pobreza, regando su tierra con más pobreza.

No vengan con el cuento que en mi país la pobreza ha desaparecido… lo único que se ha ausentado de este pueblo que una vez fue “la Suiza de América del Sur” es la sonrisa y la esperanza de los rostros de la inmensa mayoría de los que tienen que sobrevivir en un País que dice llamarse rico pero que carece de los beneficiosos de su riqueza.

Por Félix Esteves.

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